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LA MUJER CONSTRUYE |
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"O DEL MAR OTRA VEZ". Luis González-Adalid, artista plástico y diseñador. |
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El
desarrollo que se propone es el siguiente: |
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Guión para el desarrollo de la ponencia mal titulada "O del Mar otra vez.." 1.-
Del Entorno: 2.-
Del Arte en la Mediterranía / actitudes: 3.-
El Marketing contra el Arte / Del Arte actual: 4.- El Arte contra el Marketing:
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Sólo
hay que hacer un pequeño ejercicio de memoria visual y sobrará todo
discurso. La huerta de Murcia, la Albufera valenciana, los campos de frutas de
Lérida, los campos de Níjar, los olivares de Jaén, los palmerales de
Elche...., por referirnos a nuestro litoral, como ejemplo más cercano o
conocido. Los pueblos del Mediterráneo habitaban su entorno modelando, dirigiendo y domesticando esta Naturaleza amable, haciendo así su realidad un poco menos dura: El hombre del Mediterráneo actúa sobre su entorno para mejor asistir al paso de las cosas, de la vida, a lo que acontece. Un asistente, un observador a la distancia adecuada. Esta
Naturaleza que no exige una atención exhaustiva o extrema para la
supervivencia llega a generar un tiempo de ocio, fundamental para el
desarrollo de una sabiduría de vida; un tiempo de pensamiento y de
contemplación de lo que al ser humano le rodea, que le lleva a su vez a
comprenderlo mejor y, desde ese conocimiento mejora aún más sus condiciones
de vida. El ocio ha sido el mayor "agente" del desarrollo del ser
humano. El ocio genera la observación, favorece el pensamiento deductivo, nos
acerca a la comprensión de nuestro entorno, de nosotros mismos, alumbra la
inventiva y genera el Arte entendido como tal y la poesía. En
la Película "En busca del fuego" de Jean Jaques Anaud, de la que se
comentó en su día su rigor documental, se expone de una forma reveladora cómo
los pueblos del sur que habitan un entorno menos duro, desarrollan
conocimientos y hábitos más avanzados que los pueblos del norte, habitantes
de un entorno mucho más duro, en alerta constante ante los rigores de la
Naturaleza y el acoso de las alimañas. El
sentido del ocio tal y como lo entendemos hoy (el paseo, la tertulia, el
contacto y la apreciación de la Naturaleza, el goce de los sentidos...) ha
estado presente en prácticamente todas las culturas del Mediterráneo. Este
tiempo de ocio, este tiempo libre de pensamiento no condicionado por las
necesidades vitales y libre de las obligaciones cotidianas, ha generado una
cultura resultante cosmopolita, refinada y tolerante, principal fuente del
saber hasta la edad moderna. (Sobran aquí comentarios de tipo historicista
que están en la cabeza de todos, dada la formación de los oyentes). Una
cultura (y hablo de la Mediterranía en general), una sabiduría de vivir que
encuentra tal vez su paradigma en Al Andalus, y su templo en La Alhambra y el
Generalife. Tras haber visitado La Alhambra hace unos años, ya con más
conocimiento de lo que observaba y sentía, anoté en uno de mis cuadernos de
viaje: "MI PARAÍSO EXISTE" "¡Oh
gentes de Al Andalus, qué gozo el vuestro! Recuerdo
un libro de Rafael Castellano, que hablaba de la reconquista realmente como de
una conquista. Los sabios, los prudentes, los matemáticos, los poetas, el
refinamiento, el cosmopolitismo generado por las mil y una rutas comerciales de
unos y otros pueblos que se sobreponen y se solapan en la historia, eran
"ellos". Siempre, y hoy una vez más, el bárbaro viene del norte, con
sus urgencias, con su sentido demasiado tosco de la vida, con sus modales
simples ante la Naturaleza y ante las cosas. El bárbaro
del norte con su búsqueda de resultados inmediatos, con su aplicación extrema.
