LA MUJER CONSTRUYE           

"O DEL MAR OTRA VEZ". Luis González-Adalid, artista plástico y diseñador.

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Nota previa: Los textos que aquí figuran, son un simple guión de apoyo para el desarrollo de la ponencia y como tal hay que entenderlos. A menudo se encontrarán interrupciones y saltos que corresponden a ideas desarrolladas verbalmente ya en la misma conferencia. Para que se juzguen con mayor benevolencia, quiero insistir en que no hay ninguna ambición de erudición o literaria en ellos. Los saltos de unos temas a otros o las interrupciones bruscas se producen intencionadamente para potenciar, desde los opuestos, el carácter poético de la ponencia: se salta del discurso a la narración de las experiencias vitales, de lo razonado a lo sentido, en un juego que tal vez se entienda mejor desde los criterios de una "puesta en escena".

El desarrollo que se propone es el siguiente:
- El entorno/ el ámbito. (Fundamental para entender las actitudes y el arte que provoca).
- La Mediterranía como derivación lógica de la vida en ese entorno.
- El mar como gran metáfora. (Presencia ineludible si hablamos del Mediterráneo).
- El arte derivado de esta forma de estar en el mundo. El arte de la Mediterranía (diapositivas)
- Como contraste: consideraciones sobre el estado de cosas actual y las actitudes en el arte predominante, que también  deriva de la forma de entender y de estar en el mundo que hoy se nos impone.
- El arte y la Mediterranía como actitud de reafirmación de la existencia y como actitud de rebeldía poética ante el estado de cosas descrito.


"Mi apetito humano es en la calle pintar:
      tocando gentes, besando, bañándome desnudo,
      ir con alpargatas, gozar del sol y de la lluvia,
      comer bien, sonreír a los desconocidos, abrirme a lo oscuro,
      amar y esperar la sorpresa-inventada.
      Creo en la cultura con imaginación y libertad
      y detesto la cultura de archivo y la imprenta como a un loro.
      Creo en la cultura creativa,
      y en los hortelanos que no saben leer".
     
(Manuel Hernández Mompó)

Guión para el desarrollo de la ponencia mal titulada "O del Mar otra vez.."

1.- Del Entorno:
- La Naturaleza amable / La intervención en la Naturaleza / El arte de vivir.
- La creación de espacios intermedios / Elogio de la sombra.
- La Mediterranía / una forma de-ser-en-el-mundo.
- Del mar otra vez / El mar como gran metáfora.

2.- Del Arte en la Mediterranía / actitudes:
- La captación de lo inmediato, lo fenoménico, lo temporal.
- Lo eterno de lo transitorio.
- La desviación por el concepto / El secuestro del Arte por el discurso.

3.- El Marketing contra el Arte / Del Arte actual:
- El triunfo del Marketing / la farsa del Arte/ la pérdida del alma.
- Lo nuevo frente al tedio / lo absoluto frente lo nuevo.

4.- El Arte contra el Marketing:
- La rebeldía poética.
- El Arte de la Mediterranía como afirmación de lo existente.
- La Mediterranía como rebeldía poética.

      



Jeanne Chevalier


DEL ENTORNO
LA NATURALEZA AMABLE / EL ARTE DE VIVIR.
En esta no demasiado ancha franja del globo, y en especial en este espacio bañado y suavizado aún más por el mar Mediterráneo, se da una naturaleza benevolente con el ser humano: frutales que permitían a los pobladores alzar la mano y despreocuparse en parte del sustento cotidiano; verduras y hortalizas; almendros, abejas que trabajaban para el hombre, vides y olivos (el aceite ha tenido unos usos y una trascendencia histórica que va mucho más allá de la aplicación puramente culinaria); y un mar relativamente tranquilo, no muy difícilmente navegable, que aportaba gran parte de los recursos de las poblaciones del litoral y facilitaba el transporte y el continuo contacto entre poblaciones.

Sólo hay que hacer un pequeño ejercicio de memoria visual y sobrará todo discurso. La huerta de Murcia, la Albufera valenciana, los campos de frutas de Lérida, los campos de Níjar, los olivares de Jaén, los palmerales de Elche...., por referirnos a nuestro litoral, como ejemplo más cercano o conocido.

Los pueblos del Mediterráneo habitaban su entorno modelando, dirigiendo y domesticando esta Naturaleza amable, haciendo así su realidad un poco menos dura: El hombre del Mediterráneo actúa sobre su entorno para mejor asistir al paso de las cosas, de la vida, a lo que acontece. Un asistente, un observador a la distancia adecuada.

Esta Naturaleza que no exige una atención exhaustiva o extrema para la supervivencia llega a generar un tiempo de ocio, fundamental para el desarrollo de una sabiduría de vida; un tiempo de pensamiento y de contemplación de lo que al ser humano le rodea, que le lleva a su vez a comprenderlo mejor y, desde ese conocimiento mejora aún más sus condiciones de vida. El ocio ha sido el mayor "agente" del desarrollo del ser humano. El ocio genera la observación, favorece el pensamiento deductivo, nos acerca a la comprensión de nuestro entorno, de nosotros mismos, alumbra la inventiva y genera el Arte entendido como tal y la poesía.

En la Película "En busca del fuego" de Jean Jaques Anaud, de la que se comentó en su día su rigor documental, se expone de una forma reveladora cómo los pueblos del sur que habitan un entorno menos duro, desarrollan conocimientos y hábitos más avanzados que los pueblos del norte, habitantes de un entorno mucho más duro, en alerta constante ante los rigores de la Naturaleza y el acoso de las alimañas.

El sentido del ocio tal y como lo entendemos hoy (el paseo, la tertulia, el contacto y la apreciación de la Naturaleza, el goce de los sentidos...) ha estado presente en prácticamente todas las culturas del Mediterráneo. Este tiempo de ocio, este tiempo libre de pensamiento no condicionado por las necesidades vitales y libre de las obligaciones cotidianas, ha generado una cultura resultante cosmopolita, refinada y tolerante, principal fuente del saber hasta la edad moderna. (Sobran aquí comentarios de tipo historicista que están en la cabeza de todos, dada la formación de los oyentes).

Una cultura (y hablo de la Mediterranía en general), una sabiduría de vivir que encuentra tal vez su paradigma en Al Andalus, y su templo en La Alhambra y el Generalife. Tras haber visitado La Alhambra hace unos años, ya con más conocimiento de lo que observaba y sentía, anoté en uno de mis cuadernos de viaje: "MI PARAÍSO EXISTE"

"¡Oh gentes de Al Andalus, qué gozo el vuestro!
      tenéis agua, sombra, ríos y árboles: el Paraíso eterno
      no está sino en vuestras moradas y si hubiese
      de elegir, con éste me quedaría"
    
 (Ibn Jafaya)

Recuerdo un libro de Rafael Castellano, que hablaba de la reconquista realmente como de una conquista. Los sabios, los prudentes, los matemáticos, los poetas, el refinamiento, el cosmopolitismo generado por las mil y una rutas comerciales de unos y otros pueblos que se sobreponen y se solapan en la historia, eran "ellos". Siempre, y hoy una vez más, el bárbaro viene del norte, con sus urgencias, con su sentido demasiado tosco de la vida, con sus modales simples ante la Naturaleza y ante las cosas.

