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L A M U J E R C O N S T R U Y E W o m e n w h o b u i l d |
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"OTRA CIUDAD ES POSIBLE". CRISTINA GARCÍA-ROSALES, arquitecta. |
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OTRA
CIUDAD ES POSIBLE INTRODUCCIÓN Esta
formidable acogida nos ha permitido junto con el apoyo incondicional y
la confianza de Asunción Miura, Directora de la Mujer de la Comunidad de
Madrid, poder inaugurar hoy el VI ENCUENTRO EN LA ARQUITECTURA:
“Mujer Ciudad y Solidaridad” en el que os damos la bienvenida a todas
y a todos Volvemos
a casa, pues, a nuestra querida Escuela, después de un largo, tenaz y
agradable trayecto por la Universidad de Alcalá (que ya es y para
siempre nuestra segunda casa), con algunas paradas en diferentes
lugares, siendo la ciudad de Beirut
el último alto en el camino. BEIRUT Beirut, el Gran Beirut: una ciudad extensísima,
de más de un millón de habitantes, enormemente atractiva... Una ciudad
que está siendo capaz de reinventarse a si misma y de volver a empezar y
recuperar el tiempo perdido después de 17 años de una guerra terrible y
desestabilizadora, como todas las guerras, pero tan larga fue ésta, que a
sus habitantes no les quedó otro remedio que acostumbrarse a vivir entre
bombas. Porque entre las bombas, la vida inexorablemente continuaba... Su historia reciente y pasada, su cultura,
sus hospitalarias gentes y su extraordinaria implicación en nuestro
proyecto, nos dejaron impresionadas y seducidas. Como ciudad, Beirut, es un terrible y magnífico
caos. Un caos urbanístico, sin planes, orden, ni ley, sin apenas señales
de circulación, ni por supuesto, semáforos (y los 4 que hay se los
saltan) y con un trafico aterrador. Un verdadera amalgama de edificios de
gran altura (muchos de ellos en ruina debido a la guerra) que se extienden hasta donde la
vista alcanza, con un índice de polución preocupante, algunos barrios
extremos y no tan extremos, miserables y otros, sin embargo, con un lujo y
un refinamiento más allá de lo imaginable. Ciudad, como otras tantas
levantadas y re-inventadas (en este caso durante y después de la guerra)
con tanta rapidez como falta de planificación, a partir de criterios y
valores mercantilistas, reflejo de un mundo global en el que estamos
inmersos, donde la cultura del MacDonald, del consumo y del “pastiche”,
arrasa y pretende borrar, sin lograrlo siempre afortunadamente, lo autóctono, lo
verdadero, el “espíritu del lugar”... ¿Qué
estamos creando?
Si volvemos los ojos desde Beirut hacia nuestras realidades próximas
percibimos muchas similitudes en tantas ocasiones... Ciudades donde
las que las mujeres, por cierto, no hemos participado en su planeamiento y
gestión:
espacios inhóspitos, junglas urbanas, verdaderos “no lugares”, donde
“todo vale”, diseñadas sin imaginación poética, estética, y sin
pizca de humanidad. Existe
una enorme distancia entre la ciudad que vivimos y la ciudad con la
que todos soñamos. LA
REALIDAD DE NUESTRAS CIUDADES No
podemos, en la sociedad de la opulencia, del consumismo y del despilfarro,
entrampados en el cinismo de nuestra “calidad de vida”, idiotizados
y en “estado de gracia” permanente por nuestra querida TV y
superabundancia mediática, seguir
dando la espalda a esta realidad. Dice
Emilio Lledó: “Si nos
acostumbramos a ser inconformistas con las palabras, acabaremos siendo
inconformistas con los hechos. Ambas actitudes son formas de libertad. Y
la libertad no admite conformismo alguno” . PLANTEAMIENTO
DEL CURSO Para
ello, pretendemos, en primer lugar, mostrar la verdadera imagen de
ciudades españolas y latinoamericanas, emocional y culturalmente tan
cercanas, aunque, en la práctica, tan distantes entre sí --El
crecimiento continuo, descontrolado y desbordante
de las ciudades, causa principal del aumento de la contaminación
y del impacto medioambiental.
