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L A M U J E R C O N S T R U Y E W o m e n w h o b u i l d |
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"LA CASA, LO INTANGIBLE Y LO COTIDIANO EN EL ESPACIO DOMÉSTICO". ANA ESTIRADO GORRÍA, arquitecta. |
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LA
CASA Nuestra
reflexión tiene un carácter de búsqueda, está guiado por la
inquietud por definirnos y aprender y esta necesidad surge desde nuestro
ejercicio de la profesión de un modo liberal, como arquitectas inmersas
en el mundo de las obras, en el mundo de lo construído. Al
abordar el tema de la casa, lo primero que surge es el
planteamiento de una metodología para tratar un tema que para nosotras
tiene tantas connotaciones. En
primer lugar, buscamos un título, un título que contiene una intención: |
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Inmediatamente
establecimos un diálogo con todas las compañeras que han respondido a
nuestra convocatoria, aportándonos toda su experiencia personal y
profesional, nos acercamos a sus obras y a sus pensamientos, los
analizamos y en alguna medida, los hicimos nuestros.
Volvemos,
en fin, sobre nosotras mismas y sobre nuestra querida profesión, sobre
nuestra condición femenina y sobre la parcela de mundo que nos ha
tocado vivir y que deseamos cuidar. LA
ESENCIA Resulta
difícil trascender de la concepción del hábitat humano como un utensilio
indispensable para la vida, del objeto producido por la
industria o del que representa simplemente un valor de mercado y
explicar y explicarnos otro tipo de connotaciones, que están
diariamente ante nosotras, que todos reconocemos cuando las vivimos,
pero cuya relación con los edificios que debemos proyectar, a veces es
difícil de establecer. ¿Cual
es la esencia de la CASA? Sobre
la casa se ha dicho todo, han hablado los sociólogos, los psicólogos ,
los políticos, los urbanistas, los arquitectos, los poetas... Somos
arquitectas y la forma es algo intrínsecamente unido a nosotras,
y como en tantas otras ocasiones, la geometría acudió en nuestra
ayuda. Nuestro
orden es integrador. Al
situarnos en el centro, en el lugar de la casa, de la mujer, nos
instalamos en nuestra atalaya privilegiada desde la que poder recorrer
todos los mundos que pueden encerrarse dentro de esta hermosa palabras
de dos sílabas. Nos
gusta esta dialéctica entre LA CASA - LA MUJER - LA MADRE. Cinco
ideas de casa vienen a ayudarnos a definir la globalidad, cinco casas
que nos remiten a valores esenciales, originales. La Forma, La Existencia, La Belleza, La Madre y El
Alma. LA
CASA CONSTRUIDA La
casa construida, el objeto tangible, con una realidad geométrica
potente y sometido a las leyes de la naturaleza. Norberg
Shulz designa el espacio arquitectónico como una concretización del
espacio existencial. En este punto la arquitectura sale al encuentro
de la dimensión humana del ser, del existir. Gastón
Bachelard, nuestro querido maestro, nos lo explica de una manera hermosa:
"Gracias a la casa, un gran número de nuestros recuerdos tienen albergue". La
casa debe sugerir imágenes de sosiego, para lo cual, su espacio
arquitectónico debe ser claro, no caótico, establecer perfectamente
los diferentes niveles de privacidad, definir claramente las zonas
mutables y las inmutables. El espacio no puede discurrir desperdigándose
aleatoriamente, perdiéndose. La
sabia articulación de unos espacios con otros ha dado lugar, a lo largo
de la historia, a elementos valiosísimos dentro del dominio de lo doméstico
. Espacios en los que la tensión entre lo que es interior y lo que es
exterior, se resuelve de un modo apacible. Espacios que no se imponen,
pero que sugieren la esencia de la arquitectura, el encuentro entre función,
ser y belleza. Es
en esos lugares, donde, trasladando el pensamiento de algún poeta a
nuestra labor de construir, desearíamos, " que ya que no es
posible encerrar entre sus muros la felicidad, si que al menos éstos
alberguen su presagio". Como
arquitectas creemos necesario el contacto continuo e intencionado con la tradición y con la historia del lugar
donde vamos a construir nuestras casas. Escuchar
el silencio de los patios, el rumor de una fuente, percibir el perfume
del jazmín o pasear por una estrecha calle repleta de historia, nos
enriquece personal y profesionalmente,
nos hace sentir la vida de otra manera y nos hace entender de
otra manera la arquitectura. La
arquitectura no debería ser un fin en sí misma sino un medio. Existirán
infinitos diseños de casas, infinitas imágenes, no creemos en un
lenguaje arquitectónico que responda a unas necesidades universales .