Hace
unos años viajé a Cartagena para realizar unas serigrafías que nos editaba
alguna conocida institución. Estando reunidos en el taller algunos artistas de
la zona, salió la consabida conversación sobre la situación del arte en la
región, el apoyo de las instituciones, las corruptelas, la picaresca de unos y
de otros o el sempiterno nepotismo. En un momento dado, me alteré bastante
extendiéndome tal vez con demasiada pasión sobre estos temas. Pepe JIMÉNEZ,
que así se llamaba el serígrafo (personaje que tras muchos años en Madrid
dirigiendo su propia empresa, "huyó" a Campoamor, se montó un taller
artesanal, se compró un barco de vela latina en el que navega casi a diario, y
con su amigo el pintor Javier de Juan se montó el "club de los nadadores
de invierno"... ) me dijo cuando hube acabado: "Tú eres tonto
Luis, parece que no eres de aquí, tanto tiempo en Madrid y has acabado por no
entender nada.... El sentido de la vida gira entorno a un buen arroz, un caldero
o un buen pescado y una botella de vino. Aquí las cosas no tienen la
trascendencia que tú les das. Aquí la importancia de las cosas y el tiempo no
se miden igual que en otros lugares..." He
pasado horas y horas "perdiendo" el tiempo en el Club Náutico de
Santa Lucía en Cartagena (el club de los pescadores, un edificio humilde, de
una planta, con unas pocas mesas en el mismo muelle donde atracan los barcos
de pesca), ante una cerveza, un poco de hueva de maruca y unas almendras. En
esas ocasiones he llegado a intuir el sentido y la medida de las cosas. Según
las cervezas, y el día, también atisbé algún resquicio de eternidad... La actitud vital que he observado en nuestro Litoral Mediterráneo, la de gentes que descargan de sus espaldas el "fardo del tiempo" y el de los buenos resultados que con demasiada frecuencia se nos exigen, probablemente desde la consciencia de que sus vidas no son alguna cosa que tenga que medirse, contrasta enormemente con el modelo que hoy nos proponen desde los medios de comunicación o desde el actual sistema educativo: la búsqueda desesperada del éxito profesional a cualquier precio como justificante de una vida. "En
una taberna del puerto un marinero manco cuyo brazo se ha lavado un marrajo al
fondo del abismo, mientras da cartas y hace trampas con una sola mano, dice:
en todas las timbas de juego siempre hay un tonto que pierde; si a la media
hora de partida no has descubierto quién es, eso significa que el tonto eres
tú. Esta lección de psicología puede aplicarse fuera del garito a la vida
propiamente dicha donde también rige este principio de Lucky Luciano: en
cualquier negocio lo más importante es no ser el muerto. La
gente de los pueblos que tienen puerto de mar suele ir muchos años por
delante, imbuida a la vez por los trapicheos de la orilla y por los barcos que
ha visto pasar. No ser el tonto, no ser el muerto: esta aspiración básica a
la que uno tiene derecho no es una cosa sencilla de alcanzar en el mundo de
hoy, tal y como vienen los telediarios, pero en esta media tarde de septiembre
bajo el olor a algas que ha traído la tormenta, mientras paseo por el muelle,
pienso qué podría hacer uno para sobrevivir sin pasar por idiota cultivando
la razón práctica con una dosis de idealismo que te obligara a seguir soñando
en medio de las trampas y las puñaladas del día. En este paseo por el muelle
tengo a un lado la lonja, las tabernas llenas de marineros y el mercado. En
este espacio se mueven tipos tan astutos que apenas te ven ya te han contado
los pelos dentro de la nariz. Ahí está el jugador manco que hace trampas con
una sola mano y también el mercader trapacero, el político marrullero, el
mafioso con cadena de oro, gente mediterránea pegada a tierra por el ombligo.
En este paseo por el muelle tengo en la otra parte el horizonte del mar cuya línea
discurre de forma muy pura, sólo quebrada por los sueños que admite y por
algún barco que se pierde en la lejanía o tal vez en la mente. De ese lado
se halla lo menos contaminado de uno mismo y también todos los lugares que
uno nunca podrá alcanzar pero que ya los posee con sólo desearlos. No ser el
tonto, no ser el muerto y al mismo tiempo ser un idealista. He aquí una
sabiduría fundamental: unir las dos partes del muelle, los gritos de la
lonja, las trampas de la taberna y la astucia del mercado con una aspiración
de belleza que se extienda en la línea del mar y no se hunda en el abismo
como el brazo del manco. Si en algún puerto del Mediterráneo hay un filósofo
profundo que haga metafísica con olor a calamar, ése es mi maestro." No
son iguales las realidades del hombre del Mediterráneo, rodeado de una
Naturaleza amable y una más o menos cómoda existencia con tiempo para el
disfrute de lo que su hábitat le ofrece, que, por contra, el urbanita o el
hombre rodeado de un entorno agresivo, devaluado, competitivo o por utilizar
un eufemismo "menos amable". Por tanto, si sus realidades son
distintas, también lo son sus creaciones artísticas. El
urbanita cada vez más "conceptualiza" su existencia, la "virtualiza",
en una especie de autoengaño existencial (de ahí su fuerza y también sus
miserias). "Me
encontré una vez más en la ciudad sepulcral, sin poder tolerar la
contemplación de la gente que se apresuraba por las calles para extraer unos
de otros un poco de dinero, para devorar su infame comida, para tragar su
cerveza malsana para soñar sus sueños insignificantes y torpes. Eran una
infracción a mis pensamientos.." Aquí
me vienen a la cabeza algunos otros textos de Joseph Conrad o algún poema de
Silvya Plath (la gente que vive en la oscuridad de sus casas, de sus calles y
de sus miserias y se pasan la vida deambulando entorno a lo hospitales...) O
el libro de Rof Carballo
"Violencia y ternura" que nos viene a decir que la prisa se opone a
la ternura. No hay ternura apresurada, no puede haberla. Sartre
también describió la relación de la prisa con la violencia: el apresurado
lo quiere todo ahora...)Para qué guardar las formas que son lentas? O
abundando más en lo mismo Ernst Jünger generaliza más y nos dice "El
hombre blanco disminuye, o incluso malogra el placer con su impaciencia".
Jünger en su ensayo magnífico sobre el tiempo "El reloj de arena",
libro tan difícil de encontrar, también nos dice: "de pequeño la
barriga era mi reloj y funcionaba de maravilla". LOS ESPACIOS INTERMEDIOS / ELOGIO DE LA SOMBRA. Producto
del entendimiento generado por la observación y la experiencia de esa
Naturaleza amable, que a su vez favorece el desarrollo de lo social, en el ámbito
Mediterráneo tradicionalmente se valora y se tiene muy en cuenta el diseño
de los espacios intermedios, de uso comunal: el patio, el porche, el
emparrado, la terraza, la pérgola. Tal
vez lo que comente a continuación son cosas de Perogrullo, pero creo que
estos espacios se están dejando de valorar o se están perdiendo sustituyéndolo
por sucedáneos: la orientación de las casas, con sus espacios diferenciados
de uso comunal y de uso privado; la disposición de los árboles respecto a la
casa, o de ésta respecto a los árboles para generar la tan deseada sombra y
buscar la protección al viento (el gran agente erosionador y, a menudo,
desertizador del suelo); la elección de las plantas y arbustos y su situación
(por ejemplo el jazminero que además de su olor que se acentúa por la noche,
también ahuyenta a los mosquitos, o los arbustos olorosos: romero, albahaca,
tomillo); la elección de los materiales (no es lo mismo estar bajo un
emparrado que bajo un techo de uralita, ni pisar descalzo un solado artesanal
cerámico que uno simplemente cementado); la recogida de aguas y su uso, etc.
