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W o m e n   w h o   b u i l d

  ""BILBAO UNA CIUDAD A ESCALA HUMANA: REGENERACIÓN URBANA A TRAVÉS DEL ESPACIO PÚBLICO". MARTA DALMAU, arquitecta

 

Bilbao es una ciudad de tamaño medio (380.000 habitantes), que cuenta con un importante pasado industrial y una extensa área metropolitana que se desarrolla a ambos márgenes del río Nervión hasta su desembocadura en el mar, en un valle estrecho y verde rodeado de montañas.

A lo largo de sus setecientos años de historia, el río Nervión ha sido el eje vital de la formación metropolitana, actuando como elemento catalizador y condicionante de su desarrollo urbano.

La ciudad de origen medieval se funda en un meandro de la ría, y en el siglo XVI se convierte en un floreciente puerto comercial, que hace que se despliegue progresivamente a lo largo de sus riberas.

A finales del siglo XIX se transforma en una metrópoli industrial, impulsada por la explotación de la riqueza minera, que desencadena un proceso de industrialización generador de una gran riqueza, pero con un impacto muy negativo a nivel urbano.

Astilleros, industrias siderúrgicas y actividades portuarias fueron colonizando las riberas, ocupando los mejores terrenos, y la metrópoli se fue urbanizando en dirección al mar, sin apenas conexión entre ambas márgenes, debido al tráfico portuario que exigía el paso de grandes cargueros y obligaba a la construcción de puentes levadizos.

Sin embargo y como consecuencia de la riqueza generada por la industria, se construyó a principios del XX el Ensanche, barrio residencial y de negocios reservado a la burguesía, de una gran calidad urbana y arquitectónica, basado en una composición en cuadrícula, y posteriormente el barrio de la Universidad.

El declive industrial de los años noventa generó una gran crisis económica y social y transformó las riberas en auténticas ruinas industriales, poniendo de manifiesto los problemas estructurales de la metrópoli (deterioro ambiental, malas comunicaciones, desconexión entre márgenes, etc.).


Sobre un territorio en crisis, en una situación de desindustrialización y abandono urbano extremo, a la ciudad no le ha quedado más remedio que emprender una profunda metamorfosis y apostar por un nuevo modelo urbano capaz de regenerar toda una reconversión económica y social, además de dotar a la ciudad de una imagen moderna y agradable, una ciudad del siglo XXI.

Tras haber dado la espalda a la Ría, la ciudad vuelve a reconquistarla, descubriendo en ella un potencial extraordinario, transformando las riberas en el terreno de mayor calidad y más estructurador de la metrópoli. Las zonas portuarias se convierten en parques, los muelles se transforman en paseos y los terrenos industriales, en el nuevo centro de gravedad de la ciudad.

El ambicioso plan de renovación metropolitana que se puso en marcha, tenía varios puntos estratégicos:

         - La mejora de la accesibilidad exterior, con la construcción de un nuevo puerto en el estuario y un nuevo aeropuerto (obra del Arquitecto Santiago Calatrava).

         - La mejora de la movilidad interna mediante la creación de un sistema moderno y eficaz de comunicaciones (Metro, tren y tranvía), que superara el ineficaz laberinto de carreteras.

        - La regeneración ambiental y urbana, reconquistando la Ría y transformándola en el eje vertebrador del nuevo desarrollo urbano, transformando los espacios centrales heredados de la crisis en espacios de oportunidad sobre los cuales fundar desarrollos futuros, enlazando sus márgenes con nuevos puentes y pasarelas que pusieran fin al aislamiento entre ambas márgenes, dando continuidad a la trama urbana.

         - La apuesta por la centralidad cultural como elemento esencial del nuevo dinamismo de la ciudad por su capacidad de captar nuevas actividades, y del diseño urbano y la arquitectura de prestigio como garantía de calidad del nuevo proyecto de ciudad, de su nueva imagen y proyección en el exterior (arquitectos de prestigio internacional como Ghery, Foster, Calatrava, Pelli ó Isozaki participan en los nuevos desarrollos).

El nuevo proyecto urbano del área metropolitana se podría resumir en un juego de puntos, líneas y superficies, como si de un cuadro de Kandinsky se tratara:

         - Puntos fuertes, como el Museo Guggenheim (que se ha transformado en signo de identidad de la ciudad y símbolo de su renacimiento urbano), el moderno Aeropuerto de Santiago Calatrava, ó los nuevos equipamientos culturales (Palacio de Congresos y de la Música).

         - Líneas dibujadas por las nuevas infraestructuras (Metro, Variante Sur ferroviaria y tranvía), que se conforman como la columna vertebral de la renovación urbana, suponiendo un cambio radical en la movilidad y una importante transformación en el paisaje urbano: el metro diseñado por Foster es símbolo e imagen de la nueva modernidad y la Variante Sur ferroviaria ha permitido reordenar e integrar el tráfico ferroviario en la ciudad, liberando espacios centrales, y transformando la antigua barrera ferroviaria en paseos y zonas verdes, permitiendo además la interconexión modal entre los distintos modos de transporte (metro, tren y tranvía).