El bárbaro del norte con su búsqueda de resultados inmediatos, con su aplicación extrema.

Hace unos años viajé a Cartagena para realizar unas serigrafías que nos editaba alguna conocida institución. Estando reunidos en el taller algunos artistas de la zona, salió la consabida conversación sobre la situación del arte en la región, el apoyo de las instituciones, las corruptelas, la picaresca de unos y de otros o el sempiterno nepotismo. En un momento dado, me alteré bastante extendiéndome tal vez con demasiada pasión sobre estos temas. Pepe JIMÉNEZ, que así se llamaba el serígrafo (personaje que tras muchos años en Madrid dirigiendo su propia empresa, "huyó" a Campoamor, se montó un taller artesanal, se compró un barco de vela latina en el que navega casi a diario, y con su amigo el pintor Javier de Juan se montó el "club de los nadadores de invierno"... ) me dijo cuando hube acabado: "Tú eres tonto Luis, parece que no eres de aquí, tanto tiempo en Madrid y has acabado por no entender nada.... El sentido de la vida gira entorno a un buen arroz, un caldero o un buen pescado y una botella de vino. Aquí las cosas no tienen la trascendencia que tú les das. Aquí la importancia de las cosas y el tiempo no se miden igual que en otros lugares..."

He pasado horas y horas "perdiendo" el tiempo en el Club Náutico de Santa Lucía en Cartagena (el club de los pescadores, un edificio humilde, de una planta, con unas pocas mesas en el mismo muelle donde atracan los barcos de pesca), ante una cerveza, un poco de hueva de maruca y unas almendras. En esas ocasiones he llegado a intuir el sentido y la medida de las cosas. Según las cervezas, y el día, también atisbé algún resquicio de eternidad...

La actitud vital que he observado en nuestro Litoral Mediterráneo, la de gentes que descargan de sus espaldas el "fardo del tiempo" y el de los buenos resultados que con demasiada frecuencia se nos exigen, probablemente desde la consciencia de que sus vidas no son alguna cosa que tenga que medirse, contrasta enormemente con el modelo que hoy nos proponen desde los medios de comunicación o desde el actual sistema educativo: la búsqueda desesperada del éxito profesional a cualquier precio como justificante de una vida.

"En una taberna del puerto un marinero manco cuyo brazo se ha lavado un marrajo al fondo del abismo, mientras da cartas y hace trampas con una sola mano, dice: en todas las timbas de juego siempre hay un tonto que pierde; si a la media hora de partida no has descubierto quién es, eso significa que el tonto eres tú. Esta lección de psicología puede aplicarse fuera del garito a la vida propiamente dicha donde también rige este principio de Lucky Luciano: en cualquier negocio lo más importante es no ser el muerto. La gente de los pueblos que tienen puerto de mar suele ir muchos años por delante, imbuida a la vez por los trapicheos de la orilla y por los barcos que ha visto pasar. No ser el tonto, no ser el muerto: esta aspiración básica a la que uno tiene derecho no es una cosa sencilla de alcanzar en el mundo de hoy, tal y como vienen los telediarios, pero en esta media tarde de septiembre bajo el olor a algas que ha traído la tormenta, mientras paseo por el muelle, pienso qué podría hacer uno para sobrevivir sin pasar por idiota cultivando la razón práctica con una dosis de idealismo que te obligara a seguir soñando en medio de las trampas y las puñaladas del día. En este paseo por el muelle tengo a un lado la lonja, las tabernas llenas de marineros y el mercado. En este espacio se mueven tipos tan astutos que apenas te ven ya te han contado los pelos dentro de la nariz. Ahí está el jugador manco que hace trampas con una sola mano y también el mercader trapacero, el político marrullero, el mafioso con cadena de oro, gente mediterránea pegada a tierra por el ombligo. En este paseo por el muelle tengo en la otra parte el horizonte del mar cuya línea discurre de forma muy pura, sólo quebrada por los sueños que admite y por algún barco que se pierde en la lejanía o tal vez en la mente. De ese lado se halla lo menos contaminado de uno mismo y también todos los lugares que uno nunca podrá alcanzar pero que ya los posee con sólo desearlos. No ser el tonto, no ser el muerto y al mismo tiempo ser un idealista. He aquí una sabiduría fundamental: unir las dos partes del muelle, los gritos de la lonja, las trampas de la taberna y la astucia del mercado con una aspiración de belleza que se extienda en la línea del mar y no se hunda en el abismo como el brazo del manco. Si en algún puerto del Mediterráneo hay un filósofo profundo que haga metafísica con olor a calamar, ése es mi maestro."
Manuel Vicent (Columna titulada "El muelle" publicada en el periódico El PAÍS)

No son iguales las realidades del hombre del Mediterráneo, rodeado de una Naturaleza amable y una más o menos cómoda existencia con tiempo para el disfrute de lo que su hábitat le ofrece, que, por contra, el urbanita o el hombre rodeado de un entorno agresivo, devaluado, competitivo o por utilizar un eufemismo "menos amable". Por tanto, si sus realidades son distintas, también lo son sus creaciones artísticas. El urbanita cada vez más "conceptualiza" su existencia, la "virtualiza", en una especie de autoengaño existencial (de ahí su fuerza y también sus miserias).

"Me encontré una vez más en la ciudad sepulcral, sin poder tolerar la contemplación de la gente que se apresuraba por las calles para extraer unos de otros un poco de dinero, para devorar su infame comida, para tragar su cerveza malsana para soñar sus sueños insignificantes y torpes. Eran una infracción a mis pensamientos.."
Joseph Conrad ("El corazón de las tinieblas")

Aquí me vienen a la cabeza algunos otros textos de Joseph Conrad o algún poema de Silvya Plath (la gente que vive en la oscuridad de sus casas, de sus calles y de sus miserias y se pasan la vida deambulando entorno a lo hospitales...) O el libro de  Rof Carballo "Violencia y ternura" que nos viene a decir que la prisa se opone a la ternura. No hay ternura apresurada, no puede haberla.

Sartre también describió la relación de la prisa con la violencia: el apresurado lo quiere todo ahora...)Para qué guardar las formas que son lentas? O abundando más en lo mismo Ernst Jünger generaliza más y nos dice "El hombre blanco disminuye, o incluso malogra el placer con su impaciencia". Jünger en su ensayo magnífico sobre el tiempo "El reloj de arena", libro tan difícil de encontrar, también nos dice: "de pequeño la barriga era mi reloj y funcionaba de maravilla".

