ASOCIACIÓN 

L A   M U J E R    C O N S T R U Y E

W o m e n   w h o   b u i l d

"OTRA CIUDAD ES POSIBLE". CRISTINA GARCÍA-ROSALES, arquitecta.

 

OTRA CIUDAD ES POSIBLE
Acto Inaugural. Mujer, Ciudad y Solidaridad

INTRODUCCIÓN
Quisiera, en primer lugar y una vez más, agradecer a la Escuela  Técnica Superior de Arquitectura de Madrid la generosa acogida que nos ha brindado a través del Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio, (cito especialmente al  Director del Departamento, José Fariñas, y a profesor titular Agustín Hernández Aja, agradecimiento que hago extensivo al Departamento entero y sobre todo a las profesoras titulares Esther Higueras e Inés Sánchez de Madariaga, cómplices y compañeras de viaje en este Encuentro)

Esta formidable acogida nos ha permitido junto con el apoyo incondicional y la confianza de Asunción Miura, Directora de la Mujer de la Comunidad de Madrid, poder inaugurar hoy el VI ENCUENTRO EN LA ARQUITECTURA: “Mujer Ciudad y Solidaridad” en el que os damos la bienvenida a todas y a todos.

Volvemos a casa, pues, a nuestra querida Escuela, después de un largo, tenaz y agradable trayecto por la Universidad de Alcalá (que ya es y para siempre nuestra segunda casa), con algunas paradas en diferentes lugares, siendo la ciudad de Beirut el último alto en el camino.

BEIRUT
Fue en el Líbano, la antigua Fenicia, país de sabios, comerciantes y grandes negociadores, inventores nada menos que del alfabeto, lugar repleto de energía y con una muy refinada civilización, donde comenzaron, el pasado mes de diciembre, a gestarse estas Jornadas. Tuvimos el enorme privilegio de ir allí representando a la cultura española de la mano de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Fomento y del Instituto Cervantes con nuestra Exposición “Construir desde el interior”: 39 obras de arquitectura construidas y diseñadas por mujeres en nuestro país y 7 por mujeres libanesas, algo que, opinamos, supone
otro paso hacia delante para la mujer y para las arquitectas que nuestra Asociación LA MUJER CONSTRUYE representa y apoya.

Beirut, el Gran Beirut: una ciudad extensísima, de más de un millón de habitantes, enormemente atractiva... Una ciudad que está siendo capaz de reinventarse a si misma y de volver a empezar y recuperar el tiempo perdido después de 17 años de una guerra terrible y desestabilizadora, como todas las guerras, pero tan larga fue ésta, que a sus habitantes no les quedó otro remedio que acostumbrarse a vivir entre bombas. Porque entre las bombas, la vida inexorablemente continuaba...

Su historia reciente y pasada, su cultura, sus hospitalarias gentes y su extraordinaria implicación en nuestro proyecto, nos dejaron impresionadas y seducidas.

Como ciudad, Beirut, es un terrible y magnífico caos. Un caos urbanístico, sin planes, orden, ni ley, sin apenas señales de circulación, ni por supuesto, semáforos (y los 4 que hay se los saltan) y con un trafico aterrador. Un verdadera amalgama de edificios de gran altura (muchos de ellos en ruina debido a la guerra) que se extienden hasta donde la vista alcanza, con un índice de polución preocupante, algunos barrios extremos y no tan extremos, miserables y otros, sin embargo, con un lujo y un refinamiento más allá de lo imaginable. Ciudad, como otras tantas levantadas y re-inventadas (en este caso durante y después de la guerra) con tanta rapidez como falta de planificación, a partir de criterios y valores mercantilistas, reflejo de un mundo global en el que estamos inmersos, donde la cultura del MacDonald, del consumo y del “pastiche”, arrasa y pretende borrar, sin lograrlo siempre afortunadamente, lo autóctono, lo verdadero, el “espíritu del lugar”...

