LA MUJER CONSTRUYE          

"EL ESPACIO Y EL TIEMPO EN UNA CIUDAD COMO MADRID". Mónica de Blas, Colectivo de Mujeres Urbanistas.

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La aportación de la mujer en la planificación de la ciudad: Cinco puntos y un epílogo

PRIMER BLOQUE. PRESENTACIÓN Y VISIÓN GENERAL DEL FENÓMENO URBANO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE GÉNERO
1. Presentación del Colectivo 

El Colectivo de Mujeres Urbanistas (CMU) se constituyó en 1994 a raíz de un Seminario organizado  por el Departamento de  Sociología de la Universidad Carlos III de Madrid, titulado “El uso diferencial del espacio según el género”, en el que participamos como ponentes algunas de nosotras. El tema suscitado es este Seminario nos pareció los suficientemente interesante, por su gran incidencia, como para formar un grupo de análisis y de debate sobre la mujer y la ciudad.

Desde su formación el Colectivo ha realizado diversas actividades: debates, organización de seminarios, talleres de participación ciudadana, asistencia a diferentes foros ciudadanos, académicos e institucionales con el objeto de difundir el análisis y problemática del binomio mujer-ciudad.

El Colectivo lo constituimos 12 mujeres de diferente formación académica, arquitectas, sociólogas, geógrafas, historiadoras y documentalistas. La actividad profesional del  75% de sus miembros está ligada directamente a la planificación urbanística, y en el otro 25% su actividad profesional  está relacionada con estudios e investigaciones sobre la situación de la mujer.

El Colectivo no es una empresa ni está financiando por institución alguna. Su empeño principal reside no tanto en dar respuestas desde un discurso teórico sino en plantear cuestiones que sirvan de reflexión a todos aquellas personas que trabajan sobre y desde las ciudades y a los que desean que estas sirvan de marco para la mejora de la convivencia, participando en su construcción. Las alternativas que se buscan sí se explicitan por el contrario en aquellas tareas técnicas de planificación urbana en las que los distintos miembros del Colectivo participan, en el ámbito de la práctica profesional.

2. El por qué de la presencia del Colectivo en un foro institucional como el Ayuntamiento de Madrid:

·         Animadas por el deseo de que podamos establecer un lenguaje común con las participantes que permita avanzar en el análisis de los fenómenos urbanos y búsqueda de soluciones que permitan una mejor conciliación de nuestros tiempos y nuestras vidas.

·         Por aprovechar la oportunidad que se nos brinda de introducir puntos de vista específicos, desde la visión de género, de un fenómeno que con frecuencia es tratado con una banalización extrema y con una gran confusión de términos, desde los medios de comunicación a los foros técnicos, incluso entre aquellos que participan en la construcción directa de ciudades. Términos como seguridad, autonomía o dignidad, incorporados en el discurso de los derechos civiles y ciudadanos, tienen un especial interés en la reflexión sobre la construcción de las ciudades, escenario cotidiano de la vida ciudadana, que siempre exigen un posicionamiento de todos los que participan en su construcción, desde los ciudadanos a los promotores inmobiliarios, siendo la Administración la que en un estado de derecho ha de ajustar las reglas del juego, de forma dinámica y  continuada, justificando su sensibilidad y buena práctica en la construcción de un determinado sistema social.

·         Por un interés en aportar un singular punto de vista sobre la planificación de nuestras ciudades desde la práctica urbanística y ciudadana.

·         Por considerar imprescindible en la práctica de esta intervención como complemento a nuestra práctica ciudadana y ejercicio profesional en el territorio nacional, con especial atención a la región de Madrid en donde nuestra práctica profesional alcanza ya los veinticinco años.

·         Por el deseo de intentar superar la inhibición que produce tratar estos temas en “foros profesionales” ligados a los fenómenos urbanos y en la línea de producir elementos prácticos de planificación que incorporen la visión de género como variable indispensable para el buen resultado de la planificación.

·         Por la voluntad de incidir en la reflexión previa a la práctica de labores urbanas y urbanísticas en las que se contemple de forma continuada la componente de acciones de PREVENCIÓN frente a la de REMEDIOS que es la que se presenta de forma “natural y continuada” a la ciudadanía, conformando una estructura de sistema social en la que ésta pierde protagonismo para pasar a formar parte de la clientela de servicios, utilizada como elemento mercantil, tanto desde la esfera público-política como desde la privada-negocio. Y en este sentido la administración municipal, como institución de proximidad a la ciudadanía tiene un papel muy comprometido en la definición de este sistema social.

·         Animadas por los resultados habidos en las prácticas de participación que se han estado realizando durante los últimos años en distintas ciudades españolas, realizando talleres ciudadanos en los que grupos diversos, fundamentalmente mujeres, donde han sido capaces de reflexionar sobre su situación y vivencias de la ciudad, sus posibilidades de mejora y su posibilidad de incidencia en la administración de sus ciudades, directamente relacionada con sus posiciones frente a los problemas y las soluciones, mediante presencia, propuestas concretas y seguimiento de las mismas a lo largo de las distintas legislaturas, planes urbanísticos y todo tipo de programas y acciones sectoriales que tienen en la ciudad el marco de acción.

3. El discurso de la visión de la ciudad desde el punto de vista de las mujeres no es excluyente.

Tiene por tanto el interés de aportar una visión específica, como parte de la complejidad de los fenómenos urbanos que puede ayudar a comprender lo que nos rodea y por tanto es útil para entender el fenómeno urbano en todas sus acepciones.

4. Miscelánea de la situación actual de género en nuestro territorio

.El mayor cambio experimentado por la población femenina en los últimos 50 años ha sido su  incorporación, de forma masiva, al mundo laboral remunerado Esta incorporación ha marcado y posibilitado el paso de la vida doméstica, del hogar, a la participación en la vida pública con las consecuentes transformaciones y repercusiones económicas, sociales, culturales y políticas que ello ha llevado parejo. No obstante la incorporación de la mujer al mundo laboral no ha roto con la tradicional división sexual del trabajo: la doble jornada de trabajo, la dependencia y el cuidado de sus familiares. La igualdad hombre-mujer es una igualdad más formal que real.

