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L A   M U J E R    C O N S T R U Y E

W o m e n   w h o   b u i l d

   "Espacio urbano: vivir la ciudad". Montserrat periel, arquitecta Ayto. de Barcelona.


En los últimos tiempos se ha incrementado el valor del espacio urbano en sí mismo, con significado propio, no como un resto o vacío entre edificaciones.

El espacio urbano de Barcelona es un bien escaso y caracterizado por una gran densidad de usos. Por este motivo, esta densidad de usos y el surgir de nuevas necesidades nos obligan a plantearnos el modelo de ciudad hacia el que tenemos que tender y reconsiderar la manera de pensar el espacio urbano. Esto se ha concretado en diversas actuaciones de las que son ejemplo, entre otras, la remodelación de la plaza de la Catedral, la reestructuración de la avenida Meridiana.

La dinámica de crecimiento de la ciudad evoluciona hacia una mayor complejidad. El nivel de exigencia de confort urbano tiende hacia una mayor demanda. Es importante entender la complejidad de usos de la ciudad más allá de un enfoque limitado a aspectos estéticos y funcionales.

La plasmación de nuevos espacios urbanos, de nuevas condiciones de accesibilidad crea nuevas posibilidades en el uso la ciudad. El ciudadano hace suya la ciudad y modifica sus hábitos (cotidianos, de tiempo libre). En Barcelona, se vive la ciudad los fines de semana, se usa la ciudad para actividades asociadas al tiempo libre y como soporte de nuevas actividades.

Cualquier diseño debe adecuarse a su época. El espacio urbano es el resultado de un acto de creación y es el reflejo del momento cultural de la sociedad y en definitiva, esto es lo que lo hace reconocible en la historia urbanística de la ciudad.

La mejor manera de ser respetuosos con el entorno histórico no se consigue mediante el mimetismo historicista, sino siendo coherentes con el momento en que vivimos. Es así como se consigue la perdurabilidad de un diseño en el tiempo.                                                             

El espacio urbano se debe pensar de forma completa. El conjunto y cada uno de los elementos que componen el espacio urbano se debe pensar desde una misma lógica, independientemente de su escala, desde el elemento urbano más pequeño como una reja de imbornal hasta la remodelación de una plaza o la integración  de una nueva red de transporte subterráneo. Dentro del concepto de ciudad pensada de forma integral, consideramos que el espacio urbano no se reduce a la superficie. El espacio urbano tiene grueso e incorpora el subsuelo. Los espacios subterráneos se deben concebir en continuidad con el espacio urbano de superficie y en este sentido, es importante encontrar el equilibrio entre la escala urbana y la escala humana. De la misma forma que las estaciones de transporte subterráneo se pueden entender como una calle más de la ciudad, sus accesos se pueden concebir como un vestíbulo en superficie de la estación.

No son los componentes individuales de la ciudad, los elementos singulares, los que tienen más importancia en la configuración, el reconocimiento y la legibilidad de la ciudad como algo unitario. Es el carácter repetitivo de los elementos urbanos lo que les da capacidad de cualificar el espacio urbano y de servir de pauta estructuradora de la ciudad. Por esto el diseño de elementos debe plantearse sobre la base de criterios más amplios que los estricta y directamente asociados a su lógica interna, se deben pensar según criterios globales, de ciudad.

En el caso de elementos de urbanización como los vados de peatones, esta afirmación es aún más evidente, dada su condición de elementos estándar que se repiten en toda la extensión de la ciudad.

El diseño urbano debe huir de las modas y componentes superfluos y efímeros. La integración en el lugar se consigue a través de la simplicidad, coherencia y esencialidad formal. En el diseño de  los elementos de acceso a las infraestructuras subterráneas –aparcamientos, red de metro-, estos han de ser reconocibles como elementos de uso público. Es esencial que su diseño sea único para toda la ciudad y que éste esté pensado a partir de esta premisa. A partir de estos criterios se han diseñado en Barcelona, las barandillas y el ascensor de vidrio, con la idea de priorizar la capacidad de estos elementos para adaptarse e integrarse en cualquier entorno urbano.

La utilización de elementos estandarizados no se contradice con la necesidad de reconocer la diversidad del espacio urbano, la importancia de la creatividad, del valor de la idea en el proceso de diseño, de la capacidad del espacio y de los elementos que lo integran de crear emociones, sensaciones.

Uno de los criterios de proyectación del espacio urbano es que este debe tener carácter abierto, debe incluir la condición de flexibilidad. El espacio urbano no se puede considerar como algo cerrado y acabado, sino que debería ser capaz de soportar el paso del tiempo mediante la incorporación de nuevos elementos y usos, sin que esta evolución signifique la perdida de la coherencia en la cual fue inicialmente pensado.