La casa surge del lugar, del clima, de la cultura, de la época . No existe una casa perfecta, pero en la medida en que responda a
las necesidades humanas, se acercará a ello. En
el caso de la casa, existe una relación muy importante del ser humano
con la imagen de su hábitat y es ahí donde entramos en conflicto los
arquitectos con los habitantes de nuestras casas. Esa imagen exterior, a
veces incomprendida, sobre la que el ciudadano no puede actuar, es, a
menudo, lo que nos separa de él. ¿No
deberíamos permitir que el
ser que habita, sintiera
suya la imagen que de su hogar está ofreciendo a la ciudad? Por
todo ello, nos preguntamos ¿puede haber una arquitectura doméstica
bella, ordenada y racional que pueda responder de una manera honesta a
estos planteamientos? Arquitectura y Sociedad, punto de encuentro de nuestra Casa construida con nuestra Casa vivida, el punto en el que nuestro espacio doméstico pierde su poético nombre : CASA, para convertirse en VIVIENDA. LA
CASA VIVIDA Al
llamar a la vivienda la Casa vivida, albergamos la secreta
intención de que en su denominación no se pierda ese valor esencial.
Para nosotras, la vivienda debe seguir siendo
una CASA. Pero
acerquémonos más al mundo, a la realidad que a veces nos impone, nos
asusta por su contundencia, a la realidad que a veces ahoga nuestros
pensamientos y acerquémonos tomando como referencia la definición que
Abraham Moles realiza de la función de los constructores, promotores,
urbanistas y ARQUITECTOS, aquella que es : Esa
terrible definición de lo que pueden ser nuestras casas construidas,
lugares contra los que hay que luchar para superarlos, es
un buen motivo de reflexión a la hora de abordar la casa como un lugar
en el que se desarrolla la existencia, donde se desarrolla la vida y que
debe ser otro de los pilares en los que se apoye nuestra
arquitectura. Conceptos
como función, economía, racionalidad y uso debemos manejarlos
con toda soltura. Una
casa no es solo una máquina, pero, en determinados aspectos, debe de
funcionar con la perfección de ésta, sus engranajes deben estar
perfectamente acoplados. Lo intangible y lo cotidiano . Tomemos lo cotidiano , lo funcional, lo que se puede medir, tan unido al día a día, a lo aparentemente racional, aquello que en nuestra sociedad debe funcionar para, digámoslo claramente, poder sobrevivir. La
mujer, hoy por hoy vive lo cotidiano de la casa de una manera muy
distinta al hombre. El hogar ha sido, en nuestra cultura, el reino de la
mujer y eso, que ha tenido repercusiones muy negativas en algunos
campos, también le ha reportado satisfacciones, le ha dado un lugar al
que pertenecer y en el que proyectarse emocionalmente, y sobre todo, un
conocimiento profundo de lo que pudiéramos llamar el gobierno de la
casa, con toda la riqueza que este término pueda englobar,
algo de ese conocimiento esencial del hogar, que ha trascendido a
lo largo de generaciones, permanece en nosotras y
nos sentimos orgullosas de ello, pues lo consideramos un valioso
patrimonio personal, que puede, además, ampliar nuestra visión como
profesionales de la arquitectura, ahora que su puesta en práctica ha
dejado de ser una elección obligada. Tal
y como está evolucionando la sociedad, cada vez mas seres humanos,
hombres y mujeres, deberán ser responsables del gobierno de su
propio hogar, al desaparecer, con la incorporación de la mujer al mundo
laboral, ese personaje de auténtico
lujo (no para ella sino para los que disfrutábamos de su presencia),
que era el ama de casa, la madre tradicional, defensora y guardiana del
nido, siempre presente y dispuesta a que las cosas funcionaran, pues tal
era su cometido en un reparto mas o menos racional del ingente trabajo
que supone el vivir, cometido que desarrollaba la mayoría de las veces
de una forma vocacional. Surgen
nuevas formas de convivencia social que van a dar lugar a nuevas formas
en el uso del espacio reservado a la intimidad. No
concibamos las casas, exclusivamente con una visión, digamos, científica,
en la que para llegar a la resolución exacta del problema, debamos
despojarlo de todo tipo de valores, entendiendo por esto que deseamos
poder establecer un sistema estructurado en base a una serie de
elementos, a los que damos un contenido, de manera que nos ayuden en la
elección de alternativas, con el objeto de que nuestras acciones sean intencionadas. Nuestro
trabajo de investigación trata de descender al análisis pormenorizado
de la esencia funcional de las dependencias que componen la casa, de las
modificaciones en los hábitos que se están produciendo en nuestra
cultura, que van a originar nuevos criterios a la hora de distribuir
espacios. Pero,
olvidémonos por unos momentos de conceptos como funcionalidad,
intendencia, almacenamiento, limpieza, uso...