LOS ESPACIOS INTERMEDIOS / ELOGIO DE LA SOMBRA.

Producto del entendimiento generado por la observación y la experiencia de esa Naturaleza amable, que a su vez favorece el desarrollo de lo social, en el ámbito Mediterráneo tradicionalmente se valora y se tiene muy en cuenta el diseño de los espacios intermedios, de uso comunal: el patio, el porche, el emparrado, la terraza, la pérgola.

Tal vez lo que comente a continuación son cosas de Perogrullo, pero creo que estos espacios se están dejando de valorar o se están perdiendo sustituyéndolo por sucedáneos: la orientación de las casas, con sus espacios diferenciados de uso comunal y de uso privado; la disposición de los árboles respecto a la casa, o de ésta respecto a los árboles para generar la tan deseada sombra y buscar la protección al viento (el gran agente erosionador y, a menudo, desertizador del suelo); la elección de las plantas y arbustos y su situación (por ejemplo el jazminero que además de su olor que se acentúa por la noche, también ahuyenta a los mosquitos, o los arbustos olorosos: romero, albahaca, tomillo); la elección de los materiales (no es lo mismo estar bajo un emparrado que bajo un techo de uralita, ni pisar descalzo un solado artesanal cerámico que uno simplemente cementado); la recogida de aguas y su uso, etc. En definitiva, estas cosas que según la dedicación, sabiduría o cariño hacen que los proyectos tomen forma en unos espacios mucho más disfrutables, más placenteros, y por tanto también más habitables.

Hace poco leí un libro que recomiendo y al que me voy a referir brevemente que aparentemente poco tiene que ver con la Mediterranía (aunque esto sea relativo, porque todo tiene que ver con todo, en una especie de maravilloso efecto mariposa). Se titula "ELOGIO DE LA SOMBRA" (Biblioteca de Ensayo Siruela) y es del escritor japonés Junichiro Tanizaki. Son reflexiones lúcidas cargadas de una enigmática poética acerca de espacios, objetos y lugares de uso cotidiano. En este libro distingue gradaciones de sombra, distintos tipos de sombras y reflejos según incida determinado tipo de luz en un objeto con uno u otro acabado.... No es un libro de arquitectura propiamente dicho, pero en él se demuestra una capacidad de observación, un amor en el diseño de diversos espacios, un cuidado en la actuación en el hábitat, que nos sugiere que lo verdaderamente importante no es tanto la búsqueda de soluciones o recetas como una cierta actitud de reivindicación del propio proceso, entendido como un camino lento, hecho de comparaciones, de constantes verificaciones, de decantación y de reducción. Las formas y los espacios, nacen así de una cultura, adquirida y sedimentada en el tiempo, que se materializa en el hacer, con seriedad y compromiso.

Esta forma de entender las cosas también la he reconocido en el diseño de no pocas casas payesas o casas de campo fundamentalmente en las Islas Baleares, pero también en el campo de Cartagena, en el norte de Cataluña o en El Cabo de Gata.

El buen diseño de estos espacios de uso comunal provocan la reunión, el encuentro, y de aquí el ejercicio de memoria: la narración, el cuento, la leyenda,  la poesía.... porque, como bien decía el escritor portugués LOBO ANTUNES, "la imaginación es la memoria fermentada"...

En uno de estos espacios, la terraza emparrada que mi amigo Leopoldo cuidaba con mimo y regaba al atardecer para provocar o favorecer "la fresca", me fui adentrando progresivamente en la lectura y el conocimiento de la literatura, el arte y la vida .... En esa terraza de emparrado y jazmines, empecé a conocer a escritores como Odiseas Elitis, Kavafis (traducido por José María Álvarez, escritor de la generación de los novísimos que en verano le cogía gusto a aquella terraza), Sekilianós (traducido por mi amigo Pedro Mateo), Cesare Pavese, Salvatore Quasimodo, Leopardi, o los textos del sufí murciano Ibn Arabí a la vez que los poemas de Ezra Pound o Pier Paolo Pasolini.  Allí, bajo ese emparrado, junto a otros muchos amigos y amigas, la mayoría pintores, aprendimos más de la vida y la literatura que en las escuelas y universidades por las que pasó cada uno de nosotros. El cuarteto de Alejandría de Durrell, las historias noveladas de Mary Renault, Yourcernar, Graves, ...La Ilíada y la Divina Comedia, Las metamorfosis de Ovidio.....

DEL MAR OTRA VEZ: EL MAR COMO GRAN METÁFORA.

"Hay dos tipos de seres humanos: los que han soñado con aventuras a través  del mar y los que no. Unos y otros son irreconciliables. Nunca podrán entender se, pues los separa una barrera más sólida que cualquier diferencia de ideología, moral o estética. Los que ni por un instante han soñado con travesías marinas pueden ser dueños de muchos atributos y posesiones, pero están incapacitados para comprender la excitación de la libertad. Mentirán cuando afirmen que la comprenden ya que por más esfuerzos y abstracciones que se propongan, están desprovistos de la materia prima necesaria. Simularán porque no han soñado"
Rafael Argullol ("Sabiduría de Ilusión") Edit. Anagrama

En este libro Rafael Argullol también nos dice: "El mar es mucho más complejo, en su realidad y en su fantasía, que todo lo que podamos imaginar desde tierra firme".

(...) "El mar, la línea de horizonte, la gran promesa y el gran horror. A pesar de la técnica y las máquinas, la línea de horizonte permanece tan inalcanzable para el hombre moderno como para el antiguo. Mientras esto suceda persistirá el mar como gran metáfora, con su "horror vacui" y su promesa de lo desconocido".

La experimentación y la aproximación al conocimiento del mar actúan como una demoledora apisonadora que aplana orgullos y soberbias y a todos iguala, antiguos y modernos, creyentes e infieles, grandes y pequeños, cultos y analfabetos. Su enormidad, su grandioso poder de creación, en todos los sentidos; su inimaginable potencia;  su burla insondable (otra vez Argullol) en la calma que no es mejor que la tempestad y en ocasiones resulta terrorífica; la intuición al sumergirte de que es algo que ha estado desde siempre y estará para siempre; la sensación de pequeñez que experimentas, aún navegando en el mayor de los barcos; el sentir como regalo cada don que te da; el saludo al volverlo a encontrar; el sentimiento de la ausencia en la distancia...

Él, que provoca todo tipo de parabienes y también las más horrendas blasfemias. Que engendra a los héroes y a los mayores embusteros...Que da la vida y la arrebata de golpe. Que dibuja y redibuja y redibuja, a corto y a largo plazo, ola tras ola, milenio tras milenio... pequeñas muestras de su enorme poder de creación.
......