PLAZA DE LA CATEDRAL (Proyecto realizado con Màrius Quintana)
El carácter inconcluso de la avenida de la Catedral (provocado por la interrupción de la apertura de la Gran-Vía-Calle del Plan Baixeras), y la construcción de un aparcamiento subterráneo son los motivos que enmarcan la remodelación de la avenida en toda su dimensión desde la vía Laietana hasta el Palau Episcopal.

Nos encontramos con un entorno consolidado. La plaza de la Catedral se concibe como un espacio silencioso que deja hablar la arquitectura de su entorno: la fachada unitaria del lado norte, los edificios monumentales y la muralla romana, presididos por la Catedral. No hace falta la adjetivización gratuita de este espacio. La plaza se concibe como antesala del Barrio Gótico.

Un único pavimento de granito es el soporte de los distintos usos de la avenida: la circulación rodada de acceso al aparcamiento; el espacio central de paseo para los peatones, el acceso a la Catedral y a la plaza Nova. Es, pues, un espacio eminentemente cívico con la presencia de peatones y vehículos, y una plaza para la celebración de ferias y actividades ciudadanas.

Los elementos de mobiliario urbano -escaleras, ventilaciones, bancos, luces y papeleras-  se alinean en el lado norte de la avenida, la fachada más regular.

En el otro lado se encuentran las rampas, próximas a la Via Laietana y marcando la alineación de la fachada sur de la avenida de Francesc Cambó. El elemento ordenador es el vacío central. Los núcleos de escalera-ascensor-ventilación del aparcamiento son elementos de estructura de acero inoxidable y vidrio. La continuidad del pavimento de granito y la transparencia del vidrio hacen posible que el interior continúe formando parte del espacio exterior. Son elementos tratados como muebles urbanos que buscan la integración en el lugar con su simplicidad formal.

MÓDULO V  (Proyecto realizado con Màrius Quintana)
El módulo-V  surge de la necesidad de solucionar la integración de los elementos de acceso -escaleras y ascensor- de los servicios públicos subterráneos -metro y aparcamientos-, en el espacio urbano. Son elementos tratados como a muebles urbanos, que buscan la integración en el lugar a través de su simplicidad, coherencia y esencialidad formal. Son elementos que buscan ser coherentes con el momento en que vivimos y que consiguen ser respetuosos con las otras arquitecturas huyendo del mimetismo historicista.

Los edículos son  elementos de acero inoxidable y vidrio. En la actualidad el vidrio se asimila definitivamente como material urbano. La continuidad del pavimento interior-exterior y la transparencia del vidrio posibilitan que el espacio interior continúe formando parte del espacio urbano. El vidrio puede ser transparente o espejo según sea la iluminación de los espacios que delimita; pero en ningún caso no es opaco.

El edículo está formado por un sistema modular de 1.80 x 1.80 metros que le permite adaptarse a diferentes situaciones y entornos. El módulo único  sirve de piel para la ubicación de un ascensor. La asociación de módulos permite configurar elementos que engloban escalera-ascensor, escalera, escalera-ascensor-ventilación.

La estructura de acero inoxidable está formada por perfiles en T de acero inoxidable pulido brillante de 100 x 100 x10 mm. Un único material de cerramiento (en vertical y en horizontal) da unidad al conjunto. Los planos verticales de vidrio son transparentes. El techo de vidrio está formado por dos capas, que esconden la estructura horizontal del elemento, que impiden percibir la pequeña inclinación de la capa superior y que, gracias a la capa inferior traslúcida, impide ver el polvo que se puede depositar sobre el elemento.

BARANDILLA 
La barandilla-V nace de la necesidad de crear un elemento común  de protección para los accesos a infraestructuras subterráneas –metro y aparcamientos- en el espacio urbano. Los numerosos condicionantes de estas infraestructuras implican que normalmente los accesos y ventilaciones no se puedan colocar en la posición más idónea dentro del espacio urbano, muchas veces ya consolidado. La finalidad última es conseguir el carácter y proporciones que creemos debe tener ese espacio urbano –a menudo alterando el mínimo posible el espacio en el que intervenimos-. Interesa que este nuevo elemento se integre sutilmente en el entorno. La barandilla reconoce la simplicidad de un agujero en el pavimento para acceder a un espacio subterráneo, no quiere adjetivizarse como elemento autónomo.