Aportamos algunos datos generales sobre el tema:

·         Un 80% de los contratos a tiempo parcial son de mujeres mientras que en los contratos de jornada completa predominan los hombres 66%

·          El 61,5% de los hombres están ocupados en trabajos fuera de sus viviendas frente al 35% de las mujeres

·         La tasa de actividad de los hombres presenta una evolución estable durante la última década en todas las edades; en el caso de las mujeres, la tendencia también es al alza, excepto para las jóvenes de 16 a 19 años que es descendente. La tasa de paro de las chicas en esta edad es del 37,2% mientras que la de los chicos es del 24,5%. En todas las franjas de edad el paro femenino  es superior al masculino[1]

·         La inestabilidad laboral se revela como factor determinante a  la hora de tener hijos: las que tienen un trabajo temporal son las que menos procrean. Tienen una media de 0,65 hijos, inferior incluyo a las paradas con una media de 0,84 [2]

·         Según la EPA (Encuesta de Población Activa), se estima en 12,5 millones el número de mujeres que, en jornada de duración variable, desempeñan una doble jornada al  simultanear el empleo remunerado y las labores domésticas  [3]

·         La feminización de la vejez: En 2002 la esperanza de vida en España era de 78 para los hombres y 84 para las mujeres, es decir más de 8 años de diferencia. Esto tiene especial importancia en los aspectos de movilidad, accesibilidad, demanda de equipamientos sociosanitarios. En el municipio de Madrid, según datos de la Concejalía de Servicios Sociales, viven 600.000 personas mayores de 65 años de las que 132.600 viven en soledad. El 81% de estas personas son mujeres y de este grupo aproximadamente 50.000 superan los 80 años de edad, con una movilidad muy reducida.

·         La feminización de la pobreza: La incidencia de la pobreza es mayor en las mujeres, especialmente en las ancianas y jóvenes, que tienen posiciones  desfavorables respecto a los varones de la misma edad.

·         Los hogares monoparentales encabezados por mujeres con cargas familiares no compartidas, constituyen unos de los perfiles de la exclusión socioeconómica cuya relevancia cuantitativa y cualitativa está aumentado desde principios de la década de los ochenta. El cuidado de sus hijos reduce sus expectativas y oportunidades laborales, además el horario de guarderías y colegios tampoco favorece sus posibilidades de empleo. En el caso de mujeres dedicadas en exclusividad al trabajo doméstico (madres jóvenes, viudas, adultas separadas o divorciadas) la sitúa en un gran desconocimiento del mercado laboral a parte de su baja cualificación, lo que las dificulta su inserción laboral normalizada y las aboca a los denominados trabajos de cualquiera.

·         El perfil mayoritario de los solicitantes de salarios sociales es el de mujer con cargas familiares

Si cruzamos las condiciones en que las mujeres estamos insertas en el mercado laboral, con la doble jornada de trabajo, con la feminización de la vejez y de la pobreza, con las características de los nuevos hogares, podemos afirmar, y todo esto sin hablar de la violencia y agresiones hacia las mujeres, que en este mundo en cambio, las mujeres no estamos en igualdad de condiciones que los hombres. En definitiva, todos estos datos indican que  la igualdad es mas formal que real.

Los estudios del uso del tiempo demuestran que las mujeres nos ocupamos de los niños y de los mayores, de las compras y de la asistencia, es decir, las mujeres asumimos buena parte del trabajo doméstico y comunitario que contribuye al mantenimiento de la sociedad. Los altos precios de las viviendas, ya sean en alquiler o en propiedad, ligados a la no-inserción de las  mujeres en el mercado laboral o con una percepción de  a unos salarios menores, incrementan las trabas en la emancipación de las mujeres del hogar familiar.  Nuestra participación  en el mercado laboral pone en evidencia que la incorporación plena a todos los derechos sociales y económicos es considerablemente deficitaria y que además no ha supuesto la liberalización de las tareas domésticas, realizamos la denominada doble jornada de trabajo que se traduce en un uso de la ciudad mas diverso y complejo. Sobre el proyecto de compartir las tareas domésticas aún se adivina el de compartir el cuidado de ancianos y enfermos.

Las mujeres tenemos una mayor dificultad, en definitiva, para resolver la tan deseada conciliación espacio-tiempo y la ciudad veremos que tiene una importancia decisiva en el desarrollo de esta conciliación.

SEGUNDO BLOQUE: TIEMPO Y ESPACIO EN LA CIUDAD DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO

La organización de la ciudad actual  provoca que el espacio  urbano sea cada vez un hecho más extraño, donde es imposible establecer pautas de decisión y de control sobre el mismo, donde es imposible sentirle como propio, donde es difícil sentirse seguro y cómodo, significa una ciudad alienada, a una anticiudad. Ésta se hace cada vez más hostil, incómoda e insegura. “La segmentación del tiempo y la confusión del espacio, en suma, nos expulsa emocionalmente del fenómeno urbano, y así  es cada vez más difícil estar en, sentirse y ser parte de, tomar parte en, es decir participar en la ciudad “ nos comenta Julio Alguacil.

La traducción en el espacio que tienen todas las actividades que las mujeres desarrollamos, es que hacemos un uso de la ciudad más intenso y diferente al de otros colectivos. El uso de la ciudad es cada vez más complejo y diverso y además esta complejidad y diversidad están caracterizadas por la continuidad, no es coyuntural y temporal como la de los hombres. Las mujeres son las mayores usuarias de la calle, de la ciudad, mientras que el hombre hace desplazamientos pendulares entre el trabajo y el hogar, la mujer los hace más complejos y diversificados a lo largo del día.

La relación de las mujeres con el entorno inmediato, el barrio, es tremendamente estrecha, pues es en este espacio físico donde se produce la mayoría de nuestras actividades y relaciones: la utilización de los espacios públicos es muy intensa  y los desplazamientos son menores y mayoritariamente en transporte público.

Como se pone de manifiesto en la Carta Europea de la Mujer en la Ciudad  “El marco de vida en la ciudad ( a nivel del barrio y la vivienda) influye y determina la realidad cotidiana de sus habitantes, hombres  y mujeres, pero especialmente a las mujeres porque muchas tienen doble jornada de trabajo  y dependen por eso más de la calidad de los servicios urbanos y de las opciones adoptadas para el transporte y el medio ambiente”  Así pues, la degradación de la ciudad, con un fuerte incremento de espacio viario, con una minoración de espacios públicos, con una pérdida de funciones del tejido urbano hace que el actual modelo de ciudad agrave los problemas relativos a la desigualdad entre sexo y seamos más vulnerables que los hombres.