Si el mar es la fuente de la vida y de la muerte, también lo es del misterio de la palabra, del mito, la leyenda o la magia de la imaginación surgida sobre los límites de la realidad.  El mar terminó por ser el ámbito único donde quedaba cierto margen para hacer verosímil la fantasía. En el mar existe todavía la posibilidad del misterio, la aventura de lo desconocido, esa necesaria fusión entre la realidad y el sueño que nos permite avanzar más allá de la ciencia, hacia espacios de creación.
.....

La experiencia o la observación del mar mediterráneo da varios tipos de vida y consiguientemente varias actitudes en la vida y en el arte que genera:
- El mar desde la costa: Un arte de procedimientos, un arte con una componente artesanal muy importante, en ocasiones con referentes evidentísimos de oficios de ribera como, carpinteros de ribera, calafateadores, pescadores (aparejos, velas, cuerdas, redes, etc). Un arte profundamente terrestre, pedestre; que en muchas ocasiones ensalza la vida, en lo lúdico y también en lo decorativo.
- El mar desde el mar: donde se entra en los sentimientos y las reflexiones profundas provocadas por la experiencia: la fragilidad de la existencia; el silencio y la soledad; la promesa y también la incertidumbre del horizonte: la nada del mar; sentimientos, que hacen que vuelvan a plantearse todas las interrogantes de la existencia humana en el sentido de los existencialistas o Nietsche por un lado y la más profunda intuición de la existencia de Dios por otro.

Lo siempre desconocido por más que estudiado, el contacto con lo que te trasciende y que abrumadoramente te supera; la intuición de eternidad en comparación con la brevedad de la existencia de la Humanidad, sobrecogedor si se compara con la existencia de un simple mortal... ha provocado a través de los tiempos una enorme atracción a los más osados, a los mayores aventureros, a los pensadores y a los más sensibles. Una atracción y un misterio que genera las primeras grandes epopeyas, con sus héroes y heroínas de nuestra cultura: Ulises,  Aquiles,  Jasón, Teseo, Penélope, Elena...., y también las últimas: Wordsworth, Coleridge, Stevenson, Poe,Conrad, Melville, London,...

No quiero llevar a confusión, pero sería interesante preguntarse hoy )Qué es o fue un héroe antes de Hollywood? ¿Caracteriza a nuestra época la reivindicación del bufón? Probablemente aún vivimos la época marcada por El Quijote: la edad moderna...La edad moderna que devalúa mitos y leyendas, y también poco a poco a nosotros mismos, con su incredulidad, con su escepticismo, con su nihilismo. Una vez leí una frase que aunque no recuerdo quién la escribió, se me quedó grabada para siempre: "¿Qué necesidad hay de demostrar que un dragón no existe?"
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"Sí, amo el mar. El mar no pertenece a los déspotas. En su superficie pueden aún   ejercer derechos inicuos, batirse, entredevorarse, transportar a ella  todos los horrores terrestres. Pero a treinta pies de profundidad su poder cesa,  su influencia se apaga, su potencia desaparece. (Ah, viva usted en el seno de los mares! (Allí solamente está la independencia, ahí yo no reconozco dueño, ahí yo soy libre!"
Capitán Nemo  (Julio Verne)

MI TÍO RAFA
Mi tío Rafa era un expertísimo buceador y pescador, tenía un velero en el que se iba a navegar y a pescar con sus amigos, entre otros con mi padre. Mi tío Rafa buceaba y pescaba maravillosamente; mi padre buceaba maravillosamente... Un día pescó un búho, mi padre digo.  

En mi familia tenían una forma un tanto especial de enseñarnos a nadar: simplemente, cuando creían llegada la edad en la que uno tenía que saber nadar, te cogían y te tiraban en mitad de una balsa o del mar, esperando que uno asumiese que lo más natural del mundo es flotar, que lo de hundirse por las buenas ya es difícil y requiere verdaderos esfuerzos o intencionalidad.  Pues bien, aprendimos a nadar y a bucear, (qué remedio!,  Aprendimos a encontrar los pulpos por sus casas. El pulpo es un animal de gran inteligencia, difícil de detectar ya que se mimetiza con el entorno y dada su enorme facultad de moldear y remoldear su cuerpo, puede pasar a través de huecos inverosímiles y ocultarse en las rendijas más estrechas. Pero al igual que tan a menudo le ocurre al ser humano, le pierde el sentido de la  posesión y su vanidad: los pulpos "decoran" y "personalizan" sus casas, haciendo delante de ellas una especie de "jardín zen" para lo que utilizan piedras y conchas de moluscos dispuestas de una manera hasta cierto punto bastante ordenada.

Con la llegada de la sociedad industrial y la "modernidad", muchos de ellos abandonan sus tradicionales moradas, prefiriendo la comodidad y el confort del prefabricado, es decir las latas y las botellas de cristal, con lo que cogerlos cada vez resulta más fácil....

DEL ARTE EN EL MEDITERRÁNEO
Mi tío Rafa sabía que regando las copas de los árboles también regaba el suelo debajo de ellos. Decía que a los árboles, tras muchos meses sin llover, había que ayudarles a respirar y a devolverles la alegría.. Era un hombre pegado a tierra. Gozaba y se asombraba con la naturaleza y cuidaba especialmente su jardín, en el que hacía todo tipo de ensayos y cambalaches.

Él, que era ingeniero (con perdón) diseñó un gran parque que ahora tiene enormes árboles en un terreno casi baldío. En este parque y sus alrededores, habitan hoy toda clase de pájaros y animales propios de la zona. Compró dos parejas de ardillas. algunas parejas de aves que tenía en una enorme pajarera, camaleones, etc.

Una de sus mayores pasiones era la de guiar las ramas de los árboles, buscando generar esas umbrías tan deseadas en los meses de estío.  Colgaba, mediante cuerdas de pita, piedras de distintos tamaños y pesos según el grosor de la rama y la dirección pretendida.  Los árboles generalmente escogidos, eran aquellos de ramas más blandas y en los que por tanto era más fácil intervenir: algarrobos, moreras y sobre todo higueras. Su jardín nos parecía un espacio mágico en el que se daban zonas de sol y umbría, plantas y árboles de diversas especies y piedras, muchas piedras; ya fueran colgando de los árboles o colocadas en la tierra para señalar, contener o acotar.

Bastantes años más tarde, en un viaje a Ibiza pude comprobar que aquello que yo atribuía al genio de mi tío, era en realidad una práctica relativamente ancestral en otras zonas del litoral mediterráneo: en las Islas Baleares también dirigen las higueras y otros árboles, generando zonas de sombra de diámetros insospechados. Hay casos, como el de Can Forn en Ibiza, en los que a base de apuntalar las ramas más largas, se consiguen diámetros de decenas de metros desde el tronco hasta el extremo de las ramas. Este espacio semicubierto así generado, parece ser que originariamente lo utilizaban los payeses para guardar sus rebaños.

