ASOCIACIÓN 

L A   M U J E R    C O N S T R U Y E

W o m e n   w h o   b u i l d

"MUJEFA, UNA COOPERATIVA DE VIVIENDAS EN EL CENTRO HISTÓRICO DE MONTEVIDEO". CHARNA FURMAN

INTRODUCCIÓN

Nos convocan a este "Encuentro en la Arquitectura", y realizaré mi exposición desde esta profesión. Mi trabajo se realiza desde la arquitectura, considerando que ésta no consiste sólo en diseño, y técnicas constructivas para concretar ese diseño, sino que además tiene necesariamente un contenido social. No se puede entender la arquitectura, desde mi punto de vista, sin conocer su sustento social. Estaríamos ante papel pintado, o a lo sumo ante una obra escultórica: "el sabio juego de los volúmenes ..."  

 El título del curso, reúne los tres ejes que justifican mi trabajo.

De hecho, éste se ubica en la escala del  "hábitat", la que involucra a la vivienda y al espacio donde transcurre la vida cotidiana, espacio privilegiado de las actividades de las mujeres en la comunidad, protagonistas poco reconocidas aún. Este espacio, el barrio, donde se generan las redes sociales que trascienden a la familia, es donde las mujeres comienzan su experiencia de liderazgo, extensión de la vida doméstica pero ya constituyéndose en un primer paso hacia la conquista del espacio público, hacia la ciudad toda.

Me motiva además el nombre de la ONG que co-organiza este curso, pues representa un concepto que va más allá de mencionar una acción  y quien la ejecuta.

Reúne en sí además, un concepto no visibilizado, en general ni por técnicos, ni por decisores políticos, ni por la propia comunidad.

Los asentamientos de sectores de bajos recursos, por lo menos en América Latina, observados con una perspectiva de género, nos muestran el enorme aporte de las mujeres que lo habitan: las mujeres construyen vivienda, construyen el hábitat, construyen ciudad.

En este curso, vemos a la mujer en todos los roles de la construcción de la vivienda, del hábitat, espacio de la vida cotidiana, y de ciudad: incluyendo desde las beneficiarias, individuales u organizadas, hasta las profesionales de las distintas disciplinas que intervienen en las acciones necesarias para esta construcción.

LA CIUDAD DEMOCRÁTICA Y LA CIUDAD FRAGMENTADA

Para entender Montevideo, quiero hacer un poco de historia. Fue en otras épocas una ciudad donde convivían los diversos sectores sociales, y su infraestructura y servicios sociales fomentaban la convivencia democrática. La escuela pública fue el mejor ejemplo de esto.

Hoy el proceso de fragmentación y de exclusión se acelera, y uno de los índices más alarmantes es el crecimiento de los asentamientos irregulares a un ritmo del 10% anual.

Si bien desde los 50, los habitantes de estos asentamientos, entonces llamados cantegriles, provenían del interior del país, de zonas rurales o ciudades más chicas, hoy crecen por la expulsión de los habitantes más pobres de la ciudad, que encuentran en la irregularidad la forma de tener su vivienda, al no poder hacerlo en el mercado formal, ya sea en alquiler o compra, con los servicios que brinda la ciudad consolidada

Por otro lado, los sectores de mayores ingresos se concentran cada vez más en barrios con fuertes medidas de seguridad, y comienzan a aparecer los llamados countries, cercados y aislados del resto de la ciudad.

Entre estos dos extremos sobrevive un porcentaje de las capas medias, que fueron en otras épocas la mayoría de la población montevideana y uruguaya en general, que nos dio esa imagen tan poco latinoamericana, más cerca de los niveles de vida europeos

 LA FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA

Es en los asentamientos irregulares donde se encuentran los mayores porcentajes de hogares monoparentales encabezados por mujeres, y es en ellos donde nace la mayoría de los niños pobres, que llega hoy casi a la mitad del total de los nacimientos. Esto augura un futuro muy comprometido para la ciudad y el país.