Con anterioridad las fricciones de las mujeres con el espacio público, la ciudad, eran de índole distinta: tenían ciertos espacios vetados, no podían salir solas. Hoy las fricciones suponen, están ligadas a barreras, a no ayudarnos en el camino hacia la igualdad  ¿Volvemos a no poder salir solas?  Qué importancia tiene este hecho a la hora de valorar la conciliación entre nuestro tiempo y nuestras actividades.

La incidencia de esta pérdida de calidad vida en la ciudad no ha sido igual para todos sus habitantes. Los grupos sociales más vulnerables son los que más han perdido: los niños, los ancianos, las mujeres, los inmigrantes. A las mujeres la vida en la ciudad cada vez se nos ha hecho mas dura, menos segura, menos accesible y se nos niega cada vez más la autonomía, que entendemos fundamental, nuevamente considerada como derecho para todos los ciudadanos, muy diferentes de los considerados meramente consumidores. Quiero llamar la atención, de la mayor voracidad de los medios de comunicación en avivar la necesidad del consumo y ligar las operaciones urbanas a este tipo de acción eminentemente femenina. Se ha llegado a considerar los centros comerciales y de ocio como los elementos representativos del urbanismo moderno sin que se valore la función que realmente desempeñan al ser los lugares de abastecimiento diario. Tanto su localización como su exclusividad, evitando en las planificaciones la existencia de otros lugares de abastecimiento próximos a las viviendas, parecen no tenerse en cuenta.

En relación con la salud me gustaría hacer mención a una serie de aspectos que inciden en ciertas patologías y que están asociadas a la configuración de la ciudad actual, Enfermedades que constituyen preocupación y suscitan críticas a este tipo de ciudades en las que vivimos por ciertos colectivos de médicos. Compatibilizar la vida profesional con la privada, provoca stress, fatiga crónica, dificultades para dormir

Por otra parte quiero llamar la atención sobre el fenómeno de la soledad, tan contradictorio con lo que significa la ciudad en si misma,  con los correlativos síntomas de abatimiento, cansancio y desgana, está notablemente influido por el “donde vivimos” y por la pérdida de las funciones de encuentro y sociabilidad que tienen los espacios públicos. Así, por ejemplo  las mujeres que desarrollan el tan denostado trabajo de ama de casa, el vivir en esas urbanizaciones residenciales periféricas tan características del nuevo modelo de ciudad, en donde la presencia de equipamientos, comercios y actividades es escasa o nula impide el desarrollo las relaciones personales y las aboca a la soledad..

Al hablar de la soledad es necesario hacer mención expresa a las mujeres mayores. Por una parte, la esperanza de vida de las mujeres, en la actualidad, es de 8 años más que los hombres, las mujeres vivimos más años con las consiguientes patologías propias de la edad y por otra, a estas edades son mayoritariamente viudas. A la soledad física, junto a los achaques de la edad, éstas padecen un agravamiento de la soledad relacionado con una mayor limitación de movimientos y de relaciones sociales por el propio diseño de la ciudad y de las edificaciones; la falta de ascensores en edificios residenciales antiguos (que son muy numerosos en los cascos antiguos) incide en la  menor frecuencia de las salidas de los hogares, su área de desplazamientos se ve menguado por el miedo al trafico y a los accidentes, por las barreras arquitectónicas y por los deficiente accesos de los transportes públicos.

Igualmente, al hablar de las personas mayores, es necesario mencionar la carencia de equipamientos sanitarios, asistenciales y sociales que cubran  las necesidades de las mismas y que, por lo tanto, tiene mayor incidencia en del grupo de las mujeres de más de 65 años, ya que es  más numeroso en relación con los hombres por el hecho de ser más longevas.

En el campo de las agresiones a las mujeres, con las consiguientes secuelas físicas y mentales, nos encontramos que el diseño de la ciudad también tiene una clara influencia. Los espacios públicos mal iluminados, con mala accesibilidad, opacos y no transparentes, se tornan en inseguros y poco transitables y por tanto poco saludables para las mujeres. Evitar determinados itinerarios, tanto para las mujeres como para las personas que de ellas dependen, exige un esfuerzo añadido en la vida cotidiana. Las mujeres en los talleres de participación siempre están proclives a identificar lo que llamamos “planos de la ciudad prohibida”, lugares que se evitan a diario en un intento de evitar conflictos tangibles y reales.

Nuevamente nos damos cuenta de que “los itinerarios prohibidos”, que lo son para mujeres y no para hombres, lo son desde su propio diseño urbano, por la falta de reflexión en su planificación y por no haber sido capaces de entender, por parte de sus gestores, para qué sirven y cómo se utilizarán por los distintos grupos de vecinos.

TERCER BLOQUE: QUIENES PLANIFICAN LA CIUDAD
1. La ciudad no es igualitaria. La ciudad no es neutra.

Las tareas de planificación de ciudades pueden ahondar las diferencias entre hombres y mujeres o por o contrario disminuirlas. La organización de las ciudades puede hacer que nuestros tiempos de desplazamiento a trabajos, equipamientos o aprovechamiento de nuestro tiempo libre sea más o menos penoso; que podamos resolver el día a día de una forma complicada o amable, que podamos hacer uso de la ciudad de forma autónoma o que no podamos movernos cada día sin miedo; que podamos utilizar la calle aunque seamos niños, jóvenes, maduros con cargas familiares o ancianos, aunque vivamos en pisos altos sin ascensor, aunque vaya cambiando nuestra situación laboral y familiar. Esta misma organización puede general entornos hostiles o hermosos en los que se desarrollarán nuestros jóvenes, nuestros mayores y nosotras mismas con optimismo o pesimismo. Estos escenarios vitales que son los lugares en los que habitamos van modelando nuestros sentimientos y nuestras emociones.

La forma de la ciudad nunca es casual porque siempre responde a intereses. La ciudad no es nunca neutra porque su génesis responde a voluntades.

El uso de la ciudad en hombres y mujeres y no es lo mismo como tampoco es igual la percepción y el uso que de los distintos espacios tenemos a lo largo de nuestra vida. Este hecho también lo conocemos, por experiencia, todas nosotras.