En definitiva, estas cosas que según la dedicación, sabiduría o cariño
hacen que los proyectos tomen forma en unos espacios mucho más disfrutables,
más placenteros, y por tanto también más habitables. Hace
poco leí un libro que recomiendo y al que me voy a referir brevemente que
aparentemente poco tiene que ver con la Mediterranía (aunque esto sea relativo,
porque todo tiene que ver con todo, en una especie de maravilloso efecto
mariposa). Se titula "ELOGIO DE LA SOMBRA" (Biblioteca de Ensayo
Siruela) y es del escritor japonés Junichiro Tanizaki. Son reflexiones lúcidas
cargadas de una enigmática poética acerca de espacios, objetos y lugares de
uso cotidiano. En este libro distingue gradaciones de sombra, distintos tipos de
sombras y reflejos según incida determinado tipo de luz en un objeto con uno u
otro acabado.... No es un libro de arquitectura propiamente dicho, pero en él
se demuestra una capacidad de observación, un amor en el diseño de diversos
espacios, un cuidado en la actuación en el hábitat, que nos sugiere que lo
verdaderamente importante no es tanto la búsqueda de soluciones o recetas como
una cierta actitud de reivindicación del propio proceso, entendido como un
camino lento, hecho de comparaciones, de constantes verificaciones, de decantación
y de reducción. Las formas y los espacios, nacen así de una cultura, adquirida
y sedimentada en el tiempo, que se materializa en el hacer, con seriedad y
compromiso. Esta forma de entender las cosas también la he reconocido en el diseño de no pocas casas payesas o casas de campo fundamentalmente en las Islas Baleares, pero también en el campo de Cartagena, en el norte de Cataluña o en El Cabo de Gata. El
buen diseño de estos espacios de uso comunal provocan la reunión, el
encuentro, y de aquí el ejercicio de memoria: la narración, el cuento, la
leyenda, la poesía.... porque,
como bien decía el escritor portugués LOBO ANTUNES, "la imaginación
es la memoria fermentada"... En
uno de estos espacios, la terraza emparrada que mi amigo Leopoldo cuidaba con
mimo y regaba al atardecer para provocar o favorecer "la fresca", me
fui adentrando progresivamente en la lectura y el conocimiento de la literatura,
el arte y la vida .... En esa terraza de emparrado y jazmines, empecé a conocer
a escritores como Odiseas Elitis, Kavafis (traducido por José María Álvarez,
escritor de la generación de los novísimos que en verano le cogía gusto a
aquella terraza), Sekilianós (traducido por mi amigo Pedro Mateo), Cesare
Pavese, Salvatore Quasimodo, Leopardi, o los textos del sufí murciano Ibn Arabí
a la vez que los poemas de Ezra Pound o Pier Paolo Pasolini.
Allí, bajo ese emparrado, junto a otros muchos amigos y amigas, la mayoría
pintores, aprendimos más de la vida y la literatura que en las escuelas y
universidades por las que pasó cada uno de nosotros. El cuarteto de Alejandría
de Durrell, las historias noveladas de Mary Renault, Yourcernar, Graves, ...La
Ilíada y la Divina Comedia, Las metamorfosis de Ovidio..... DEL MAR OTRA VEZ: EL MAR COMO GRAN METÁFORA. "Hay
dos tipos de seres humanos: los que han soñado con aventuras a través
del mar y los que no. Unos y otros son irreconciliables. Nunca podrán
entender se, pues los separa una barrera más sólida que cualquier diferencia
de ideología, moral o estética. Los que ni por un instante han soñado con
travesías marinas pueden ser dueños de muchos atributos y posesiones, pero
están incapacitados para comprender la excitación de la libertad. Mentirán
cuando afirmen que la comprenden ya que por más esfuerzos y abstracciones que
se propongan, están desprovistos de la materia prima necesaria. Simularán
porque no han soñado" En
este libro Rafael Argullol también nos dice: "El mar es mucho más
complejo, en su realidad y en su fantasía, que todo lo que podamos imaginar
desde tierra firme". (...)
La experimentación y la aproximación al conocimiento del mar actúan como una demoledora apisonadora que aplana orgullos y soberbias y a todos iguala, antiguos y modernos, creyentes e infieles, grandes y pequeños, cultos y analfabetos. Su enormidad, su grandioso poder de creación, en todos los sentidos; su inimaginable potencia; su burla insondable (otra vez Argullol) en la calma que no es mejor que la tempestad y en ocasiones resulta terrorífica; la intuición al sumergirte de que es algo que ha estado desde siempre y estará para siempre; la sensación de pequeñez que experimentas, aún navegando en el mayor de los barcos; el sentir como regalo cada don que te da; el saludo al volverlo a encontrar; el sentimiento de la ausencia en la distancia... Él,
que provoca todo tipo de parabienes y también las más horrendas blasfemias.
