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La
aportación de la mujer en la planificación de la ciudad: Cinco puntos y
un epílogo
PRIMER
BLOQUE. PRESENTACIÓN Y VISIÓN GENERAL DEL FENÓMENO URBANO DESDE EL
PUNTO DE VISTA DE GÉNERO
1. Presentación del Colectivo
El
Colectivo de Mujeres Urbanistas (CMU) se constituyó en 1994 a raíz de un
Seminario organizado por el
Departamento de Sociología
de la Universidad Carlos III de Madrid, titulado “El uso diferencial del
espacio según el género”, en el que participamos como ponentes algunas
de nosotras. El tema suscitado es este Seminario nos pareció los
suficientemente interesante, por su gran incidencia, como para formar un
grupo de análisis y de debate sobre la mujer y la ciudad.
Desde
su formación el Colectivo ha realizado diversas actividades: debates,
organización de seminarios, talleres de participación ciudadana,
asistencia a diferentes foros ciudadanos, académicos e institucionales
con el objeto de difundir el análisis y problemática del binomio
mujer-ciudad.
El
Colectivo lo constituimos 12 mujeres de diferente formación académica,
arquitectas, sociólogas, geógrafas, historiadoras y documentalistas. La
actividad profesional del 75%
de sus miembros está ligada directamente a la planificación urbanística,
y en el otro 25% su actividad profesional
está relacionada con estudios e investigaciones sobre la situación
de la mujer.
El
Colectivo no es una empresa ni está financiando por institución alguna.
Su empeño principal reside no tanto en dar respuestas desde un discurso
teórico sino en plantear cuestiones que sirvan de reflexión a todos
aquellas personas que trabajan sobre y desde las ciudades y a los que
desean que estas sirvan de marco para la mejora de la convivencia,
participando en su construcción. Las alternativas que se buscan sí se
explicitan por el contrario en aquellas tareas técnicas de planificación
urbana en las que los distintos miembros del Colectivo participan, en el
ámbito de la práctica profesional.
2.
El por qué de la presencia del Colectivo en un foro institucional como el
Ayuntamiento de Madrid:
·
Animadas
por el deseo de que podamos establecer un lenguaje común con las
participantes que permita avanzar en el análisis de los fenómenos
urbanos y búsqueda de soluciones que permitan una mejor conciliación de
nuestros tiempos y nuestras vidas.
·
Por
aprovechar la oportunidad que se nos brinda de introducir puntos de vista
específicos, desde la visión de género, de un fenómeno que con
frecuencia es tratado con una banalización extrema y con una gran confusión
de términos, desde los medios de comunicación a los foros técnicos,
incluso entre aquellos que participan en la construcción directa de
ciudades. Términos como seguridad, autonomía o dignidad, incorporados en
el discurso de los derechos civiles y ciudadanos, tienen un especial interés
en la reflexión sobre la construcción de las ciudades, escenario
cotidiano de la vida ciudadana, que siempre exigen un posicionamiento de
todos los que participan en su construcción, desde los ciudadanos a los
promotores inmobiliarios, siendo la Administración la que en un estado de
derecho ha de ajustar las reglas del juego, de forma dinámica y
continuada, justificando su sensibilidad y buena práctica en la
construcción de un determinado sistema social.
·
Por un
interés en aportar un singular punto de vista sobre la planificación de
nuestras ciudades desde la práctica urbanística y ciudadana.
·
Por
considerar imprescindible en la práctica de esta intervención como
complemento a nuestra práctica ciudadana y ejercicio profesional en el
territorio nacional, con especial atención a la región de Madrid en
donde nuestra práctica profesional alcanza ya los veinticinco años.
·
Por el
deseo de intentar superar la inhibición que produce tratar estos temas en
“foros profesionales” ligados a los fenómenos urbanos y en la línea
de producir elementos prácticos de planificación que incorporen la visión
de género como variable indispensable para el buen resultado de la
planificación.
·
Por la
voluntad de incidir en la reflexión previa a la práctica de labores
urbanas y urbanísticas en las que se contemple de forma continuada la
componente de acciones de PREVENCIÓN frente a la de REMEDIOS que es la
que se presenta de forma “natural y continuada” a la ciudadanía,
conformando una estructura de sistema social en la que ésta pierde
protagonismo para pasar a formar parte de la clientela de servicios,
utilizada como elemento mercantil, tanto desde la esfera público-política
como desde la privada-negocio. Y en este sentido la administración
municipal, como institución de proximidad a la ciudadanía tiene un papel
muy comprometido en la definición de este sistema social.
·
Animadas
por los resultados habidos en las prácticas de participación que se han
estado realizando durante los últimos años en distintas ciudades españolas,
realizando talleres ciudadanos en los que grupos diversos,
fundamentalmente mujeres, donde han sido capaces de reflexionar sobre su
situación y vivencias de la ciudad, sus posibilidades de mejora y su
posibilidad de incidencia en la administración de sus ciudades,
directamente relacionada con sus posiciones frente a los problemas y las
soluciones, mediante presencia, propuestas concretas y seguimiento de las
mismas a lo largo de las distintas legislaturas, planes urbanísticos y
todo tipo de programas y acciones sectoriales que tienen en la ciudad el
marco de acción.
3.
El discurso de la visión de la ciudad desde el punto de vista de las
mujeres no es excluyente.
Tiene
por tanto el interés de aportar una visión específica, como parte de la
complejidad de los fenómenos urbanos que puede ayudar a comprender lo que
nos rodea y por tanto es útil para entender el fenómeno urbano en todas
sus acepciones.
4.
Miscelánea de la situación actual de género en nuestro territorio
.El
mayor cambio experimentado por la población femenina en los últimos 50 años
ha sido su incorporación, de
forma masiva, al mundo laboral remunerado Esta incorporación ha marcado y
posibilitado el paso de la vida doméstica, del hogar, a la participación
en la vida pública con las consecuentes transformaciones y repercusiones
económicas, sociales, culturales y políticas que ello ha llevado parejo.
No obstante la incorporación de la mujer al mundo laboral no ha roto con
la tradicional división sexual del trabajo: la doble jornada de trabajo,
la dependencia y el cuidado de sus familiares. La igualdad hombre-mujer es
una igualdad más formal que real.
Aportamos
algunos datos generales sobre el tema:
·
Un 80% de
los contratos a tiempo parcial son de mujeres mientras que en los
contratos de jornada completa predominan los hombres 66%
·
El
61,5% de los hombres están ocupados en trabajos fuera de sus viviendas
frente al 35% de las mujeres
·
La tasa
de actividad de los hombres presenta una evolución estable durante la última
década en todas las edades; en el caso de las mujeres, la tendencia también
es al alza, excepto para las jóvenes de 16 a 19 años que es descendente.