Esta configuración de las ciudades tiene más repercusión sobre nuestra vida cotidiana y sobre nuestra salud de lo que a primera vista puede parecer. No es lo mismo vivir en la periferia que en el centro de la ciudad; no es lo mismo vivir en un barrio con transporte público que sin él, no es lo mismo caminar por una calle con aceras anchas y arboladas que por una de aceras estrechas con gran tráfico rodado y ruido, no es lo mismo cruzar por un subterráneo que por un paso de peatones, no es lo mismo tener un parque cercano a la vivienda para el esparcimiento personal y de nuestros familiares que el tener un espacio asfaltado que no cumple las mínimas condiciones que nos procuren tranquilidad; no es lo mismo que los equipamientos primarios escolares, sanitarios, deportivos, etc., se localicen en el entorno cercano del barrio donde vivimos que fuera del mismo No es lo mismo tener escuelas infantiles que permite un mejor acceso de la mujer al mundo laboral que no tenerlas. No es lo mismo tener un lugar para jugar y estar con los amigos que no tenerlo. Todos somos conscientes de que evidentemente no es lo mismo y que no da igual.

Quiero llamar la atención sobre una serie de “conceptos urbanísticos” para que podamos pensar en la implicación que cada uno de ellos tiene sobre nuestra vida diaria:

a.  El modelo disperso, el de la ciudad difusa, frente al modelo integrado-compacto y plurifuncional. “El Plan Estratégico de la Comunidad de Madrid perfila y relanza el contracto metropolitano de la ciudad difusa, una explosión reticular de centralidades, que resultan ser la acumulación de desarrollos urbanísticos, oferta de ocio y comercio, con potentes infraestructuras para la circulación de mercancías ( el sentido amplio, desde consumidores de distintas solvencias, hasta el conjunto de la vasta panoplia de objetos-signo). Todo el territorio pasa así a ser competitivo, invadible y la dispersión de los nodos urbanos es cosida a golpe de grandes ejes viarios.

b. El modelo de los nuevos barrios en los que como normalidad se excluye los lugares para el empleo y el modelo para los barrios antiguos en los que estos lugares se sustituyen por usos más rentables desde el punto de vista inmobiliario

c. La confusión del concepto “urbanización” (que solamente exige planos y obra) frente al de “crear ciudad” (que exige tener en cuenta para quién se hace la ciudad).

d. La recuperación de la ciudad existente (rehabilitación de las estructuras de los cascos antiguos) frente a las nuevas colonizaciones, como modelo de optimización económica de servicios y recursos sociales

e.  Los modelos que incrementan la segregación social y espacial. La mayoría de ciudadanos que viven en una ciudad comparten una especie de mapa social de la misma. La mayoría son conscientes de donde viven los distintos grupos sociales (clases) jerarquizados según su renta, de manera que basta con que alguien diga donde vive para que todo vecino que le escuche sepa con aproximación a que clase social pertenece. Dado el sistema familiar existente en nuestro país como base de apoyo al sistema económico, en las ciudades medias y grandes es frecuente que los nuevos hogares busquen ubicación en las cercanías de los “hogares madre”.. Así los abuelos cuidan a los nietos, colaborando en una oportunidad para el acceso de la mujer al trabajo. La imposibilidad de elegir lugar de residencia en lugares como Madrid, tanto por la escasez de alquileres como por el encarecimiento de las viviendas, complica nuevamente a la mujer la posibilidad de conciliar su tiempo y sus quehaceres, al alargar los tiempos de sus desplazamientos para todas y cada una de las actividades diarias que ellas desarrollan.

f. El incremento de la movilidad, que se apoya en el transporte privado frente al publico, además de acarrear otros problemas como los medioambientales y el consumo imposible del territorio. ”El territorio testifica los daños físicos y sociales infligidos, que permanecen reflejados en los paisajes urbanos,  periurbanos y rurales”[4]

Las repercusiones son más discriminatorias en la forma de vida de las mujeres, no solo para ellas sino también para todos los que de ella dependen, por lo que supone de reducción de autonomía en los desplazamientos.

Quiero llamar también la atención sobre algo muy evidente en nuestras ciudades. Es en los cascos urbanos donde residen fundamentalmente las personas mayores y de éstas la mayoría son mujeres viudas- En el distrito centro un 25% de los madrileños viven solos. De ellos el 75% son mujeres, en viviendas que carecen de servicios, en algunos casos en muy malas condiciones (sin ascensor) donde ven reducida su autonomía y movilidad.

El futuro que nos aguarda. Comentario sobre la participación de las mujeres en talleres realizados por el colectivo en Avilés: “De qué me sirve reflexionar sobre la ciudad si dentro de muy poquito me va a ser negado el derecho a su uso. Yo vivo en un piso sin ascensor y ya tengo ochenta años”. Eso lo sabe ella y su entorno próximo y la demanda sólo se explicita a través de mecanismos de participación. Algo similar sucede con los jóvenes, con escasos recursos (su esfuerzo desde el punto de vista social habría de destinarse a otros menesteres) para los que el simple hecho de obligarles a dejar la ciudad existente es negarles muchas posibilidades. Relegarles al uso de la periferia es negarles el derecho a la ciudad viva. El despoblamiento de los cascos urbanos tradicionales o su invasión por actividades terciarias supone la negación a los ciudadanos que has construido la ciudad su derecho a disfrutarla, frente a la posibilidad de entender estos espacios como nicho de negocio.

Cuando nos enfrentamos a la decisión de donde vivir valoramos el que nuestra vivienda se adecue al tamaño familiar, el que el barrio este bien dotado de comercios y equipamientos, de que no este lejos del lugar de trabajo, de que tenga buena accesibilidad por transporte público. Es decir, sopesamos los pros y los contras, aún renunciando a algunas de nuestras aspiraciones, para en definitiva tener una buena o mejor  calidad de vida. Pero ¿podemos elegir en el momento actual donde nos vamos a vivir? ¿En Madrid se puede ir a vivir donde queramos? ¿Cerca de los padres para que estos colaboren en el funcionamiento del grupo familiar?.¿Es idéntica la situación familiar ligada a la situación del alojamiento para el hombre y la mujer?

2. La invisibilización de los problemas.

Como en las novelas de suspense el mejor modo de ocultar un objeto es colocarlo a la vista. “La condición para que algo nos resulte invisible es que nos rodee". Todo el mundo es capaz de saber lo que le pasa,  pero hay que pararse a pensar en ello, sin que nos distraigan.