Esta intervención leve en la naturaleza, esta especie de derecho ancestral de intervenirla, nunca exenta de un cierto sentido práctico de la vida que caracteriza al payés y a las gentes del litoral mediterráneo, la he encontrado como componente habitual de la forma de experimentar el arte y la naturaleza por parte de muchos artistas del litoral mediterráneo. En las diapositivas se puede observar esta apreciación del sentido terrenal, pedestre, fuertemente influenciado, si no impregnado por los hábitos, prácticas y costumbres de los pueblos de nuestro litoral mediterráneo. Recordemos las vasijas y cerámicas de Miró, Picasso, Clavé, Barceló... las piedras colgadas de Guinovart, los tapices y otras obras hechas con cuerdas de esparto y cáñamo de Grau Garriga y tantos otros, las "arenas" de Tápies, artista que tanto, para bien y para mal, ha influido en jóvenes generaciones de artistas; o más recientemente las obras e instalaciones de Pepe Espaliú o Perejaume, por citar a los más conocidos.
.....

Otra característica.
Entre los modos cotidianos y las creencias de las gentes en nuestro litoral (y supongo que en casi todo el litoral del norte del Mediterráneo) se da una actitud vital dual donde conviven la religiosidad más profunda con cierta carnalidad pagana. Una dualidad más de las que se dan o se han dado en el Mediterráneo: lo apolíneo y lo dionisíaco emparentado con lo bello y lo sublime; lo homérico y lo órfico...

Esta dualidad se traslada al arte y es una componente fundamental para entender el arte generado por los pueblos del litoral Mediterráneo: una Naturaleza dada, un entorno en general amable, donde lo cuerpos no necesitan estar tan cubiertos, donde la vida se hace a pleno aire, aire que en primavera se impregna de olores de azahar, de tomillo, de planta de anís, de romero, de hierbabuena, que invitan a la relación carnal, al disfrute de la vida y de los cuerpos, tuvo que dar necesariamente un arte con inclinación a la figura, a su carnalidad, a la gloria frutal de esa carne.

Ante este despliegue prodigioso de belleza natural y vida, el artista se emborracha, se emborracha de vida, siente como pocos lo que le rodea, ciudades, puertos, paisajes, objetos, olores... en un ejercicio constante de observación y memoria, aprendido en el transcurrir cotidiano.

Es revelador el contraste entre estos artistas y los artistas tristes y oscuros de las grandes ciudades, vestidos de oscuro, de pensamiento oscuro, que se reúnen y frecuentan cafés ruidosos y bares oscuros. Los lugares de reunión cambian, el entorno es muy diferente y provocan por tanto indudables variaciones emocionales y temáticas.

Anoté unos versos que Rilke (probablemente en su diario florentino) dedicó a una pintora muerta que pintaba frutas y que tal vez vengan al caso:

 "... las ponías en fuentes frente a ti
       y medías su peso con colores
      Y como frutas viste a las mujeres,
      y a los niños lo mismo: desde dentro
       movidos a su forma de existir"

Un arte que se caracteriza por la captación de lo inmediato, lo fenoménico, lo temporal, de observación profunda de la naturaleza en unos casos, de las gentes y entornos en otros; en contraste con el arte de la conceptualización, de la introspección, en donde se reclama del artista sacrificio y ascesis, donde se reclaman artistas fríos ante la vida pero al mismo tiempo místicos.  Un arte que ensalza la vida, un arte de, por y para un hábitat, por su vocación de objeto, por experimentable y vivible.  Pero también por contraste un arte de la sombra que refleja un  arte de la ausencia, del temor a la pérdida de la mítica Arcadia. Los hombres del sur saben muy bien que la luz tiene su lado oscuro. Toda la alegría de vivir está decorada por el esplendor y el acecho de la nada.

"... en la sombra de un ser que se marcha bajo el sol, hay más misterio que en todas las religiones del pasado, presente o futuro"  Giorgio De Chirico

Un arte que busca LO ETERNO EN LO TRANSITORIO, y al que no le importa ser objeto, casi en su materialidad lo busca, a la manera en que se entiende la objetualidad como algo casi mágico, misterioso, como propone en algún texto Álvaro Mutis en "Maquroll el gaviero".

Arte objeto en contraste con la actual tendencia hacia el arte concepto, y que por tanto se está quedando "fuera de juego" ante la embestida del concepto, de la pura teoría y del marketing que implica otras formas de hacer y de entender "lo artístico", que se ve ajeno al ideario y los conceptualismos de la crítica actual, que han secuestrado el arte con sus discursos.

La historiografía y la estética de nuestra época tienen un inequívoco acento germánico, desde Hegel y Kant, hasta Heidegger y Walter Benjamín. La crítica actual es fundamentalmente anglosajona (con sus tiques, con sus valoraciones, con su ideario, con su ascendiente cultural), desde John Ruskin hasta Walter Pater, Roger Fry, Herbert Read o Clement Greenberg...  La crítica se ha desplazado íntimamente ligada a los centros de decisión y de poder económico.

LA SITUACIÓN DEL ARTE EN LA ACTUALIDAD / LA DESVIACIÓN POR EL CONCEPTO / EL SECUESTRO DEL ARTE POR EL DISCURSO.
Tristán Tzara, Warhol o Joseph Beuys y tantos otros no se conformaron con ser artistas, y se consideraron investidos de una dignidad profética. Son supuestos maestros que predican la muerte del maestro. En su caso llegan a ser mucho más importantes sus discursos que sus obras. Por contra, los grandes artistas de influencia o formación mediterránea (Picasso, Miró, Braque, Matisse, Giacometti, Tápies, Lucio Fontana, Burri, Guinnovart, Clavé, etc) reivindican con su actitud, tal vez sin pretenderlo  LA REALIZACIÓN A TRAVÉS DE LA OBRA, LA ACCIÓN, EN LUGAR DEL DISCURSO.

Hay un inequívoco carácter narcisista en la elaboración del discurso. Los críticos, "curators", y teóricos del arte, mediante la teoría, mediante el discurso, han arrebatado el protagonismo del arte a los propios productores del mismo; pero aún más importante es constatar que han "teorizado" el acto creador mismo, la propia obra. Estos discursos y su poder desde los medios, empujan a los artistas más oportunistas o débiles a elaborar obras según la "doctrina" del discurso. Es un proceso sin fin: el discurso teórico genera obras que a su vez son sometidas a juicio crítico por estos nuevos "popes" del arte, que a su vez genera nuevas obras, que a su vez,....etc.

A menudo el artista (pintor, escultor, músico,...) se convierte en una especie de delineante de lujo del crítico.