La tasa de paro de las chicas en esta edad es del 37,2% mientras que la de
los chicos es del 24,5%. En todas las franjas de edad el paro femenino
es superior al masculino[1]
·
La
inestabilidad laboral se revela como factor determinante a
la hora de tener hijos: las que tienen un trabajo temporal son las
que menos procrean. Tienen una media de 0,65 hijos, inferior incluyo a las
paradas con una media de 0,84 [2]
·
Según la
EPA (Encuesta de Población Activa), se estima en 12,5 millones el número
de mujeres que, en jornada de duración variable, desempeñan una doble
jornada al simultanear el
empleo remunerado y las labores domésticas
[3]
·
La
feminización de la vejez: En 2002 la esperanza de vida en España era de
78 para los hombres y 84 para las mujeres, es decir más de 8 años de
diferencia. Esto tiene especial importancia en los aspectos de movilidad,
accesibilidad, demanda de equipamientos sociosanitarios. En el municipio
de Madrid, según datos de la Concejalía de Servicios Sociales, viven
600.000 personas mayores de 65 años de las que 132.600 viven en soledad.
El 81% de estas personas son mujeres y de este grupo aproximadamente
50.000 superan los 80 años de edad, con una movilidad muy reducida.
·
La
feminización de la pobreza: La incidencia de la pobreza es mayor en las
mujeres, especialmente en las ancianas y jóvenes, que tienen posiciones
desfavorables respecto a los varones de la misma edad.
·
Los
hogares monoparentales encabezados por mujeres con cargas familiares no
compartidas, constituyen unos de los perfiles de la exclusión socioeconómica
cuya relevancia cuantitativa y cualitativa está aumentado desde
principios de la década de los ochenta. El cuidado de sus hijos reduce
sus expectativas y oportunidades laborales, además el horario de guarderías
y colegios tampoco favorece sus posibilidades de empleo. En el caso de
mujeres dedicadas en exclusividad al trabajo doméstico (madres jóvenes,
viudas, adultas separadas o divorciadas) la sitúa en un gran
desconocimiento del mercado laboral a parte de su baja cualificación, lo
que las dificulta su inserción laboral normalizada y las aboca a los
denominados trabajos de cualquiera.
·
El perfil
mayoritario de los solicitantes de salarios sociales es el de mujer con
cargas familiares
Si
cruzamos las condiciones en que las mujeres estamos insertas en el mercado
laboral, con la doble jornada de trabajo, con la feminización de la vejez
y de la pobreza, con las características de los nuevos hogares, podemos
afirmar, y todo esto sin hablar de la violencia y agresiones hacia las
mujeres, que en este mundo en cambio, las mujeres no estamos en igualdad
de condiciones que los hombres. En definitiva, todos estos datos indican
que la igualdad es mas formal
que real.
Los
estudios del uso del tiempo demuestran que las mujeres nos ocupamos de los
niños y de los mayores, de las compras y de la asistencia, es decir, las
mujeres asumimos buena parte del trabajo doméstico y comunitario que
contribuye al mantenimiento de la sociedad. Los altos precios de las
viviendas, ya sean en alquiler o en propiedad, ligados a la no-inserción
de las mujeres en el mercado
laboral o con una percepción de a
unos salarios menores, incrementan las trabas en la emancipación de las
mujeres del hogar familiar. Nuestra
participación en el mercado
laboral pone en evidencia que la incorporación plena a todos los derechos
sociales y económicos es considerablemente deficitaria y que además no
ha supuesto la liberalización de las tareas domésticas, realizamos la
denominada doble jornada de trabajo que se traduce en un uso de la ciudad
mas diverso y complejo. Sobre el proyecto de compartir las tareas domésticas
aún se adivina el de compartir el cuidado de ancianos y enfermos.
Las
mujeres tenemos una mayor dificultad, en definitiva, para resolver la tan
deseada conciliación espacio-tiempo y la ciudad veremos que tiene una
importancia decisiva en el desarrollo de esta conciliación.
SEGUNDO
BLOQUE: TIEMPO Y ESPACIO EN LA CIUDAD DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO
La
organización de la ciudad actual provoca
que el espacio urbano sea
cada vez un hecho más extraño, donde es imposible establecer pautas de
decisión y de control sobre el mismo, donde es imposible sentirle como
propio, donde es difícil sentirse seguro y cómodo, significa una ciudad alienada,
a una anticiudad. Ésta se
hace cada vez más hostil, incómoda e insegura. “La segmentación del
tiempo y la confusión del espacio, en suma, nos expulsa emocionalmente
del fenómeno urbano, y así es cada vez más difícil estar en, sentirse y ser parte de,
tomar parte en, es decir participar en la ciudad “ nos comenta Julio
Alguacil.
La
traducción en el espacio que tienen todas las actividades que las mujeres
desarrollamos, es que hacemos un uso de la ciudad más intenso y diferente
al de otros colectivos. El uso de la ciudad es cada vez más complejo y
diverso y además esta complejidad y diversidad están caracterizadas por
la continuidad, no es coyuntural y temporal como la de los hombres. Las
mujeres son las mayores usuarias de la calle, de la ciudad, mientras que
el hombre hace desplazamientos pendulares entre
el trabajo y el hogar, la mujer los hace más complejos y diversificados a
lo largo del día.
La
relación de las mujeres con el entorno inmediato, el barrio, es
tremendamente estrecha, pues es en este espacio físico donde se produce
la mayoría de nuestras actividades y relaciones: la utilización de los
espacios públicos es muy intensa y
los desplazamientos son menores y mayoritariamente en transporte público.
Como
se pone de manifiesto en la Carta Europea de la Mujer en la Ciudad
“El marco de vida en la ciudad ( a nivel del barrio y la
vivienda) influye y determina la realidad cotidiana de sus habitantes,
hombres y mujeres, pero
especialmente a las mujeres porque muchas tienen doble jornada de trabajo
y dependen por eso más de la calidad de los servicios urbanos y de
las opciones adoptadas para el transporte y el medio ambiente”
Así pues, la degradación de la ciudad, con un fuerte incremento
de espacio viario, con una minoración de espacios públicos, con una pérdida
de funciones del tejido urbano hace que el actual modelo de ciudad agrave
los problemas relativos a la desigualdad entre sexo y seamos más
vulnerables que los hombres.