Es muy difícil sustituir la falta de reflexión por una demanda de mejora. Mejora de qué...Hay que saber cual es el origen de las desventuras para poder actuar sobre ellas. Pero también hay que ser conocedores de las realidades para que las planificaciones eviten los efectos que todos conocemos.

No conozco un proceso mejor de aproximación a las situaciones ciudadanas que mirando y preguntando. La realidad todos la tenemos bien cerca, tan cerca como la atmósfera, solo hace falta salir al mundo exterior (en sentido amplio).

Nuestra experiencia como Colectivo en la organización de talleres de participación en los temas de ciudad nos ha permitido conocer las demandas que los grupos de mujeres hacen de sus barrios, de sus ciudades, reivindicando el derecho a su utilización y a que estos les permitan conciliar sus quehaceres en el tiempo. Siempre se han llegado a propuestas explícitas, ajustadas a cada caso, siempre propuestas concretas que responden a objetivos muy reales y explícitos, elaborados por las propias ciudadanas.

Pero la exclusión de las distintas formas de participación real, que no formal, es la mejor manera de invisibilizar el problema. La segunda es banalizarlo, por poco técnico: ”cosas de mujeres”...

3. La utilización de la confusión lingüística en el tratamiento de las planificaciones

El intento de elaboración de las bases del lenguaje ciudadano. Les animo a intentar esta tarea de búsqueda en esta Jornada y les propongo una aproximación al tema de forma gráfica y simple con un símil:

Cuando uno va al médico y  éste le pregunta ¿qué le pasa? Todos sabemos que nos pregunta los síntomas: “Tengo tos” o  “Me duelen los riñones”. Nadie responde, normalmente: “Pues que tengo un enfisema pulmonar agravado por una miocarditis, etc. “. El médico, basado en su experiencia, diagnostica lo que le pasa. Sin embargo en el fenómeno urbano siempre (los que planifican) parecen saber lo que sucede sin preguntar antes a los ciudadanos. Cuando se presenta un planeamiento general se habla de la “necesidad del reequilibrio interdistrital basado en la generación de empleo institucionalizado”. Realmente lo que aparece al poco tiempo en el barrio es un centro comercial junto a un nudo de comunicaciones que dota de “máxima accesibilidad al mismo”, incorporando una mejor oferta para la ciudad.

El ciudadano a la pregunta de qué le sucede a su barrio responde muchas cosas, menos lo anterior... “Lo que me pasa realmente es que tengo que ocupar mi tiempo libre del fin de semana en hacer la compra, cogiendo el coche porque no tengo tiendas en mi barrio, aparcando a mis hijos en un lugar de juegos por horas”mientras hago la compra, etc. porque a lo largo de la semana no tengo tiempo para nada. Esto es lo que me va pareciendo normal y veo que así lo hacen todos a mi alrededor”

“Vivo en un barrio nuevo de Madrid, soy muy afortunada porque aunque me he hipotecado para los próximos treinta años tengo lo que quiero. No tengo transporte público cercano y mi marido se lleva el coche, así que yo lo uso los fines de semana para hacer la compra. Tampoco tengo tiendas porque el barrio se diseñó sin bajos comerciales, ya que no eran suficientemente comerciales para los promotores. Los colegios todavía no están y de los centros de salud ya ni hablamos. No se como conciliar mi tiempo con mis actividades”.

¿Puede realizarse un planteamiento de aproximación a la organización de tiempos y espacio en las ciudades sin tener en cuenta las variables que inciden en su funcionamiento?. Hemos de volver sobre el punto que diferencia las situaciones preventivas y las remediales y su aplicación al género. A donde nos llevan las situaciones remediales, a la inseguridad, al clientelismo y  al control social.

El único derecho que se le reconoce al ciudadano es la posibilidad de elegir entre los distintos productos que el mercado pone al su alcance. Nada más. Y en una ciudad como Madrid podemos ir comprobando estos hechos sin más que salir a la calle y observar.

Qué son las medidas preventivas en la práctica urbana, cómo y para qué en una sociedad democrática

¿Puede realizarse un planeamiento sin conocer sobre qué situación sobre la que se actúa? ¿Puede trabajar un astronauta sin saber donde llegará? ¿Puede un bombero no saber hacia donde se dirige para resolver una emergencia? ¿Puede un médico actuar sin conocer el estado de su paciente?

Parece que la planificación urbana es de los pocos oficios en que puede actuarse bien sin conocer qué está sucediendo y sin expresar los fines reales de su dinámica. Y lo que es aún más curioso, sin aprender de los efectos de lo planificado.

¿Puede realizarse un planeamiento participado en una ciudad como Madrid?

Nos incorporan a discurso de igualdad. La igualdad de qué con qué. Nosotras no damos por sentado absolutamente nada, en un intento de no apoyar la banalización de los conceptos. Hacia donde nos dirigimos. Previamente hay que conocer la situación real. Igualdad parece que para unos es una mejora pero para otros es admitir un reparto que no les beneficia. Entendiendo que los recursos siempre son finitos (o sea limitados) qué tiene que ver la igualdad con el reparto de recursos. Más aún que tiene que ver la igualdad con la educación y con los hábitos.

¿Alguien le pregunta alguna vez a los ciudadanos cómo sienten su papel en la ciudad? ¿En una ciudad como Madrid la participación ciudadana en los procesos reales de creación de ciudad existe? Nuestra experiencia es que no.

¿Es la participación elemento imprescindible en una organización democrática? Nuestra opinión es que sí.

CUARTO BLOQUE. CIUDAD, GÉNERO Y PARTICIPACIÓN
1.¿Saben las mujeres que relación tienen con la ciudad?

Pueden pensar que el origen de sus males tiene que ver con la ciudad ¿Pero de qué males estamos hablando? En este punto invitamos a una reflexión sobre lo que entendemos por funcionamiento normalizado de la ciudad, aquel al que con mayor o menor resignación nos sometemos todos los días.

Hace unos días aparecía en un diario madrileño una viñeta en que una mujer con un brazo en cabestrillo decía: ¿ Malos tratos.?  No. Yo pensaba que el matrimonio era esto.

Mujeres al borde del ataque de nervios en la búsqueda de una conciliación entre sus dobles jornadas y mujeres a las que la restricción de movilidad como consecuencia simplemente de tener muchos años las condena a “sufrir la ciudad” de forma cotidiana parecen coincidir en sus opiniones. “Yo creía que la ciudad era así”. Cuando se han realizado experiencias de participación vecinal ha sido posible que ellas mismas diagnosticaran con total claridad el origen de sus vidas complicadas por los lugares en los que habitan y están siempre dispuestas a enunciar soluciones y ponerlas en práctica mediante una presencia continuada en las administraciones.