En Montevideo se vive un proceso de "feminización de la pobreza", hecho que se comprueba a nivel global, mientras que otros estudiosos ven este fenómeno como "infantilización de la pobreza". Ambos coinciden: los niños pobres son hijos de las mujeres pobres y en un gran porcentaje dependen sólo de ella.

EL ÁMBITO DE TRABAJO

Desde 1992, nos integramos por la UPV a la Red Mujer y hábitat de HIC, en el rol de Centro de Iniciativa para el Uruguay.

Esta Red se ha nutrido de las experiencias de todas sus integrantes, pero fue particularmente enriquecedor para nosotras, representantes de los países de América Latina y del Caribe, por las similitudes culturales, sociales y económicas.

El proceso previo y posterior a las dos reuniones cumbres de NN.UU., la de la MUJER en Beijing, 1995 y HÁBITAT II, en Estambul 1996, concentró estudios, entusiasmo, intercambio, seminarios y publicaciones, que nos hizo sentir que habíamos realizado en conjunto un avance significativo en lo conceptual y en acciones con las mujeres de las organizaciones sociales y barriales.

Mi perfil de trabajo, muy ligado a la acción y poco a la teorización, encontró el soporte teórico en las permanente reuniones de esa época.

Esto se suma a los conocimientos adquiridos trabajando cerca del Arq. Jorge Di Paula y de su compañera, la Soc. Rosario Aguirre, que han sido sostén e impulso permanente.

EL PROGRAMA DEMOSTRATIVO MUNICIPAL

A partir de la administración municipal de la coalición de izquierda, que se inició en 1990, se comenzó a trabajar en la creación de un Servicio de Tierras y Vivienda que introduciría varias líneas de acción innovadoras a nivel de las políticas locales.

Es importante mencionar que en Uruguay, las políticas de vivienda popular y por lo tanto su financiación, dependen de los organismos del gobierno central.

A nivel municipal, se generaron algunas líneas de apoyo a mejoramiento de viviendas, como un banco de materiales, una cartera de tierras, un programa de mejoramiento barrial, mediante la provisión de algunos servicios o de infraestructura, y se impulsó la construcción de algunos conjuntos cooperativos de viviendas realizadas con tecnologías alternativas, para sectores específicos, por ejemplo para habitantes de asentamientos irregulares, realojos por razones de obras de infraestructura, para un grupo de minusválidos, etc.

También se comenzó a trabajar en un Programa Piloto Demostrativo de la viabilidad de proveer soluciones habitacionales mediante la rehabilitación de casas antiguas, por cooperativas de ayuda mutua en tres barrios centrales de la ciudad.

En nuestro país ya se estaba trabajando con financiación del BHU – Banco Hipotecario del Uruguay – en el reciclaje de viviendas que implica la rehabilitación de casa antiguas con aumento del número de unidades habitacionales. Esta línea de financiamiento estaba dirigida a propietarios o promotores que estuvieran dispuestos a invertir y endeudarse con el BHU, para vivir en una de las unidades, y vender y/o alquilar las restantes.

Ésta línea de préstamo no era viable para familias de bajos recursos.

Técnicos de algunas ONGs y organizaciones sociales de los barrios centrales de Montevideo, así como nosotros desde la UPV de la Facultad de Arquitectura estábamos trabajando en ese sentido, lo que fue tomado por la administración municipal para llevar a cabo el mencionado Programa Piloto.

Simultáneamente,  el nuevo MVOTMA – Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente – iniciaba sus acciones con el programa SIAV – Sistema Integral de Acceso a la Vivienda – que en general consistió en la construcción de grupos de NBE – Núcleos Básicos Evolutivos – en barrios periféricos de la ciudad, contribuyendo así al crecimiento de la segregación espacial de nuestra ciudad, que se desarrollaba ya en base al crecimiento de los asentamientos irregulares por invasión de tierras o por urbanizaciones ilegales.

Sería motivo de otra conferencia, hablar sobre la sistematización posterior que se hizo de los reciclajes realizados, para evaluar la viabilidad social, económica y arquitectónica  de éstos comparándolos con las soluciones habitacionales del MVOTMA.

