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L A   M U J E R    C O N S T R U Y E

W o m e n   w h o   b u i l d

  "PROPUESTAS ALTERNATIVAS PARA LA REHABILITACIÓN DE BARRIOS EN CRISIS CON LA  PARTICIPACIÓN DE SUS HABITANTES."
    ANNIE VRYCHEA, arquitecta y profesora de la ETS de Arquitectura de Atenas.


Algunos apuntes biográficos:
Vengo de Atenas, Grecia. Soy arquitecta y profesora en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Técnica Nacional de Atenas. Desde hace 10 años, imparto un curso con la Profesora Dina Vaiou, sobre la “Dimensión del género y del espacio”.

Mis propuestas se basan en una doble experiencia: por una parte, la educación y la investigación y, por otra, mi trabajo personal como arquitecta sobre el terreno durante 20 años en los barrios en crisis de Grecia y de otros muchos países de Europa, a través de programas de investigación y acción. También ha colaborado en la elaboración de la “Carta Europea de los Derechos de Habitar”, la “Carta Europea de las Mujeres y la Ciudad” y la “Declaración de Salvador-Brasil” sobre los barrios populares a nivel mundial. Fruto de estas actividades y de mi numerosos viajes son las reflexiones que presento a continuación.

1.- INTRODUCCIÓN  
La necesidad de producción de nuevos conocimientos sobre la dimensión espacial

Nuestras consideraciones se apoyan en dos comprobaciones:
-Los cambios económicos, sociales y tecnológicos de principios de siglo han modificado las formas del hábitat, las condiciones de vida urbana. Sin embargo, los modelos, conceptos y estereotipos construidos en diferentes momentos siguen sobreviviendo. En mi opinión, estos cambios son tan importantes que requieren una producción de nuevos conocimientos sobre la dimensión espacio que sólo pueden producirse de forma colectiva.
-El hecho arquitectónico interesa al público tanto por su contenido como por su discurso; los hombres y las mujeres del mundo entero tienen necesidades  espaciales, a menudo urgentes, que se expresan de forma diferencial, a niveles y a escalas diferentes.

Esta exposición se enmarca en el amplio tema del hábitat urbano, haciendo hincapié en su dimensión de género. Para entender la actual complejidad de las crisis del problema del hábitat, considero necesario formular nuevas preguntas e investigar nuevas vías.

La cuestión del hábitat está relacionada con cinco puntos:
1.a.-  La Arquitectura y las crisis o ¿la Arquitectura en crisis?

Existe la posibilidad de abordar la Arquitectura o la Arquitectura-Ciudad desde una perspectiva conceptual, no técnica, sin referencias a la crisis social, a las situaciones de exclusión social ni a las exclusiones sexistas y espaciales.

¿Crisis de ciudades, crisis del hábitat, barrios en crisis o políticas en crisis?
La arquitectura vive su propia soledad, con actos fragmentarios -a menudo de gran calidad- y objetos dispersos -sin responder a las necesidades de la sociedad que afectan a la mayoría de las personas-. Al mismo tiempo, el discurso sobre la arquitectura, confinado en un espacio cerrado, vive su propia “exaltación nacionalista” a través de un diálogo sobre los estilos, preparando la deconstrución total de una disciplina en relación con su sitio en las sociedades de hombres y mujeres.

1.b.- La crisis cuantitativa y cualitativa del hábitat

Siguen existiendo barrios degradados e insalubres en el centro y en la periferia de las ciudades. Y este fenómeno mundial se acentúa cada día. La degradación del hábitat y del barrio es tecnológica, física, económica y cultural.
La pobreza conduce a la exclusión y a la pérdida de identidad.“Dime donde vives y te diré quién eres”. El lugar donde se vive es un factor muy importante para desarrollar o perder la identidad. Pero, con frecuencia, ocultas tras los espacios de y pobreza, se expresan identidades.
La civilización urbana y la tipología arquitectónica doméstica han impuesto sus modelos, los mismos para todos y todas, produciendo la pérdida de significación de la apropiación de los espacios de vida por parte de sus habitantes. Reproduce los fenómenos de violencia y pobreza.