2.Las experiencias de participación de las mujeres en la ciudad

La experiencia del Colectivo en talleres de  participación ligados a la planificación de las ciudades es diversa en los últimos cinco años. Se han realizado estos talleres con participación de las administraciones municipales y autonómicas en casos como Pamplona, Avilés, Lorca, Aldaia o  Getafe.

La experiencia del Colectivo en la formación de técnicos y políticos interesados en la participación también ha sido amplia, con técnicos que están participando en iniciativas legislativas o programas municipales concretos y en ese sentido podemos decir que es de estas experiencias donde aprendemos muy directamente.

Simultáneamente, siempre basadas en el método experimental, resulta que las mujeres tienen bastante claro lo que les sucede en la ciudad. Es verdad que de todos los talleres que hemos realizado y Jornadas en las hemos participado los resultados son asombrosamente parecidos en la forma y diversos en el contenido.

“No queremos que nos igualen: queremos que nos consideren y que se nos garantice nuestro derecho a participar y vivir en la ciudad” (recordatorio del derecho a la ciudad por la representante de una asociación de viudas en Avilés en una casa sin ascensor). “Queremos poder seguir usando la ciudad cuando vayamos envejeciendo y que también nuestros hijos y nietos la puedan usar sin miedo y con alegría”.

Las mujeres saben perfectamente lo que les sucede y son capaces, si no se les niega el derecho, de verbalizar sus soluciones. Quieren que se mantenga la ciudad de siempre, que rehabilite, que se pongan equipamientos cerca de las casas para que el día a día no sea una cuestión de supervivencia.

Las experiencias de los diversos talleres en que ha participado este Colectivo serían interesantes de comentar si bien el escaso tiempo de que disponemos lo hace imposible.

QUINTO BLOQUE: LA APLICACIÓN DEL DISCURSO AL CASO DE UNA CIUDAD COMO MADRID
1.Nuestra visión de los temas urbanos es parcial.

Como nuestro discurso no es excluyente, queremos participar, sin ser invisibles en la construcción de nuestra ciudad, junto con otros grupos que puedan aportan nuevos enfoques

Como Colectivo vamos a realizar un ejercicio que se utiliza en tareas de pedagogía ¿quienes somos y cómo nos vemos?

Somos ciudadanas de Madrid. Trabajamos en Madrid y vivimos de nuestro trabajo. Tenemos hijos pequeños, adolescentes, padres ancianos y achacosos, amigos con y sin papeles, a veces estamos sanas y a veces enfermas, igual que nuestras familias y vecinos que unos son guapos y ricos y otros no. Viajamos a diario por la ciudad, utilizamos los servicios públicos, los hospitales, las escuelas... Las utilizamos por voluntad propia...

Preparamos la comida y pedimos cita al médico del centro de salud con el mismo interés que participamos en “reuniones de alto nivel”. Participamos en “meeting point” inmobiliarios a la vez que, conciliando nuestros tiempos y tareas, buscamos desesperadamente casa asequible para hijos y amigos (de los que tienen recursos limitados unos por jóvenes y otros por falta de dinero )

Pagamos impuestos, directos además de los indirectos, y se nos pone muy mal humor los días de pago (anuales, trimestrales y mensuales)

Leemos,  viajamos, miramos continuamente y nos gusta mucho hablar con la gente

Trabajamos en urbanismo y en planificación.

Usamos las leyes, redactamos planes, programas, realizamos cursos de formación para técnicos y políticos. Estamos un poco al tanto de lo que pasa en relación con nuestro oficio. Utilizamos los mismos datos estadísticos que emplean las administraciones, complementados por los propios basados en la observación y la realidad cotidiana. Utilizamos técnicas de participación en los trabajos, lo que nos aporta nuevos datos sobre la realidad de los ciudadanos, sus deseos y sus posibilidades de intervenir en la ciudad. Solo así pensamos que es posible avanzar en la solución de los problemas

De nuestra observación de la ciudad en el momento actual destacamos algunos detalles curiosos:

En Madrid se realizan algunos debates sobre los temas de ciudad, muy pocos de género y muy pocos de igualdad sobre el derecho a la ciudad. Pero suceden bastantes cosas. Se construye más que en cualquier país de Europa. Se realizan grandes planificaciones que son las que concentran grandes medios económicos, privados y en gran medida públicos. En estos momentos las administraciones llegan detrás de las iniciativas privadas y prevén grandes inversiones públicas en aquellos lugares donde poco después se definirán “grandes operaciones urbanas”.

Se habla muy poco del tiempo y el espacio pero las actuaciones influyen directamente en la administración de nuestro tiempo y el uso de nuestro espacio.

La ciudad de los negocios a la que nos tiene acostumbrados los discursos se ha confundido con la ciudad para los negocios y en esta voluntaria confusión la conciliación de nuestros tiempos y espacios nos resulta cada vez más difícil porque el capital de los ciudadanos parece no poderse comparar con el de los negociantes. Donde reside el papel de la administración como traductora de la sensibilidad ciudadana, como garante del capital ciudadano. Porque el negociante nunca usa la ciudad y sin embargo exige cómo ha de dibujarse; desconoce sus calles pero define sus secciones, no usará los servicios públicos y parece tener buena suerte al conseguir que estos sean los mínimos y en algún caso que sean ofrecidos en concesión como nuevos objetos de negocio. Porque el negociante elude impuestos gracias a lo que dispone de la capacidad de intervención con muchos recursos económicos para seguir construyendo nuestra ciudad. Hasta las asociaciones de promotores y constructores, entidades nada sospechosas de evidenciar los riesgos sociales en nuestra ciudad, salen al paso de la situación en Madrid de estos negociantes urbanos.

Resulta muy difícil acceder a una vivienda. Las familias madrileñas se endeudan hasta los pelos, destinando el 57% de sus recursos económicos mensuales al pago de las hipotecas (los bancos son los mayores arrendadores de la ciudad.) Se colapsa el futuro de nuestros jóvenes y se les hace pensar en cómo resolver los temas económicos para los que se les niega la participación, en lugar de exigirles que se vayan formando en la responsabilidad y el disfrute de un estado conciliador y novedoso. En el caso de las mujeres con menores retribuciones y mayores cargas familiares reales, la presión por resolver el acceso a un alojamiento resulta a todas luces discriminatoria.