Se realizaron trabajos en el propio Servicio de Tierras y viviendas de la IMM, por los técnicos que habíamos participado en el Programa Piloto

En particular quiero señalar el trabajo de una joven investigadora de la UPV que realizó una sistematización y evaluación exhaustiva de los reciclajes participativos del Programa de la IMM, que fue premiada en un llamado a concurso sobre el tema por uno de los grupos de la Red CYTED XIV.

LA VIDA DE LAS MUJERES Y LA IMPORTANCIA DE VIVIR EN EL CENTRO

Las mujeres, independientemente de la composición de su hogar, son las responsables en general de las tareas de reproducción, o sea las tareas domésticas y de cuidados de los demás integrantes del núcleo familiar, en particular de los niños.

Desde hace algunos años, las mujeres montevideanas se integraron masivamente al mercado de trabajo remunerado, sin por esto dejar sus responsabilidades reproductivas, que ningún otro integrante del núcleo asume, aunque se reconocen en los varones más jóvenes el inicio de un cambio de actitud.

Cuando se trata de mujeres solas con niños, todos los roles deben ser realizados por éstas, lo que genera la necesidad de permanecer en barrios centrales, donde pueden cumplir con su “doble jornada laboral.” Largos viajes pueden significar pérdida de días de trabajo si surge la necesidad de llevar a un niño al médico, u otras emergencias que sólo ella puede realizar.

LAS MUJERES JEFAS DE FAMILIA DE LOS HOGARES DEL INAME

En este marco, insertamos el proyecto MUJEFA, que desde un principio tuvo como objetivos proponer soluciones habitacionales alternativas que respondieran mejor a los problemas de este sector de la población de bajos recursos que vive en la ciudad de Montevideo.

Comenzamos a trabajar con el grupo en 1990, a partir de una solicitud de las técnicas asesoras (asistente social y psicóloga) de hogares del INAME – Instituto Nacional del Menor – de los barrios céntricos de la ciudad. En estos hogares, se atiende a niños cuyas madres trabajan fuera de su casa, complementando el horario escolar o todo el horario en el caso de bebes. El diagnóstico de estas profesionales indicaba que la necesidad más sentida por estos hogares era la vivienda.

Como trabajo de extensión universitaria estábamos trabajando desde la UPV, en el Barrio Sur con una Comisión Barrial, que reclamaba el reciclaje de viviendas antiguas para los vecinos, que estaban siendo expulsados hacia la periferia o vivían en condiciones de tugurización.

A partir de esta experiencia, nos concentramos en el grupo de familias de los niños del INAME, y particularmente en los hogares monoparentales encabezados por mujeres, que en este grupo llegaba al 50%.

Las gran mayoría de estos hogares habitaba en una sola habitación (pensiones o inquilinatos) compartiendo baño y cocina con gran número de personas. Otras eran ocupantes precarias de casas abandonadas y muy pocas inquilinas de viviendas muy modestas. Casi todas vivían en el centro de la ciudad y la gran mayoría eran empleadas domésticas.

Estuvieron todas de acuerdo en reclamar su necesidad de seguir viviendo en el centro de la ciudad, ya que tener que irse a barrios alejados sería muy problemático para poder cumplir con todos sus roles productivos y reproductivos.

LAS SOCIAS DE LA COOPERATIVA MUJEFA Y LAS PROFESIONALES DEL EQUIPO TÉCNICO ASESOR

El nombre MUJEFA, surgió en el proceso del proyecto.

Fue muy discutido, pues ellas comenzaron identificando su rol de madres y pensaron en llamarse “madres jefas de familia”. La asistente social era partidaria de este nombre, pero pudimos intercambiar ideas, y llegaron a convencerse que ellas, además de madres, eran muchas otras cosas como mujeres, y acordamos el nombre que las identifica. Es tal la identificación, que hoy en nuestro país, mucha gente, cuando habla de una mujer sola con hijos la llama “mujefa”, y se usa incluso en plural “mujefas”.

