LA MUJER CONSTRUYE        

"ARQUITECTURA VERNÁCULA CONTEMPORÁNEA" . Soheir Farid, arquitecta (Egipto)

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La naturaleza enseña mucho a los arquitectos. El lenguaje de las dunas del desierto del oeste de Egipto, así como las formaciones rocosas de las Montañas del Sinaí, nos inspiran en la creación de la formas. También nos inspiran los materiales de construcción que provienen de la naturaleza, hacen que nuestra relación con ella sea más potente y nos permiten llevar una vida más sana.

Los faraones eran maestros en el empleo de materiales naturales para la construcción. Hay muchos ejemplos del uso de la técnica de bóvedas de ladrillos de barro, como en los graneros del templo de Ramsés en Luxor. También los coptos usaban el ladrillo de barro como material de construcción, como en Bagawat en el oasis de Kharga. Y podemos continuar con los musulmanes, por ejemplo, en las tumbas Fatimidas de Aswan, donde todas las cúpulas se construyeron con esta técnica.

El oasis del desierto del oeste es otro buen ejemplo, dentro del ámbito rural, en el que se utilizaba cualquier material natural del entorno próximo para construir viviendas. Usaban barro para las paredes y troncos de árboles para la techumbre; el resultado se puede considerar arquitectura vernácula.

En la ciudad de El Cairo tenemos muchos ejemplos de arquitectura vernácula, como la Casa Gaire Anderson,  la Casa El-Sehemi y la Calle Cubierta “El Keyamia”. Todas tienen patio, mussharbia, logia y  atrapadores de viento, muy apropiados para el clima.

Hassan Fathy aprendió de todo ello y aprovechó el lenguaje vernáculo de manera innovadora. Solía decirnos: “Si se le da barro a una persona cualquiera, se manchará; pero si se le da barro a Rodin, esculpirá el Pensador”. Hassan Fathy construyó para los más desfavorecidos y sus proyectos más conocidos son el Pueblo Gourna en Luxor y el Pueblo Baris en el oasis de Kharga donde emplea la técnica de ladrillos de barro para la construcción de bóvedas y cúpulas. Utiliza el lenguaje tradicional y los elementos que he mencionado, como el patio dentro de las casas, la calle cubierta para proteger del calor y los atrapadores de viento para los graneros de Baris donde consigue una temperatura inferior a los 4 o 5 grados dentro del recinto.

Pero Hassan Fathy no sólo construía con barro. En su propia casa a orillas del Mediterráneo por ejemplo, utilizó piedra caliza como material natural de la zona.

Nuestros viajes y nuestro trabajo con Hassan Fathy han influido mucho en la arquitectura que realizamos. En el golfo Aqaba del Sinaí, hemos tenido la oportunidad de construir algunos bungalows en un camping llamado “Basata”, donde empleamos la técnica de construcción con tapial propia de la región, utilizando sedimentos de las montañas para construir paredes, bóvedas y cúpulas. Para las cubiertas planas utilizamos hojas de palmera. El resultado es un proyecto que armoniza con el entorno que tiene como telón de fondo las Montañas del Sinaí.

Nuestro primer gran proyecto fue un hotel en Quseir, en el Mar Rojo. El hotel pretende reflejar el grano y de los contornos de la tierra al incorporar la piedra arenisca de las canteras locales que bajan desde el borde de las montañas desérticas hasta las orillas del Mar Rojo. La piedra arenisca es muy apropiada para la construcción de muros pero difícil de perfilar en trabajos de mayor precisión para las bóvedas, cúpulas y arcos, donde utilizamos ladrillo rojo visto, en los arcos, y cubierto con argamasa de mortero, en bóvedas y cúpulas, con un acabado final que mimetiza con la propia piedra. El resultado de la combinación de estas tres texturas otorga al edificio un carácter singular y está siendo modelo para otros muchos de la zona. La idea del Quesir no es adueñarse de la naturaleza sino convivir con ella, dentro de ella y enriquecerse espiritualmente de ella. No es una idea nueva, forma parte de una tradición de siglos, de cuando las vidas de los hombres estaban ligadas a la tierra y sus necesidades saciadas gracias a ella. Este proyecto se ha diseñado con una arquitectura que armoniza con el paisaje, que forma parte de la tierra.  Sobre él se ha escrito: “El brillo del Hotel Qusier nos hace recordar que la naturaleza es una de nuestras principales necesidades”.

