ASOCIACIÓN 

L A   M U J E R    C O N S T R U Y E

W o m e n   w h o   b u i l d

   "LA CIUDAD ¿HABITABLE?". ANA ESTIRADO GORRÍA, arquitecta.                                                                                                                     

 

INTRODUCCIÓN

En primer lugar quisiera expresar mi agradecimiento a la Dirección General de Igualdad de Oportunidades por la invitación a colaborar en la 4ª Jornada Ciudad y Mujer, y en particular a Asunción Miura, que siempre nos ha apoyado, tanto desde la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid como ahora desde el Ayuntamiento de Madrid, y a Lola Fernández Pacheco, con la que ha sido un placer trabajar así como a las ponentes que han aceptado participar en este foro, y especialmente a todos ustedes por su asistencia en este lunes tan difícil de encajar en todas las agendas de éste final de año.

La Mujer Construye, breve visita a la web

Como ya ha explicado Cristina, desde 1995 La Mujer Construye trata de sacar adelante un proyecto cultural, abierto, colectivo y solidario, que tiene entre sus objetivos el análisis de cuál es o puede ser la real aportación de la mujer al mundo de los espacios construidos, del entorno habitado.

Hemos participado en numerosos encuentros, hemos desarrollado múltiples iniciativas, involucrando a distintos Organismos Públicos tanto españoles como de países tan alejados como Líbano ó Italia, como han sido el Ministerio de Fomento, Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid, los Ayuntamientos de Madrid, de Vitoria, San Sebastián, el Instituto Cervantes, el Consejo Superior de Arquitectos de España, el Consejo de Arquitectos e Ingenieros de Beirut, Orden de Arquitectos de Roma…etc. que pueden ver en nuestra página web www.lamujerconstruye.org

La continuidad de un pensamiento

Me interesa recalcar la importancia en la continuidad de estos encuentros que tiene como telón de fondo La Ciudad y la Mujer, porque la consolidación de éstas iniciativas es uno de esos pequeños pasos hacia adelante que contribuyen a hacer calar en la sociedad la existencia de esa otra mirada, la posibilidad de que las ciudadanas tenemos algo que aportar, como mujeres y como profesionales, al mundo que entre todos estamos construyendo, a veces de forma compulsiva e irracional, un  mundo que se rige por ritmos frenéticos, un mundo en el que el día a día, lo cotidiano, a veces nos supera.

Sería interesante reflexionar sobre algunas cuestiones tales como ¿por qué estamos consiguiendo convertir en auténticamente inhumana la vida en nuestras sociedades ricas y desarrolladas?¿Hasta dónde puede llegar nuestra propia estupidez?

¿Somos unos auténticos nuevos ricos que utilizamos, o mejor dicho, despilfarramos, o invertimos nuestra propia riqueza en convertir en una auténtica carrera de obstáculos nuestra existencia, nuestra vida cotidiana?

La ciudad, escenario de lo cotidiano

Lo cotidiano, hoy en día, está desatendido socialmente, lo cotidiano entendido como la suma de todas las partes que conforman la vida diaria, el conjunto que lo engloba en un todo, en una sociedad cada vez más fragmentada en distintos campos y que no considera al individuo como un ser integral.

Pero lo cotidiano, como dice el diccionario de la Real Academia, es lo que ocurre todos los días, y ese devenir diario tiene unos protagonistas que lo personifican y un escenario donde discurrir. Ese escenario son los espacios de nuestras vivencias, la casa, la calle, la plaza, la escuela, la oficina, el metro, el supermercado, …en una palabra: LA CIUDAD.

Estupendamente lo ha explicado Cristina, que nos ha hecho un análisis urbanístico  a través de la vida cotidiana de una familia, una familia, unos seres humanos que tienen derecho a reivindicar que su día a día sea algo a tener en cuenta en la agenda de quien toma decisiones respecto a nuestras ciudades, a nuestros espacios vitales.