Para hacer posible el proyecto, muchos fueron los factores favorables: el Programa Piloto Demostrativo de la IMM, el apoyo que el INAME daba a los hogares cuyos hijos concurrían a sus hogares diurnos y clubes de niños, el asesoramiento intensivo y comprometido de las mujeres profesionales que trabajamos con las mujefas, el apoyo de mujeres y algunos hombres de Alemania, así como otras ayudas solidarias puntuales.

Es particularmente importante el haber logrado la organización y consolidación del grupo de mujeres que aceptaron el desafío. No todas las mujeres pobres serían capaces de sobrellevar un proceso largo y difícil.

Algunas quedaron, lamentablemente, por el camino.

Fueron años de reuniones, de planes, de marchas y contramarchas, de reivindicar y soluciones y de salvar obstáculos burocráticos, legales, de todo tipo.

Completamos el asesoramiento con una escribana y una contadora.

Recién cuando la contadora decidió no seguir trabajando en el proyecto, se sumó al equipo técnico un contador hombre, que desde el comienzo marcó su característica masculina. Una de sus acciones en este sentido era llegar a las reuniones del equipo técnico una hora más tarde, para, según decía, darnos tiempo a nosotras a hablar de lo que quisiéramos, y él venía simplemente a dar su informe contable. No le interesaba escuchar nuestras opiniones si no eran sobre su disciplina.

No estoy afirmando que todos los profesionales hombres sean como él, tal vez tuvimos mala suerte en este aspecto. Por el contrario, me parece imprescindible incorporar a los hombres en los trabajos que realizamos con perspectiva de género, pues encontrar soluciones para las mujeres pobres también los involucra a ellos. .

Contamos con dos colegas arquitectas para trabajar en el proyecto arquitectónico. Si bien las primeras decisiones las tomamos en conjunto, cada una de las tres tuvo su rol especial.

María del Carmen se dedicó totalmente al diseño, ya que es una buena diseñadora, Beatriz aceptó la responsabilidad de dirigir la obra, cosa que hasta cierto punto funcionó bien pues teníamos un capataz que aportaba su experiencia, pero que abandonó el trabajo coincidiendo con la ida de éste y con la escasez de recursos financieros lo que nos sumió en un verdadero caos.

En lo que a  mi respecta, siempre me dediqué a la elaboración del proyecto integral, a trabajar en tareas de gestión, en el seguimiento y sistematización, del trabajo permanente con las mujefas, ya que estaba poniendo en práctica los conceptos que se elaboraban en la UPV y que extraía de los trabajos de la Red Mujer y Hábitat, lo que implicaba una metodología de investigación – acción – participación, con la especificidad de la perspectiva de género.

En este sentido estábamos defendiendo el derecho de las mujeres pobres a la ciudad, y además estábamos aportando a la rehabilitación del centro histórico con el trabajo de mujeres construyendo.

Todas contribuimos al éxito del proyecto, pero tuvimos suerte pues coincidimos con la coyuntura que implicó un gobierno municipal de izquierda que asumía por primera vez, y que todavía contaba con recursos financieros suficientes.  Son imprescindibles para concretar acciones innovadoras, contar con voluntad política y con financiamiento.

Las mujefas, al principio tenían entusiasmo pero se apoyaban demasiado en las mujeres profesionales, en particular en la asistente social y en mi. (este estrecho relacionamiento se mantiene hasta hoy día) Con el tiempo y en el proceso de la experiencia de autogestionar y autoconstruir sus viviendas, de participar en múltiples seminarios, incluso en ámbitos académicos, de ser reporteadas en radio, televisión y de verse en la prensa, estas mujeres fueron cambiando notablemente, y ganaron en autoestima, en seguridad, en perseverancia para tratar con funcionarios públicos. Llegó un momento en que los funcionarios de la IMM no querían atenderlas, pues sabían que no cesarían hasta conseguir sus objetivos.

También las mujeres profesionales que trabajamos con ellas, debimos pelear por este proyecto ante muchos problemas.  En estos proyectos, donde no se gana mucho dinero y se deben sortear tantas dificultades, sólo un equipo entusiasta y comprometido puede seguir sin cansancio y poner lo mejor de sí en la tarea.

