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L A   M U J E R    C O N S T R U Y E

W o m e n   w h o   b u i l d

"LA CONTINUIDAD DE LA ESTRUCTURA ORIGINAL DE LA CASA MEDITERRÁNEA EN ITALIA".
Cristina F
inucci, arquitecta, corresponsal de la revista "Controspazio".


La ponencia consta de dos partes que están estrechamente relacionadas: la primera ilustra algunos caracteres de la casa mediterránea en Italia; la segunda presenta una síntesis del camino seguido por la arquitectura italiana en los cincuenta últimos años -dedicando una atención especial a las obras realizadas por arquitectas- a través de la perspectiva visual de la revista Controspazio.

I.
En el entorno italiano, pero sobre todo en la Italia Meridional e Insular, las raíces tipológicas de las viviendas son prehistóricas y están fuertemente vinculadas a las necesidades primarias del hombre y a la organización de la vida en común.

Hoy en día todavía existen, a pesar de las transformaciones del paisaje agrícola, ejemplos de estas tipologías, algunas veces modificadas y otras intactas. Son las que han originado los primeros centros de habitación. La influencia de estos entornos ha marcado fuertemente el pensamiento arquitectónico, urbanístico y sociológico de esta época, es decir, los años siguientes a la segunda guerra mundial, en que fue preciso reconstruir el país y reconsiderar el tema de la casa.

El problema surgió en las regiones más pobres que poseían un valioso entorno arquitectónico y urbanístico en el que los modos de vida habían permanecido intactos y las tipologías de las casas, contrariamente a lo que sucedía en otros lugares, habían variado muy poco.

El descubrimiento de este equilibrio puso en tela de juicio los principios ya por entonces vacilantes del Movimiento Moderno y suscitó un debate sobre la recuperación de los valores mediterráneos de la cultura italiana. Los ejemplos que podemos citar son infinitos, abarcando desde los esquemas más sencillos a los más complejos, es decir, desde las pobres pero rigurosas casas agrícolas hasta los lujosos castillos o a las más recientes villas.

Voy a presentarles ahora algunos ejemplos de formas arquitectónicas que responden plenamente a la organización del núcleo primario de la sociedad y a su supervivencia. Las imágenes han sido extraídas de un libro escrito por Ornella Milella y de un estudio realizado por Luciana Menozzi y Alessandra Maniaci, que fue publicado en Controspazio.

Estos edificios se llaman Amasserías, es decir, palacios, y se hallan en una zona agrícola. Aquí podemos ver el esquema de la estructura antropológica elemental que aparece en un momento específico de la Historia del Hombre, antes de la revolución urbana, cuando se abandona la agricultura en tanto que actividad de pura subsistencia.

El elemento tipológico básico es el patio, centro de las relaciones colectivas y de las relaciones exteriores, cuando existen. En ellos percibimos el origen de la plaza del mercado, cuando la massería se convierte en el centro de la futura organización urbana. Alrededor del patio se distribuyen los locales para la producción y conservación de los productos agrícolas, así como los establos para los animales. En la planta baja estaban también las residencias destinadas a los asalariados temporeros, mientras que en los muros laterales se encuentran las gradas que servían de camastros. También dan al patio otros locales reservados a actividades como las del herrador o destinados a capilla. En el primer piso se encuentra la vivienda del encargado y algunas veces del propietario. De la forma tipológica de la massería nace el castillo y la abadía.

Sería muy largo abordar el complejo tema de la imagen femenina en la cultura y en la sociedad meridional italiana, y en general en la cuenca mediterránea, que nos conduciría a un terreno que no es el mío y que es hoy en día objeto de otro debate. Pero más allá de este debate y de los aspectos religiosos y sociales, comprobamos claramente que el sistema del patio coloca en una posición central a la mujer.

Esto legitima la importancia que tienen, en el tratamiento de nuestro tema de hoy, las investigaciones, propuestas y proyectos en los que las mujeres han intervenido de forma significativa. La síntesis final de esta variada tipología aparece claramente en la aglomeración urbana de Sassi de Matera que ha sido considerada por HABITAT II (Conferencia de la ONU sobre instalaciones humanas. Estambul, junio de 1996) como un prototipo de la instalación mediterránea.

En la segunda parte de la ponencia veremos los proyectos para las nuevas instalaciones de Matera.

La región italiana que mejor ha conservado las características primitivas de las estructuras, que presentan altos niveles de elaboración y originalidad arquitectónicas, es Poulias. Esta región, así como Calabria, se caracteriza por una población de procedencias históricas o prehistóricas diversas: podemos mencionar las colonizaciones griega, romana y, más recientemente, las emigraciones griegas o albanesas consecutivas a las invasiones turcas en la península balcánica.