¿Qué estamos creando? Si volvemos los ojos desde Beirut hacia nuestras realidades próximas percibimos muchas similitudes en tantas ocasiones... Ciudades donde las que las mujeres, por cierto, no hemos participado en su planeamiento y gestión: espacios inhóspitos, junglas urbanas, verdaderos “no lugares”, donde “todo vale”, diseñadas sin imaginación poética, estética, y sin pizca de humanidad.

Existe una enorme distancia entre la ciudad que vivimos y la ciudad con la que todos soñamos.

LA REALIDAD DE NUESTRAS CIUDADES
Esta distancia se hace aún mayor en muchas urbes de América Latina y en países del mal llamado Tercer Mundo, así como en barrios, no tan ocultos, de las nuestras, donde la globalización oculta situaciones que hacen muy difícil la supervivencia y borra culturas e identidades. Lugares, en los que sus habitantes viven, como dice Marta Román “en un permanente estado de emergencia”. Y cito a Marta, que junto a Begoña Pernas, fue la comisaria de la espléndida Exposición “De Sur a Norte”  celebrada recientemente en la Casa Encendida de Madrid y que fue otro de los motores que arrancaron estas jornadas.

No podemos, en la sociedad de la opulencia, del consumismo y del despilfarro, entrampados en el cinismo de nuestra “calidad de vida”, idiotizados y en “estado de gracia” permanente por nuestra querida TV y superabundancia mediática, seguir dando la espalda a esta realidad.

Dice Emilio Lledó: “Si nos acostumbramos a ser inconformistas con las palabras, acabaremos siendo inconformistas con los hechos. Ambas actitudes son formas de libertad. Y la libertad no admite conformismo alguno” .

PLANTEAMIENTO DEL CURSO
Como inconformistas, planteamos este curso de primavera plural, participativo y solidario, para todas y todos los que creemos que aún es posible la construcción de un nuevo modelo de ciudad y de sociedad a partir de la utopía. OTRO MUNDO ES POSIBLE, decimos, (uniendo nuestra voz a otras que hace tiempo han comenzado a actuar.)

Para ello, pretendemos, en primer lugar, mostrar la verdadera imagen de ciudades españolas y latinoamericanas, emocional y culturalmente tan cercanas, aunque, en la práctica, tan distantes entre sí. Queremos mostrar sus verdaderos problemas cuya magnitud escapa a una enumeración de los mismos.  En todos ellos las mujeres sufren particularmente sus efectos... Apuntamos algunos. A lo largo de este Encuentro voces expertas profundizaran sobre ellos:

--El crecimiento continuo, descontrolado y desbordante de las ciudades, causa principal del aumento de la contaminación y del impacto medioambiental. La escasez de recursos energéticos y su despilfarro.

--La dispersión de las ciudades, su fragmentación y falta de planificación, con todo lo que ello genera, entre otras cosas, la pérdida absurda de ese bien tan escaso que es el tiempo.

--La violencia urbana y suburbana (cuyas mayores víctimas son las mujeres).

--La precariedad de la vivienda y la dificultad real de acceso de los ciudadanos a habitar una vivienda digna, a lo que todas y todos tenemos derecho.

--El tráfico brutal, que lo invade todo y en algunos casos es el automóvil el único medio de locomoción posible, por falta de servicios públicos. Lo que también impide una ciudad  amable y humanizada.

--La degradación y despoblación de los centros históricos, la carencia de infraestructuras urbanas...

--La desigualdad creciente entre ciudadanos ricos y pobres (Unas 2/3 partes de la humanidad pasa hambre, dentro de los cuales la mayor proporción son mujeres. Es lo que se ha dado por llamar “la feminización de la pobreza”. Como anécdota quisiera decir que dentro del mundo global de las telecomunicaciones en el que estamos inmersos hay un 40% de las personas que no ha podido hacer nunca una llamada por teléfono.

--La falta de calidad educativa, social y económica.