Que engendra a los héroes y a los mayores embusteros...Que da la vida y la
arrebata de golpe. Que dibuja y redibuja y redibuja, a corto y a largo plazo,
ola tras ola, milenio tras milenio... pequeñas muestras de su enorme poder de
creación. Si
el mar es la fuente de la vida y de la muerte, también lo es del misterio de
la palabra, del mito, la leyenda o la magia de la imaginación surgida sobre
los límites de la realidad. El
mar terminó por ser el ámbito único donde quedaba cierto margen para hacer
verosímil la fantasía. En el mar existe todavía la posibilidad del
misterio, la aventura de lo desconocido, esa necesaria fusión entre la
realidad y el sueño que nos permite avanzar más allá de la ciencia, hacia
espacios de creación. La
experiencia o la observación del mar mediterráneo da varios tipos de vida y
consiguientemente varias actitudes en la vida y en el arte que genera: Lo
siempre desconocido por más que estudiado, el contacto con lo que te
trasciende y que abrumadoramente te supera; la intuición de eternidad en
comparación con la brevedad de la existencia de la Humanidad, sobrecogedor si
se compara con la existencia de un simple mortal... ha provocado a través de
los tiempos una enorme atracción a los más osados, a los mayores
aventureros, a los pensadores y a los más sensibles. Una atracción y un
misterio que genera las primeras grandes epopeyas, con sus héroes y heroínas
de nuestra cultura: Ulises, Aquiles,
Jasón, Teseo, Penélope, Elena...., y también las últimas:
Wordsworth, Coleridge, Stevenson, Poe,Conrad, Melville, London,... No
quiero llevar a confusión, pero sería interesante preguntarse hoy )Qué es o
fue un héroe antes de Hollywood? ¿Caracteriza a nuestra época la
reivindicación del bufón? Probablemente aún vivimos la época marcada por
El Quijote: la edad moderna...La edad moderna que devalúa mitos y leyendas, y
también poco a poco a nosotros mismos, con su incredulidad, con su
escepticismo, con su nihilismo. Una vez leí una frase que aunque no recuerdo
quién la escribió, se me quedó grabada para siempre: "¿Qué
necesidad hay de demostrar que un dragón no existe?" "Sí,
amo el mar. El mar no pertenece a los déspotas. En su superficie pueden aún
ejercer derechos inicuos, batirse, entredevorarse, transportar a ella
todos los horrores terrestres. Pero a treinta pies de profundidad su
poder cesa, su influencia se
apaga, su potencia desaparece. (Ah, viva usted en el seno de los mares! (Allí
solamente está la independencia, ahí yo no reconozco dueño, ahí yo soy
libre!" MI TÍO
RAFA En
mi familia tenían una forma un tanto especial de enseñarnos a nadar:
simplemente, cuando creían llegada la edad en la que uno tenía que saber
nadar, te cogían y te tiraban en mitad de una balsa o del mar, esperando que
uno asumiese que lo más natural del mundo es flotar, que lo de hundirse por las
buenas ya es difícil y requiere verdaderos esfuerzos o intencionalidad. Pues bien, aprendimos a nadar y a bucear, (qué remedio!,
Aprendimos a encontrar los pulpos por sus casas. El pulpo es un animal de
gran inteligencia, difícil de detectar ya que se mimetiza con el entorno y dada
su enorme facultad de moldear y remoldear su cuerpo, puede pasar a través de
huecos inverosímiles y ocultarse en las rendijas más estrechas. Pero al igual
que tan a menudo le ocurre al ser humano, le pierde el sentido de la
posesión y su vanidad: los pulpos "decoran" y
"personalizan" sus casas, haciendo delante de ellas una especie de
"jardín zen" para lo que utilizan piedras y conchas de moluscos
dispuestas de una manera hasta cierto punto bastante ordenada. Con
la llegada de la sociedad industrial y la "modernidad", muchos de
ellos abandonan sus tradicionales moradas, prefiriendo la comodidad y el confort
del prefabricado, es decir las latas y las botellas de cristal, con lo que
cogerlos cada vez resulta más fácil.... DEL
ARTE EN EL MEDITERRÁNEO Él,
que era ingeniero (con perdón) diseñó un gran parque que ahora tiene
enormes árboles en un terreno casi baldío. En este parque y sus alrededores,
habitan hoy toda clase de pájaros y animales propios de la zona. Compró dos
parejas de ardillas. algunas parejas de aves que tenía en una enorme
pajarera, camaleones, etc. Una
de sus mayores pasiones era la de guiar las ramas de los árboles, buscando
generar esas umbrías tan deseadas en los meses de estío. Colgaba, mediante cuerdas de pita, piedras de distintos tamaños
y pesos según el grosor de la rama y la dirección pretendida.