1.c.- El fracaso de un paradigma construido en la segunda mitad del siglo XIX

El debate suele centrarse en los problemas de las poblaciones excluidas, los “pobres”, pero raras veces se consideran los problemas de los espacios pobres. Son muchos los ejemplos de entornos recién construidos, entregados a “pobres” que destruyen las relaciones sociales existentes. La oferta de una vivienda a un pobre puede ser a veces un acto de violencia y, por consiguiente, reproductor de violencia.
El reconocimiento de esta realidad nos obliga a reflexionar, desde la óptica de la arquitectura, sobre nuevos métodos y nuevas estrategias que nos permitan renovar nuestra cultura espacia y social. Esto implica renovar toda la filosofía de planificación y rehabilitación.

1.d.- La explosión del antiguo paradigma en conflicto con las condiciones en las que se sigue aplicando.

La familia nuclear, por ejemplo, no puede ser la base exclusiva de la definición espacial del hábitat.

1.e.- Las nuevas demandas y necesidades originadas por los profundos cambios

Las transformaciones en las relaciones entre el ámbito doméstico y el profesional, la evolución de la estructura familiar, el trabajo a domicilio, la movilidad conyugal son algunos de estos cambios.
Se nos plantea la siguiente pregunta: ¿Es posible releer y entender las relaciones espaciales como un algoritmo que preserve las diferencias y las identidades y no como un algoritmo aplicado a modo de “tipofilia”, “mono y estéreo” como dice Aldo V. Eyck refiriéndose a una utilización de la tipología no conceptual?
Y finalmente ¿es posible, mediante una articulación, procesos y conceptos, redeterminar una no-tipología capaz de abarcar la multiplicidad de las necesidades y llegar a una redefinición de las relaciones entre espacios públicos y espacios privados?

En este contexto, admitir que la ciudad está en crisis no es una novedad. Además, es evidente que si bien los niveles de crisis difieren de una ciudad a otra, de un país a otro, las diferencias son por una parte escala y, por otra, fruto de culturas urbanas específicas. Ahora, se trata de tomar postura frente a esta realidad de crisis: aceptar o rechazar lo que parece inmutable. Y discutir sobre la nueva utopía de una arquitectura innovadora y comprometida en expresar en el plano espacial el derecho a habitar de todos y de todas, y a habitar en forma culturalmente diferenciada.

2.-HACÍA UNA NUEVA FILOSOFÍA DE LA CIUDAD
El enfoque feminista para redefinir el hábitat, el barrio y la ciudad
Cambio de procedimientos, cambio de mentalidades

Este enfoque pretende elaborar propuestas destinadas a la constitución de una nueva filosofía de planificación arquitectónica y urbana, susceptible de alimentar de forma constructiva un verdadero debate democrático que integre las necesidades y expectativas diferenciadas de los ciudadanos y ciudadanas. Se trata de reconstruir lazos y lugares de cohesión social que permitan la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.
Es importante tener en cuenta las relaciones históricas y socioculturales entre las mujeres y los hombres para poner en marcha este cambio. Los estudios y preocupaciones -en tanto que elementos renovadores capaces de impulsar la dinámica urbana- ligados a la dimensión del género en una sociedad plural constituyen una parte central de la renovación intelectual.

Redefinición del derecho de habitar de todos y todas. Redefinición de la solidaridad

El espacio se produce y reproduce fuera de cada uno de nosotros, pero a su vez, impone una forma de vida concreta.
El espacio está habitado y la relación con él forma nuestra conciencia.
El espacio tiene su propia historia, que determina nuestro comportamiento.
El espacio es de género masculino; no determina las relaciones en sí, pero prohíbe, obliga, asusta, refuerza temores (de las mujeres), impone silencio.

La historia, las teorías sobre el espacio y sobre todo los proyectos espaciales se basan en la dicotomía hombre-espacio.