Sólo mencionaré brevemente el caso de Sicilia, fuertemente impregnada de la cultura árabe. Cada una de estas diferentes culturas ha dejado sus propias huellas, identificables a través de las características estilísticas de la arquitectura. Los ejemplos de la coexistencia de imágenes mediterráneas son evidentes en las villas del siglo XIX de la región de Salentino, en el extremo sur de Poulias, caracterizada por una fuerte presencia de la cultura griega, pero también por una arquitectura barroca comparable a las arquitecturas ibéricas.

II.
Como hemos señalado más arriba, la revisión del Movimiento Moderno en Italia había dado lugar a numerosos estudios y a la construcción de obras originales de arquitectos como Bruno Zevi, Giovanni Michelucci (con la estación de tren de Florencia), Mario Ridolfi, Ignazio Gardella. Se trataba de una forma de respuesta mediterránea al racionalismo lanzado por Le Corbusier. Por otra parte, Luigi Cosenza y Bernard Rudofsky profundizaban sus investigaciones sobre las particularidades del lenguaje arquitectónico esencial en el entorno mediterráneo y en la arquitectura espontánea.

Estas imágenes corresponden al artículo de Gabriella Curti sobre la arquitectura italiana de los años treinta, publicado en el último número de Controspazio. Los primeros resultados urbanísticos y arquitectónicos aparecieron cuando se convocaron concursos para la creación de nuevas viviendas en la región superpoblada de Sassi.

Queremos destacar, por su relevancia, el proyecto galardonado en el concurso para la construcción del barrio de Spine Bianche, presentado por un grupo dirigido por Marinella Ottolenghi, en el que participaban jóvenes arquitectos que posteriormente se convertirían en los protagonistas de la arquitectura italiana: Carlo Aymonino, Carlo Chiarini, Sergio Lenci, a los que se unirán otros maestros como De Carlo, Fiorentino, Gorio, Valori... El resultado final fue, desgraciadamente, un producto urbanístico más próximo de un cuartel berlinés que de la idea inicial basada en la convivencia, el aspecto lúdico y los espacios verdes. La propuesta de Luisa Anversa tuvo el mismo destino: el proyecto afectaba a varias calles del casco histórico de una ciudad italiana. Sin embargo, no llegó a realizarse y Luisa Anversa sólo pudo construir algunas viviendas en el barrio de Sierra Venerdi.

Esta realización es un buen ejemplo de una interpretación muy lograda de la arquitectura moderna, que tiene en cuenta la tradición mediterránea. Luisa Anversa, que luego se convirtió en una de las más importantes arquitectas, realizó, junto con Ludovico Quaroni, un amplio estudio sobre la vivienda meridional.

Los números 5 y 6 de la revista Controspazio de 1992 trataban de responder a la siguiente pregunta: )Por qué suscita tanto interés la arquitectura de nuestra tradición mediterránea? Una de las respuestas que podemos extraer de las páginas de Marcello Fabbri, el Director de la revista es que, para dejar atrás la modernidad del siglo XX, es preciso integrar la organización del entorno y el patrimonio el cual, a pesar de haber sido mal empleado, proporciona referencias significativas.

La arquitectura de nuestro siglo, es decir la arquitectura del Movimiento Moderno, ha influido durante 50 años la forma de construir en el mundo occidental y ha hecho que se desarrollaran desmesuradamente las ciudades. En esta arquitectura, la relación con la tierra es la que se construyen los edificios es muy limitada. Dejando de lado las consideraciones de orden cultural, podemos afirmar que el valor de estas construcciones, en términos de material, es inexistente, sus edificios están condenados a un envejecimiento rápido y, sobre todo, no son reutilizables.

Aquí podemos observar como una semilla, llevada por el viento, crece en un muro de piedra; comparemos con un muro de hormigón o de aluminio. Uno de los aspectos que conviene destacar es que los edificios antiguos han sido construidos con materiales que proceden de la tierra (ladrillo, toba, lava, etc.). Los colores de las construcciones antiguas coinciden con los del paisaje en el que han sido edificadas. Determinadas construcciones, cuyos materiales de revestimiento venían de lejos, aportaban una nueva policromía al entorno, pero siempre natural.

En el umbral de los años setenta, después de la revolución estudiantil, Italia está en plena crisis económica, política y energética. En la arquitectura surgen dos tendencias: por una lado, existe una preocupación por la recuperación y, por otro, sobre todo entre los más jóvenes, se impone la invención de nuevos lenguajes que son fruto de la maduración de las tendencias anteriores. La personalidad del momento que nos parece más interesante es la de Mario Ridolfi, por su invención fértil de signos e imágenes fantásticas. Esta famosa casita redonda, que es un proyecto de Francesco Cellini y Nicoletta Cosentino, anuncia la interpretación a través de nuevas formas lingüísticas del diseño ridolfiano. Los diseños de Franco Purini y Laura Thermes parten de la misma base y reflejan una verdadera revolución espacial.