Los árboles generalmente escogidos, eran aquellos de ramas más
blandas y en los que por tanto era más fácil intervenir: algarrobos, moreras
y sobre todo higueras. Su jardín nos parecía un espacio mágico en el que se
daban zonas de sol y umbría, plantas y árboles de diversas especies y
piedras, muchas piedras; ya fueran colgando de los árboles o colocadas en la
tierra para señalar, contener o acotar. Bastantes
años más tarde, en un viaje a Ibiza pude comprobar que aquello que yo atribuía
al genio de mi tío, era en realidad una práctica relativamente ancestral en
otras zonas del litoral mediterráneo: en las Islas Baleares también dirigen
las higueras y otros árboles, generando zonas de sombra de diámetros
insospechados. Hay casos, como el de Can Forn en Ibiza, en los que a base de
apuntalar las ramas más largas, se consiguen diámetros de decenas de metros
desde el tronco hasta el extremo de las ramas. Este espacio semicubierto así
generado, parece ser que originariamente lo utilizaban los payeses para
guardar sus rebaños. Esta
intervención leve en la naturaleza, esta especie de derecho ancestral de
intervenirla, nunca exenta de un cierto sentido práctico de la vida que
caracteriza al payés y a las gentes del litoral mediterráneo, la he
encontrado como componente habitual de la forma de experimentar el arte y la
naturaleza por parte de muchos artistas del litoral mediterráneo. En las
diapositivas se puede observar esta apreciación del sentido terrenal,
pedestre, fuertemente influenciado, si no impregnado por los hábitos, prácticas
y costumbres de los pueblos de nuestro litoral mediterráneo. Recordemos las
vasijas y cerámicas de Miró, Picasso, Clavé, Barceló... las piedras
colgadas de Guinovart, los tapices y otras obras hechas con cuerdas de esparto
y cáñamo de Grau Garriga y tantos otros, las "arenas" de Tápies,
artista que tanto, para bien y para mal, ha influido en jóvenes generaciones
de artistas; o más recientemente las obras e instalaciones de Pepe Espaliú o
Perejaume, por citar a los más conocidos. Otra
característica. Esta
dualidad se traslada al arte y es una componente fundamental para entender el
arte generado por los pueblos del litoral Mediterráneo: una Naturaleza dada,
un entorno en general amable, donde lo cuerpos no necesitan estar tan
cubiertos, donde la vida se hace a pleno aire, aire que en primavera se
impregna de olores de azahar, de tomillo, de planta de anís, de romero, de
hierbabuena, que invitan a la relación carnal, al disfrute de la vida y de
los cuerpos, tuvo que dar necesariamente un arte con inclinación a la figura,
a su carnalidad, a la gloria frutal de esa carne. Ante
este despliegue prodigioso de belleza natural y vida, el artista se
emborracha, se emborracha de vida, siente como pocos lo que le rodea,
ciudades, puertos, paisajes, objetos, olores... en un ejercicio constante de
observación y memoria, aprendido en el transcurrir cotidiano. Es
revelador el contraste entre estos artistas y los artistas tristes y oscuros
de las grandes ciudades, vestidos de oscuro, de pensamiento oscuro, que se reúnen
y frecuentan cafés ruidosos y bares oscuros. Los lugares de reunión cambian,
el entorno es muy diferente y provocan por tanto indudables variaciones
emocionales y temáticas. Anoté
unos versos que Rilke (probablemente en su diario florentino) dedicó a una
pintora muerta que pintaba frutas y que tal vez vengan al caso: "...
las ponías en fuentes frente a ti Un
arte que se caracteriza por la captación de lo inmediato, lo fenoménico, lo
temporal, de observación profunda de la naturaleza en unos casos, de las
gentes y entornos en otros; en contraste con el arte de la conceptualización,
de la introspección, en donde se reclama del artista sacrificio y ascesis,
donde se reclaman artistas fríos ante la vida pero al mismo tiempo místicos.
Un arte que ensalza la vida, un arte de, por y para un hábitat, por su
vocación de objeto, por experimentable y vivible.
Pero también por contraste un arte de la sombra que refleja un
arte de la ausencia, del temor a la pérdida de la mítica Arcadia. Los
hombres del sur saben muy bien que la luz tiene su lado oscuro. Toda la alegría
de vivir está decorada por el esplendor y el acecho de la nada. "... en la sombra de un ser que se marcha bajo el sol, hay más misterio que en todas las religiones del pasado, presente o futuro" Giorgio De Chirico Un
arte que busca LO ETERNO EN LO TRANSITORIO, y al que no le importa ser objeto,
casi en su materialidad lo busca, a la manera en que se entiende la
objetualidad como algo casi mágico, misterioso, como propone en algún texto
Álvaro Mutis en "Maquroll el gaviero". Arte
objeto en contraste con la actual tendencia hacia el arte concepto, y que por
tanto se está quedando "fuera de juego" ante la embestida del
concepto, de la pura teoría y del marketing que implica otras formas de hacer
y de entender "lo artístico", que se ve ajeno al ideario y los
conceptualismos de la crítica actual, que han secuestrado el arte con sus
discursos. La
historiografía y la estética de nuestra época tienen un inequívoco acento
germánico, desde Hegel y Kant, hasta Heidegger y Walter Benjamín. La crítica
actual es fundamentalmente anglosajona (con sus tiques, con sus valoraciones,
con su ideario, con su ascendiente cultural), desde John Ruskin hasta Walter
Pater, Roger Fry, Herbert Read o Clement Greenberg... La crítica se ha desplazado íntimamente ligada a los
centros de decisión y de poder económico. LA
SITUACIÓN DEL ARTE EN LA ACTUALIDAD / LA DESVIACIÓN POR EL CONCEPTO / EL
SECUESTRO DEL ARTE POR EL DISCURSO. Hay
un inequívoco carácter narcisista en la elaboración del discurso. Los críticos,
"curators", y teóricos del arte, mediante la teoría, mediante el
discurso, han arrebatado el protagonismo del arte a los propios productores
del mismo; pero aún más importante es constatar que han
"teorizado" el acto creador mismo, la propia obra. Estos discursos y
su poder desde los medios, empujan a los artistas más oportunistas o débiles
a elaborar obras según la "doctrina" del discurso. Es un proceso
sin fin: el discurso teórico genera obras que a su vez son sometidas a juicio
crítico por estos nuevos "popes" del arte, que a su vez genera
nuevas obras, que a su vez,....etc. A
menudo el artista (pintor, escultor, músico,...) se convierte en una especie
de delineante de lujo del crítico. MI
EXPERIENCIA: -
El caso de las películas de Warhol. Consecuencia: "Hoy
en día ya una vez "museizado" el vanguardismo, la inclinación
general del arte se dirige al EXPERIMENTO FICTICIO bajo la tutela de la teoría
y la crítica. Hace tiempo que abandonó el escenario de las búsquedas y los
cuestionamientos esenciales para ponerse al servicio de las demandas ejercidas
desde la opinión pública. Desaparece literalmente bajo la presión asfixiante
de la razón ilustrada y de su encarnación cultural, el público".