La barandilla-V es una barandilla de vidrio, no una barandilla con vidrio. En ella el vidrio es el elemento principal, el elemento resistente. Las calidades intrínsecas de este material – transparencia, reflejos, inmaterialidad, permanencia cualitativa- han sido decisivas en el proceso de diseño.

Un perfil inferior continuo mínimo abraza el vidrio (laminar 10+10 mm), del que solo 6 de los 20 cm de profundidad quedan vistos sobre rasante. Para conseguir la máxima transparencia y continuidad del plano de vidrio, los perfiles verticales se dimensionan sin canto sobresaliente, no son resistentes, únicamente sirven para proteger el canto del vidrio y rigidizar el conjunto. Para acentuar la autonomía de los planos de vidrio perpendiculares, se plantea un perfil en ángulo que significa la desaparición de la esquina.

Siendo coherentes con la integración del elemento en el entorno, la componente horizontal de la barandilla es paralela a la pendiente de la calle y la vertical está a plomada.

En la culminación del proceso de diseño, debe tener lugar la estandarización y sistematización de colocación para garantizar la normalización formal del diseño. No se concibe la  barandilla-V  para su utilización en ubicaciones puntuales, sino su generalización en todos los accesos infraestructuras subterráneas de la ciudad.

PLAZA DE LA UNIVERSIDAD
La remodelación de la plaza Universidad se plantea a partir de las obras de acondicionamiento de la estación de Universidad de la línea 2 de metro de Barcelona que afectan parte de la superficie de la plaza, resituando los accesos al vestíbulo de esta última.

Las condiciones previas al proyecto son: El carácter de la plaza derivado de su nuevo uso como intercambiador del transporte público (metro, autobús, taxi), la configuración de la plaza a partir del arbolado, la presencia de la fachada de la Universidad, la compleja estructura circulatoria y la situación de la plaza como vacío entre la trama del ensanche –limitada por la Gran Via- y la de Ciutat Vella –limitada por las Rondas-.

El proyecto racionaliza los recorridos peatonales, la accesibilidad del entorno, el funcionamiento de la circulación viaria y la geometría del conjunto. El ámbito central de la plaza es una superficie de granito negro que se recorta según una forma regular. Un pavimento continuo permite los múltiples recorridos de los peatones. El centro de la plaza Universidad incorpora el acceso principal a la estación de metro. El acceso con escalera fija y mecánica y el ascensor se disponen lateralmente, dejando libre el ámbito central. La barandilla del acceso y el ascensor son de vidrio para alterar lo mínimo la imagen global de la plaza.

Las isletas intermedias para peatones -situadas en las intersecciones con las Rondas- tienen continuidad con la superficie asfaltada de la calzada y se delimitan con una franja de granito a nivel o en pendiente y  barandillas de protección de acero inoxidable. Se pretende que la fachada de la Universidad vuelva a ser una fachada de la plaza a la que da nombre. La acera oriental se amplía para permitir el acceso directo a la fachada de la Universidad desde su eje central. Se racionalizan los criterios de circulación de vehículos. Se suprimen dos carriles de la Ronda en su paso por la plaza Universidad con objeto de mejorar la relación del centro de la plaza con la acera de Ciutat Vella. Se ajustan las dimensiones de las calzadas que rodean la plaza y se ordenan los triángulos circulatorios de las intersecciones calle Aribau-Ronda Sant Antoni y calle Pelai-Ronda Universitat.

Se completa el arbolado de alineación de aceras con platanus orientalis. A nivel de la plaza se mantienen los árboles que están plantados a nivel de pavimento –casuarinas- Una masa densa de árboles de pequeño porte –parkinsonias- se condensa en las zonas de la plaza dónde es posible plantar. La plantación de palmeras Washintonia robusta recupera el carácter que éstas habían dado a la plaza desde principios de siglo hasta los años 70. La zona libre de árboles se contrapone a estos otros ámbitos donde los árboles dan la escala humana, sombra e intimidad a la plaza.

Tres bancos lineales de granito negro macizo se colocan siguiendo la geometría de la plaza. El resto de bancos –banco y sillón Montseny- se disponen aleatoriamente como si se tratara de bancos móviles.

VADO 120 (Proyecto realizado con Màrius Quintana)
El Gual 120 se entiende como un elemento que da respuesta a la exigencia de mejora de la confortabilidad urbana, huyendo de la limitación que supondría el que respondiera estrictamente a la supresión de barreras arquitectónicas para las personas con movilidad reducida. Se plantea el diseño del vado de peatones con toda la anchura del paso. La dimensión mínima está definida en 4 metros.