MI EXPERIENCIA:
- El caso de la "película" de Marcel Broodthaers
En un curso reciente al que asistí, sobre arte y nuevas tecnologías, impartido por uno de los nuevos sacerdotes teorizadores del arte actual, se nos propuso como paradigma de las nuevas prácticas artísticas derivadas de la aplicación de los nuevos medios (cine, vídeo,...) una película de 2 segundos de Marcel Broodthaers. La película en cuestión consistía en la realización progresiva, mediante un trazo, de la firma del propio artista: MB. En eso consistía todo. Lo pasmoso del caso es que este tipo ha dado para escribir toneladas de discursos, tesis, doctorados, etc, que a su vez alimentan más y más papanatismo.

- El caso de las películas de Warhol.
En el mismo curso mostraban como otros dos grandes ejemplos que han marcado el devenir del arte en las últimas décadas unas películas de Andy Warhol. Una de ellas consistía en colocar una cámara delante del Empire State y dejar filmando durante horas y horas. El resultado era una película de 4 o 5 horas con el edificio en cuestión como único motivo y protagonista. La otra era muy similar: unas cuantas horas observando a un hombre que duerme.
(...)

Consecuencia:
El arte es cada vez más de, por y para  sí mismo, para alimentar el ego del artista, o de los críticos y curators.  Se recluye en "templos": galerías, círculos de Bellas Artes,  Ateneos, Fundaciones, con la generación de las consiguientes "capillas" con sus "santones" sus "popes" oficiantes y hasta sus monaguillos...La mayoría de los oyentes de las conferencias sobre arte son los propios artistas.  Los asistentes a exposiciones y ferias de arte son mayoritariamente artistas; se casan entre ellos, prácticamente sólo se relacionan entre ellos, hablan de ellos....

"Hoy en día ya una vez "museizado" el vanguardismo, la inclinación general del arte se dirige al EXPERIMENTO FICTICIO bajo la tutela de la teoría y la crítica. Hace tiempo que abandonó el escenario de las búsquedas y los cuestionamientos esenciales para ponerse al servicio de las demandas ejercidas desde la opinión pública. Desaparece literalmente bajo la presión asfixiante de la razón ilustrada y de su encarnación cultural, el público".  " El arte se ha volatilizado en un resplandor de autorreflexión"
Arthur Danto (entrevista en la revista "El Paseante" n1 23-25)

EL TRIUNFO DEL MARKETING SOBRE EL ARTE
Hace poco leí un libro, bastante interesante, de título curioso: "El Alma de Hegel y las vacas de Wisconsin" de Alessandro Baricco (Biblioteca de Ensayo Siruela). Es un ensayo sobre la música culta, la refutación de la llamada música culta actual, la relación con la modernidad, etc. El título lo viene a decir casi todo. Ya desde el principio se nos dice: "Según Hegel, la música "debe elevar el alma por encima de sí misma, crear una región donde, libre de toda ansiedad, pueda refugiarse sin obstáculos en el puro sentimiento de sí misma". Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Wisconsin poseen una idea diferente de la función que debe cumplir la música: han descubierto que la producción de leche en las vacas que escuchan música sinfónica aumenta un 7,5%". Sobran comentarios. Valga esto a modo de introducción.

En la actualidad el arte como generalidad y hasta las más dignas obras maestras de la historia del arte vuelven a ser aquello que probablemente fueron en su origen, meros y simples productos de consumo. En el libro anteriormente citado se nos habla de la manera "gastronómica", que se da tanto en nuestros días, de "degustar" el arte actual y el del pasado.

- Hoy más que nunca, el arte lo marcan o lo validan los marketinianos y los publicitarios. Recuerdo aquel anuncio de cierto coche donde mostraban al principio unos cuadros, bastante interesantes según mi criterio, más bien oscuros, que había realizado un supuesto artista antes de cambiar de coche; después de cambiar de coche nos mostraban otros cuadros absolutamente llenos de color pero de una calidad artística insignificante. El chiste es fácil, el comentario también. Las consecuencias de estos modelos de comportamiento o estos criterios de apreciación del arte contemporáneo que constantemente (cotidianamente, horariamente) nos proponen, son también fáciles de predecir...

Por otra parte como artista, paradójicamente, en todos estos años, casi nunca he oído hablar de arte o de alguno de sus sentidos en las múltiples ocasiones en que he podido estar con galeristas, críticos o artistas. Se habla frecuentemente de cotizaciones, de éxitos de ventas, de los contactos de uno o de otro, de lo importante que es relacionarse con éste o aquella, de mailings, subvenciones, currículums, porcentajes, del próximo catálogo que será infinitamente más grande y mejor que el anterior, cómo nos viene vestido fulanito, o hasta a quién conviene hacerle una felatio para conseguir una sala en la correspondiente corporación local.

Es el marketing. Es el triunfo de las formas y modos del marketing en el arte. Se habla de todas estas y algunas cosas más, pero siempre se evita hablar de arte; como en la vida cotidiana se habla de las cosas de la vida pero pocas veces del alma de las cosas, del misterio de los objetos, o de la poética de los gestos... ARCO,  como ejemplo próximo, como tantas y tantas ferias (aparte de que pueda ser deseable y necesario) parece cada vez más una feria de escaparatismo o diseño publicitario. Lo digo desde el conocimiento que me da mi experiencia en este campo.

- Se exhiben instalaciones y montajes de nivel, tanto en lo creativo como en lo técnico o conceptual (lo poético o anímico lo obviamos), bastante inferior en la mayoría de los casos a multitud de escaparates o exhibiciones temporales que desde hace bastante tiempo (décadas) se exhiben en las calles y centros comerciales de las ciudades de medio mundo.

- Los artistas que exhiben sus obras en ARCO u otras ferias, saben perfectamente que en este tipo de vorágine lo importante es llamar la atención. Es un criterio propio de los publicitarios, es el mismo criterio que rige la comunicación visual en lugares como el metro (el suburbano). Es decir: hay que impactar como sea y en directa competencia con otros mensajes en el escaso intervalo de tiempo de atención que pueda tener el viandante. De esta manera, desde hace ya algunos años se ha generado también un tipo de arte "para ferias", que se maneja más en los códigos del impacto o la llamada de atención que en lo emocional o poético. Estos artistas saben que a menudo estas ferias suponen su momento grande del año y actúan en consecuencia.

También ocurre que ya se establece como algo definitivo por el público menos preparado, y llevados tal vez por el papanatismo imperante al respecto, el que un artista es "bueno" si está presente en estas ferias, como si esto sólo fuera suficiente para certificar la calidad de una obra o de una trayectoria. Lo que los artistas no quieren pensar y el público en general no sabe, o no quiere saber, es que si la participación en un evento de estos es de unos 6.000 o 7.000 artistas por año, al cabo de10 años por ejemplo (que en arte, como en tantas cosas, no son nada) y considerando incluso que hasta un 60% de los artistas repite asistencia, el número de artistas exhibidos en esos 10 años podría acercarse a los 27.000. Particularmente no creo que haya tantísimos artistas que merezcan un "certificado de calidad" por esos mundos.