La escasez de recursos energéticos y su despilfarro. --La
dispersión de las ciudades, su fragmentación y falta de planificación,
con todo lo que ello genera, entre otras cosas, la pérdida absurda de ese
bien tan escaso que es el tiempo. --La
violencia urbana y suburbana
(cuyas mayores víctimas son las mujeres). --La
precariedad de la vivienda y la dificultad real de acceso de los
ciudadanos a habitar una vivienda digna, a
lo que todas y todos tenemos derecho. --El
tráfico brutal,
que lo invade todo y en algunos casos es el automóvil el único medio de locomoción
posible, por falta de servicios públicos. Lo que también impide una
ciudad
amable y humanizada. --La
degradación y despoblación de los centros históricos,
la carencia de infraestructuras urbanas... --La desigualdad creciente entre ciudadanos ricos y pobres (Unas 2/3 partes de la humanidad pasa hambre, dentro de los cuales la mayor proporción son mujeres. Es lo que se ha dado por llamar “la feminización de la pobreza”. Como anécdota quisiera decir que dentro del mundo global de las telecomunicaciones en el que estamos inmersos hay un 40% de las personas que no ha podido hacer nunca una llamada por teléfono. --La
falta de calidad educativa, social y económica. --El
aislamiento, la falta de tiempo, la escasez de trabajo y de igualdad de
oportunidades, la dificultad de conciliar la vida familiar y laboral, la
urgente necesidad de participación de todos como ciudadanos de pleno
derecho, etc, etc LAS
MUJERES Y LA CIUDAD Recordemos
que fue el mundo grecorromano, cuna de nuestra civilización occidental,
el que dio origen al concepto de ciudad (polis),
entendida en su sentido más amplio de participación ciudadana basada en
el uso de la palabra, de la educación y de la razón argumental (logos). La mujer pertenecía al dominio de lo privado (oikonomia)
y no se le permitía acceder a la asamblea ni opinar en asuntos de público
interés. “La
mujer no tiene alma,”
decía Aristóteles “y su mejor
adorno es el silencio”. Esta ha sido la realidad de la historia. Éramos
los “sujetos invisibles y silenciosos de la ciudad”. Pero
en los últimos tiempos las cosas están cambiando, al incorporarse la
mujer de una manera masiva al mundo profesional.
Mediante
el curso “Mujer Ciudad y Solidaridad” pretendemos dar la voz a las
mujeres de ambos mundos que están actuando ya como protagonistas activas:
constructoras, urbanistas, arquitectas, ciudadanas, gestoras, artistas,
... Mujeres que tradicionalmente han participado de manera solidaria desde
el ámbito de lo privado y actualmente lo están realizando también desde
“lo público”, colaborando con “otra mirada”, en el diseño de la
ciudad actual.
Es muy importante estar aquí hoy en la Escuela de Arquitectura de Madrid y poder expresar públicamente
nuestros deseos y prioridades. Deseamos
encontrar, por medio de aproximaciones teóricas y de ejemplos concretos
en barrios de Madrid, Río de Janeiro, Montevideo, Bogotá, México DF,
Sevilla, etc nuevas fórmulas
y nuevas soluciones que, aunque llevadas a cabo algunas de ellas a pequeña
escala, nos puedan, por sus resultados, servir como modelos. No
existen recetas mágicas ni somos un grupo homogéneo, pero deseamos
participar pretendiendo cambiar la realidad en vez de adaptarnos a ella.
Dice
Felix de Azúa: “Es
imposible vivir la vida cotidiana sin segregar poesía, como la araña que
sostiene el hilo en el aire. Y como ella tejemos nuestro poema, mediocre o
grandioso, a lo largo de las horas: cuando por ejemplo al guisar, echamos
el laurel”. Nuestro
deseo es seguir echando el laurel al guiso segregando poesía. Valorar
los temas ligados a la vida cotidiana es una de nuestras prioridades.
Deseamos una ciudad humana, habitable,
plural, mestiza y participativa, sostenible, bella y solidaria. Por
lo que nos
unimos a esa nueva opinión ciudadana que hoy sale a las calles de medio
mundo, representando una nueva conciencia de convivencia planetaria para
buscar, en resumen, una
ciudad concebida para el amor. El amor entendido no como algo blando y
edulcorado como en una ocasión nos apuntaba un compañero, sino
entendido como
creación, como vida, como progreso y como utopía. Porque
así creemos que es como la mujer desea construir su ciudad.
Cristina
García-Rosales |