El diseño busca la integración al entorno urbano de Barcelona a partir de la unidad de material y de la simplicidad geométrica. El Gual 120 está fabricado en granito, en continuidad con el bordillo tipo de Barcelona. El Gual 120 consigue el orden a través de la sistematización y del mismo modo  integra semáforo y papelera que encuentran así un lugar definido y repetitivo en todos los pasos de peatones.

Son los elementos comunes de urbanización que al generalizarse y sistematizarse su colocación configuran el  nivel de calidad urbana, constituyen una parte importante en la imagen de la ciudad i definen el paisaje cultural del espacio público. Creando nuevas posibilidades de utilización de la ciudad, se crea una nueva manera de vivir la ciudad, unos nuevos hábitos, una nueva sociedad.

SILLA NIGRA (Proyecto realizado con Màrius Quintana)
La silla Nigra es un asiento individual que está pensado como  silla aislada o para agrupaciones informales y que por agregación permite la composición de bancos lineales en línea recta, curva, quebrada o componer una barandilla.

Es una silla de hormigón moldeado en una sola pieza en sección en forma de zeta. El plegado del hormigón pierde grosor a medida que se separa de  su anclaje con el pavimento. La base tiene un grosor de 18 cm., en el asiento el grosor disminuye a 10 cm. y en el respaldo el grosor llega a un mínimo de 6.5 cm. La ligera inclinación, las medidas del asiento y del respaldo permiten la multipostura para aligerar la percepción de dureza del material

La abstracción de la forma, el color negro, y las amplias posibilidades de agregación hacen posible la adaptación de este elemento a provectos y ubicaciones diversos.

AVENIDA MERIDIANA (Proyecto realizado con Antonio Montes)
La traza de la avenida Meridiana estaba ya presente en el proyecto del ensanche de Barcelona. La introducción de las vías de trazado en diagonal dentro de la trama de Cerdá resolvía la conexión de la ciudad con el resto del territorio. La avenida Meridiana forma parte de la estructura viaria básica de Barcelona y hasta los años 80 era una importante vía de entrada a la ciudad, donde confluían la autopista y las carreteras hacia el norte. La traza de la Meridiana es también soporte de las infraestructuras subterráneas de los ferrocarriles de Barcelona-Puigcerdà y de la línea 1 de metro.

Los criterios en la definición de este espacio urbano tienen repercusiones más allá de su entorno inmediato, a escala de ciudad. La capacidad de alteración del entorno se ejemplifica en las diferentes secciones que ha conocido la Meridiana.

En los años 60 se proyectó como una vía rápida, como un espacio con carácter de autopista urbana, pensado básicamente en función de los vehículos, que aproximaba el límite de Barcelona al centro de la ciudad y actuaba de barrera entre los barrios que dividía. En 1990, con la previsible disminución del tránsito, se comenzó la transformación de la Meridiana en los entornos de la plaza de las Glorias, formalizándose con una sección tipo rambla. El espacio público resultante es fragmentado y cerrado en sí mismo.

La actual remodelación de la Meridiana se inició en 1995 y se ha concebido como una calle principalmente urbana (a partir de la reducción del 30% del tránsito como consecuencia de la apertura de las rondas de Barcelona), contraponiéndose al carácter de autopista que había tenido hasta entonces. La propuesta consideró primordial la mejora de la conectividad de los dos lados de la Meridiana, así como dar continuidad al recorrido de peatones longitudinal al paseo. A partir de esta premisa se desarrolló la idea de sección de calle.

El ajuste en la dimensión de la calzada central (26.50 m.) para adaptarla a la nueva realidad del tránsito ha permitido acercar la anchura de las aceras (11.75 m.) a una proporción más equilibrada (½ peatón, ½ vehículo), que es la tradicional del espacio público del ensanche. Dada la escala del entorno edificado, la nueva proporción acera-calzada mejora la relación entre la altura de los edificios y el espacio urbano. La complejidad del frente edificado ha hecho necesario el planteo de una sección de calle contundente y continua; pero que al mismo tiempo reconociera los puntos singulares del encuentro de la sección tipo con la trama edificadora.

Se ha proyectado una calle en continuidad con el resto de la ciudad, aunque a una escala superior y, así enfatizar la singularidad de sus elementos más característicos.

La urbanización de las aceras caracteriza y refuerza la autonomía de estos espacios de peatones respecto a la calzada. El límite que define la acera, se amplía mediante una franja de losas de granito (como si se tratara de un bordillo de grandes dimensiones) que sirve de soporte al carril bicicleta, incorpora los vados de peatones y vehículos y ordena la hilera de árboles de alineación.