En El Gouna, cerca del Mar Rojo, diseñamos un gran centro hotelero para el desarrollo turístico. Todo empezó en 1992 con una sencilla casa para el personal. En principio la idea era alojar al servicio. El complejo El Gouna se encuentra en un área de un millón de metros cuadrados a 25 kilómetros del norte de Hurghada, en el Mar Rojo. Entonces el complejo estaba formado por un hotel de 5 estrellas, algunas villas y un club social para deportes marinos.

La casa para el personal, que más tarde se llamó “Karf El Gouna” (el pueblo de El Gouna), se encuentra a 1km. del mar y su programa consistía en setenta unidades, algunas tiendas y una cafetería. Las unidades oscilaban entre 35 a 120 m2, con cuarto de baño, una pequeña cocina y uno, dos o tres dormitorios.

Los clientes querían que las unidades fueran agradables y atractivas para los huéspedes del conjunto y a la vez, económicas. El método constructivo utilizado, a base de muros de carga, bóvedas y cúpulas, fue lo que consideramos más apropiado para obtener un buen aislamiento térmico, añadiendo al conjunto un valor estético, cultural y económico.

El proyecto del Karf El Gouna consiste en dos  pequeñas plazas conectadas a través de un paseo con tiendas, una calle cubierta tipo bazar (Souk) y las unidades de vivienda, que se agrupan en torno a patios y se conectan a través de pequeñas calles peatonales. El acceso al  tráfico esta limitado en el interior del recinto.

El proyecto fue muy apreciado por la propiedad desde su construcción inicial. El hecho de que diversos profesionales visitaran el hotel, resultó además muy positivo. Como consecuencia de ello, animamos al propietario para que desarrollara la idea inicial y convirtiera a Karf El Gouna en una atracción turística, añadiendo otras facilidades como un museo, varios restaurantes y un pequeño hotel de 25 habitaciones. Para nuestra sorpresa, después de terminar esta nueva construcción en 1994, el dueño cambió de idea y decidió transformar el conjunto en un “pueblo de ocio”. Fue una decisión muy acertada, como rápidamente quedó demostrado, ya que en muy poco tiempo Karf El Gouna se convirtió en la “estrella” del conjunto, con gran demanda de clientes y comenzó a atraer gentes de Hurghada, así como del lejano El Cairo. Desde entonces, se han realizado más añadidos: dos hoteles, un teatro al aire libre, un club y varios restaurantes y pubs.

El primero de los hoteles “Dwar El Omda” (El Palacio del Alcalde) es un hotel de 4 estrellas, único en su tipo, y pronto se convirtió en un importante referente dentro del conjunto Karf El Gouna, con su torre roja porticada dominando el horizonte. El hotel abrió sus puerta inicialmente con 17 habitaciones, y hoy tiene 66, gracias a haberse podido ampliar sobre el lago, como única solución para solventar las estrictas condiciones urbanísticas del solar. De esta manera, el hotel crea un puente entre la “Isla” Karf El Gouna y la tierra.

El hotel Sultan Bey es el último construido en el conjunto Karf El Gouna.  Abrió sus puertas en el verano de 1997 con 115 habitaciones que forman grupos en tono a patios y callejas, con vistas hacia el lago y el mar. El hotel armoniza muy bien con el área residencial que le rodea, de tal forma que la zona se ha convertido en un barrio uniforme con una especial continuidad.

Cerca del Sultan Bey se sitúa un club con su restaurante y piscina dentro de la laguna, en la que se desarrollan deportes acuáticos y otras actividades. Finalmente “El Arena”, el anfiteatro al aire libre, funciona como un cine de verano, sala de conciertos, teatro y discoteca.

En este proyecto conseguimos una gran variedad de experiencias y de formas arquitectónicas, aún manteniendo un sentido de unidad en todo el conjunto, lo que demuestra que esta manera de construir, contrariamente a lo que pueda parecer, es enormemente flexible. Karf El Gouna no es un proyecto teórico o de “papel”, es una historia viva que ha tenido un importante éxito. Nos muestra como un proyecto grande puede tener una escala pequeña.

La filosofía arquitectónica de Hassan Fathy venía a decir que lo que somos capaces de compartir no es un estilo “per se” o una arquitectura que proviene del ego, sino del corazón. En el diseño de este proyecto no pretendimos impresionar y, sin embargo, el resultado ha sido impresionante.

Soheir Farid, Arquitecta (Egipto)

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