Estos espacios que conforman nuestras ciudades tienen unas cualidades, unas formas, unas funciones … que  no surgen aleatoriamente, son el fruto de muchas fuerzas sociales, económicas, históricas, culturales, etc.

La ciudad ha sido a lo largo de la Historia fiel reflejo de la concepción que del mundo y que de sus propias vidas han tenido las sociedades que las construyeron, de quien ha detentado el poder y de los ciudadanos que las han ido modelando con su transcurrir diario.

Nos preguntábamos en la jornada del pasado año ¿quién construye realmente la ciudad?

De algo estamos seguras, las mujeres no. Pero no porque no sepamos lo que queremos, como podremos ver en las experiencias en las que se ha dejado oír su voz a las mujeres, sino porque no accedemos a los centros de toma de decisiones.

La aportación de la mujer profesional: el entendimiento de lo cotidiano

Para nosotras lo cotidiano no sólo debe convertirse en un tema político, sino profesional, cultural, sociológico, económico…y estamos dispuestas a prestarles o mejor a compartir con los hombres esa otra mirada, para tratar de poder influir mínimamente en el diseño de nuestros propios espacios vitales.

Proponemos la creación de un observatorio de lo cotidiano, como una visión transversal de los asuntos que nos afectan a los ciudadanos.

Las mujeres, en el momento histórico que nos ha tocado vivir tenemos una situación que yo calificaría de excepcional, y lo digo en el más amplio sentido de la palabra, en el de que se aparta de lo ordinario y ocurre rara vez.

Y esa situación, caracterizada por ser el nexo de unión de muy diversos mundos, es lo que nos permite tener una visión algo menos distorsionada de la compleja realidad en la que nos movemos. 

Y nos interesa mucho que esto entronque con la elaboración  de un pensamiento nuevo en el que las mujeres se sientan en parte protagonistas. Si algo está tratando de aportar la mujer dentro del urbanismo y la construcción de los espacios es el concepto de lo construido como escenario de lo vital. Lo vital en permanente contacto con lo emocional y lo afectivo.  

Pertenezco al mundo de lo construido, he trabajado desde hace veintidós años como profesional liberal en mi propio estudio y siempre para la Administración, para lo Público, lo que es de todos. He definido y construido unos cuantos miles de m2 de viviendas, de Centros de Salud, de Centros Cívicos, de Escuelas infantiles… He analizado, procesado y aplicado, como todos los arquitectos y arquitectas que nos dedicamos a la construcción, unas buenas dosis de normativas de diseño, de seguridad, de ordenanzas urbanísticas… He estudiado unos cuantos años en la Escuela de Arquitectura de Madrid y puedo afirmar que muy poco de lo que es el entendimiento integral de la vida de los usuarios, de los ciudadanos, de los seres humanos que van a habitar nuestros espacios hay detrás de la mayoría de la toma de decisiones que es necesario realizar a la hora de definir un espacio construido.

Condicionantes económicos, rutinas en la aplicación de normativas, precipitación en la toma de decisiones… definen lugares que van a condicionar nuestra existencia, nuestros ritmos vitales durante años, definen viviendas que tardaremos toda una vida en pagar, espacios que serán el escenario de recuerdos y vivencias, que nos impedirán ó facilitarán una relación humana.

El mundo de la arquitectura construida, de la construcción en general, en España, es un mundo fundamentalmente masculino, al que van incorporándose poco a poco las mujeres, pero no hay que engañarse, las mujeres que se incorporan, en muy pocas ocasiones quieren distinguirse como tales, no quieren reconocer abiertamente su capacidad de aportar una perspectiva distinta, bien porque consideran que no la tienen, lo cual puede ser cierto, o porque al haberse considerado todos los temas vinculados a lo cotidiano como  temas menores, abordarlos como eje de un proyecto, puede desvirtuar la “pureza” de la arquitectura ó minimizar su prestigio personal. 

Las mujeres europeas y la ciudad

La filosofía y las políticas de participación de las mujeres europeas en el diseño de la ciudad tiene ya una larga historia.