" El arte se ha volatilizado en un resplandor de autorreflexión"
EL
TRIUNFO DEL MARKETING SOBRE EL ARTE En
la actualidad el arte como generalidad y hasta las más dignas obras maestras
de la historia del arte vuelven a ser aquello que probablemente fueron en su
origen, meros y simples productos de consumo. En el libro anteriormente citado
se nos habla de la manera "gastronómica", que se da tanto en
nuestros días, de "degustar" el arte actual y el del pasado. -
Hoy más que nunca, el arte lo marcan o lo validan los marketinianos y los
publicitarios. Recuerdo aquel anuncio de cierto coche donde mostraban al
principio unos cuadros, bastante interesantes según mi criterio, más bien
oscuros, que había realizado un supuesto artista antes de cambiar de coche;
después de cambiar de coche nos mostraban otros cuadros absolutamente llenos
de color pero de una calidad artística insignificante. El chiste es fácil,
el comentario también. Las consecuencias de estos modelos de comportamiento o
estos criterios de apreciación del arte contemporáneo que constantemente
(cotidianamente, horariamente) nos proponen, son también fáciles de
predecir... Por
otra parte como artista, paradójicamente, en todos estos años, casi nunca he
oído hablar de arte o de alguno de sus sentidos en las múltiples ocasiones
en que he podido estar con galeristas, críticos o artistas. Se habla
frecuentemente de cotizaciones, de éxitos de ventas, de los contactos de uno
o de otro, de lo importante que es relacionarse con éste o aquella, de
mailings, subvenciones, currículums, porcentajes, del próximo catálogo que
será infinitamente más grande y mejor que el anterior, cómo nos viene
vestido fulanito, o hasta a quién conviene hacerle una felatio para conseguir
una sala en la correspondiente corporación local. Es
el marketing. Es el triunfo de las formas y modos del marketing en el arte. Se
habla de todas estas y algunas cosas más, pero siempre se evita hablar de
arte; como en la vida cotidiana se habla de las cosas de la vida pero pocas
veces del alma de las cosas, del misterio de los objetos, o de la poética de
los gestos... ARCO, como ejemplo
próximo, como tantas y tantas ferias (aparte de que pueda ser deseable y
necesario) parece cada vez más una feria de escaparatismo o diseño
publicitario. Lo digo desde el conocimiento que me da mi experiencia en este
campo. - Se exhiben instalaciones y montajes de nivel, tanto en lo creativo como en lo técnico o conceptual (lo poético o anímico lo obviamos), bastante inferior en la mayoría de los casos a multitud de escaparates o exhibiciones temporales que desde hace bastante tiempo (décadas) se exhiben en las calles y centros comerciales de las ciudades de medio mundo. -
Los artistas que exhiben sus obras en ARCO u otras ferias, saben perfectamente
que en este tipo de vorágine lo importante es llamar la atención. Es un
criterio propio de los publicitarios, es el mismo criterio que rige la
comunicación visual en lugares como el metro (el suburbano). Es decir: hay
que impactar como sea y en directa competencia con otros mensajes en el escaso
intervalo de tiempo de atención que pueda tener el viandante. De esta manera,
desde hace ya algunos años se ha generado también un tipo de arte "para
ferias", que se maneja más en los códigos del impacto o la llamada de
atención que en lo emocional o poético. Estos artistas saben que a menudo
estas ferias suponen su momento grande del año y actúan en consecuencia. También
ocurre que ya se establece como algo definitivo por el público menos
preparado, y llevados tal vez por el papanatismo imperante al respecto, el que
un artista es "bueno" si está presente en estas ferias, como si
esto sólo fuera suficiente para certificar la calidad de una obra o de una
trayectoria. Lo que los artistas no quieren pensar y el público en general no
sabe, o no quiere saber, es que si la participación en un evento de estos es
de unos 6.000 o 7.000 artistas por año, al cabo de10 años por ejemplo (que
en arte, como en tantas cosas, no son nada) y considerando incluso que hasta
un 60% de los artistas repite asistencia, el número de artistas exhibidos en
esos 10 años podría acercarse a los 27.000. Particularmente no creo que haya
tantísimos artistas que merezcan un "certificado de calidad" por
esos mundos. -
Por terminar, en cuanto a las obras, éstas son exhibidas "al por
mayor" soportando unos focos que difícilmente permiten apreciar
sutilezas o detalles técnicos de elaboración; focos que "queman"
las obras; en unos espacios más concebidos para vender coches o zapatos, por
donde se apiñan y transitan miles de personas al día y donde difícilmente
puede apreciarse una obra desde la soledad de tu propio criterio. La mayorías
de las obras, podríamos decir "clásicas" que conocemos, difícilmente
soportarían estos modernos sistemas de exhibición e iluminación; es seguro
que bajo el impacto de esa luz brutal y en tan "aséptico" entorno,
sus virtudes estéticas saltarían en pedazos. Este
tipo de arte basado en criterios más de impacto o de exhibición de carácter
publicitario que poéticos, donde la comunicación se convierte en espectáculo,
es asumido y predicado por la mayoría de las galerías de arte sin
ningún problema. Hemos entrado en una fase, para ellas interesantísima, de
una especie de pret‑à‑porter.