La casa de Pérez Castellano no era todavía propiedad de la IMM, y nosotras ya nos habíamos apoderado de la casa. Se nos proporcionaron las llaves muy rápidamente, y se comenzó a limpiar la casa, a organizar fiestas en ella, lo que hizo que nos apropiáramos de la muy hermosa finca en ruinas, y cuando hubo intentos de darnos otra a cambio, la lucha por mantener ésta  fue firme.

Becarias alemanas que venían a colaborar con las mujefas organizaron una exposición que instalamos en pleno centro de la ciudad, explicando la historia de las mujeres y de su lucha.

Finalmente, la escribana  tuvo un rol muy importante para desbloquear un problema jurídico que tenía la casa que la IMM compraba para MUJEFA.

Cuando la casa estuvo asegurada, comenzaron las mujefas a realizar trabajos de preobra, apoyadas por las becarias alemanas.

 AYUDA MUTUA: LO BUENO Y LO MALO PARA LAS MUJERES

El cooperativismo de vivienda de usuarios por ayuda mutua, tiene en nuestro país, una exitosa trayectoria de más de 30 años.

El éxito tiene varias facetas:

- la producción de muy buenas viviendas para sectores de trabajadores que no podrían acceder en el mercado a una vivienda de esa calidad.

- la autogestión y la construcción por ayuda mutua tienen resultados positivos en general en lo que tiene que ver con la solidaridad, la consolidación de la organización, la participación como expresión de derecho de ciudadanía de estos sectores de población.

- la convivencia en un hábitat donde existen servicios y actividades compartidas, deportivas, de capacitación, recreación.

- la reproducción en niños y jóvenes de los valores cooperativos.

Por el contrario, hay problemas difíciles de superar.

El cooperativismo, que si bien ha sido considerado el mejor sistema de producción de viviendas, tanto en su forma de ayuda mutua como de ahorro y crédito, tiene un problema muy serio: en muchos de los casos, los trámites son demasiado largos, y cuando la vivienda es una necesidad para hoy, no se puede esperar 10 años o más para acceder a ella.

En el caso de MUJEFA, la demora no fue grande,  ya que comenzamos a trabajar en 1991, la obra se inició en 1994 y en 1997 las mujefas se fueron a vivir a la cooperativa.

Como suele suceder en los nuevos roles que las mujeres asumen, la autoconstrucción de sus viviendas tiene aspectos positivos y otros que contribuyen a la recarga de sus responsabilidades, con el agregado de una tercera jornada laboral.

Fue muy interesante comprobar en los hechos, las capacidades de las mujeres en la industria de la construcción. Varias de las tareas son mejor realizadas por mujeres, lo que fue comprobado en éste y en otros procesos de autoconstrucción: las tareas que no requieren de fuerza física sino de prolijidad y paciencia.

Las mujefas, demostraron sus habilidades en la recuperación de materiales originales de la casa, baldosas y maderas y fueron especialmente muy buenas en la producción del sistema seleccionado para la construcción de entrepisos y sustitución de cubiertas que estaban en muy mal estado.

El sistema, si se compra íntegramente, es caro, pero ellas, produjeron a muy buen ritmo y precio las losetas de 6 ladrillos con varillas de hierro que se apoyarían en viguetas de hormigón pretensado hechas en fábrica.

En oportunidad de producir un libro financiado por la Red Mujer y Hábitat, al contar el proceso de MUJEFA y las reflexiones propias y de algunas mujeres y hombres de organizaciones sociales y políticas, todas y todos reconocen los buenos resultados que se estaban obteniendo en este proyecto. El capataz encargado de la obra, manifestaba que era la primera vez que tenía que dirigir a mujeres, y reconocía que le respondían muy bien.

También hubieron relaciones entre el capataz y una mujefa, fuera de lo laboral, que dieron lugar a carteles con poemas, lo que resultaba bastante insólito en una obra.