Han pasado casi ochenta años desde que las arquitectas pioneras, mujeres que supieron vivir su vida con imaginación, pertenecían al mundo de la arquitectura. Mujeres como nosotras, profesionales del espacio, se planteaban similares interrogantes a lo que hoy nos planteamos en ésta sala, y sin embargo, nos ha costado encontrarlas y conocerlas ¿cuántas otras mujeres habrán sido silenciadas y olvidadas?¿ cuántas buenas ideas no habrán florecido? ¿cuánto de todo esto puede llegar algún día a materializarse en algo que sirva realmente para que nuestras ciudades sean más humanas? 

Tenemos múltiples ejemplos desde los años setenta de colectivos de mujeres trabajando en torno a la vivienda, y la construcción desde un punto de vista establecido por mujeres.

En Suecia, en 1979 se reunieron por primera vez las mujeres nórdicas, pioneras junto con sus gobiernos de la impulsión de todo éste tipo de iniciativas.

A lo largo de éstos últimos veinticinco años se han desarrollado múltiples programas de participación en la planificación pública y municipal de las mujeres en municipios del Norte y Centro de Europa.

El proyecto Frauen-Werk-Stadt en Viena.

En Viena surgió, como en otras capitales europeas, un profundo debate sobre la naturaleza del espacio y su organización desde la perspectiva de la mujer. Se llegó a la conclusión de que las mujeres tienen una perspectiva propia sobre la vida urbana, distinta a los puntos de vista institucionales. A partir de toda ésta movilización se creó un departamento de la Mujer, el Frauenburo, que decidió pasar a la acción, en dos líneas,

-         -la introducción como una rutina normal, de los asuntos de la mujer en todos los departamentos del Ayuntamiento.

-         -la realización de una acción positiva que fuera más allá de discusiones teóricas y que tuviera un resultado tangible.

Surgió así la idea de la construcción del Frauen-Werk-Stadt, en un momento ideal ya que el partido socialdemócrata había prometido la construcción de 10.000 viviendas sociales, en una ciudad en la que ya es tradición construir modelos experimentales que sirvan como ejemplo para el futuro.

Los principios de diseño no mencionaban de forma específica a la mujer, pero reflejaban las rutinas diarias de distintos tipos familiares, así como las diferentes fases vitales, exigiendo que el espacio se pudiera utilizar de forma flexible, ofrecer oportunidades para la interacción, facilitar la comunicación entre las viviendas, manteniendo los criterios de intimidad, atender a la importancia del juego, y de la seguridad, crear espacios secundarios prácticos tanto en el interior como en el exterior de las viviendas y así un largo etc.

El proyecto fue realizado por una arquitecta austriaca y construido por una promotora al frente de la cual se encontraba una mujer.

En el informe que realizó una asesoría independiente tras su finalización, en 1997, se concluía que se había obtenido un gran éxito, exceptuada la propuesta de flexibilidad en las viviendas, que fracasó por las burocráticas normas de planificación vienesas, que no se pudieron variar para hacer posible el desarrollo íntegro del Frauen-Werk-Stadt.

Sin embargo, dado que en Viena, el 90 % de las promociones de vivienda tienen algún tipo de ayuda pública, se ha introducido una serie de recomendaciones para el diseño de las viviendas que han surgido de ésta experiencia piloto, de cuyo cumplimiento entre otros, depende la obtención de la citada subvención.

En España un proyecto de éstas características sería impensable, pero no está de más lanzar la idea cuando se trata de hablar del tema de la vivienda que se realiza desde la Administración.

Una referencia a las viviendas

Una casa no es solo una máquina pero, en determinados aspectos, debe de funcionar con la perfección de ésta, sus engranajes deben estar perfectamente acoplados.

La vivienda que se está construyendo hoy en España es una pésima máquina que no resuelve en absoluto el problema planteado.