Las mujeres están ausentes -o son especialmente invisibles- de todos los niveles de decisión en los que crea y gestiona la ciudad, el hábitat, la ordenación del territorio. La planificación urbana sólo tiene en cuenta un modelo de familia, el nuclear.
Se produce una doble exclusión de la mayoría de las mujeres en tanto que usuarias de la ciudad y diseñadoras de proyectos urbanos y de hábitat.
Sin embargo, la experiencia de las mujeres sobre el “espacio habitado” y la óptica feminista -el concepto feminista- pueden conducir los proyectos hacia una nueva filosofía, hacia nuevas direcciones alternativas.
Los enfoques que introducen la lógica del género en el análisis y la concepción del espacio y, más específicamente, de la vivienda, proponen una crítica más amplia de la ciencia (tendencias diferentes).
Desde principio de la década de los 70, se oyen voces de mujeres cualificadas que se pronuncian sobre cuestiones de espacio, geografía humana, sociología urbana, arquitectura, urbanismo, antropología social, etc.
Ponen de manifiesto la ausencia de la mujer y la dominación del hombre en la formación teórica y en las propuestas espaciales. Pero la introducción del género en la problemática no constituye una respuesta más. Conduce a una contestación radical de las conjeturas, métodos, teoría e investigación sobre el espacio.
La relación con el sexo es esencialmente una relación con el “sexo social”, es decir, con un conjunto de características que dan significado al “hombre” o a la “mujer” en una sociedad, en un lugar concreto y en un momento histórico determinado.
Su formulación unitaria remite esencialmente a las necesidades del sexo dominante, que establece como modelo, para el proyecto de sus propias actividades, mientras que las actividades de los otros constituyen una “declinación” de la norma.

3. LOS DERECHOS DE LAS MUJERES EN LA CIUDAD. UN LUGAR DE CIUDADANAS
LA MUJER/ EL HÁBITAT- EL BARRIO- LA CIUDAD

La ciudad es un elemento central del pensamiento y de la civilización occidental, que forma parte de su etimología (ciudad-civitas-civilización). La distinción entre pueblo civilizado y pueblo no civilizado se basaba en el criterio de la instalación en ciudades y, correlativamente, de la ciudadanía. La ciudad constituye al mismo tiempo el marco de la vida cotidiana de millones de personas y de la actividad científica y filosófica. Desde este punto de vista, el espacio dirige y organiza las relaciones sociales: divide la vida cotidiana en privada y pública, determina posiciones que ocupan personas y grupos, contribuye a la construcción de normas y expectativas sociales, constituye el terreno de las relaciones de poder.

Como experiencia, la ciudad se construye por oposiciones/dicotomías variadas: natural-monstruoso, ciudad-campo, monolítico-complejo, espacio público-espacio privado, vida política-vida privada.
Con estas oposiciones, la ciudad aprueba los dualismos del pensamiento y de las prácticas masculinas en tanto que necesarios y/o factuales.

Los enfoques teóricos, el análisis y las propuestas en relación con la ciudad se basan en las actividades y experiencias de los hombres y degradan las de las mujeres, reproduciendo así jerarquías sexistas. Las críticas feministas, que tienen una historia de 20 años, han querido dar visibilidad al “otro lado” de las oposiciones, el que se identifica con las mujeres.

En un sistema de pensamiento y prácticas donde el ser humano no existe realmente si no es ciudadano, es decir, si no participa en el espacio público, las mujeres se identifican simbólicamente y, a veces, realmente, con el espacio privado. El derecho a la ciudad para las mujeres es el derecho a la ciudadanía, a la identidad.

El espacio público es tradicionalmente masculino, mientras que el privado, vinculado a la vivienda, es generalmente femenino. El mito de la mujer “reina de la casa” ¿expresa una realidad o constituye una coartada más para excluir a la mujer del espacio público y encerrarla en la casa, un lugar que, a fin de cuentas, no le pertenece?

La cuestión es saber quién decide y según qué criterios la programación, el diseño y los espacios de vida.

El cuerpo masculino -el del hombre universal- determina el dimensionamiento de los espacios. El hombre de Leonardo da Vinci, el Modulor de Le Corbusier y el modelo universal de Neufert representan a hombres. Es interesante comprobar que la norma del cuerpo femenino se utiliza para el dimensionamiento de la cocina, las habitaciones de servicio y el cuarto de baño ¡con fines de mantenimiento y no de uso!