Los nuevos barrios se desarrollan  a gran velocidad mientras el centro de Madrid se desmorona.

El centro de Madrid: se viene abajo, físicamente y socialmente abajo. En el momento actual si tuviésemos que elegir un tema estrella del  2003 en el urbanismo madrileño por sus implicaciones en la discriminación de la mujer en la ciudad, elegiríamos el de las ITE. Podríamos elaborar todo un curso apasionante sobre las Inspecciones Técnicas de Edificios en relación con la mujer, la ancianidad, con la feminización de la pobreza, de la inmigración, con los negociantes de la ciudad, con la invisibilización del tema en los ciudadanos y la posición de sus administradores, con el futuro de nuestra ciudad. Se estima que un 46% de las viviendas actuales del centro de Madrid están sujetas a esta inspección técnica que exigirá a sus moradores elegir entre hacer frente a unos gastos de reparación de imposible financiación, por la realidad de su situación que no puede hacer más que empeorar con el tiempo,  o un desalojo a medio plazo. La virulencia de esta realidad para las mujeres madrileñas, para la conciliación de sus vidas, de sus tiempos y de sus derechos, no tiene comparación posible con las de los proyectos olímpicos, los PAUs, la ampliación de la Castellana y la Ciudad Deportiva del Real Madrid y un sinfín de actuaciones parecidas a las que no solo supera sino desborda ampliamente. Por eso colocamos a las ITEs en un merecido primer puesto en el “estrellato del urbanismo madrileño”, desde el punto de vista de género.

La Gerencia de Igualdad del Ayuntamiento de Madrid, que ha propiciado esta Jornada, dispone sin duda de todo tipo de datos sociodemográficos actualizados en relación con todos y cada uno de los barrios en que se están produciendo tamaños desatinos, invisibles para el resto de la población no afectada directamente. Animo a los participantes en esta Jornada a usar estas bases públicas de datos y tratar de aportar soluciones en cada caso concreto, en cada ámbito madrileño de trabajo, distrito, área, etc. Porque las ITEs no son un tema urbanístico, son fundamentalmente un tema básico de desigualdad, de desequilibrio, de injusticia social y territorial e indudablemente de discriminación de género, bajo una losa técnica que se va aligerando conforme se mercantiliza como elemento de negocio.

La rehabilitación del centro de Madrid bajo la batuta de las ITEs niegan definitivamente la posibilidad de conciliación espacio temporal a sus habitantes. ¿Qué nos queda por hacer?

2. A la búsqueda de la conciliación cotidiana de nuestros tiempos y actividades:

Las actuaciones de periferia en Madrid, apoyando un modelo de urbanismo disperso, atomizado, de grandes centros comerciales a partir de una trama de autopistas que nos alejan a las mujeres de lo que queremos y de lo que precisamos. No hay lugares de peor accesibilidad desde el punto de vista del transporte no motorizado que los nudos de autopistas y son presentados como los de “mayor accesibilidad”. ¿Para quienes?

La movilidad llega a ser muy complicada para la gran mayoría de ciudadanos (menores de 12 años, mas de setenta, enfermos coyunturales, y todos ellos sin chofer...) Para cruzar calles como la Castellana un anciano aguerrido (mayor de 70 años) necesita exactamente nueve minutos, con suerte. Pero hay muchas calles de barrio que los ancianos no pueden cruzar sin poner en riesgo sus vidas. Así de simple. ¿Para quienes son los nuevos proyectos de vías urbanas?

Acerca de los equipamientos invito a los asistentes a informarse sobre la calidad y cantidad de las tramitaciones de expedientes urbanísticos habidos sobre solares destinados por el planeamiento general a equipamiento que tramitándose en los últimos años como modificaciones han dejado a las zonas consolidadas sin espacios públicos básicos. Las concesiones y privatizaciones de los servicios básicos son otro de los temas importantes que dificultan el fácil acceso de los ciudadanos a los servicios de primera necesidad. Como consecuencia se incrementan los tiempos destinados a los desplazamientos para el acceso a los servicios y consecuentemente se intensifica la presión diaria, mucho más en el caso de las mujeres.

Las reclasificaciones urbanísticas de suelos urbanos propiedad de grandes empresas, en los últimos años, desde espacios de empleo hacia solares para vivienda de lujo, vuelven a ir cerrando posibilidades de localizar espacios imprescindibles para la convivencia y la mejora de calidad de vida en la ciudad, imposibilitando definitivamente acciones de reequipamiento en el centro de nuestra ciudad.

Cuales son las reglas del juego de la construcción de la ciudad ¿Quién las impone?. ¿Podemos hablar de igualdad en los programas cuando las planificaciones que van a determinar el futuro de cada lugar en nuestra ciudad en modo alguno contemplan esta variable?  ¿Cuál es el sentido de tratar el tema de la igualdad exclusivamente en los “foros de igualdad”, evitando, su discusión en los foros donde realmente se decide el futuro de nuestra ciudad? Hemos visto que es la propia planificación de la ciudad la que nos conduce a una imposible conciliación.

Se tramitan Planes Especiales para permitir la ocupación encubierta de parques históricos como El Retiro, por todo tipo de usos lucrativos o se fijan porcentajes de sus recintos que pueden ser utilizados para resolver déficits de equipamiento social, sobre la base de acciones de solidaridad, simultáneamente a la privatización del uso de parcelas públicas. En los últimos años se producen continuamente modificaciones de planeamiento para sustituir dotaciones públicas básicas por administrativas o por concesiones administrativas para equipamientos privados de distintos tipos.

3. La aplicación de los nuevos marcos legislativos en la construcción del nuevo panorama madrileño

En este momento la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid, que pasa por ser de las más progresistas del país, en tanto que prevé la obligatoriedad de destinar suelo para vivienda a precio tasado, permitiría elaborar planes parciales sin destinar ni un solo metro cuadrado a equipamiento local pero no sin prever aparcamiento para coches. Cuál es el papel que queremos que juegue la administración y cual la participación de los ciudadanos en estos procesos.

También tenemos que poner de manifiesto la complejidad que supone para la administración ejercer labores de “policía” sin ejercer labores de modelización o tareas de fomento, actuaciones de oficio en definitiva porque parece que inducen a la moral de doble rasero,  que hoy por hoy no legitiman precisamente la conciliación.

