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L A M U J E R C O N S T R U Y E W o m e n w h o b u i l d |
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"LA
CONTINUIDAD DE LA ESTRUCTURA
ORIGINAL DE LA CASA MEDITERRÁNEA EN ITALIA". |
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I. Hoy
en día todavía existen, a pesar de las transformaciones del paisaje
agrícola, ejemplos de estas tipologías, algunas veces modificadas y
otras intactas. Son las que han originado los primeros centros de
habitación. La influencia de estos entornos ha marcado fuertemente el
pensamiento arquitectónico, urbanístico y sociológico de esta época,
es decir, los años siguientes a la segunda guerra mundial, en que fue
preciso reconstruir el país y reconsiderar el tema de la casa. El
problema surgió en las regiones más pobres que poseían un valioso
entorno arquitectónico y urbanístico en el que los modos de vida
habían permanecido intactos y las tipologías de las casas,
contrariamente a lo que sucedía en otros lugares, habían variado muy
poco. El
descubrimiento de este equilibrio puso en tela de juicio los principios
ya por entonces vacilantes del Movimiento Moderno y suscitó un debate
sobre la recuperación de los valores mediterráneos de la cultura
italiana. Los ejemplos que podemos citar son infinitos, abarcando desde
los esquemas más sencillos a los más complejos, es decir, desde las
pobres pero rigurosas casas agrícolas hasta los lujosos castillos o a
las más recientes villas. Voy
a presentarles ahora algunos ejemplos de formas arquitectónicas que
responden plenamente a la organización del núcleo primario de la
sociedad y a su supervivencia. Las imágenes han sido extraídas de un
libro escrito por Ornella Milella y de un estudio realizado por Luciana
Menozzi y Alessandra Maniaci, que fue publicado en Controspazio. Estos
edificios se llaman Amasserías, es decir, palacios, y se hallan en una
zona agrícola. Aquí podemos ver el esquema de la estructura
antropológica elemental que aparece en un momento específico de la
Historia del Hombre, antes de la revolución urbana, cuando se abandona
la agricultura en tanto que actividad de pura subsistencia. El
elemento tipológico básico es el patio, centro de las relaciones
colectivas y de las relaciones exteriores, cuando existen. En ellos
percibimos el origen de la plaza del mercado, cuando la massería se
convierte en el centro de la futura organización urbana. Alrededor del
patio se distribuyen los locales para la producción y conservación de
los productos agrícolas, así como los establos para los animales. En
la planta baja estaban también las residencias destinadas a los
asalariados temporeros, mientras que en los muros laterales se
encuentran las gradas que servían de camastros. También dan al patio
otros locales reservados a actividades como las del herrador o
destinados a capilla. En
el primer piso se encuentra la vivienda del encargado y algunas veces
del propietario. De la forma tipológica de la massería nace el
castillo y la abadía. Sería
muy largo abordar el complejo tema de la imagen femenina en la cultura y
en la sociedad meridional italiana, y en general en la cuenca
mediterránea, que nos conduciría a un terreno que no es el mío y que
es hoy en día objeto de otro debate. Pero más allá de este debate y
de los aspectos religiosos y sociales, comprobamos claramente que el
sistema del patio coloca en una posición central a la mujer. Esto
legitima la importancia que tienen, en el tratamiento de nuestro tema de
hoy, las investigaciones, propuestas y proyectos en los que las mujeres
han intervenido de forma significativa. La síntesis final de esta
variada tipología aparece claramente en la aglomeración urbana de
Sassi de Matera que ha sido considerada por HABITAT II (Conferencia de
la ONU sobre instalaciones humanas. Estambul, junio de 1996) como un
prototipo de la instalación mediterránea. En
la segunda parte de la ponencia veremos los proyectos para las nuevas
instalaciones de Matera. La
región italiana que mejor ha conservado las características primitivas
de las estructuras, que presentan altos niveles de elaboración y
