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L A M U J E R C O N S T R U Y E W o m e n w h o b u i l d |
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HOMENAJE A MATILDE UCELAY. LA MUJER CONSTRUYE. |
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Como mejor forma de concluir estas jornadas queremos brindar un pequeño homenaje a Matilde Ucelay, primera arquitecta española. Matilde
nace en 1912. Perteneciente a un familia abierta y liberal, estudia el
bachillerato en el Instituto Escuela, donde coincide con otras
importantes mujeres de su generación como Jimena Menéndez Pidal o Ángeles
Gasset. Matilde,
desde el colegio, es brillante en sus estudios. Decide estudiar
arquitectura, con firme vocación, en un momento en el que no existen arquitectas en España. Pero a ella eso no le importa, ni tampoco
la duración de la carrera que entonces es de siete años, incluidos los
dos iniciales de ingreso. Algunas de sus amigas, mientras tanto,
estudian farmacia, filosofía y letras o medicina... |
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Ingresa
con diecinueve años en la Escuela y termina con veintitrés ya que,
junto con D. Fernando Chueca Goitia del
que es amiga y compañera, realiza dos cursos en uno. Aunque según
dice: "le acompañó la suerte". La asignatura que más le gusta entonces es la de Proyectos. Es
alumna, entre otros, de D. Modesto López Otero. Se
casa en Valencia el 6 de enero de 1937. Su marido Ruiz Castillo, es
propietario de una editorial literaria y mantiene, junto con ella, el espíritu
crítico y de apertura intelectual, a pesar de la dificultad
del momento. Después
de la guerra, se trasladan a Madrid y es allí donde realiza sus obras
iniciales, que al principio son firmadas por compañeros. La primera de
ellas consiste en la remodelación de su casa de vacaciones en La
Granja, a la que todavía sigue acudiendo en verano. Ha
realizado en total 114 proyectos
a lo largo de una vida profesional de más de 50 años, entre los
que destacan además un de gran número de viviendas, edificios
industriales y laboratorios, tanto en Madrid como fuera de la ciudad. Su
obra más querida, un chalet construido en Palma de Mallorca. También
ha realizado, junto con su hijo arquitecto, edificios con forma de
paraboloide hiperbólico, siguiendo la técnica de Félix Candela, del
que son muy amigos. Apenas tiene fotos de sus obras ( "era muy
mala fotógrafa"),
y no le ha interesado nunca, ni le interesa, publicidad para sus proyectos ni homenajes para su persona... Matilde
trabajaba todo el día ("He trabajado mucho...").
Por la mañana acude a las obras, conduciendo ella misma su seiscientos,
y por la tarde continua en el estudio, situado dentro de su propio
domicilio. Compagina, como tantas otras arquitectas después de ella, su
dedicación profesional con la familia. Y trabaja casi siempre en
solitario hasta que, muchos años después, puede hacerlo con uno de sus
hijos al que inculca su amor por la profesión. "Entonces no había máquinas y te lo tenías que hacer todo tú; los planos, las mediciones..." Esta
es su historia, contada muy, muy brevemente. Sabemos que en este momento
ella no desea nada más y respetamos profundamente su voluntad. Sirva
pues esta breve reseña biográfica, y la entrega de esta escultura
realizada por el arquitecto y escultor Julio Pellicer, que recoge simbólicamente
la alumna más joven de estas jornadas, como pequeño homenaje del grupo
La Mujer Construye, a nuestra primera arquitecta, perteneciente a una
generación de mujeres que, en su día, supieron vivir su vida con
imaginación. Mujeres que nos abrieron los caminos que hoy recorremos, con
menores dificultades que las que ellas tuvieron que vencer, para
participar en la hermosa tarea que es el construir. La
Mujer Construye |
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