ASOCIACIÓN 

L A   M U J E R    C O N S T R U Y E

W o m e n   w h o   b u i l d

  ""dominó21: espacio de habitación transformable". J. M. REYES, Doctor Arquitecto.


¿Viviendas domesticas en el 21?

Es realmente emocionante: acaban de entrar por la puerta de mi casa dos señores provenientes de Rumanía dispuestos a tirar varias paredes y a cambiar de sitio la cocina y el cuarto de baño. No les conozco de nada, y no sé todavía muy bien como piensan organizarse-me. Después de haber tratado con un nativo de estas tierras que debería ser su jefe, la escala de mando se ha ido diluyendo, hasta que esta mañana estos dos trabajadores se han personado con unas intenciones y un equipaje más bien inciertos. Incluso pretendían tapiar una puerta con ladrillos de rasillón, a lo cual me he negado rotundamente. La pila de ladrillos y los sacos de cemento aún continúan en el rellano de la escalera...
Mientras, recibo una llamada de mi interventor bancario, para comunicarme que aún le falta algún sello para comenzar a tramitar la gestión del préstamo-personal...
Esto acaba de comenzar, pero nadie sabe ni cómo ni cuándo acabará. Mis amigos y compañeros le llaman suicidio-veraniego. Yo, últimamente me encontraba algo más optimista; aunque parece que no voy a tener más remedio que llegar a verme obligado a conocer el significado de la frase: “en casa del herrero cuchillo de palo”.

Se acaba de abrir la veda. Es 1de julio, hace un calor mayor que el que hacía en el Desierto de Arizona cuando estuve por allí hace algunos lustros, y por las calles de Madrid comienzan a crecer toda clase de containers, y sacos de todos los tamaños y colores que se llenan de escombros y ruinas domesticas mientras decoran el paisaje urbano (por no hablar de la contaminación ambiental que producen las propias escombreras de la periferia).

Y la pregunta siempre es la misma:
¿No habría otra manera más fácil y más práctica de conseguir reformar la propia vivienda?
Evidentemente sí la hay, y si no hubiera tantos intereses dispuestos a seguir rellenando el mundo de escombros, la cuestión se podría haber resuelto hace ya bastantes décadas.

Hace sólo unos días tuve la suerte de ser invitado por la Mujer Construye a sus Jornadas ARQUITECT@S PERSIGUIENDO LA UTOPÍA: ¿ESPACIOS HABITABLES DENTRO DE LA CIUDAD?. Y la utopía que más rondó los pensamientos de ponentes y coloquiantes fue la vivienda, y no sólo desde un punto de vista económico; sino también desde un punto de vista doméstico:

¿Cómo son las viviendas que estamos comprando? ¿Qué clase de conglomerados urbanos se generan entre esta clase de edificaciones? ¿Qué es lo que nos gustaría entender por un espacio doméstico del siglo que comienza? ¿Por qué nos resultan después tan incómodos esos escasos m2 adquiridos con tanto sacrificio? ¿Hay alguien que se esté planteando todo esto? ¿Por qué no vemos los avances en esa dirección?...

  Muchas preguntas que contestar en tan pocas cuartillas. Pero durante las jornadas, al menos se llamó la  atención sobre todo esto, incluso durante las comidas y los aperitivos junto a Ana y Cristina seguimos escuchando lamentos y jaculatorias al respecto.

  Dominó21 es un prototipo de sistema habitacional que quiere ser un paso más en este sentido:
Cómo conseguir que nuestra vivienda sea realmente doméstica, y por tanto realmente se comporte bajo nuestro control, y no como un animal rebelde y tozudo (es decir, que realmente esté domesticada). Y nuestro paso no ha sido el único desde que en 1914 Le Corbusier nos señaló el camino con su “casa dominó”. Desde entonces han sido bastantes las buenas propuestas en este sentido: La Casa Eames (L.A.1949), la casa TEST (L.A.1972), la ROBOT-house (Londres, 1987), la Casa del Paraíso (Madrid,1992), y así podríamos continuar hasta rellenar gota a gota todos los eslabones de la cadena hasta nuestros días. Todas ellas se basan en 3 pilares fundamentales para conseguir el objetivo que nos guía:

1- La utilización de Sistemas de construcción por componentes compatibles (S.3c).
2- El empleo de organizaciones espaciales capaces de admitir modificaciones de uso y distribución con mucha facilidad ( prácticamente automatizadas).
3- El hecho de contar con una base social, económica, y cultural capaz de asimilar y producir las propuestas.