Con
anterioridad las fricciones de las mujeres con el espacio público, la
ciudad, eran de índole distinta: tenían ciertos espacios vetados, no podían
salir solas. Hoy las fricciones suponen, están ligadas a barreras, a no
ayudarnos en el camino hacia la igualdad
¿Volvemos a no poder salir solas? Qué importancia tiene este
hecho a la hora de valorar la conciliación entre nuestro tiempo y
nuestras actividades.
La
incidencia de esta pérdida de calidad vida en la ciudad no ha sido igual
para todos sus habitantes. Los grupos sociales más vulnerables son los
que más han perdido: los niños, los ancianos, las mujeres, los
inmigrantes. A las mujeres la vida en la ciudad cada vez se nos ha hecho
mas dura, menos segura, menos accesible y se nos niega cada vez más la
autonomía, que entendemos fundamental, nuevamente considerada como
derecho para todos los ciudadanos, muy diferentes de los considerados
meramente consumidores. Quiero llamar la atención, de la mayor voracidad
de los medios de comunicación en avivar la necesidad del consumo y ligar
las operaciones urbanas a este tipo de acción eminentemente femenina. Se
ha llegado a considerar los centros comerciales y de ocio como los
elementos representativos del urbanismo moderno sin que se valore la función
que realmente desempeñan al ser los lugares de abastecimiento diario.
Tanto su localización como su exclusividad, evitando en las
planificaciones la existencia de otros lugares de abastecimiento próximos
a las viviendas, parecen no tenerse en cuenta.
En
relación con la salud me gustaría hacer mención a una serie de aspectos
que inciden en ciertas patologías y que están asociadas a la configuración
de la ciudad actual, Enfermedades que constituyen preocupación y suscitan
críticas a este tipo de ciudades en las que vivimos por ciertos
colectivos de médicos. Compatibilizar la vida profesional con la privada,
provoca stress, fatiga crónica, dificultades para dormir
Por
otra parte quiero llamar la atención sobre el fenómeno de la soledad,
tan contradictorio con lo que significa la ciudad en si misma,
con los correlativos síntomas de abatimiento, cansancio y desgana,
está notablemente influido por el “donde vivimos” y por la pérdida
de las funciones de encuentro y sociabilidad que tienen los espacios públicos.
Así, por ejemplo las mujeres
que desarrollan el tan denostado trabajo de ama de casa, el vivir en esas
urbanizaciones residenciales periféricas tan características del nuevo
modelo de ciudad, en donde la presencia de equipamientos, comercios y
actividades es escasa o nula impide el desarrollo las relaciones
personales y las aboca a la soledad..
Al
hablar de la soledad es necesario hacer mención expresa a las mujeres
mayores. Por una parte, la esperanza de vida de las mujeres, en la
actualidad, es de 8 años más que los hombres, las mujeres vivimos más años con las consiguientes patologías propias de la edad y por otra, a
estas edades son mayoritariamente viudas. A la soledad física, junto a
los achaques de la edad, éstas padecen un agravamiento de la soledad
relacionado con una mayor limitación de movimientos y de relaciones
sociales por el propio diseño de la ciudad y de las edificaciones; la
falta de ascensores en edificios residenciales antiguos (que son muy
numerosos en los cascos antiguos) incide en la
menor frecuencia de las salidas de los hogares, su área de
desplazamientos se ve menguado por el miedo al trafico y a los accidentes,
por las barreras arquitectónicas y
por los deficiente accesos de los transportes públicos.
Igualmente,
al hablar de las personas mayores, es necesario mencionar la carencia de
equipamientos sanitarios, asistenciales y sociales que cubran
las necesidades de las mismas y que, por lo tanto, tiene mayor incidencia en del grupo de las
mujeres de más de 65 años, ya que es
más numeroso en relación con los hombres por el hecho de ser más
longevas.
En
el campo de las agresiones a las mujeres, con las consiguientes secuelas físicas
y mentales, nos encontramos que el diseño de la ciudad también tiene una
clara influencia. Los espacios públicos mal iluminados, con mala
accesibilidad, opacos y no transparentes, se tornan en inseguros y poco
transitables y por tanto poco saludables para las mujeres. Evitar
determinados itinerarios, tanto para las mujeres como para las personas
que de ellas dependen, exige un esfuerzo añadido en la vida cotidiana.
Las mujeres en los talleres de participación siempre están proclives a
identificar lo que llamamos “planos de la ciudad prohibida”, lugares
que se evitan a diario en un intento de evitar conflictos tangibles y
reales.
Nuevamente
nos damos cuenta de que “los itinerarios prohibidos”, que lo son para
mujeres y no para hombres, lo son desde su propio diseño urbano, por la
falta de reflexión en su planificación y por no haber sido capaces de
entender, por parte de sus gestores, para qué sirven y cómo se utilizarán
por los distintos grupos de vecinos.
TERCER
BLOQUE: QUIENES PLANIFICAN LA CIUDAD
1. La ciudad no es igualitaria. La ciudad no es neutra.
Las
tareas de planificación de ciudades pueden ahondar las diferencias entre
hombres y mujeres o por o contrario disminuirlas. La organización de las
ciudades puede hacer que nuestros tiempos de desplazamiento a trabajos,
equipamientos o aprovechamiento de nuestro tiempo libre sea más o menos
penoso; que podamos resolver el día a día de una forma complicada o
amable, que podamos hacer uso de la ciudad de forma autónoma o que no
podamos movernos cada día sin miedo; que podamos utilizar la calle aunque
seamos niños, jóvenes, maduros con cargas familiares o ancianos, aunque
vivamos en pisos altos sin ascensor, aunque vaya cambiando nuestra situación
laboral y familiar. Esta misma organización puede general entornos
hostiles o hermosos en los que se desarrollarán nuestros jóvenes,
nuestros mayores y nosotras mismas con optimismo o pesimismo. Estos
escenarios vitales que son los lugares en los que habitamos van modelando
nuestros sentimientos y nuestras emociones.
La
forma de la ciudad nunca es casual porque siempre responde a intereses. La
ciudad no es nunca neutra porque su génesis responde a voluntades.
El
uso de la ciudad en hombres y mujeres y no es lo mismo como tampoco es
igual la percepción y el uso que de los distintos espacios tenemos a lo
largo de nuestra vida. Este hecho también lo conocemos, por experiencia,
todas nosotras.