La especialización de los carriles de circulación de la calzada se resuelve mediante una franja intermedia de pintura, con objeto de no interrumpir la continuidad del pavimento asfáltico y evitar el fraccionamiento del espacio que provocaría la construcción de una mediana. Esta franja incorpora isletas para peatones, que se relacionan con los vados gracias a la utilización del mismo material, el granito. La dimensión de la avenida nos hizo plantear la utilización de arbolado de gran porte. Unos plátanos en alineación configuran el carácter del espacio, definen los límites de los ámbitos de estar y un techo acorde con la escala del entorno

REJA IMBORNAL MER
Se  plantea el diseño de una nueva reja de imbornal ante  la constatación de la dificultad de encontrar en el mercado un modelo apto a las necesidades exigidas. El proceso de diseño de elementos urbanos ha de ser vivo i evolutivo; aunque la dinámica de invención sistemática no es positiva ya que da como resultado fragmentación  sistemática poco eficaz como  generadora de la ciudad.

El primer paso en el proceso de diseño de la reja de imbornal para alcantarillado ha sido pensar qué es en realidad una reja, cual es su función. Pensando en su funcionalidad, partimos de que es la protección de un  agujero y que debe estar pensado en términos hidrostáticos. El recorrido del agua a través de la reja ha sido un elemento determinante en el diseño, con objeto de conseguir su máxima eficacia sin limitar sus condiciones de protección y seguridad. Por este motivo la reja no está concebido como un plano perforado, sino que está formada por asociación de elementos transversales con la superficie superior ligeramente curvada para facilitar el desguace. Están minimizadas las anchuras del marco, que en lateral adosado al bordillo se solapa debajo de la pieza abatible y cuya arista curva limita con el buzón del bordillo adosado.

Las necesidades técnicas han exigido que además del aprovechamiento máximo de la sección, fueran primordiales la resistencia y las mejoras constructivas (altura de 10 cm. para permitir una buena entrega con la rigola y con el asfalto de calzada).

CALLE GUIPÚZCOA
La remodelación de al calle Guipúscoa entre Bac de Roda y Extremadura se plantea como  consecuencia de las obras de construcción de la Línea 2 de metro. El proyecto propone la continuidad de la sección de rambla ya iniciada entre Meridiana y Bac de Roda; pero con un carácter muy diferente. La solución adoptada reconoce la rambla como espacio eminentemente de paseo i estancia, como soporte de los accesos a los vestíbulos de las estaciones de Bac de Roda y Sant Martí de la linea 2 de metro, así como de las actividades y los usos que de estas se puedan derivar. La sección de 40 m. de la calle Guipúscoa permite una rambla de 12.90, dos calzadas de 10.30 m. (tres carriles de circulación y uno de aparcamiento) y aceras laterales de 3.25 m. (ampliadas 25 cm. respecto las actuales).

La urbanización de la rambla caracteriza i refuerza la autonomía de este espacio para peatones respecto de las calzadas. El límite que define la acera es ampliado por una franja de pavimento de granito que incorpora los árboles de alineación y los vados de peatones. Las rampas de los extremos de cada tramo están pavimentadas con granito con objeto de definir claramente el ámbito del peatón y el ámbito del vehículo. La superficie central de la rambla se pavimenta con micro aglomerado asfáltico de color negro, excepto alrededor de los accesos de metro donde se prolonga el pavimento de granito de las escaleras.

La iluminación de la rambla se realiza con proyectores soportados en columnas de acero galvanizado de 7.5 m. De altura siguiendo la misma alineación de los árboles. El arbolado se ordena al largo de la rambla con objeto de definir los límites de ésta -árboles de alineación-, los ámbitos de estancia -árboles al tres bolillo- y un techo, en un entorno caracterizado por la escala poco humana y el desorden de les edificaciones de al rededor. El arbolado escogido son Fraxinus Berlandierana que tienen hoja semipersistente y por tanto forman una masa verde casi continua a lo largo de todo el año y algunas acacias retinoides intercaladas entre los árboles al tres bolillo. Entre los ámbitos definidos por la disposición de los árboles se colocan  los bancos y sillones Montseny según una ordenación variada.

La urbanización de las aceras se realiza en continuidad de las calles de alrededor. Se ordenan las alineaciones de la acera con objeto  de seguir unos criterios unitarios de urbanización: Radios de giro de las calles transversales, colocación de los vados de peatones próximos a las esquinas, prolongación de la alineación de árboles para reforzar la imagen unitaria de la calle.

Montserrat Periel, arquitecta Ayto. de Barcelona.

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