Hubieron algunos apoyos solidarios, en mano de obra, con las mujefas, estudiantes de la Facultad de Arquitectura, casi todas mujeres, hicieron algunas jornadas de trabajo en obra, adolescentes de un colegio religioso, que son llamados “castores” también dieron horas de su tiempo en la obra, y se hicieron jornadas solidarias, especialmente en momentos de requerirse fuerza y velocidad donde acudieron trabajadores del sindicato de la construcción, el SUNCA, con muy buenos resultados en trabajo y en la alegría de compartir experiencias y una buena parrillada.

LA COOPERACIÓN DE MUJERES ALEMANAS

Desde el comienzo, tuvimos apoyo de Alemania, pues mi colega y muy amiga, Kerstin Zillmann de Hamburgo, estuvo en Uruguay, y se entusiasmó con el proyecto.

A partir de 1992, año en que ella vino como becaria a nuestro país y que conoció MUJEFA, organizamos varias actividades.

-          Nos integramos a la Red Mujer y Hábitat en ese año en Río, en oportunidad de la Cumbre de la Tierra

-           organizamos conjuntamente con ella por la Universidad Técnica de Hamburgo - Harburg y con la ONG “Cotidiano Mujer” de Uruguay un Seminario en nuestra Facultad en 1993 en que introdujimos el tema "Mujer y Hábitat" ante el asombro de todos nuestros y nuestras colegas

-           trajimos a trabajar con las mujefas a varias becarias alemanas, estudiantes de arquitectura y carpinteras

-          participamos en seminarios con ponencias binacionales que coordinábamos por email

-           ella difundió en alemán el proyecto MUJEFA, ya sea traduciendo artículos míos o escribiendo sus propios artículos

-           finalmente realizamos una investigación conjunta en el marco de la Red Alfa Ibis, en que participan entre otras nuestras dos Universidades. [1]

Kerstin desencadenó la venida de jóvenes, becarias y voluntarias/os a trabajar a MUJEFA. Ya mencionamos la exposición que hicieron para reivindicar la tenencia de la casa de Pérez Castellano.

Otros logros fueron los de dos estudiantes de arquitectura que estudiaron detalladamente el anteproyecto arquitectónico y realizaron una maqueta que ayudó a las mujefas a comprender como serían sus viviendas, otras y otros colaboraron con mano de obra, de los cuales la acción más significativa fue la construcción de la escalera que lleva al nivel de azotea, diseñada por un joven carpintero que ayudado por otros dos construyeron la magnífica estructura de la escalera para la que usaron maderas originales de la casa.

Esta escalera no costó ni un peso, salvo la compra posterior de los escalones.

Un aporte muy importante de la cooperación alemana, fue en dinero para la capacitación de las mujefas en trabajos remunerados que las ayudara a mejorar sus ingresos, y que aún no se ha concretado, aún cuando se podría decir que está en sus últimas etapas.

Este proyecto fue primero de capacitación en instalaciones sanitarias, ellas aprendieron durante la obra, ya que la Instaladora Sanitaria es además profesora de la Universidad del Trabajo en esta especialidad, y algo aprendieron, pero sólo una de ellas siguió en una empresa de mantenimiento sanitario como trabajo remunerado, convirtiéndose en la primera mujer que trabaja en ese oficio en nuestro país.

PROYECTO CEHUM - CENTRO CULTURAL COOPERATIVO “CAFÉ LA HUMEDAD”

Posteriormente se decidió la capacitación en gastronomía y servicio al turismo, y utilizaron parte de los salones frontales de la casa destinados a uso común para la instalación del "Café La Humedad" ( nombre de un Café que existió en la Ciudad Vieja hace muchos años y también de un tango) el que esperamos abra sus puertas en pocos meses.

El proyecto CEHUM - Centro cultural cooperativo "Café La Humedad" - financiado por la cooperación de mujeres alemanas, ocupa parte de estos dos salones, y está integrado por 7 de las 12 mujefas.

Como se hicieron obras de mejoramiento, todavía se harán más, y también en alguna oportunidad, CEHUM prestó dinero a MUJEFA, el Café La Humedad puede usar los salones durante el tiempo ya pago por estos conceptos.

