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L A M U J E R C O N S T R U Y E W o m e n w h o b u i l d |
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"HOMENAJE A GRETHE SCHÜTTE-LITHOTZKY". La Mujer Construye. |
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Las enciclopedias, tratados e historias de la arquitectura contemporánea raramente citan a las arquitectas pioneras europeas y americanas, ni siquiera cuando son bien conocidas dentro de la profesión, como es este caso u otros similares, y si las nombran lo hacen como si de arquitectos varones se tratara o cuando han sido las esposas o compañeras de importantes arquitectos masculinos. Así
Keneth Frampton, en su libro "Historia
Crítica de la Arquitectura Moderna"
escribe: La
ultraeficiente cocina tipo laboratorio, la Cocina de Frankfurt, fue diseñada
por el arquitecto G. Schutte-Lithotzky.
Hoy ya sabemos que G. es la inicial de una magnífica arquitecta de los años
veinte, la primera arquitecta austríaca, que firmaba siempre con su
diminutivo: Grethe Schutte-Lihotzky. Nacida
en 1897, fue la hija rebelde de un funcionario austriaco. Estudió
arquitectura en vez de seguir la formación de institutriz, una de las escasas
posibilidades previstas, en la Viena de principios de siglo, para jóvenes
burguesas con ambiciones profesionales. Su original talento pronto se dio a
conocer: consiguió varios premios en su ciudad natal (medalla de bronce y de
plata de la ciudad de Viena en 1922 y 1923) y
tuvo la gran oportunidad de trabajar con el arquitecto Adolf Loos,
autor del libro Ornamento y Delito, libro que revolucionaría la arquitectura moderna y que daría lugar
al movimiento racionalista. |
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En
Frankfurt, al igual que en Berlín, se estaban desarrollando entonces las
primeras experiencias europeas en la construcción de viviendas higiénicas y
estandarizadas, con el objetivo fundamental de mejorar la calidad de vida de
sus habitantes. Su intención era transformar el concepto tipológico de las
viviendas colectivas del S. XIX, carentes de instalaciones sanitarias,
hacinadas en el interior de oscuras y húmedas manzanas cerradas, con
pequeños patios interiores de luces. Se pretendían sustituir por viviendas
en bloques abiertos, soleados, blancos y luminosos, separados entre sí y
asentados entre amplias zonas verdes comunes. Con una mentalidad eminentemente
social, en estos edificios se creaban espacios colectivos tales como
lavaderos, terrazas cubiertas y otros recintos comunitarios, así como múltiples
espacios exteriores, con la intención de favorecer una vida sana y un tejido
social íntegro. El
trabajo más importante de Grethe Schuthe-Lihoztky fue el diseño de un barrio
que se desarrolló bajo estas premisas y que realizó junto con Ernst May en Frankfurt
am Main para las autoridades de la Construcción de la Edificación de
Frankfurt. En este barrio se edificaron 15.000 viviendas, representando el 90%
de las construidas en esta ciudad en aquel período. Los estándares mínimos
de May, gracias a los cuales se produjeron tal cantidad de viviendas, al
conseguir abaratar costes, dependían en gran medida de la prefabricación de
los elementos de construcción, de la reducción de la superficie habitable,
del uso de ciertos dispositivos de almacenaje, como camas y muebles plegables,
y sobre todo de la eficiente cocina que Grethe diseñó hasta el último
detalle: la "Frankfurter Küche", referencia emblemática de la vivienda contemporánea, que se fabricó
en serie para unas 10.000 viviendas. Este
primer ejemplo de cocina estandarizada, tenía 6.43 m2 y fue producido por el
Ayuntamiento de Frankfurt con precios más baratos de los que producía la
industria privada. Estaba destinada a la nueva mujer moderna que no disponía
de mucho tiempo para las tareas domésticas, con la intención de racionalizar
y facilitar su trabajo y mejorar su posición social, al disponer de más
tiempo libre para poder desarrollar una actividad profesional fuera del hogar.
“Toda mujer pensante,
escribía Grethe en 1926, debe de ser consciente del retraso que tienen aún los métodos domésticos
y debe reconocer que éstos obstaculizan su propio desarrollo y por lo tanto
también el de su familia. La
"Frankfurter Küche" fue la primera versión de la cocina empotrada moderna, la que ha
sustituido en la vivienda actual a las obsoletas cocinas del S. XIX. En ella,
todas las partes quedan perfectamente integradas y adaptadas en el menor
espacio posible de acuerdo con su función, ya sea de almacenaje, de trabajo,
de lavado y planchado o de cocinado. Shutte-Lihotzky
vivió la arquitectura como reflejo de una particular filosofía de vida en la
que creía y de unos ideales políticos que no dudó en poner en práctica.
Afiliada al partido comunista, tomó una postura activa en campañas
antifascistas que le costaron cuatro años de cárcel, desde 1941 a 1945.
Arrestada por los nazis en Austria pudo librarse, excepcionalmente, de la pena
de muerte. Dedicó
la práctica y la teoría de su profesión a la planificación de viviendas para
los sectores menos privilegiados de la sociedad, participó en grandes proyectos
y fue profesora de arquitectura en Moscú (donde tanto ella como Ernst May, a
partir de los años 30, intentaron repetir sin mucho éxito el programa de
construcción de viviendas realizado en Frankfurt), en China, en Estambul y en
la Habana, antes de encontrar en su país un reconocimiento tardío, aunque
caluroso. Su
obra se expuso por primera vez en 1993, en el Museo de Artes Aplicadas en Viena,
allí donde en 1997, Margarethe, ya respetable colega femenina entre sus compañeros
arquitectos, celebró su propio centenario bailando un último vals. La
Mujer Construye |
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