--El aislamiento, la falta de tiempo, la escasez de trabajo y de igualdad de oportunidades, la dificultad de conciliar la vida familiar y laboral, la urgente necesidad de participación de todos como ciudadanos de pleno derecho, etc, etc

LAS MUJERES Y LA CIUDAD
Y a todo esto ¿Qué hacen ahora las mujeres? Nos ha costado tanto llegar hasta aquí y nos queda tanto todavía que conseguir, que a menudo perdemos la memoria.

Recordemos que fue el mundo grecorromano, cuna de nuestra civilización occidental, el que dio origen al concepto de ciudad (polis), entendida en su sentido más amplio de participación ciudadana basada en el uso de la palabra, de la educación y de la razón argumental (logos). La mujer pertenecía al dominio de lo privado (oikonomia) y no se le permitía acceder a la asamblea ni opinar en asuntos de público interés.

“La mujer no tiene alma,” decía Aristóteles “y su mejor adorno es el silencio”. Esta ha sido la realidad de la historia. Éramos los “sujetos invisibles y silenciosos de la ciudad”.

Pero en los últimos tiempos las cosas están cambiando, al incorporarse la mujer de una manera masiva al mundo profesional. 

Mediante el curso “Mujer Ciudad y Solidaridad” pretendemos dar la voz a las mujeres de ambos mundos que están actuando ya como protagonistas activas: constructoras, urbanistas, arquitectas, ciudadanas, gestoras, artistas, ... Mujeres que tradicionalmente han participado de manera solidaria desde el ámbito de lo privado y actualmente lo están realizando también desde “lo público”, colaborando con “otra mirada”, en el diseño de la ciudad actual. Es muy importante estar aquí hoy en la Escuela de Arquitectura de Madrid y poder expresar públicamente nuestros deseos y prioridades.

Deseamos encontrar, por medio de aproximaciones teóricas y de ejemplos concretos en barrios de Madrid, Río de Janeiro, Montevideo, Bogotá, México DF, Sevilla, etc  nuevas fórmulas y nuevas soluciones que, aunque llevadas a cabo algunas de ellas a pequeña escala, nos puedan, por sus resultados, servir como modelos. No existen recetas mágicas ni somos un grupo homogéneo, pero deseamos participar pretendiendo cambiar la realidad en vez de adaptarnos a ella. Para ello hemos invitado a participar a destacadas profesionales de diferentes puntos de España y América Latina que nos proporcionen una visión lo más amplia posible de la ciudad a la que pertenecen y como se está introduciendo el punto de vista de la mujer en su diseño y gestión, a través tanto de las ideas planteadas, como de la presentación de casos prácticos.

Dice Felix de Azúa: “Es imposible vivir la vida cotidiana sin segregar poesía, como la araña que sostiene el hilo en el aire. Y como ella tejemos nuestro poema, mediocre o grandioso, a lo largo de las horas: cuando por ejemplo al guisar, echamos el laurel”.

Nuestro deseo es seguir echando el laurel al guiso segregando poesía. Valorar los temas ligados a la vida cotidiana es una de nuestras prioridades. Deseamos una ciudad humana, habitable,  plural, mestiza y participativa, sostenible, bella y solidaria. La ciudad es la casa de todos. A todos nos pertenece y es un espejo que refleja nuestra vida, la sociedad que entre todos estamos construyendo. Por eso todos debemos colaborar en su diseño: hombres y mujeres

Por lo que nos unimos a esa nueva opinión ciudadana que hoy sale a las calles de medio mundo, representando una nueva conciencia de convivencia planetaria para buscar, en resumen, una ciudad concebida para el amor. El amor entendido no como algo blando y edulcorado como en una ocasión nos apuntaba un compañero, sino entendido como creación, como vida, como progreso y como utopía.

Porque así creemos que es como la mujer desea construir su ciudad.

Cristina García-Rosales
Arquitecta. Asociación La Mujer Construye

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