Esta
configuración de las ciudades tiene más repercusión sobre nuestra vida
cotidiana y sobre nuestra salud de lo que a primera vista puede parecer. No
es lo mismo vivir en la periferia que en el centro de la ciudad; no
es lo mismo vivir en un barrio con transporte público que sin él,
no es lo mismo caminar por una calle con aceras anchas y arboladas que por
una de aceras estrechas con gran tráfico rodado y ruido, no
es lo mismo cruzar por un subterráneo que por un paso de peatones,
no es lo mismo tener un parque cercano a la vivienda para el esparcimiento
personal y de nuestros familiares que el tener un espacio asfaltado que no
cumple las mínimas condiciones que nos procuren tranquilidad; no
es lo mismo que los equipamientos primarios escolares, sanitarios,
deportivos, etc., se
localicen en el entorno cercano del barrio donde vivimos que fuera del
mismo No es lo mismo tener escuelas
infantiles que permite un mejor acceso de la mujer al mundo laboral que no
tenerlas. No es lo mismo tener un lugar
para jugar y estar con los amigos que no tenerlo. Todos somos conscientes
de que evidentemente no es lo mismo y que no da igual.
Quiero
llamar la atención sobre una serie de “conceptos urbanísticos” para
que podamos pensar en la implicación que cada uno de ellos tiene sobre
nuestra vida diaria:
a.
El modelo disperso, el de la ciudad difusa, frente al modelo
integrado-compacto y
plurifuncional. “El Plan Estratégico de la Comunidad de Madrid perfila
y relanza el contracto metropolitano de la ciudad difusa, una explosión
reticular de centralidades, que resultan ser la acumulación de
desarrollos urbanísticos, oferta de ocio y comercio, con potentes
infraestructuras para la circulación de mercancías ( el sentido amplio,
desde consumidores de distintas solvencias, hasta el conjunto de la vasta
panoplia de objetos-signo). Todo el territorio pasa así a ser
competitivo, invadible y la dispersión de los nodos urbanos es cosida a
golpe de grandes ejes viarios.
b.
El modelo de los nuevos barrios en los que como normalidad se excluye los
lugares para el empleo y el modelo para los barrios antiguos en los que
estos lugares se sustituyen por usos más rentables desde el punto de
vista inmobiliario
c.
La confusión del concepto “urbanización” (que solamente exige planos
y obra) frente al de “crear ciudad” (que exige tener en cuenta para
quién se hace la ciudad).
d.
La recuperación de la ciudad existente (rehabilitación de las
estructuras de los cascos antiguos) frente a las nuevas colonizaciones,
como modelo de optimización económica de servicios y recursos sociales
e.
Los modelos que incrementan la segregación social y espacial. La
mayoría de ciudadanos que viven en una ciudad comparten una especie de
mapa social de la misma. La mayoría son conscientes de donde viven los
distintos grupos sociales (clases) jerarquizados según su renta, de manera
que basta con que alguien diga donde vive para que todo vecino que le
escuche sepa con aproximación a que clase social pertenece. Dado el
sistema familiar existente en nuestro país como base de apoyo al sistema
económico, en las ciudades medias y grandes es frecuente que los nuevos
hogares busquen ubicación en las cercanías de los “hogares madre”..
Así los abuelos cuidan a los nietos, colaborando en una oportunidad para
el acceso de la mujer al trabajo. La imposibilidad de elegir lugar de
residencia en lugares como Madrid, tanto por la escasez de alquileres como
por el encarecimiento de las viviendas, complica nuevamente a la mujer la
posibilidad de conciliar su tiempo y sus quehaceres, al alargar los
tiempos de sus desplazamientos para todas y cada una de las actividades
diarias que ellas desarrollan.
f.
El incremento de la movilidad, que se apoya en el transporte privado
frente al publico, además de acarrear otros problemas como los
medioambientales y el consumo imposible del territorio. ”El territorio
testifica los daños físicos y sociales infligidos, que permanecen
reflejados en los paisajes urbanos, periurbanos y rurales”
Las
repercusiones son más discriminatorias en la forma de vida de las
mujeres, no solo para ellas sino también para todos los que de ella
dependen, por lo que supone de reducción de autonomía en los
desplazamientos.
Quiero
llamar también la atención sobre algo muy evidente en nuestras ciudades.
Es en los cascos urbanos donde residen fundamentalmente las personas
mayores y de éstas la mayoría son mujeres viudas-
En el distrito centro un 25% de los madrileños viven solos. De ellos el
75% son mujeres, en viviendas que carecen de servicios, en algunos
casos en muy malas condiciones (sin ascensor) donde ven reducida su
autonomía y movilidad.
El
futuro que nos aguarda. Comentario sobre la participación de las mujeres
en talleres realizados por el colectivo en Avilés: “De qué me sirve
reflexionar sobre la ciudad si dentro de muy poquito me va a ser negado el
derecho a su uso. Yo vivo en un piso sin ascensor y ya tengo ochenta años”.
Eso lo sabe ella y su entorno próximo y la demanda sólo se explicita a
través de mecanismos de participación. Algo similar sucede con los jóvenes,
con escasos recursos (su esfuerzo desde el punto de vista social
habría de destinarse a otros menesteres) para los que el simple hecho de
obligarles a dejar la ciudad existente es negarles muchas posibilidades.
Relegarles al uso de la periferia es negarles el derecho a la ciudad viva.
El despoblamiento de los cascos urbanos tradicionales o su invasión por
actividades terciarias supone la negación a los ciudadanos que has
construido la ciudad su derecho a disfrutarla, frente a la posibilidad de
entender estos espacios como nicho de negocio.
Cuando
nos enfrentamos a la decisión de donde vivir valoramos el que nuestra
vivienda se adecue al tamaño familiar, el que el barrio este bien dotado
de comercios y equipamientos, de que no este lejos del lugar de trabajo,
de que tenga buena accesibilidad por transporte público. Es decir,
sopesamos los pros y los contras, aún renunciando a algunas de nuestras
aspiraciones, para en definitiva tener una buena o mejor
calidad de vida. Pero ¿podemos elegir en el momento actual donde
nos vamos a vivir? ¿En Madrid se puede ir a vivir donde queramos? ¿Cerca
de los padres para que estos colaboren en el funcionamiento del grupo
familiar?.¿Es idéntica la situación familiar ligada a la situación del
alojamiento para el hombre y la mujer?
2.
La invisibilización de los problemas.
Como
en las novelas de suspense el mejor modo de ocultar un objeto es colocarlo
a la vista. “La condición para que algo nos resulte invisible es que
nos rodee". Todo el mundo es capaz de saber lo que le pasa,
pero hay que pararse a pensar en ello, sin que nos distraigan.