- Por terminar, en cuanto a las obras, éstas son exhibidas "al por mayor" soportando unos focos que difícilmente permiten apreciar sutilezas o detalles técnicos de elaboración; focos que "queman" las obras; en unos espacios más concebidos para vender coches o zapatos, por donde se apiñan y transitan miles de personas al día y donde difícilmente puede apreciarse una obra desde la soledad de tu propio criterio. La mayorías de las obras, podríamos decir "clásicas" que conocemos, difícilmente soportarían estos modernos sistemas de exhibición e iluminación; es seguro que bajo el impacto de esa luz brutal y en tan "aséptico" entorno, sus virtudes estéticas saltarían en pedazos.

Este tipo de arte basado en criterios más de impacto o de exhibición de carácter publicitario que poéticos, donde la comunicación se convierte en espectáculo,  es asumido y predicado por la mayoría de las galerías de arte sin ningún problema. Hemos entrado en una fase, para ellas interesantísima, de una especie de pret‑à‑porter.  El mercado reclama un arte aséptico, no molesto, que no nos recuerde en ningún instante nuestra fragilidad, ni nuestras carencias, ni quienes somos, ni nada trascendental; un arte decorativo, tanto por su aspecto como por actitud: "moderno", "light", inconsistente, como muy bien analiza y explica José Antonio Marina en su libro "Elogio y Refutación del ingenio" (Edic. Anagrama de Ensayo): "INSIGNIFICANTE" en su doble acepción: por su "estatura artística" y porque rehuye conscientemente de cualquier significación.

"El artista, o el ingenioso, se convierten en trabajadores por cuenta ajena, que disminuyendo el peso del mundo consiguen que tenga la misma consistencia de nuestros sueños". " Su método consiste en rebajar los valores. Así se consigue dominar la orgullosa crueldad de la realidad y disminuir su hiriente dureza".
José Antonio Marina ("Elogio y refutación del ingenio")

Por otra parte, salvo honrosas excepciones, a menudo nos encontramos con directores y directoras de museos, comisarios/as y curators, que colocados desde campos que poco tienen que ver con la creación artística, como la política, los bancos (los nuevos grandes consumidores y modernos mecenas) y otras instituciones financieras y/o comerciales, cifran, o les marcan, el éxito de su gestión casi exclusivamente por resultados medibles desde criterios casi puramente marketinianos: presencia en medios (si es con la foto de algún personaje relevante mejor), asistencia de público, venta de elementos promocionales como libros, tarjetas postales, corbatas, camisetas, posters, puzzles, etc.

El problema grave, no es tan sólo lo anterior: es que hay pocas actitudes rebeldes o críticas ante esto, no se asume un espíritu crítico que pueda perjudicar la "carrera" del artista, sino que lo que se da con más frecuencia de lo deseable es casi un regusto por el más mezquino servilismo hacia críticos y galerías. Se asume y se proyecta como tal la mediocridad teñida de modernidad de clase media. Se genera así también cierto "arte oficial", cierta academia de las actitudes, que no admite la más mínima mirada reflexiva.

Gran parte del arte que se realiza hoy en día, que se caracteriza por una búsqueda casi desesperada, sicopática, de lo nuevo, es una consecuencia directa de la "filosofía del progreso" inventada por el hombre civilizado para consolarse de su abdicación y de su decadencia.  Este arte que adopta como único criterio la novedad, en una actitud propia de marketinianos como el "Nuevo Colón, nuevo Dixán, nuevo Danone, nuevo coche, nueva fórmula limpiadora, nueva leche facial,@ etc..., elude brutalmente la creatividad dejándonos a dos pasos de la rutina y el aburrimiento.

Resulta de una ironía extrema la constatación de la asunción por el sistema  (que todo lo engulle y digiere) de las vanguardias históricas y de sus actitudes,  haciendo del "ANTI ARTE, ARTISTICIDAD y de la TRASGRESIÓN,  ACADEMIA-INSTITUCIÓN"  (José Antonio Marina).

 .."Se les suele llamar "creadores" porque no les importa absolutamente nada que aparezcan los acrílicos y los ordenadores; con un lápiz están sobrados. Ni que en Japón se haga esto y aquello, o que un caballero argentino haya alcanzado la fama mediante tal cosa o tal otra. Porque lo que ellos hacen no es de aquí ni de allá. No tienen patria ni historia. Ellos hacen las patrias y las historias. Se les suele llamar creadores porque nada se les da que el crítico beocio o el munícipe corrupto encumbre al mediocre y dé negocio al incompetente, porque el éxito y el favor van y vienen y no hay más mercado que la propia estima, ni más carrera que la escasa pista que conduce a la muerte. Su único premio y su único pago es la pieza terminada, exenta, como si no hubiera sido hecha por nadie, como si siempre hubiera estado aquí. Porque para que la obra sea excelente no puede ser de alguien, ni original, ni personal, ni muchísimo menos genial. Ha de ser anónima y de todos. La obra excelente no la hace uno, la hacemos entre todos.

Se les suele llamar "creadores" porque hasta el más tonto de los creadores sabe que su participación en la aparición de lo excelente es mínima y efímera, que él es un instante de un proceso que durante los veinte últimos siglos trata de hacer hablar a la tierra para que descubra su secreto y nos diga (a todos, a los vivos y a los muertos, y a los que todavía están por nacer) cuál es la regla de este juego, y qué hace nuestra conciencia gritando entre billones de estrellas mudas, sordas y ciegas.
(...)
La tierra sigue callada, pero nuestra respuesta está en algunas películas, en ciertas composiciones musicales, en algunas pinturas, en un puñado de esculturas, en unos cuantos edificios, en unos pocos objetos y libros y lugares. Y  son tan obra nuestra como del infeliz que los creó y de quien nadie se acuerda, afortunadamente. Pero nosotros mantenemos en vida esos testimonios del significado, y cuando ya no podamos mantenerlos, otros lo harán."
Félix de Azúa ( Extracto de un texto aparecido en un dominical de EL PAÍS.)
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MI MADRE.
De pequeño, había pocas cosas en la vida que me gustaran más que pescar. Me hacía mis aparejos de anzuelos o de potera, y con ellos me iba, a todas horas, a los muelles del arsenal a intentar pescar algo: después de comer y antes de ir al colegio al mediodía, al atardecer después del colegio, los sábados...

Yo creía que a los peces, como a nosotros, les gustaba todo tipo de sofisticadas composiciones culinarias: como en aquella época no había catchup, al menos en mi casa, intentaba pescar con queso, con sobrasada, con mortadela; con una masa de queso, sobrasada y mortadela; con una masa de queso, sobrasada, mortadela y sardinas en salazón; con una masa de queso, sobrasada, mortadela, sardinas en salazón y pimentón, etc, etc.