originalidad arquitectónicas, es Poulias. Esta región, así como
Calabria, se caracteriza por una población de procedencias históricas
o prehistóricas diversas: podemos mencionar las colonizaciones griega,
romana y, más recientemente, las emigraciones griegas o albanesas
consecutivas a las invasiones turcas en la península balcánica. Sólo
mencionaré brevemente el caso de Sicilia, fuertemente impregnada de la
cultura árabe. Cada una de estas diferentes culturas ha dejado sus
propias huellas, identificables a través de las características
estilísticas de la arquitectura. Los ejemplos de la coexistencia de
imágenes mediterráneas son evidentes en las villas del siglo XIX de la
región de Salentino, en el extremo sur de Poulias, caracterizada por
una fuerte presencia de la cultura griega, pero también por una
arquitectura barroca comparable a las arquitecturas ibéricas. II Estas
imágenes corresponden al artículo de Gabriella Curti sobre la
arquitectura italiana de los años treinta, publicado en el último
número de Controspazio. Los primeros resultados urbanísticos y
arquitectónicos aparecieron cuando se convocaron concursos para la
creación de nuevas viviendas en la región superpoblada de Sassi. Queremos
destacar, por su relevancia, el proyecto galardonado en el concurso para
la construcción del barrio de Spine Bianche, presentado por un grupo
dirigido por Marinella Ottolenghi, en el que participaban jóvenes
arquitectos que posteriormente se convertirían en los protagonistas de
la arquitectura italiana: Carlo Aymonino, Carlo Chiarini, Sergio Lenci,
a los que se unirán otros maestros como De Carlo, Fiorentino, Gorio,
Valori... Esta
realización es un buen ejemplo de una interpretación muy lograda de la
arquitectura moderna, que tiene en cuenta la tradición mediterránea.
Luisa Anversa, que luego se convirtió en una de las más importantes
arquitectas, realizó, junto con Ludovico Quaroni, un amplio estudio
sobre la vivienda meridional. Los
números 5 y 6 de la revista Controspazio de 1992 trataban de responder
a la siguiente pregunta: )Por qué suscita tanto interés la
arquitectura de nuestra tradición mediterránea? Una de las respuestas
que podemos extraer de las páginas de Marcello Fabbri, el Director de
la revista es que, para dejar atrás la modernidad del siglo XX, es
preciso integrar la organización del entorno y el patrimonio el cual, a
pesar de haber sido mal empleado, proporciona referencias
significativas. La
arquitectura de nuestro siglo, es decir la arquitectura del Movimiento
Moderno, ha influido durante 50 años la forma de construir en el mundo
occidental y ha hecho que se desarrollaran desmesuradamente las
ciudades. En esta arquitectura, la relación con la tierra es la que se
construyen los edificios es muy limitada. Aquí
podemos observar como una semilla, llevada por el viento, crece en un
muro de piedra; comparemos con un muro de hormigón o de aluminio. Uno
de los aspectos que conviene destacar es que los edificios antiguos han
sido construidos con materiales que proceden de la tierra (ladrillo,
toba, lava, etc.). En
el umbral de los años setenta, después de la revolución estudiantil,
Italia está en plena crisis económica, política y energética. En la
arquitectura surgen dos tendencias: por una lado, existe una
preocupación por la recuperación y, por otro, sobre todo entre los
más jóvenes, se impone la invención de nuevos lenguajes que son fruto
de la maduración de las tendencias anteriores. En
la década de los 80, Manfredo Tafuri, en su libro Historia de la
arquitectura italiana de 1945 a 1983 alude a la situación sin salida
que busca alternativas en la arquitectura: habla de un "umbral que
es preciso cruzar". Franco Purini le contesta, en las páginas de Controspazio,
reivindicando la valentía de la experiencia italiana que afrontó un
desafío imposible, sabiendo que estaba abocada al fracaso, cuya
voluntad era fundar una estética que fuera más allá de las reglas
racionalistas del Movimiento Moderno, basada en la comunicación, la
convivencia, la solidaridad. Aquí,
Controspazio tuvo razón cuando decretó el final del nihilismo