Es
muy difícil sustituir la falta de reflexión por una demanda de mejora.
Mejora de qué...Hay que saber cual es el origen de las desventuras para
poder actuar sobre ellas. Pero también hay que ser conocedores de las
realidades para que las planificaciones eviten los efectos que todos
conocemos.
No
conozco un proceso mejor de aproximación a las situaciones ciudadanas que
mirando y preguntando. La realidad todos la tenemos bien cerca, tan cerca
como la atmósfera, solo hace falta salir al mundo exterior (en sentido
amplio).
Nuestra
experiencia como Colectivo en la organización de talleres de participación
en los temas de ciudad nos ha permitido conocer las demandas que los
grupos de mujeres hacen de sus barrios, de sus ciudades, reivindicando el
derecho a su utilización y a que estos les permitan conciliar sus
quehaceres en el tiempo. Siempre se han llegado a propuestas explícitas,
ajustadas a cada caso, siempre propuestas concretas que responden a
objetivos muy reales y explícitos, elaborados por las propias ciudadanas.
Pero
la exclusión de las distintas formas de participación real, que no
formal, es la mejor manera de invisibilizar el problema. La segunda es
banalizarlo, por poco técnico: ”cosas de mujeres”...
3.
La utilización de la confusión lingüística en el tratamiento de las
planificaciones
El
intento de elaboración de las bases del lenguaje ciudadano. Les animo
a intentar esta tarea de búsqueda en esta Jornada y les propongo una
aproximación al tema de forma gráfica y simple con un símil:
Cuando
uno va al médico y éste le
pregunta ¿qué le pasa? Todos sabemos que nos pregunta los síntomas:
“Tengo tos” o “Me
duelen los riñones”. Nadie responde, normalmente: “Pues que tengo un
enfisema pulmonar agravado por una miocarditis, etc. “. El médico,
basado en su experiencia, diagnostica lo que le pasa. Sin embargo en el
fenómeno urbano siempre (los que planifican) parecen saber lo que sucede
sin preguntar antes a los ciudadanos. Cuando se presenta un planeamiento
general se habla de la “necesidad del reequilibrio interdistrital basado
en la generación de empleo institucionalizado”. Realmente lo que
aparece al poco tiempo en el barrio es un centro comercial junto a un nudo
de comunicaciones que dota de “máxima accesibilidad al mismo”,
incorporando una mejor oferta para la ciudad.
El
ciudadano a la pregunta de qué le sucede a su barrio responde muchas
cosas, menos lo anterior... “Lo que me pasa realmente es que tengo que
ocupar mi tiempo libre del fin de semana en hacer la compra, cogiendo el
coche porque no tengo tiendas en mi barrio, aparcando a mis hijos en un
lugar de juegos por horas”mientras hago la compra, etc. porque a lo
largo de la semana no tengo tiempo para nada. Esto es lo que me va
pareciendo normal y veo que así lo hacen todos a mi alrededor”
“Vivo
en un barrio nuevo de Madrid, soy muy afortunada porque aunque me he
hipotecado para los próximos treinta años tengo lo que quiero. No tengo
transporte público cercano y mi marido se lleva el coche, así que yo lo
uso los fines de semana para hacer la compra. Tampoco tengo tiendas porque
el barrio se diseñó sin bajos comerciales, ya que no eran
suficientemente comerciales para los promotores. Los colegios todavía no
están y de los centros de salud ya ni hablamos. No se como conciliar mi
tiempo con mis actividades”.
¿Puede
realizarse un planteamiento de aproximación a la organización de tiempos
y espacio en las ciudades sin tener en cuenta las variables que inciden en
su funcionamiento?. Hemos de volver sobre el punto que diferencia las
situaciones preventivas y las remediales y su aplicación al
género. A donde nos llevan las situaciones remediales, a la inseguridad, al clientelismo y
al control social.
El
único derecho que se le reconoce al ciudadano es la posibilidad de elegir
entre los distintos productos que el mercado pone al su alcance. Nada más.
Y en una ciudad como Madrid podemos ir comprobando estos hechos sin más
que salir a la calle y observar.
Qué
son las medidas preventivas en la práctica urbana, cómo y para qué en
una sociedad democrática
¿Puede
realizarse un planeamiento sin conocer sobre qué situación sobre la que
se actúa? ¿Puede trabajar un astronauta sin saber donde llegará? ¿Puede
un bombero no saber hacia donde se dirige para resolver una emergencia? ¿Puede
un médico actuar sin conocer el estado de su paciente?
Parece
que la planificación urbana es de los pocos oficios en que puede actuarse
bien sin conocer qué está sucediendo y sin expresar los fines reales de
su dinámica. Y lo que es aún más curioso, sin aprender de los efectos
de lo planificado.
¿Puede
realizarse un planeamiento participado en una ciudad como Madrid?
Nos
incorporan a discurso de igualdad. La igualdad de qué con qué. Nosotras
no damos por sentado absolutamente nada, en un intento de no apoyar la
banalización de los conceptos. Hacia donde nos dirigimos. Previamente hay
que conocer la situación real. Igualdad parece que para unos es una
mejora pero para otros es admitir un reparto que no les beneficia.
Entendiendo que los recursos siempre son finitos (o sea limitados) qué
tiene que ver la igualdad con el reparto de recursos. Más aún que tiene
que ver la igualdad con la educación y con los hábitos.
¿Alguien
le pregunta alguna vez a los ciudadanos cómo sienten su papel en la
ciudad? ¿En una ciudad como Madrid la participación ciudadana en los
procesos reales de creación de ciudad existe? Nuestra experiencia es que
no.
¿Es
la participación elemento imprescindible en una organización democrática?
Nuestra opinión es que sí.
CUARTO
BLOQUE. CIUDAD, GÉNERO Y PARTICIPACIÓN
1.¿Saben las mujeres que relación tienen con la ciudad?
Pueden
pensar que el origen de sus males tiene que ver con la ciudad ¿Pero de qué
males estamos hablando? En este punto invitamos a una reflexión sobre lo
que entendemos por funcionamiento normalizado de la ciudad, aquel al que
con mayor o menor resignación nos sometemos todos los días.
Hace
unos días aparecía en un diario madrileño una viñeta en que una mujer
con un brazo en cabestrillo decía: ¿ Malos tratos.?
No. Yo pensaba que el matrimonio era esto.