Se realizaron entrepisos de estructura metálica y de madera, se construyó un nuevo baño y una instalación para la cocina del Café.

Se pintará y acondicionará con instalaciones eléctricas, lumínicas, térmicas y de ventilación.

Las socias de CEHUM ya compraron el equipamiento: mesadas, mostrador, mesas, sillas y bancos altos.

La inmejorable ubicación de la casa para uso turístico, augura éxito a este emprendimiento.

Actualmente se está estudiando un proyecto de mejoramiento de la calle Pérez Castellano que incluye el frente de la casa de MUEFA. Es gestionado por la IMM y la Dirección de Ordenamiento Territorial del MVOTMA, y será financiado por la cooperación italiana. Esto será muy beneficioso para el éxito del Café, ya que se consolida un paseo turístico que incluye en un extremo el Mercado del Puerto, centro turístico de gran importancia, tal vez el  más importante, de Montevideo.

ACIERTOS Y PROBLEMAS EN LOS PROYECTOS CON LAS "MUJEFAS"

Sigo siendo asesora de estas mujeres, pero ya deciden hacer muchas cosas sin consultarme, y a veces tenemos problemas. Es la consecuencia de haber alentado su autoestima a tal punto, que a veces cuando hago una propuesta técnica, ellas votan si van a aceptar o no mi sugerencia. Ha habido momentos en que enojada tengo que decir: soy la responsable técnica de este proyecto, y si hay problemas puedo terminar en la cárcel.

La última decisión sin mi aprobación, fue tomada en relación al entrepiso del café, donde piensan poner mesas y sillas para 40 personas, cuando no estaba previsto que pudiera soportar toda esta cantidad de gente.

Las discusiones siguen siendo difíciles, surgen problemas, como el de la rebelde humedad (que también incidió en el nombre del Café) que procede de cientos de puntos y que pese a haberse realizado varias obras de impermeabilización, siguen apareciendo. 

Yo razono con ellas: es una casa que tiene más de un siglo y está rodeada de casas tan antiguas y tan mal mantenidas como ésta. Pero sé que es muy molesto para las mujefas tener que lidiar con humedades.

De todos modos sigo convencida de que es un proyecto exitoso, y no soy la única que lo dice, pero sí la única que conoce los entretelones.

Creo que todas las que hemos emprendido proyectos con la comunidad, sabemos cuantas son las dificultades con que se tropieza, pueden ser años de trabajo y con muchas tensiones, pero por suerte, también hay muchas satisfacciones.

PROYECTO "ENTRELUNAS": REHABILITACIÓN URBANA INTEGRAL, COOPERATIVA, Y DE GÉNERO.

Dejo a las mujefas en este punto, viviendo en su casa, disfrutando de sus viviendas dignas, sufriendo algunas con las humedades, discutiendo todo hecho que se presente, ejerciendo sus derechos de ciudadanía (una es concejal por su barrio y fue la más votada) y ya llegando a ser abuelas muchas de ellas.

De este proyecto, se pueden sacar algunas conclusiones para iniciar otro que elimina los obstáculos ya conocidos, e incluye nuevos enfoques sobre el hábitat.

Uno de los aprendizajes que nos dio MUJEFA, es lo injusto de que las mujeres solas con niños tengan que agregar a su doble jornada, una tercera que implicó a las mujefas más de dos años de gran esfuerzo para auto construir sus viviendas.

La primera decisión que tomaron las socias de ENTRELUNAS es que las titulares de las viviendas serían todas mujeres, independientemente del tipo de hogar, ya que acá no se trata sólo de mujeres solas con niños.

La segunda es que no estaban dispuestas a trabajar en la construcción de sus viviendas, y que sería necesario reivindicar su derecho a una vivienda digna sin tener que agregar mano de obra para la misma. Esto las volcó a asociarse a FECOVI, organización de segundo grado de este tipo de cooperativas.