y vayámonos al
extremo opuesto, abandonemos la Casa vivida, abandonemos los mundos
tangibles y viajemos de la luz al silencio, viajemos a nuestra Casa etérea,
penetremos en ella. LA
CASA ETÉREA La
Casa construida alberga nuestras acciones en el plano físico, tiene una
realidad tangible. Cuando
nacemos es solo una esencia y la vamos construyendo al recorrer la vida
, su propia construcción es un reconocimiento pues tiene miles de
secretos ocultos, puertas que empujar, ventanas que abrir, escaleras que
ascienden a momentos sublimes y otras que descienden a oscuros sótanos. La
poesía es ahora la que viene en nuestra ayuda para transmitir nuestro
pensamiento, pues es, a través de ella, como se comunican las almas. "Una casa erigida en el corazón Esta
referencia a un mundo espiritual propio la proponemos como punto de
encuentro entre la maternidad y la creación, entre la
Casa amada y la Casa creada. LA
CASA AMADA La
Casa etérea deja de ser una metáfora para la mujer en el momento en
que siente su cuerpo habitado, físicamente ocupada por un ser vivo, en
el momento en que se siente madre. Dice
Gastón Bachelard :"La vida empieza bien, empieza encerrada, protegida,
toda tibia, en el regazo... de una casa." La casa, la madre, pero ¿Qué es la madre? Los
seres humanos somos seres egocéntricos, entendiendo el término en el
sentido en que somos centro de nosotros mismos. La
mujer, como la casa, se convierte en un universo, en una fuerza
integradora,...el lugar al que retornar. Nuestra
arquitectura, si es honesta, tendrá, en algún lugar, en alguna intención,
en alguna decisión, algo de nosotras mismas. LA
CASA CREADA Habitemos
de nuevo nuestra casa etérea, penetremos en ella. En
el ático tenemos instalado el estudio, en él nos recogemos para soñar
los espacios que otros han de habitar. Abajo, la casa está llena de
ruidosos pensamientos, recuerdos, luces, formas, colores, músicas,
seres queridos... Nuestra
Casa etérea tiene grandes ventanas abiertas al mundo de los sueños y línea
directa con la realidad. A ella nos retiramos cuando queremos crear,
cuando queremos proyectar. ...
y
¿Por qué queremos crear casas? ¿Qué
es la creación arquitectónica?. Solo
de un encuentro armonioso surgirá un proyecto bello. Y
es ese presentimiento de la belleza, ese conocimiento intuitivo previo y
la necesidad de darlo a conocer, es lo que nos impulsa a crear, a
proyectar, a dotar de un orden a todos esos sentimientos, de manera que
logremos construir el pensamiento que expresamos gráficamente en un
plano. Y
para finalizar, realicemos un último recorrido circular por nuestro
pensamiento, para definir LA CASA como: El
lugar donde la arquitectura es entendida como un acto de amor apasionado
por la vida, en el que reflejamos nuestro pensamiento, buscando, en la
armonía de las formas bellas, el calor y la seguridad del ser que se
siente felizmente cobijado. ....
y es así como creo que ... Ana
Estirado Gorría, arquitecta. |
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