Mujeres
al borde del ataque de nervios en la búsqueda de una conciliación entre
sus dobles jornadas y mujeres a las que la restricción de movilidad como
consecuencia simplemente de tener muchos años las condena a “sufrir la
ciudad” de forma cotidiana parecen coincidir en sus opiniones. “Yo creía
que la ciudad era así”. Cuando se han realizado experiencias de
participación vecinal ha sido posible que ellas mismas diagnosticaran con
total claridad el origen de sus vidas complicadas por los lugares en los
que habitan y están siempre dispuestas a enunciar soluciones y ponerlas
en práctica mediante una presencia continuada en las administraciones.
2.Las
experiencias de participación de las mujeres en la ciudad
La
experiencia del Colectivo en talleres de
participación ligados a la planificación de las ciudades es
diversa en los últimos cinco años. Se han realizado estos talleres con
participación de las administraciones municipales y autonómicas en casos
como Pamplona, Avilés, Lorca, Aldaia o
Getafe.
La
experiencia del Colectivo en la formación de técnicos y políticos
interesados en la participación también ha sido amplia, con técnicos
que están participando en iniciativas legislativas o programas
municipales concretos y en ese sentido podemos decir que es de estas
experiencias donde aprendemos muy directamente.
Simultáneamente,
siempre basadas en el método experimental, resulta que las mujeres tienen
bastante claro lo que les sucede en la ciudad. Es verdad que de todos los
talleres que hemos realizado y Jornadas en las hemos participado los
resultados son asombrosamente parecidos en la forma y diversos en el
contenido.
“No
queremos que nos igualen: queremos que nos consideren y que se nos
garantice nuestro derecho a participar y vivir en la ciudad”
(recordatorio del derecho a la ciudad por la representante de una asociación
de viudas en Avilés en una casa sin ascensor). “Queremos poder seguir
usando la ciudad cuando vayamos envejeciendo y que también nuestros hijos
y nietos la puedan usar sin miedo y con alegría”.
Las
mujeres saben perfectamente lo que les sucede y son capaces, si no se les
niega el derecho, de verbalizar sus soluciones. Quieren que se mantenga la
ciudad de siempre, que rehabilite, que se pongan equipamientos cerca de
las casas para que el día a día no sea una cuestión de supervivencia.
Las
experiencias de los diversos talleres en que ha participado este Colectivo
serían interesantes de comentar si bien el escaso tiempo de que
disponemos lo hace imposible.
QUINTO
BLOQUE: LA APLICACIÓN DEL DISCURSO AL CASO DE UNA CIUDAD COMO MADRID
1.Nuestra visión de los temas
urbanos es parcial.
Como
nuestro discurso no es excluyente, queremos participar, sin ser invisibles
en la construcción de nuestra ciudad, junto con otros grupos que puedan
aportan nuevos enfoques
Como
Colectivo vamos a realizar un ejercicio que se utiliza en tareas de
pedagogía ¿quienes somos y cómo nos vemos?
Somos
ciudadanas de Madrid. Trabajamos en Madrid y vivimos de nuestro trabajo.
Tenemos hijos pequeños, adolescentes, padres ancianos y achacosos, amigos
con y sin papeles, a veces estamos sanas y a veces enfermas, igual que
nuestras familias y vecinos que unos son guapos y ricos y otros no.
Viajamos a diario por la ciudad, utilizamos los servicios públicos, los
hospitales, las escuelas... Las utilizamos por voluntad propia...
Preparamos
la comida y pedimos cita al médico del centro de salud con el mismo interés
que participamos en “reuniones de alto nivel”. Participamos en
“meeting point” inmobiliarios a la vez que, conciliando nuestros
tiempos y tareas, buscamos desesperadamente casa asequible para hijos y
amigos (de los que tienen recursos limitados unos por jóvenes y otros por
falta de dinero )
Pagamos
impuestos, directos además de los indirectos, y se nos pone muy mal humor
los días de pago (anuales, trimestrales y mensuales)
Trabajamos
en urbanismo y en planificación.
Usamos
las leyes, redactamos planes, programas, realizamos cursos de formación
para técnicos y políticos. Estamos un poco al tanto de lo que pasa en
relación con nuestro oficio. Utilizamos los mismos datos estadísticos
que emplean las administraciones, complementados por los propios basados
en la observación y la realidad cotidiana. Utilizamos técnicas de
participación en los trabajos, lo que nos aporta nuevos datos sobre la
realidad de los ciudadanos, sus deseos y sus posibilidades de intervenir
en la ciudad. Solo así pensamos que es posible avanzar en la solución de
los problemas
De
nuestra observación de la ciudad en el momento actual destacamos algunos
detalles curiosos:
En
Madrid se realizan algunos debates sobre los temas de ciudad, muy pocos de
género y muy pocos de igualdad sobre el derecho a la ciudad. Pero suceden
bastantes cosas. Se construye más que en cualquier país de Europa. Se
realizan grandes planificaciones que son las que concentran grandes medios
económicos, privados y en gran medida públicos. En estos momentos las
administraciones llegan detrás de las iniciativas privadas y prevén
grandes inversiones públicas en aquellos lugares donde poco después se
definirán “grandes operaciones urbanas”.
Se
habla muy poco del tiempo y el espacio pero las actuaciones influyen
directamente en la administración de nuestro tiempo y el uso de nuestro
espacio.
La
ciudad de los negocios a la que nos tiene acostumbrados los discursos se
ha confundido con la ciudad para los negocios y en esta voluntaria confusión
la conciliación de nuestros tiempos y espacios nos resulta cada vez más
difícil porque el capital de los ciudadanos parece no poderse comparar
con el de los negociantes. Donde reside el papel de la administración
como traductora de la sensibilidad ciudadana, como garante del capital
ciudadano. Porque el negociante nunca usa la ciudad y sin embargo exige cómo
ha de dibujarse; desconoce sus calles pero define sus secciones, no usará
los servicios públicos y parece tener buena suerte al conseguir que estos
sean los mínimos y en algún caso que sean ofrecidos en concesión como
nuevos objetos de negocio. Porque el negociante elude impuestos gracias a
lo que dispone de la capacidad de intervención con muchos recursos económicos
para seguir construyendo nuestra ciudad. Hasta las asociaciones de
promotores y constructores, entidades nada sospechosas de evidenciar los
riesgos sociales en nuestra ciudad, salen al paso de la situación en
Madrid de estos negociantes urbanos.