En la década de los 80, Manfredo Tafuri, en su libro Historia de la arquitectura italiana de 1945 a 1983 alude a la situación sin salida que busca alternativas en la arquitectura: habla de un "umbral que es preciso cruzar". Franco Purini le contesta, en las páginas de Controspazio, reivindicando la valentía de la experiencia italiana que afrontó un desafío imposible, sabiendo que estaba abocada al fracaso, cuya voluntad era fundar una estética que fuera más allá de las reglas racionalistas del Movimiento Moderno, basada en la comunicación, la convivencia, la solidaridad.

Aquí, Controspazio tuvo razón cuando decretó el final del nihilismo que había paralizado la arquitectura italiana a propósito de la obra de Alessandro Anselmi, en la ciudad de Rouen, Francia, que se sitúa entre la construcción y la escultura. Y siguiendo esta misma línea, la revista anuncia, a propósito de la Bienal de Arquitectura de Venecia de 1996, una síntesis de temas propios y recurrentes:

El proyecto entendido como una síntesis de las relaciones con el entorno de las nuevas condiciones humanas. La construcción entre la identidad de los lugares y el tratamiento de los espacios, materiales, tecnologías adecuadas al contexto. Por consiguiente, la elección de opciones lingüísticas que reinterpreten la historia de las estructuras urbanas y territoriales. Por último, la capacidad de componer y comunicar con los materiales -piedras, metales, hormigón...- explorando la habilidad tecnológica y artesana.

Controspazio subraya la importancia de las señales características que se ocultan en el magna del inconsciente colectivo de los italianos, manifestándose en la condición estética cotidiana. Estas señales son voces diversas y tonalidades diferentes, pero unidas en una elaboración cultural refinada de un melting-pot estratificado de historias antiguas, de las que el Mediterráneo es el principal protagonista. En esta misma Bienal, se encuentran las obras del Estudio Arquea (Laura Andreini), que son una reinterpretación de los cascos urbanos históricos.  En este mismo numero se presenta un resumen del tema ilustrado por las obras de la arquitecta italo-suiza Flora Ruchat Roncati. El autor del artículo califica el tratamiento del territorio que hace la arquitecta poderoso (es el adjetivo más adecuado) y a la vez delicado; revela que para la realización de la autopista transjurásica, Flora Ruchat Roncati ha escuchado el entorno y hecho lectura cuidadosa de sus componentes.

Al mismo tiempo, Controspazio había publicado una serie de números (La casa de Eva en el Paraíso) y de rúbricas (La casa de Eva) cuyo fin era dar a conocer la participación femenina en la creación arquitectónica moderna. Los documentos presentados tienen por objeto contribuir al desarrollo de la arquitectura vista desde la óptica del mundo femenino, buscando el vínculo entre la mujer y la arquitectura, en la teoría, la historia y el proyecto.

Como ejemplo de los enunciados pragmáticos que hemos presentado aquí en forma resumida, les muestro una casa (del número 2/1998 de Controspazio) diseñada por Immacolata Fusco, en Roccanonfina, en la ladera de un volcán de la Italia mágica y arcaica de Virgilio. La casa es fuertemente sugestiva gracias a los materiales naturales y arqueológicos, que se mimetizan en el entorno.

Siguiendo el ejemplo de Dimitri Pikionis, uno de los maestros preferidos por Controspazio que busca el sentido de la arquitectura a través de la historia y sus fragmentos, Riccardo Dalisi reinventa la ciudad en una sugestión de fantasía figurativa y visual, reinterpretación y evocación del "segundo reino" del inconsciente al que se ha hecho alusión anteriormente. Dalisi recupera la experimentación figurativa de Gibellina, un pueblo re-construido ex-novo después de su destrucción a causa de un temblor de tierra en 1968 y considerado como un conjunto estético de sucesos visibles. El pivote de la composición urbanística viene dado por la esfera de la iglesia de Ludovico Quaroni y Laura Anversa, mientras que la memoria está representada por el cretto de Burri, última y soberbia conclusión del arte contemporáneo, que se despliega en el paisaje como una sábana sobre las ruinas de un pueblo destruido.

Antes de concluir, quisiera volver al tema principal de nuestra ponencia y recordar que, dentro de esta ebullición experimental lingüística y poética, el "sentido de la casa" sólido y concreto de Gabriella Raggi e Ilaria Gatti produce también espacios urbanos rigurosos y tranquilos que ennoblecen las imágenes y la vida de estos barrios periféricos de Roma.

Para finalizar, desearía incluir entre las obras de la cultura arquitectónica donde han intervenido e intervienen mujeres de forma significativa la revista Controspazio y su redacción.

Cristina Finucci, arquitecta.

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