El mercado reclama un arte aséptico, no molesto, que no nos recuerde
en ningún instante nuestra fragilidad, ni nuestras carencias, ni quienes
somos, ni nada trascendental; un arte decorativo, tanto por su aspecto como
por actitud: "moderno", "light", inconsistente, como muy
bien analiza y explica José Antonio Marina en su libro "Elogio y
Refutación del ingenio" (Edic. Anagrama de Ensayo):
"INSIGNIFICANTE" en su doble acepción: por su "estatura artística"
y porque rehuye conscientemente de cualquier significación. "El
artista, o el ingenioso, se convierten en trabajadores por cuenta ajena, que
disminuyendo el peso del mundo consiguen que tenga la misma consistencia de
nuestros sueños". " Su método consiste en rebajar los valores. Así
se consigue dominar la orgullosa crueldad de la realidad y disminuir su
hiriente dureza". Por
otra parte, salvo honrosas excepciones, a menudo nos encontramos con
directores y directoras de museos, comisarios/as y curators, que colocados
desde campos que poco tienen que ver con la creación artística, como la política,
los bancos (los nuevos grandes consumidores y modernos mecenas) y otras
instituciones financieras y/o comerciales, cifran, o les marcan, el éxito de
su gestión casi exclusivamente por resultados medibles desde criterios casi
puramente marketinianos: presencia en medios (si es con la foto de algún
personaje relevante mejor), asistencia de público, venta de elementos
promocionales como libros, tarjetas postales, corbatas, camisetas, posters,
puzzles, etc. El
problema grave, no es tan sólo lo anterior: es que hay pocas actitudes
rebeldes o críticas ante esto, no se asume un espíritu crítico que pueda
perjudicar la "carrera" del artista, sino que lo que se da con más
frecuencia de lo deseable es casi un regusto por el más mezquino servilismo
hacia críticos y galerías. Se asume y se proyecta como tal la mediocridad teñida
de modernidad de clase media. Se genera así también cierto "arte
oficial", cierta academia de las actitudes, que no admite la más mínima
mirada reflexiva. Gran
parte del arte que se realiza hoy en día, que se caracteriza por una búsqueda
casi desesperada, sicopática, de lo nuevo, es una consecuencia directa de la
"filosofía del progreso" inventada por el hombre civilizado para
consolarse de su abdicación y de su decadencia. Este arte que adopta como único criterio la novedad, en una
actitud propia de marketinianos como el "Nuevo Colón, nuevo Dixán,
nuevo Danone, nuevo coche, nueva fórmula limpiadora, nueva leche facial,@
etc..., elude brutalmente la creatividad dejándonos a dos pasos de la rutina
y el aburrimiento. Resulta
de una ironía extrema la constatación de la asunción por el sistema
(que todo lo engulle y digiere) de las vanguardias históricas y de sus
actitudes, haciendo del "ANTI
ARTE, ARTISTICIDAD y de la TRASGRESIÓN,
ACADEMIA-INSTITUCIÓN" (José
Antonio Marina). .."Se
les suele llamar "creadores" porque no les importa absolutamente
nada que aparezcan los acrílicos y los ordenadores; con un lápiz están
sobrados. Ni que en Japón se haga esto y aquello, o que un caballero
argentino haya alcanzado la fama mediante tal cosa o tal otra. Porque lo que
ellos hacen no es de aquí ni de allá. No tienen patria ni historia. Ellos
hacen las patrias y las historias. Se les suele llamar creadores porque nada
se les da que el crítico beocio o el munícipe corrupto encumbre al mediocre
y dé negocio al incompetente, porque el éxito y el favor van y vienen y no
hay más mercado que la propia estima, ni más carrera que la escasa pista que
conduce a la muerte. Su único premio y su único pago es la pieza terminada,
exenta, como si no hubiera sido hecha por nadie, como si siempre hubiera
estado aquí. Porque para que la obra sea excelente no puede ser de alguien,
ni original, ni personal, ni muchísimo menos genial. Ha de ser anónima y de
todos. La obra excelente no la hace uno, la hacemos entre todos. Se
les suele llamar "creadores" porque hasta el más tonto de los
creadores sabe que su participación en la aparición de lo excelente es mínima
y efímera, que él es un instante de un proceso que durante los veinte últimos
siglos trata de hacer hablar a la tierra para que descubra su secreto y nos
diga (a todos, a los vivos y a los muertos, y a los que todavía están por
nacer) cuál es la regla de este juego, y qué hace nuestra conciencia
gritando entre billones de estrellas mudas, sordas y ciegas. Yo
creía que a los peces, como a nosotros, les gustaba todo tipo de sofisticadas
composiciones culinarias: como en aquella época no había catchup, al menos
en mi casa, intentaba pescar con queso, con sobrasada, con mortadela; con una
masa de queso, sobrasada y mortadela; con una masa de queso, sobrasada,
mortadela y sardinas en salazón; con una masa de queso, sobrasada, mortadela,
sardinas en salazón y pimentón, etc, etc. Fue
mi madre la que me enseñó a pescar con pan. Me enseñó que para pescar mújoles