 

1- Los S.3c son sistemas de construcción montados a partir de lo que en la UE se denomina desde hace ya 20 años: “industrialización abierta”. En otras palabras, se valen de componentes de catálogo estandarizados (productos industriales) de distintas marcas, capaces de ser coordinados dimensionalmente, y compatibles entre sí para un sistema espacial determinado.

Esto ofrece muchas ventajas desde el punto de vista material-espacial, y económico:

-   Se genera  una construcción en seco capaz de ser montada y desmontada con facilidad y rapidez, con la posibilidad de intercambiar sus piezas entre sí: estamos manejando mecanos abiertos.
-   Estamos creando un sistema de construcción con una garantía de fábrica y calidad como la de cualquier otro producto industrial que se encuentre catalogado y homologado dentro del sector de mercado en que se sitúe (automóviles, electrodomésticos, etc.)...
-   Se utilizan procesos de fabricación y montaje que pueden abaratar costes físicos (no especulativos), y aumentan las posibilidades de prestación del producto.

 

2- Esta clase de propuestas utilizan varios tipos de organizaciones espaciales que admiten los cambios, variaciones, o combinaciones de usos y necesidades de una manera ágil y de acuerdo con la organización general de la edificación: la estructura, las instalaciones, o los accesos no dificultan ciertas operaciones espaciales sino que, al contrario, las prevén y las favorecen.

Nos encontramos con el mismo caso que sucede con los espacios dedicados a oficinas, grandes comercios o almacenes. Éstos con unas leyes que les son propias, y los espacios domésticos con otras, que también lo son. De esta suerte, se trata de crear juegos espaciales con unas reglas que permitan al jugador obtener siempre buenas soluciones y evitar las erróneas (las incompatibles).

 

3- Por último, y quizá lo más importante de todo, es el contar con una cultura (usuario-tejido productivo-gestión global) capaz de valorar las ventajas de la propuesta, y preparada para asumir los cambios y adaptaciones necesarias para su aplicación.

Así ha sucedido con casi todas las invenciones que la especie humana ha puesto en practica en estos dos últimos siglos, y a su vez han dado al traste con inmensidad de costumbres y procedimientos ( la energía eléctrica, el motor de explosión). Durante el S. XX, la idea de la vivienda cambió considerablemente respecto a siglos anteriores. Se podría decir que mansiones y palacios pueden seguir considerándose eso mismo (al margen de estilos y tecnologías); sin embargo, lo que antiguamente fue vivienda popular, dejó de serlo para convertirse en lo que después se llamó vivienda–mínima (una solución contemporánea a la vivienda del proletariado en el S. XIX). Lo que resultó de este cambio dejó de ser popular (en el sentido de ser generado por el propio usuario), y pasó a ser ocupación de planeamientos y políticos. Tal actuación era necesaria, el cambio de escala lo exigió pero, en el trance, el usuario se quedó totalmente apartado del proceso de decisión, y tuvo, y tiene, la necesidad de adaptarse lo quiera o no a una concepción de la vivienda donde lo único que importa son: los m2, el funcionamiento de las circulaciones, y las condiciones higiénicas. Que ya es bastante cuando se trata de resolver urgentemente hacinamientos, y falta de recursos. Pero lo mismo pasó cuando Henry Ford comenzó su fabricación en cadena, y después, las condiciones de mercado le obligaron a ofrecer a sus compradores algo más que un vehículo siempre de color negro, con motor, y 4 ruedas.