Una mala respuesta funcional a una necesidad, la falta de rigor en el análisis del espacio, la precipitación a la hora de proyectar etc., puede anular toda la capacidad potencial de una dependencia, puede hacer de una, aparentemente hermosa casa, un lugar difícil de vivir.

El hogar ha sido, en nuestra cultura, el reino de la mujer y eso, que ha tenido repercusiones muy negativas en algunos campos, también le ha reportado satisfacciones, le ha dado un lugar al que pertenecer y en el que proyectarse emocionalmente, y sobre todo, un conocimiento profundo de lo que pudiéramos llamar el gobierno de la casa, con toda la riqueza que este término pueda englobar.

El diseño del espacio debe contribuir a hacer posibles estas funciones, despojándolas de esa carga maldita de trabajo sacrificado que pesa sobre las mujeres, hasta convertirse en hábitos asumidos como necesarios para disfrutar de una mayor calidad de vida.

Existe un total distanciamiento entre las necesidades reales y muchas de las normativas que afectan al diseño como pueden ser ordenanzas municipales, normativa de protección oficial, criterios de financiación pública por superficies mínimas etc. que impiden la flexibilidad de programas que habría que desarrollar.

Me van a permitir que me rebele públicamente contra unas cuantas cosas que tengo que incluir en mis proyectos contra mi voluntad.

Desde mi punto de vista habría que desterrar hoy mismo los tendederos que quitan la luz de las cocinas, las cocinas que no permiten la colocación de una mesa para comer, los salones inmutables que impiden su fragmentación para poder utilizarlos de distinta manera, la ignorancia de lo importante que es el proceso ropa sucia, lavado, secado, recogido, planchado, almacenado, la inexistencia de una zona específica destinada a este fin en las viviendas, el cuarto de baño sin luz natural y que acapara todos los aparatos...

Modelos que se repiten hasta el infinito, regulados por ordenanzas urbanísticas que se han basado en muchas ocasiones en los criterios de diseño de las viviendas de protección oficial de los años cincuenta del pasado siglo.

Algunos modelos alternativos.

Es cierto que existe una cierta inquietud en torno a la creación de modelos alternativos a la vivienda que se construye actualmente en nuestro país,  anclada en normativas inamovibles y obsoletas.

La sociedad está evolucionando a una velocidad vertiginosa. El modelo de familia tradicional no ha desaparecido, pero sí comparte su protagonismo con otras formas de convivencia que generan un uso distinto del espacio doméstico. La familia monoparental, los solteros, los ancianos solos, los divorciados con hijos, los jóvenes que comparten casa, los inmigrantes que conviven en grupos con sus hijos y así un largo etc.

Y ante esto, ¿se plantean alternativas? Veamos que nos encontramos si penetramos un poco en la modernidad.

- Espacios flexibles premiados en el primer Concurso sobre alternativas a la vivienda social convocado por el Consejo de Arquitectos, que basan su flexibilidad en la movilidad permanente del mobiliario.

- Viviendas alternativas del foro 2004 de Barcelona.

- La casa Dominó presentada en la Feria de la Construcción de Madrid por un equipo experimental de la Escuela de Arquitectura.

- Los famosos LOFT, llamados espacios profesionales para encubrir la infracción de la normativa urbanística que no permite el uso residencial en zonas industriales. Loft que proliferan de manera implacable en muchos municipios de la Comunidad de Madrid y que para mí son la manera más perversa de vender a un alto precio y disfrazado de modernidad, un espacio vacío en una zona inadecuada, sin ningún tipo de dotaciones que tengan que ver con el uso residencial.

- Podemos también encontrarnos con algún extraño sueño de nuestros colegas holandeses, importado para convertirse en la propuesta de modernidad de alguno de los múltiples barrios que crecen en la periferia de Madrid, propuestas que se basan en la creación de una imagen potente por su simpleza y altura y que se justifica por la creación de un espacio publico accesible por una estupenda e irrealizable escalera mecánica.