Fue mi madre la que me enseñó a pescar con pan. Me enseñó que para pescar mújoles (algo dificilísimo, casi mítico para mí) había que amasar una pequeña bolita de pan con la boca y procurando no tocarla con las manos cebar el anzuelo, pues decía que los mújoles eran capaces de "oler" a los humanos y enseguida desconfiaban. Probé aquello y dio resultado, no sin antes comprobar en mi propia lengua el buen o mal estado de los anzuelos.

Viendo mi gran afición, me contaba historias o hazañas realizadas por mi padre o por mis tíos. Mi madre tenía la capacidad de convertir en leyenda lo más cotidiano.

Con unos y con otros y estimulado por las historias que me contaban, aprendí que las platijas y los gallos se cogen "a puñados" "aleteando" en los fondos de arena. A estos, como frecuentemente le ocurre a más de uno, les pierde tanto deseo...: Cuando ven que se remueve la arena, creen que ha llegado el momento de aparearse y acuden como locos, formando un círculo en torno al lugar de los deseos; que los mejillones de superficie no hay que comerlos porque pueden tener petróleo; que de las filas de langostas, en caso de que existan (yo no las he visto nunca debajo del agua), habría que coger la última; que los tiburones hay que enfrentarlos y gritarles (esto sí que lo he practicado alguna vez con los tiburones de ciudad), aunque yo prefiero pensar que los tiburones no existen; que el camarón que no nada, se lo lleva la corriente.

También me contaba mi madre que es una muerte dulce la del ahogado...

EL ARTE CONTRA EL MARKETING / LA MEDITERRANÍA COMO REBELDÍA POÉTICA
EL ARTE CONTRA EL MARKETING

"Lo que llamo gran arte" -escribía Válery- "es simplemente el arte que exige que todas las facultades de un hombre se empleen en él y cuyas obras son tales que todas las facultades de otro hombre son invocadas y deben interesarse en comprenderlas".

Hoy más que nunca, la mayoría de la gente accede al conocimiento o a la experimentación del arte a través de los diferentes medios, sobre todo audiovisuales. Estos medios tienen su forma estudiaba, medida, específica, de comunicar. Son medios que como todos los de consumo masivo sólo están interesados en sí mismos, importándoles cada vez más su propia forma de transmitir o comunicar y cada vez menos la que requiere en cada caso lo que comunican. Esperan de nosotros una actitud meramente receptiva que atienda únicamente al mensaje o la experiencia que nos proponen.
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La televisión no huele a azahar, no oye la multitud de ruidos leves que se dan en la Naturaleza, es incapaz de transmitir la multiplicidad de sensaciones que se dan como: olor, frío/calor, luminosidad, reverberación, sonidos, gustos, vista estereoscópica, etc.  La TV reduce prácticamente a 2 (audio‑vídeo) el conjunto de sensaciones posibles, eliminando asépticamente el resto de sensaciones sin las cuales no es posible entender entorno alguno. Nos transmite por tanto una realidad reducida. Nuestro hábito ya adquirido de percibir o conocer la mayor parte de lo que nos rodea a través de estos medios, no puede sino hacernos entender la vida y la naturaleza de una manera muy limitada.

En nuestro caso, el arte en la mediterranía, no se puede entender sin la aprehensión de una globalidad de sensaciones; si no, se corre el riesgo de caer en los tipismos, en lo puramente aparente y en lo banal. Estos medios, aparentemente inocuos, que cada día ocupan más nuestra vida y por lo tanto condicionan cada vez más nuestra percepción, eliminan el "tempo" de la experiencia, el ritmo de las sensaciones o el que marca la propia Naturaleza, cortando, eligiendo a modo y montando según lo marcan intereses de producción o de programación.
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Es importante negarse ante lo que nos viene dado por un estado de cosas que no hemos decidido, o lo que nos viene impuesto, da igual que sea de una manera severa o mediante esa "opresión dulce" en la línea en que lo exponía Bernard Noël en su libro "La castración mental" (Huerta & Fierro. Madrid, 1998)
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"En definitiva", como dice Rafael Argullol, "frente a la aspiración de un arte incontaminado,  el arte debe ser contaminado otra vez, de vida"

LA MEDITERRANÍA COMO REBELDÍA POÉTICA Y EXISTENCIAL
...La búsqueda del placer en el sosiego, la sincronización de tu tiempo con el de la vida que entorno discurre,  el "carpe diem" (vive el momento), como contraste con la obsesión productiva y la justificación de la vida por los logros profesionales, con todo lo que esto último genera.

He constatado en demasiadas ocasiones, en demasiados foros, la agresividad dialéctica o verbal demostrada por los más conformistas, los más obedientes, ante actitudes "diferentes" a las ya asumidas por "su" sistema y su actitud de vida. En una actitud de confusión no del todo inocente se pretenden ecologistas porque tienen un 4x4, o peor aún, una motora fueraborda: creen que el mar es una simple prolongación de sus autopistas; sólo saben navegar, si es que se le puede llamar así, "en coche"; se sienten informados porque están en la red; más vivos según sea mayor el número de "contactos" sexuales; a ellos van dirigidos, porque son sus mejores y mayores consumidores, los programas de telebasura; se rodean de  un mundo de imágenes incorpóreas y falsas; les llega a parecer cursi mirar una puesta de sol; y no entienden que uno pueda "intuir" la eternidad contemplando las estrellas. Les molesta especialmente las actitudes intachables, las cuestiones éticas y especialmente la poesía... Parecen agredidos, incómodos, como si se interfiriera en la molicie de su pensamiento y su actuar cotidiano se pusiera en entredicho. Cuando se considera que la búsqueda de beneficios es el único medio de salvación de la humanidad, el volumen de ventas pasa a ser prioridad absoluta y, por lo tanto, lo existente ha de ser ignorado o suprimido o como mínimo devaluado.

Lo que de poético hay en el quehacer cotidiano, en el arte; en las historias de mi madre y de mi padre; en las experiencias de mi tío Rafa; en el mimo con el que las prostitutas de Cartagena cosen el ajuar a la virgen de la caridad; la mirada de asombro ante lo que nos rodea; la contemplación desde un muelle, un barco o bajo un emparrado; el tiempo sosegado, a veces detenido; el canto de las chicharras; la desaceleración para la ternura; la exaltación de la carnalidad como reafirmación de la vida;...son comportamientos propios de una forma de estar en el mundo que caracteriza a la mediterranía. Son pequeños y cotidianos actos de resistencia "restauradores" que satisfacen una necesidad existencial y pueden volver a crear esperanzas; una incitación a la vida, que más allá de las circunstancias morales, concilie aunque sea momento a momento al hombre consigo mismo.

Luis González-Adalid, artista plástico y diseñador.

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