Esto que ya ha sucedido con casi todos los productos del mercado de consumo (funcionan bien, son eficaces, tienen connotaciones simbólicas, y se puede elegir entre ellos) no ha sucedido todavía en la vivienda. La vivienda sigue todavía anclada a otra clase de mercado, que no es el de consumo: es el inmobiliario. Y se valora, y se usa con una clase de intereses que no son los de los productos industriales del S. XX. La vivienda sigue anclada a unos sistemas de gestión anteriores al siglo XX (la propiedad, el suelo, etc., etc.). Y esto es lo que provoca que, aunque se disponga de S.3c, o de infinidad de juegos espaciales y flexibles, mientras los mecanismos de gestión de la vivienda no cambien, ésta siga atrapada en sus propias contradicciones y paradojas.

 

En la edición para el CONSTRUTEC´04, dominó.21 sirvió para comprobar y demostrar varias cosas, y entre ellas, también ésta última.

Para conseguir poner de pie en 15 días 500 m2 de forjado con 5 viviendas distintas en su interior + 1 sala de exposiciones en planta de acceso + 1 terraza transitable y ajardinada en su cubierta ( todo ello completamente instalado, y listo para funcionar), hubo que poner de acuerdo a más de 30 marcas y a sus correspondientes operarios. Se consiguió, y todo ello sólo a cambio de una estimada operación de imagen y promoción para las marcas colaboradoras. Fríamente examinada, la operación podría ser considerada exclusivamente como el resultado de eso; sin embargo, para los que estuvimos implicados fue también el resultado de algo más. Más de 200 personas de todos los rangos y características profesionales, sociales, personales, etc., creyeron desde el principio en el proyecto, y sabían que estaban trabajando por algo realmente positivo para todos. Por una arquitectura en la que a todos nos gustaría vivir: técnicos, operarios, directores de empresa, gerentes oficiales, profesores, estudiantes, secretarias y enlaces. Todos sincronizados, y “todos a una” arrimando el hombro, con una ilusión común que saltaba por encima de contratos, inconvenientes, escasez de tiempo, etc, etc.

Luego (aunque lamentablemente de manera restringida) entró el publico, los periodistas, los amigos... La acogida fue inmejorable.
Lo conseguimos, dominó21 estaba de pie, y el común de los mortales podía disfrutar con nosotros de los favores y ventajas de un espacio industrial transformable para viviendas colectivas.

Y pudimos hacer toda clase de comprobaciones con relación a los 3 puntos arriba señalados:

1-   S.3c. = todo encajó en el tiempo y en el espacio. Se cumplieron las fases y los solapes: las uniones funcionaron, los armarios rodaron sobre los pavimentos dividiendo espacios y separando habitaciones, los paneles móviles rodaron sobre sus raíles... Y nuestra querida carretilla telescópica subió, bajó, y trasladó los dados de nuestro juego de un lado a otro de la construcción comprobando que podíamos cambiar el lugar de una cocina por el de un baño (y de una a otra vertiente de las viviendas) en menos de 2 horas, dejándolo todo enchufado, y en funcionamiento.

2-   Sistemas espaciales = tamaños, distancias, proporciones, iluminaciones. Todo resulto acogedor, agradable, y suficiente para las funciones que había previstas: 5 viviendas distintas generadas a partir de un S.3c, que permite trabajar con la producción en serie, sin olvidar la importancia de la variación, para adaptarse a las necesidades de sus habitantes:

-Vivienda para estudiantes de 90 m2 con: 3 aseos independientes, 1 cocina + 1 office, una terraza grande, y varias pequeñas.

-Vivienda para un artista de 30 m2 con: aseo con mixto baño/ducha hidromasaje, mostrador de cocina rodante, mirador + jardinera.

-Vivienda dúplex de 110 m2 para una familia con hijos: suite en planta alta para los padres con 1 aseo con bañera grande, planta baja para usos comunes, cocina completa , un aseo con lavabo doble, y 2 compactos rodantes de descanso-trabajo para los hijos.