Un terreno ha adjudicado por la IMM a FECOVI quien entregó la custodia del mismo a la cooperativa. Está ubicado en la Ciudad Vieja, en una zona tan tugurizada como hermosa, frente a la Rambla Portuaria y con vista a la Bahía, al Puerto y al Cerro de Montevideo

Las mujeres ya han debido realizar varias acciones con la policía para defender su terreno de intrusos.

Lo único que queda en pie son sus muros perimetrales y algunas construcciones precarias. La buena situación de este predio, une a la hermosa vista sobre el Puerto, la Bahía y el Cerro de Montevideo, la posibilidad de construir hasta 8 plantas, cosa que no es común en la Ciudad Vieja, donde se trata de respetar la altura común de las viejas construcciones.

La manzana del terreno para ENTRELUNAS cuenta con algunos edificios de viviendas en altura, lo que nos beneficia en este sentido.

Se encuentra ubicado en un punto de importancia histórica, ya que la muralla del Montevideo Colonial pasaba por debajo del terreno y frente a él se encuentran los restos del Cubo del Norte de la misma, en un gran espacio sin construcciones que lo separa de la Rambla Portuaria.

Hace ya 7 años que comenzamos a trabajar en la UPV, en soluciones habitacionales para personas adultas mayores, y actualmente asesoramos a las organizaciones de jubilados y su Representante en el Directorio del BPS - Banco de Previsión Social –

Este tema, debe ser estudiado desde una perspectiva de género, para ver su realidad, ya que en este sector de población es muy grande el porcentaje de hogares unipersonales en los cuales una enorme mayoría son mujeres.

Surgió en ENTRELUNAS el interés de integrar un grupo de viviendas para este sector de población.

En el Uruguay, país con mayor porcentaje de población envejecida, recién se comienza a estudiar y proponer soluciones para ésta. Pero un tema para otra conferencia.

Sólo quiero agregar que esta propuesta fue tomada con interés, ya que se incluiría a modo de proyecto piloto un emprendimientos de servicios por parte de las mujeres socias de ENTRELUNAS, para el cuidado y atención de personas mayores, tanto las que vivan en el predio como las vecinas de todo el barrio.

El proyecto puede tener un impacto importante en una de las zonas más tugurizadas y deterioradas de la Ciudad Vieja, e incluye el equipamiento del espacio ya mencionado para usos culturales, deportivos, recreativos para el barrio.

Pero estamos en medio de una situación muy crítica en el país, y a pesar de la voluntad y los pasos ya dados por la IMM y el MOVTMA para el mejoramiento de la Ciudad Vieja de Montevideo, no hay dinero para cooperativas de vivienda......ni para ningún otro emprendimiento social de lo que sea.

Esto es otro ejemplo de lo ya dicho sobre las virtudes y problemas del cooperativismo de vivienda: es una excelente forma de solucionar la vivienda para estas mujeres, de muy buen nivel educativo pero sin ingresos suficientes, pero no pueden esperar toda la vida a tener su solución habitacional.

Quiero referirme a un último tema que alude a mi trabajo actual en la UPV de la Facultad de Arquitectura.

Los proyectos innovadores y complejos requieren de una eficiente tarea de Gestión y Coordinación de actores públicos y privados.

En el proyecto ENTRELUNAS, deben participar varios: la cooperativa, su instituto técnico asesor, FECOVI, la IMM, el MVOTMA, ONAJPU - Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay - y el BPS.

La Universidad, puede en estos casos tener un rol de coordinación y gestión que será un factor de éxito para que tantos intereses y formas de acción diferentes puedan confluir en un proyecto exitoso.

Es un desafío desde el principio, como lo es hasta ahora la introducción de conceptos de género, lograr que en una Facultad de Arquitectura se entienda que este puede ser un trabajo "En la Arquitectura"

 

Charna Furman, arquitecta, profesora Facultad de Arquitectura (Uruguay)



[1] Ella estudió el caso Montevideo y yo el caso Hamburgo en relación a la globalización y las nuevas tecnologías portuarias y sus impactos en la renovación de barrios cercanos a nuestros puertos.

 

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