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L A M U J E R C O N S T R U Y E W o m e n w h o b u i l d |
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"LA EDUCACIÓN, INSTRUMENTO PARA LA CONCILIACIÓN. Coeducar, ahora más que nunca". Mª Elena Simón Rodríguez. |
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Educar: Preparar
la inteligencia y el carácter de los niños para que vivan en EN
SOCIEDADES TRADICIONALES: Primera
fase: CONSECUENCIAS
¿Qué ha favorecido? - Se socializan en espacios comunes ellas y ellos - Educa a las niñas como 2º sexo: las invisibiliza y no les habla a ellas ni de ellas, ni les presenta sujetos mujeres como modelos de conocimiento. Desarrollan con facilidad baja autoestima y a la vez sentido de Igualdad. - Da a los chicos razones y espacios para la prepotencia: ellos siempre están nombrados y sobrerrepresentados, todo lo que se enseña tiene que ver con ellos: el hombre es la humanidad. El aprendizaje se hace sólo de una parte: la suya. Es androcéntrico. - Exacerba los roles masculinos, pues no establece crítica y por tanto se crece hacia lo más diferencial respecto a las niñas, chicas y mujeres: violencia, dominio, alarde, imposición. - Las chicas intentan copiar de lo masculino tanto en su comportamiento como en el trato y modelo social, por ser más prestigioso, pero siguen eligiendo oficios y profesiones clásicas para las mujeres y claudican ante la división del trabajo en función del género. -
Relaciones contradictorias entre ellas y ellos: colegas, cooperación,
contacto continuo, espacios, modos y pautas “masculinos” y
femeninos”, rivalidad, parejas
violentas, falta de comunicación simétrica. segunda
fase: Esta segunda fase es la que está apuntando como necesidad social, pero no se ha introducido en la escuela. Bajo el espejismo de la Igualdad se esconde una falta de análisis de la realidad que está empezando a perjudicar a la sociedad en su conjunto -no sólo a las mujeres-, por crear alarma social, evidenciar situaciones de injusticia exagerada o complicaciones organizativas. Los
tres aspectos más relevantes, llamativos y alarmantes de la falta de
Coeducación, tanto en las familias como en las escuelas son: 1º.-
La
persistencia de la violencia masculina contra ellos mismos y
contra las mujeres. 2º.-
El bajísimo índice de
natalidad, sobrevenido sólo en dos generaciones (1’2/mujer fértil.
0’33/mujer titulada superior) 3º.- La imposibilidad de atender a las múltiples tareas que las mujeres tienen adjudicadas, sin crítica ni soluciones de recambio. Por tanto, la Coeducación será un cierto remedio y alivio para prevenir y tratar de evitar la violencia masculina (el 90% de la registrada), para conseguir el apoyo y reconocimiento para una maternidad, una paternidad y una crianza dignas, elegidas y en buenas condiciones, y la tan ansiada armonización de los distintos aspectos de la vida humana, que van mucho más allá del raquítico concepto de conciliación de la vida familiar y laboral, pues estos aspectos abarcan para los seres humanos actuales muchos más ámbitos, como pueden ser los relacionales, culturales, recreativos, de diversión, juego, estética, promoción de salud, cultivo de aficiones y gustos o simple contemplación. ¿acaso
la conciliación de la vida
familiar y laboral es sólo cosa de mujeres (primero familiar, luego
laboral) y por eso prospera tan lentamente la responsabilidad de los
hombres a este respecto? TODA LA SOCIEDAD ES RESPONSABLE, TODAS LAS PERSONAS Y TODAS LAS
INSTITUCIONES TIENEN UN PAPEL EN ESTA TRANSFORMACIÓN, PERO SOBRE TODO
LOS HOMBRES, QUE TODAVÍA DOMINAN LOS PODERES Y NO SE HAN IMPLICADO
APENAS EN LAS NOBLES Y NECESARIAS TAREAS DE CRIANZA, EDUCACIÓN Y ATENCIÓN
CONTINUA Y PERSONALIZADA, COMO PROPIA CONTRIBUCIÓN A LA CALIDAD DE VIDA
DE SUS SERES QUERIDOS. Mª
Elena Simón Rodríguez. |