que había paralizado la arquitectura italiana a propósito de la obra
de Alessandro Anselmi, en la ciudad de Rouen, Francia, que se sitúa
entre la construcción y la escultura. Y siguiendo esta misma línea, la
revista anuncia, a propósito de la Bienal de Arquitectura de Venecia de
1996, una síntesis de temas propios y recurrentes: El
proyecto entendido como una síntesis de las relaciones con el entorno
de las nuevas condiciones humanas. La construcción entre la identidad
de los lugares y el tratamiento de los espacios, materiales,
tecnologías adecuadas al contexto. Por consiguiente, la elección de
opciones lingüísticas que reinterpreten la historia de las estructuras
urbanas y territoriales. Por último, la capacidad de componer y
comunicar con los materiales -piedras, metales, hormigón...- explorando
la habilidad tecnológica y artesana. Controspazio
subraya la importancia de las señales características que se ocultan
en el magna del inconsciente colectivo de los italianos, manifestándose
en la condición estética cotidiana. Estas señales son voces diversas
y tonalidades diferentes, pero unidas en una elaboración cultural
refinada de un melting-pot estratificado de historias antiguas,
de las que el Mediterráneo es el principal protagonista. En esta misma
Bienal, se encuentran las obras del Estudio Arquea (Laura Andreini), que
son una reinterpretación de los cascos urbanos históricos.
En este mismo numero se presenta un resumen del tema ilustrado
por las obras de la arquitecta italo-suiza Flora Ruchat Roncati. El
autor del artículo califica el tratamiento del territorio que hace la
arquitecta poderoso (es el adjetivo más adecuado) y a la vez delicado;
revela que para la realización de la autopista transjurásica, Flora
Ruchat Roncati ha escuchado el entorno y hecho lectura cuidadosa de sus
componentes. Al
mismo tiempo, Controspazio había publicado una serie de números
(La casa de Eva en el Paraíso) y de rúbricas (La casa de Eva)
cuyo fin era dar a conocer la participación femenina en la creación
arquitectónica moderna. Los documentos presentados tienen por objeto
contribuir al desarrollo de la arquitectura vista desde la óptica del
mundo femenino, buscando el vínculo entre la mujer y la arquitectura,
en la teoría, la historia y el proyecto. Como
ejemplo de los enunciados pragmáticos que hemos presentado aquí en
forma resumida, les muestro una casa (del número 2/1998 de Controspazio)
diseñada por Immacolata Fusco, en Roccanonfina, en la ladera de un
volcán de la Italia mágica y arcaica de Virgilio. La casa es
fuertemente sugestiva gracias a los materiales naturales y
arqueológicos, que se mimetizan en el entorno. Siguiendo
el ejemplo de Dimitri Pikionis, uno de los maestros preferidos por Controspazio
que busca el sentido de la arquitectura a través de la historia y sus
fragmentos, Riccardo Dalisi reinventa la ciudad en una sugestión de
fantasía figurativa y visual, reinterpretación y evocación del "segundo
reino" del inconsciente al que se ha hecho alusión anteriormente.
Dalisi recupera la experimentación figurativa de Gibellina, un pueblo
re-construido ex-novo después de su destrucción a causa de un temblor
de tierra en 1968 y considerado como un conjunto estético de sucesos
visibles. El pivote de la composición urbanística viene dado por la
esfera de la iglesia de Ludovico Quaroni y Laura Anversa, mientras que
la memoria está representada por el cretto de Burri, última y
soberbia conclusión del arte contemporáneo, que se despliega en el
paisaje como una sábana sobre las ruinas de un pueblo destruido. Antes
de concluir, quisiera volver al tema principal de nuestra ponencia y
recordar que, dentro de esta ebullición experimental lingüística y
poética, el "sentido de la casa" sólido y concreto de
Gabriella Raggi e Ilaria Gatti produce también espacios urbanos rigurosos
y tranquilos que ennoblecen las imágenes y la vida de estos barrios
periféricos de Roma. Para
finalizar, desearía incluir entre las obras de la cultura arquitectónica
donde han intervenido e intervienen mujeres de forma significativa la
revista Controspazio y su redacción. Cristina
Finucci, arquitecta. |