Resulta
muy difícil acceder a una vivienda. Las familias madrileñas se endeudan
hasta los pelos, destinando el 57% de sus recursos económicos mensuales
al pago de las hipotecas (los bancos son los mayores arrendadores de la
ciudad.) Se colapsa el futuro de nuestros jóvenes y se les hace pensar en
cómo resolver los temas económicos para los que se les niega la
participación, en lugar de exigirles que se vayan formando en la
responsabilidad y el disfrute de un estado conciliador y novedoso. En el
caso de las mujeres con menores retribuciones y mayores cargas familiares
reales, la presión por resolver el acceso a un alojamiento resulta a
todas luces discriminatoria.
Los
nuevos barrios se desarrollan a gran velocidad mientras el centro de Madrid se desmorona.
El
centro de Madrid: se viene abajo, físicamente y socialmente abajo. En el
momento actual si tuviésemos que elegir un tema estrella del
2003 en el urbanismo madrileño por sus implicaciones en la
discriminación de la mujer en la ciudad, elegiríamos el de las ITE. Podríamos
elaborar todo un curso apasionante sobre las Inspecciones Técnicas de
Edificios en relación con la mujer, la ancianidad, con la feminización
de la pobreza, de la inmigración, con los negociantes de la ciudad, con
la invisibilización del tema en los ciudadanos y la posición de sus
administradores, con el futuro de nuestra ciudad. Se estima que un 46% de
las viviendas actuales del centro de Madrid están sujetas a esta inspección
técnica que exigirá a sus moradores elegir entre hacer frente a unos
gastos de reparación de imposible financiación, por la realidad de su
situación que no puede hacer más que empeorar con el tiempo,
o un desalojo a medio plazo. La virulencia de esta realidad para
las mujeres madrileñas, para la conciliación de sus vidas, de sus
tiempos y de sus derechos, no tiene comparación posible con las de los
proyectos olímpicos, los PAUs, la ampliación de la Castellana y la
Ciudad Deportiva del Real Madrid y un sinfín de actuaciones parecidas a
las que no solo supera sino desborda ampliamente. Por eso colocamos a las
ITEs en un merecido primer puesto en el “estrellato del urbanismo
madrileño”, desde el punto de vista de género.
La
Gerencia de Igualdad del Ayuntamiento de Madrid, que ha propiciado esta
Jornada, dispone sin duda de todo tipo de datos sociodemográficos
actualizados en relación con todos y cada uno de los barrios en que se
están produciendo tamaños desatinos, invisibles para el resto de la
población no afectada directamente. Animo a los participantes en esta
Jornada a usar estas bases públicas de datos y tratar de aportar
soluciones en cada caso concreto, en cada ámbito madrileño de trabajo,
distrito, área, etc. Porque las ITEs no son un tema urbanístico, son
fundamentalmente un tema básico de desigualdad, de desequilibrio, de
injusticia social y territorial e indudablemente de discriminación de género,
bajo una losa técnica que se va aligerando conforme se mercantiliza como
elemento de negocio.
La
rehabilitación del centro de Madrid bajo la batuta de las ITEs niegan
definitivamente la posibilidad de conciliación espacio temporal a sus
habitantes. ¿Qué nos queda por hacer?
2.
A la búsqueda de la conciliación cotidiana de nuestros tiempos y
actividades:
Las
actuaciones de periferia en Madrid, apoyando un modelo de urbanismo
disperso, atomizado, de grandes centros comerciales a partir de una trama
de autopistas que nos alejan a las mujeres de lo que queremos y de lo que
precisamos. No hay lugares de peor accesibilidad desde el punto de vista
del transporte no motorizado que los nudos de autopistas y son presentados
como los de “mayor accesibilidad”. ¿Para quienes?
La
movilidad llega a ser muy complicada para la gran mayoría de ciudadanos
(menores de 12 años, mas de setenta, enfermos coyunturales, y todos ellos
sin chofer...) Para cruzar calles como la Castellana un anciano aguerrido
(mayor de 70 años) necesita exactamente nueve minutos, con suerte. Pero
hay muchas calles de barrio que los ancianos no pueden cruzar sin poner en
riesgo sus vidas. Así de simple. ¿Para quienes son los nuevos proyectos
de vías urbanas?
Acerca
de los equipamientos invito a los asistentes a informarse sobre la calidad
y cantidad de las tramitaciones de expedientes urbanísticos habidos sobre
solares destinados por el planeamiento general a equipamiento que tramitándose
en los últimos años como modificaciones han dejado a las zonas
consolidadas sin espacios públicos básicos. Las concesiones y
privatizaciones de los servicios básicos son otro de los temas
importantes que dificultan el fácil acceso de los ciudadanos a los
servicios de primera necesidad. Como consecuencia se incrementan los
tiempos destinados a los desplazamientos para el acceso a los servicios y
consecuentemente se intensifica la presión diaria, mucho más en el caso
de las mujeres.
Las
reclasificaciones urbanísticas de suelos urbanos propiedad de grandes
empresas, en los últimos años, desde espacios de empleo hacia solares
para vivienda de lujo, vuelven a ir cerrando posibilidades de localizar
espacios imprescindibles para la convivencia y la mejora de calidad de
vida en la ciudad, imposibilitando definitivamente acciones de
reequipamiento en el centro de nuestra ciudad.
Cuales
son las reglas del juego de la construcción de la ciudad ¿Quién las
impone?. ¿Podemos hablar de igualdad en los programas cuando las
planificaciones que van a determinar el futuro de cada lugar en nuestra
ciudad en modo alguno contemplan esta variable? ¿Cuál es el sentido de tratar el tema de la igualdad
exclusivamente en los “foros de igualdad”, evitando, su discusión en
los foros donde realmente se decide el futuro de nuestra ciudad? Hemos
visto que es la propia planificación de la ciudad la que nos conduce a
una imposible conciliación.
Se
tramitan Planes Especiales para permitir la ocupación encubierta de
parques históricos como El Retiro, por todo tipo de usos lucrativos o se
fijan porcentajes de sus recintos que pueden ser utilizados para resolver
déficits de equipamiento social, sobre la base de acciones de
solidaridad, simultáneamente a la privatización del uso de parcelas públicas.
En los últimos años se producen continuamente modificaciones de
planeamiento para sustituir dotaciones públicas básicas por
administrativas o por concesiones administrativas para equipamientos
privados de distintos tipos.
3.
La aplicación de los nuevos marcos legislativos en la construcción del
nuevo panorama madrileño
En
este momento la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid, que pasa por ser
de las más progresistas del país, en tanto que prevé la obligatoriedad
de destinar suelo para vivienda a precio tasado, permitiría elaborar
planes parciales sin destinar ni un solo metro cuadrado a equipamiento
local pero no sin prever aparcamiento para coches. Cuál es el papel que
queremos que juegue la administración y cual la participación de los
ciudadanos en estos procesos.