4. La conciliación, ese oscuro objeto del deseo femenino

En el momento actual el planteamiento de los temas urbanos pasa por una consideración remedial frente a la preventiva, como hemos apuntado anteriormente. El gasto social en remediar lo previsible es muy alto y nos lleva a la desestructuración social y al clientelismo. El éxito de las acciones reside en su venta perfecta (fundamentalmente a través de medios de comunicación), aunque la simple reflexión sobre estos temas nos llevaría a rechazar la perversión de los efectos que provoca. Claro siempre desde la perspectiva de la voluntad de consolidación de un determinado sistema social.

La apuesta por la planificación (y la participación ciudadana real en estos procesos) es a la prevención lo que los programas son a los remedios. Mientras que para lo primero se exige conocimiento, reflexión, respeto y transparencia, para los segundos se requiere discrecionalidad, urgencia y mucho apoyo mediático. Unos, los primeros, son procesos lentos y sin su puesta en marcha solo pueden enunciarse y ponerse en práctica los segundos. ¿Cómo apostar por una sociedad democrática sin una definición del modelo a planificar? ¿Es posible conciliar sin definir los objetivos de la conciliación y sin fomentar la educación básica (desde el punto de vista democrático) de los agentes conciliadores?

Las mujeres conocemos perfectamente los resultados de la construcción de la ciudad que tenemos y vemos que se sigue planificando con idénticos criterios que nos reportan los resultados sobre los que nos movemos. Hemos conseguido algo que históricamente se ha considerado muy grave, no aprender de los errores pasados y ahora resulta que la igualdad la hemos conseguido en conceptos tan básicos como la inseguridad o la falta total de autonomía personal. La igualdad en el desatino, la igualdad en la consecución de las peores condiciones para el desarrollo de la ciudad democrática y de consolidación de los más elementales derechos civiles. Un pequeño ejemplo: en este momento en una ciudad como Madrid resulta tan inseguro volver del trabajo por la noche en barrios tanto de centro como de periferia;  la mayoría de personas sienten miedo de que sus hijos y ellos mismos tengan que moverse solos  a determinadas horas tanto en Arganzuela como San Blas o que en Aravaca (Moncloa) este último con sus grandes vallas alrededor de las casas, convirtiendo a un paseante en un auténtico “elemento socialmente sospechoso” en el caso de que tengas que ejercer como peatón desde el autobús o tren más próximo. Les animo a que realicen el experimento que les comento. Ustedes, sus hijos, sus mayores...Creen que la misma situación de inseguridad la vive un hombre que una mujer. Lo que hemos dado en llamar “la ciudad prohibida”, aquellos itinerarios que las mujeres evitan a determinadas horas, ¿existe en igual medida para los hombres?

Pero curiosamente los que planifican la ciudad parecen no tener necesidad de usarla nunca.

¿Saben ustedes como regresan a sus casas por la noche las mujeres trabajadoras de los centros comerciales en nuevos barrios que abren hasta las diez de la noche y recogen la caja, cuando no tienen automóvil y por supuesto tampoco transporte público? Me enteré cuando vi a una vecina de mi barrio que trabaja de cajera,  correr como una campeona (o  una posesa según se mire) por un pasillo de un maravilloso centro comercial. Intentaba algo tan aparentemente simple como llegar a su casa antes de que los transportes públicos dejaran de funcionar, sin vulnerar sus condiciones laborales. ¿Pueden detalles cotidianos como este ayudarnos a plantearnos la realidad de nuestras ciudades y su incidencia en la salud de sus ciudadanos?

Todas estas operaciones exigen una auditoría ciudadana y en este caso una auditoría de género. No nos olvidemos que cada una de estas “acciones” lleva un consumo de recursos públicos muy importante que está invalidando la apuesta por un modelo racional desde el punto de vista ciudadano y planetario. En todo caso la discriminación de género es muy grave y en muchos de los casos se nos niega o negará el derecho a la ciudad en muy poco tiempo. A las mujeres se nos va negando antes, con mayor frecuencia y durante más tiempo pues vivimos más, de momento en Madrid las estadísticas nos dicen que tenemos mayor esperanza de vida, aunque como somos más dadas a la “depresión urbana” probablemente la ciudad sea un instrumento de equilibrio demográfico a corto y medio plazo muy eficaz.

Desde la perspectiva de ejercicio de derecho a una ciudad de ciudadanos queda mucho por hacer. Las mujeres sabemos bastante sobre el tema, así que ¿Cuándo nos ponemos manos a la obra?

A los técnicos de igualdad les instamos a la consideración transversal de estos y otros tantos temas básicos para el entendimiento de los fenómenos urbanos, sin cuyo análisis no es posible ningún tipo de acción o programa que favorezca la consolidación de un estado de derecho y por tanto la conciliación solo podrá ser un concepto vacío de contenido.

EPÍLOGO ¿ENTIENDE LA ADMINISTRACIÓN DE LO QUE HABLAMOS?

Carta al ayuntamiento de Madrid

A nuestros administrador@s:
Queremos hacerles entrega de un traductor de términos urbanos para ver si podemos utilizar el lenguaje como forma de aproximación al ejercicio de nuestros derechos en la ciudad. Les proponemos una operación piloto en que una asociación de vecinas del centro de Madrid se lo ofrezca. Solamente hay que quedar en el día y la hora y si hace mucho sol en un lugar con árboles de verdad, cerca de las casas, aunque sea cada vez más difícil. Aunque sufrimos atascos solemos ir andando o en autobús y todavía movemos bien las piernas para caminar.

Y a ver si algunas pueden llevar abierto el carrito del chaval en el autobús, que ahora no nos dejan y ya nos duele un poco la espalda y mucho más el alma con este tema.

En espera de su respuesta le saluda,

El Colectivo de Mujeres Urbanistas

[1]Mujeres y Hombres en España” INE 2002. ( El País 2 de octubre de 2003)
[2] “Familia y Trabajo ¿ dos aspectos reconciliables o irreconciliables en la sociedad española?”. CSIC 2003 (el País  23 de septiembre 2003)
[3] Panorama sociolaboral de la mujer en España. Boletín n19, enero 2000. Consejo Económico y Social
[4] “Ciudades y crisis de civilización” José Manuel Naredo. Revista “El Ecologista”  nº 34. invierno 2002-03

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