- Vivienda 70 m2 para una pareja de jubilados + visitas con: cocina completa, aseo con bañera redonda, un mirador, una terraza, un compacto rodante de descanso.

- Vivienda de 70 m2 para una broker con: cocina pequeña, aseo con bañera de hidromasaje, 2 miradores con jardinera.

Focos y vidrios, paneles y muebles, se combinaron para hacer que los espacios se transformasen a lo largo de sus horas de vida a medida que nuestro grito se dispersaba desde aquella privilegiada plataforma.

3-    Gestión y cultura = como ya ha quedado señalado anteriormente, el viento sopló a favor de dominó21 mientras estuvo de pie y desafiante, en aquella magnífica plataforma que tan generosamente IFEMA accedió a regalarnos durante aquellas semanas. Realmente todos los componentes sociales que formaron parte de dominó21 (incluso sus fortuitos visitantes) tuvieron conciencia de la importancia y repercusión que dominó21 puede aportar en el próximo devenir para la vivienda de nuestros días. 

...Todos menos los promotores. Todavía no ha surgido ningún empresario, o firma comercial, capaz de encarar la real innovación del sistema con todas sus consecuencias.

Todo el mecanismo social que genera, gestiona y promueve el mercado de la vivienda está ensimismado en su “modus-operandi”, y todo lo extraño le es arriesgado e innecesario.

 

 

         

Según y cómo ahora mismo está orientado el mercado de la vivienda, éste no necesita de ninguna clase de innovación ni esfuerzo adicional: todo lo tiene vendido antes de ponerlo a la venta, y los futuros usuarios están tardando en demandar algo mejor (o no están en condiciones de hacerlo): “El ladrillo” y su “statu quo” es una especie de apisonadora sin piedad que avanza como si de un engranaje medieval se tratase.

Las tecnologías han avanzado, las posibilidades espaciales de la nueva arquitectura se conocen y se aplican en otros campos (oficinas, fabricas, comercios, etc), pero el mecanismo gestor de la vivienda se resiste a saltar por los aires.  Papeles y más papeles: normativa, hipotecas, actos notariales... Un sino del que parece que nunca va a poder huir nuestra España del Escorial, de su Archivo de Indias, o de los filibusteros navegantes por mares cualesquiera.  el montón de ladrillos sigue esperando “al mínimo despiste” en la puerta de mi casa, y Madrid continua levantado a diestro y siniestro sin que nadie quiera ponerle “el cascabel al gato”, y dedicarse  a instalar unas potentes galerías  de servicio que puedan absorber revisiones y modificaciones sin necesidad de tener que seguir alimentando a ciertos filibusteros acomodados y conocidos ( Sr. Alcalde: ésta es una buena ocasión para seguir aprovechando la tuneladora ambulante que ya casi tenemos domesticada).

Nuestro querido y admirado maestro J.S. de Oiza en una ocasión nos dijo: “Todos tenemos la arquitectura que nos merecemos”.

A estas alturas de la película (dominó21 incluido) la contestación debería ser: ¿realmente tenemos la arquitectura que nos merecemos?

 

  Madrid, verano de 2oo5

 

Dominó21 se fraguó en la ETSA de Madrid durante los cursos 2oo2-o3 y 2oo3-o4 y es el resultado de múltiples esfuerzos desde varias direcciones: se apoya en toda la información recogida durante 3 años de investigación posdoctoral financiada por la Consejería de Cultura de la CAM en la base de datos ALFA/G100- es una  práctica de la asignatura optativa: “viviendas industriales de organización variable” impartida en el Dpto. de Proyectos de la ETSAM – y también es el resultado del esfuerzo de más de 30 marcas comerciales de componentes industriales para la construcción, junto con lo inestimable colaboración de IFEMA y CONSTRUTEC ´04.

 

José Miguel Reyes, Doctor Arquitecto.
www.arquitecturaalfaproject.org

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