También
tenemos que poner de manifiesto la complejidad que supone para la
administración ejercer labores de “policía” sin ejercer labores de
modelización o tareas de fomento, actuaciones de oficio en definitiva
porque parece que inducen a la moral de doble rasero,
que hoy por hoy no legitiman precisamente la conciliación.
4.
La conciliación, ese oscuro objeto del deseo femenino
En
el momento actual el planteamiento de los temas urbanos pasa por una
consideración remedial frente a la preventiva, como hemos apuntado
anteriormente. El gasto social en remediar lo previsible es muy alto y nos
lleva a la desestructuración social y al clientelismo. El éxito de las
acciones reside en su venta perfecta (fundamentalmente a través de medios
de comunicación), aunque la simple reflexión sobre estos temas nos
llevaría a rechazar la perversión de los efectos que provoca. Claro
siempre desde la perspectiva de la voluntad de consolidación de un
determinado sistema social.
La
apuesta por la planificación (y la participación ciudadana real en estos
procesos) es a la prevención lo que los programas son a los remedios.
Mientras que para lo primero se exige conocimiento, reflexión, respeto y
transparencia, para los segundos se requiere discrecionalidad, urgencia y
mucho apoyo mediático. Unos, los primeros, son procesos lentos y sin su
puesta en marcha solo pueden enunciarse y ponerse en práctica los
segundos. ¿Cómo apostar por una sociedad democrática sin una definición
del modelo a planificar? ¿Es posible conciliar sin definir los objetivos
de la conciliación y sin fomentar la educación básica (desde el punto
de vista democrático) de los agentes conciliadores?
Las
mujeres conocemos perfectamente los resultados de la construcción de la
ciudad que tenemos y vemos que se sigue planificando con idénticos
criterios que nos reportan los resultados sobre los que nos movemos. Hemos
conseguido algo que históricamente se ha considerado muy grave, no
aprender de los errores pasados y ahora resulta que la igualdad la hemos
conseguido en conceptos tan básicos como la inseguridad o la falta total
de autonomía personal. La igualdad en el desatino, la igualdad en la
consecución de las peores condiciones para el desarrollo de la ciudad
democrática y de consolidación de los más elementales derechos civiles.
Un pequeño ejemplo: en este momento en una ciudad como Madrid resulta tan
inseguro volver del trabajo por la noche en barrios tanto de centro como
de periferia; la mayoría de
personas sienten miedo de que sus hijos y ellos mismos tengan que moverse
solos a determinadas horas tanto en Arganzuela como San Blas o que
en Aravaca (Moncloa) este último con sus grandes vallas alrededor de las
casas, convirtiendo a un paseante en un auténtico “elemento socialmente
sospechoso” en el caso de que tengas que ejercer como peatón desde el
autobús o tren más próximo. Les animo a que realicen el experimento que
les comento. Ustedes, sus hijos, sus mayores...Creen que la misma situación
de inseguridad la vive un hombre que una mujer. Lo que hemos dado en
llamar “la ciudad prohibida”, aquellos itinerarios que las mujeres
evitan a determinadas horas, ¿existe en igual medida para los hombres?
Pero
curiosamente los que planifican la ciudad parecen no tener necesidad de
usarla nunca.
¿Saben
ustedes como regresan a sus casas por la noche las mujeres trabajadoras de
los centros comerciales en nuevos barrios que abren hasta las diez de la
noche y recogen la caja, cuando no tienen automóvil y por supuesto
tampoco transporte público? Me enteré cuando vi a una vecina de mi
barrio que trabaja de cajera, correr
como una campeona (o una
posesa según se mire) por un pasillo de un maravilloso centro comercial.
Intentaba algo tan aparentemente simple como llegar a su casa antes de que
los transportes públicos dejaran de funcionar, sin vulnerar sus
condiciones laborales. ¿Pueden detalles cotidianos como este ayudarnos a
plantearnos la realidad de nuestras ciudades y su incidencia en la salud
de sus ciudadanos?
Todas
estas operaciones exigen una auditoría ciudadana y en este caso una
auditoría de género. No nos olvidemos que cada una de estas
“acciones” lleva un consumo de recursos públicos muy importante que
está invalidando la apuesta por un modelo racional desde el punto de
vista ciudadano y planetario. En todo caso la discriminación de género
es muy grave y en muchos de los casos se nos niega o negará el derecho a
la ciudad en muy poco tiempo. A las mujeres se nos va negando antes, con
mayor frecuencia y durante más tiempo pues vivimos más, de momento en
Madrid las estadísticas nos dicen que tenemos mayor esperanza de vida,
aunque como somos más dadas a la “depresión urbana” probablemente la
ciudad sea un instrumento de equilibrio demográfico a corto y medio plazo
muy eficaz.
Desde
la perspectiva de ejercicio de derecho a una ciudad de ciudadanos queda
mucho por hacer. Las mujeres sabemos bastante sobre el tema, así que ¿Cuándo
nos ponemos manos a la obra?
A
los técnicos de igualdad les instamos a la consideración transversal de
estos y otros tantos temas básicos para el entendimiento de los fenómenos
urbanos, sin cuyo análisis no es posible ningún tipo de acción o
programa que favorezca la consolidación de un estado de derecho y por
tanto la conciliación solo podrá ser un concepto vacío de contenido.
EPÍLOGO
¿ENTIENDE LA ADMINISTRACIÓN DE LO QUE HABLAMOS?
Carta
al ayuntamiento de Madrid
A
nuestros administrador@s:
Queremos hacerles entrega de un traductor de términos urbanos para ver si
podemos utilizar el lenguaje como forma de aproximación al ejercicio de
nuestros derechos en la ciudad. Les proponemos una operación piloto en
que una asociación de vecinas del centro de Madrid se lo ofrezca.
Solamente hay que quedar en el día y la hora y si hace mucho sol en un
lugar con árboles de verdad, cerca de las casas, aunque sea cada vez más
difícil. Aunque sufrimos atascos solemos ir andando o en autobús y todavía
movemos bien las piernas para caminar.
Y
a ver si algunas pueden llevar abierto el carrito del chaval en el autobús,
que ahora no nos dejan y ya nos duele un poco la espalda y mucho más el
alma con este tema.
En
espera de su respuesta le saluda,
El
Colectivo de Mujeres Urbanistas
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