La realidad de este sueño es bien distinta. Echamos en falta la importación de países como Holanda de su profundo entendimiento de lo público como aquello que es de todos y no aquello que no es de nadie, su tradicional urbanismo basado en la convivencia y el  respeto, la imaginación para trasformar en auténticos barrios espacios fuera de uso como los muelles de Ámsterdam. No estamos en contra de las piezas singulares, de la densidad, pero cuando se entienden dentro de una concepción global de un barrio en el que se cuidan las distintas escalas, los distintos espacios y donde lo que más se valora es la convivencia entre sus habitantes.

Realmente, no sentimos que como colectivo, los arquitectos y las arquitectas estemos desarrollando una función social que justifique nuestra existencia. La sociedad demanda de nosotros propuestas reales, que solucionen problemas cotidianos.

La convocatoria del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos: Residencia Singular: Una casa para todas las vidas, espacios flexibles, espacios habitables.

Pero nosotras somos positivas, como se nos anima a serlo desde alguna valla publicitaria de las que nos acompañan en los tan madrileños atascos matinales, entre la multitud de obras con las que nos estamos aproximando a la modernidad.

Por ello, cuando se convocó el segundo concurso por parte del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos (cuyas iniciativas y entusiasmo son dignos de alabar), referente a tipologías singulares de vivienda destinadas a distintos colectivos como ancianos, jóvenes, discapacitados, etc. como buenas arquitectas que somos, decidimos ponernos manos a la obra para presentar una propuesta que reflejara nuestras inquietudes y reflexiones.

Le dimos un nombre a nuestro proyecto: Una casa para todas las vidas, y un fundamento que era cuestionar precisamente la existencia de edificios de viviendas específicos para colectivos artificialmente segregados, en base a una circunstancia concreta en cuanto a determinadas situaciones personales.

Una casa para todas las vidas no es un proyecto concreto, es una forma de pensar y proyectar, desde una perspectiva integral del ser humano, frente a la clasificación de las personas según tipologías, en base a circunstancias o limitaciones y frente al diseño de “ viviendas – obstáculo a la vida”, crear

Una herramienta que cuantifique el grado de adaptación de la arquitectura a las necesidades reales de todos los seres humanos.

Una casa para todas las vidas es una pequeña aportación a la reflexión sobre nuevas formas de vivir el espacio doméstico. Planteamos un análisis pormenorizado de las funciones que van a desarrollarse en las viviendas, introduciendo el concepto de la flexibilidad como la adaptación a diversas necesidades, la fácil transformación de los espacios, la posibilidad de ampliarlos y reducirlos a lo largo del tiempo, sin perder en ningún momento el carácter profundo y simbólico que para las personas tiene el espacio de su intimidad.

Como herramienta establecemos 10 tests que debe pasar una vivienda para considerarse un proyecto válido, de manera que se analicen sus cualidades en muy diversos ámbitos:

TEST DE CAPACIDADES

Test nº 1             FUNCIONALIDAD

Test nº 2             FLEXIBILIDAD  ESPACIAL  INMEDIATA

Test nº 3            FLEXIBILIDAD ESPACIAL TEMPORAL

Test nº 4            INTIMIDAD - CALIDAD ESPACIAL

Test nº 5            COTIDIANEIDAD        

Test nº 6            ACCESIBILIDAD Y ADAPTACIÓN A DISTINTAS EDADES.

Test nº 7            CONFORT                        

Test nº 8            SOSTENIBILIDAD       

Test nº 9            ECONOMÍA 

Test nº 10          CONVIVENCIA  

Esta es nuestra pequeña aportación a una nueva forma de entender la vivienda.

Y para finalizar me gustaría trasmitirles un pensamiento que nos acompaña desde que comenzamos a trabajar en torno a la mujer y la arquitectura y que es el promover y difundir la idea de que la belleza de los espacios en los que se desarrolla la existencia puede contribuir a construir un mundo mas humano, ha sido y seguirá siendo el principal objetivo de ésta asociación porque creemos que es así como LA MUJER CONSTRUYE.

 

 

Ana Estirado Gorría, arquitecta.

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