(algo dificilísimo, casi mítico para mí) había que amasar una pequeña
bolita de pan con la boca y procurando no tocarla con las manos cebar el
anzuelo, pues decía que los mújoles eran capaces de "oler" a los
humanos y enseguida desconfiaban. Probé aquello y dio resultado, no sin antes
comprobar en mi propia lengua el buen o mal estado de los anzuelos. Viendo
mi gran afición, me contaba historias o hazañas realizadas por mi padre o
por mis tíos. Mi madre tenía la capacidad de convertir en leyenda lo más
cotidiano. Con
unos y con otros y estimulado por las historias que me contaban, aprendí que
las platijas y los gallos se cogen "a puñados"
"aleteando" en los fondos de arena. A estos, como frecuentemente le
ocurre a más de uno, les pierde tanto deseo...: Cuando ven que se remueve la
arena, creen que ha llegado el momento de aparearse y acuden como locos,
formando un círculo en torno al lugar de los deseos; que los mejillones de
superficie no hay que comerlos porque pueden tener petróleo; que de las filas
de langostas, en caso de que existan (yo no las he visto nunca debajo del
agua), habría que coger la última; que los tiburones hay que enfrentarlos y
gritarles (esto sí que lo he practicado alguna vez con los tiburones de
ciudad), aunque yo prefiero pensar que los tiburones no existen; que el camarón
que no nada, se lo lleva la corriente. También
me contaba mi madre que es una muerte dulce la del ahogado... EL
ARTE CONTRA EL MARKETING / LA MEDITERRANÍA COMO REBELDÍA POÉTICA Hoy
más que nunca, la mayoría de la gente accede al conocimiento o a la
experimentación del arte a través de los diferentes medios, sobre todo
audiovisuales. Estos medios tienen su forma estudiaba, medida, específica, de
comunicar. Son medios que como todos los de consumo masivo sólo están
interesados en sí mismos, importándoles cada vez más su propia forma de
transmitir o comunicar y cada vez menos la que requiere en cada caso lo que
comunican. Esperan de nosotros una actitud meramente receptiva que atienda únicamente
al mensaje o la experiencia que nos proponen. En
nuestro caso, el arte en la mediterranía, no se puede entender sin la
aprehensión de una globalidad de sensaciones; si no, se corre el riesgo de
caer en los tipismos, en lo puramente aparente y en lo banal. Estos medios,
aparentemente inocuos, que cada día ocupan más nuestra vida y por lo tanto
condicionan cada vez más nuestra percepción, eliminan el "tempo"
de la experiencia, el ritmo de las sensaciones o el que marca la propia
Naturaleza, cortando, eligiendo a modo y montando según lo marcan intereses
de producción o de programación. LA
MEDITERRANÍA COMO REBELDÍA POÉTICA Y EXISTENCIAL He
constatado en demasiadas ocasiones, en demasiados foros, la agresividad dialéctica
o verbal demostrada por los más conformistas, los más obedientes, ante
actitudes "diferentes" a las ya asumidas por "su" sistema y
su actitud de vida. En una actitud de confusión no del todo inocente se
pretenden ecologistas porque tienen un 4x4, o peor aún, una motora fueraborda:
creen que el mar es una simple prolongación de sus autopistas; sólo saben
navegar, si es que se le puede llamar así, "en coche"; se sienten
informados porque están en la red; más vivos según sea mayor el número de
"contactos" sexuales; a ellos van dirigidos, porque son sus mejores y
mayores consumidores, los programas de telebasura; se rodean de
un mundo de imágenes incorpóreas y falsas; les llega a parecer cursi
mirar una puesta de sol; y no entienden que uno pueda "intuir" la
eternidad contemplando las estrellas. Les molesta especialmente las actitudes
intachables, las cuestiones éticas y especialmente la poesía... Parecen
agredidos, incómodos, como si se interfiriera en la molicie de su pensamiento y
su actuar cotidiano se pusiera en entredicho. Cuando se considera que la búsqueda
de beneficios es el único medio de salvación de la humanidad, el volumen de
ventas pasa a ser prioridad absoluta y, por lo tanto, lo existente ha de ser
ignorado o suprimido o como mínimo devaluado. Lo
que de poético hay en el quehacer cotidiano, en el arte; en las historias de mi
madre y de mi padre; en las experiencias de mi tío Rafa; en el mimo con el que
las prostitutas de Cartagena cosen el ajuar a la virgen de la caridad; la mirada
de asombro ante lo que nos rodea; la contemplación desde un muelle, un barco o
bajo un emparrado; el tiempo sosegado, a veces detenido; el canto de las
chicharras; la desaceleración para la ternura; la exaltación de la carnalidad
como reafirmación de la vida;...son comportamientos propios de una forma de
estar en el mundo que caracteriza a la mediterranía. Son pequeños y cotidianos
actos de resistencia "restauradores" que satisfacen una necesidad
existencial y pueden volver a crear esperanzas; una incitación a la vida, que más
allá de las circunstancias morales, concilie aunque sea momento a momento al
hombre consigo mismo. Luis
González-Adalid |
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