         - Superficies, las operaciones urbanas estratégicas desarrolladas en los terrenos liberados tanto en las riberas como en el casco urbano por el desmantelamiento de la antigua actividad industrial, ferroviaria y portuaria.

El proyecto que a continuación se presenta está enmarcado en la más emblemática de estas operaciones urbanas, que han sido claves para la revitalización del centro de Bilbao y en las que tanto el espacio público como las zonas verdes han tenido un importante peso específico.

 

PARQUE DE ABANDOIBARRA

Abandoibarra, que fue la imagen del Bilbao portuario e industrial del pasado, es ya actualmente un importante foco cultural para la ciudad, con la presencia del Museo Guggenheim y el Palacio de Congresos y de la Música, y está destinada a ser el nuevo centro de gravedad de la ciudad, la imagen emblemática del Bilbao del siglo XXI.

César Pelli diseñó un Master Plan que concibe la transformación de esta extensa área central de 35 hectáreas, ocupada inicialmente por instalaciones industriales, ferroviarias y portuarias, como prolongación y conexión del Ensanche con la Ría, albergando el nuevos usos (oficinas, viviendas, un centro comercial y de ocio, la Biblioteca y el Rectorado de la Universidad, todo ello inmerso dentro de un amplio sistema de espacios públicos y zonas verdes que conecten la ciudad con la Ría y mejoren la calidad ambiental de la ciudad.

El Parque de la Ribera, situado entre el Museo Guggenheim y el Palacio de Congresos, sirve de basamento al complejo terciario y cultural de Abandoibarra y ofrece hacia la Ría la fachada de un espacio singular.

El Parque se organiza en tres terrazas: el Paseo del Muelle, el Paseo superior y el Parque Lineal, marcándose los desniveles mediante taludes vegetales y conectándose entre sí mediante rampas y escaleras. Los trazados radiales organizan la cadencia y la relación entre ellos.

El Paseo del Muelle representa el espacio de relación con el agua y establece la continuidad con los paseos peatonales previstos a lo largo de los muelles de la Ría del Nervión, con una extensión total de mas de 3,5 Km.

El paseo superior discurre paralelamente al anterior, enmarcado por una doble alineación de tilos y palmeras, con la secuencia de una serie de grandes linternas cuya base avanza en forma de proa, configurando la fachada del Parque hacia la Ría e identificándolo tanto de día como de noche, siendo además un privilegiado balcón hacia la misma.

El Parque Lineal, representa la zona de estancia y esparcimiento, en la que la jardinería ofrece una mayor variedad. La implantación de un itinerario de esculturas al aire libre, con obras de escultores de renombre internacional como Chillida, Rückriem ó Lupertz, así como de dos escultores vascos (Garraza y Zugasti), constituirá uno de los principales atractivos de este espacio.

La nueva topografía se fuerza para marcar la transición entre el Parque y la Alameda que lo delimita, de forma que desde dentro del mismo se percibe una suave ladera continua y desde la calle un talud ajardinado, interrumpido por los caminos radiales, que nos invitan a penetrar. En la parte superior del talud se plantea una mayor densidad de arbolado, para potenciar la sensación de cierre con la calle, mientras que las zonas próximas al paseo, se mantienen despejadas, buscando un mejor soleamiento que permita crecer especies ornamentales de flor.

En las proximidades del Palacio de Congresos y de la Música, el Parque se ensancha y remata en un espacio para actividades al aire libre, concebido como dos planos inclinados de hierba rematados por una marquesina triangular, que sirve tanto de escenario como de refugio (Bilbao tiene un clima muy lluvioso). En sus inmediaciones se ubica un quiosco de bebidas, cuya imagen evoca los antiguos contenedores que se almacenaba en la zona, con una pérgola cubierta.

En las proximidades del Museo Guggenheim se produce un nuevo ensanchamiento, donde se ubica una amplia zona de juegos infantiles, concebida como un “claro en el bosque”, de forma que para conseguirlo, se reinventa nuevamente la topografía y se fuerza la densidad de arbolado, para crear una barrera física que la independice de la alameda.

Próxima a esta Zona de juegos y en contacto directo con la explanada inferior del Museo Guggenheim, se proyecta una fuente ornamental con carácter predominantemente lúdico e interactivo, con la lámina de agua a cota deprimida con respecto al pavimento, y una envolvente ondulada de chapa de acero inoxidable desplegada, que permite circular por encima de ella. La lámina de agua ofrece distintas posibilidades, desde la lámina estática, a distintos estados de agua en movimiento (simulación de olas, chorros, agua vaporizada, etc).

Acompañando el borde ondulado de encuentro de la envolvente metálica con el pavimento, se ubican una serie de de surtidores empotrados a nivel de pavimento, que pueden ser accionados por los usuarios.

También incluye de juegos de luz (focos empotrados con filtros de color) que hacen más atractiva la posibilidad de contemplación nocturna, sobre todo teniendo en cuenta la buena percepción de la fuente desde la plataforma superior de acceso al Museo.

La pavimentación del Parque se realiza con adoquín cerámico y granítico, con encintados de piedra. Los muros son de hormigón revestidos de piedra, y las linternas se construyen en acero corten, en homenaje a la actividad industrial de tiempos anteriores.

 

Marta Dalmau González-Gallarza, arquitecta.

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