Por otra parte, los proyectos de vivienda se conciben, con mucha frecuencia, sobre la base de las necesidades elementales de una familia nuclear y según la distribución clásica de tareas dentro de la pareja.

Los cientos de miles de viviendas diseñadas y realizadas durante los cincuenta últimos años se han basado en estos postulados adoptados por el movimiento moderno en su totalidad. El desarrollo de barrios de extrarradio con todos los servicios necesarios y la realización de ciudades-jardín con su lado pastoril suponían la expulsión de las mujeres de la vida social cotidiana a la escala de la familia.

4.- PRINCIPIOS Y OBJETIVOS DE UN ENFOQUE FEMINISTA

Los análisis y las propuestas de las feministas en relación con la vivienda, el barrio y la ciudad se inscriben en su lucha por la igualdad social y la emancipación económica que, según ellas, permanecen estrechamente ligadas a la organización de los espacios urbanos y la vida cotidiana. ¿Cómo diseñar un hábitat, un barrio y una ciudad también para las mujeres? Por supuesto, no existen respuestas fáciles a esta pregunta.

Los intentos de propuestas alternativas, en el pasado o actualmente, ayudan a enfocar el problema desde distintos ángulos, pero no constituyen “soluciones prefabricadas”. Las soluciones alternativas sólo pueden derivarse del estudio de las experiencias y necesidades de las mujeres.

NUESTROS OBJETIVOS:

-ALOJAMIENTOS DIVERSIFICADOS EN FUNCIÓN DE LAS NECESIDADES DE LAS MUJERES.
- BARRIOS/COMUNIDADES TAMBIÉN PARA MUJERES, NO SÓLO PARA HOMBRES.
- UNA CIUDAD APROPIADA POR Y PARA LAS MUJERES.
- Promover juntos una óptica feminista en relación con el diseño del hábitat, del barrio, de la ciudad.
- Constituir un espacio de reflexión, confrontación y debate para inventar y divulgar las nuevas investigaciones necesarias, pero sobre todo las nuevas prácticas.
- Desarrollar una red descentralizada de intercambio de experiencias y formación mutua.
- Apoyar la participación de las mujeres como especialistas y usuarias del espacio.

PRINCIPIOS BÁSICOS:

-Las mujeres, en tanto que usuarias del espacio, deben tomar la palabra y reivindicar el derecho de organizar su propia vida en el tiempo y el espacio (el hábitat, el barrio, la ciudad).
-Respetar las experiencias y necesidades de las mujeres en relación con el diseño y producción del espacio construido, como una respuesta alternativa a la crisis urbana y a la exclusión social.
-La revitalización de los barrios y ciudades debe estar ligada a un proceso de desarrollo local que garantice la igualdad de oportunidades para las mujeres.

CADA CIUDAD, CADA BARRIO ES UN CASO ESPECIAL. CADA HABITANTE, hombre o mujer, ES UN CASO PARTICULAR.

5.-FUENTES ESENCIALES DE INSPIRACIÓN PARA LA RENOVACIÓN DEL CONOCIMIENTO ARQUITECTÓNICO

Las fuentes están allí donde estén los problemas de los hombres y mujeres. En efecto, los barrios populares son, por la importancia que ocupan en la crisis urbana, los lugares que más urgente y evidentemente reclaman la invención de nuevos modos de pensamiento, nuevos modelos urbanos, nuevas prácticas profesionales

Surge entonces la pregunta crucial: ¿en qué dirección debe hacerse la rehabilitación de esos barrios para no romper la coherencia de lo construido y respetar la historia de las poblaciones -hombres y mujeres- que los habitan?

Me atrevería a decir que las nuevas ideas van a venir del Sur, de las ciudades del sur de Europa, del sur de América, del sur de África. Es decir, allí donde los problemas son más agudos, por lo menos en apariencia. Ahora, más que nunca, frente a la globalización completa, es urgente salvaguardar todo lo que suponga diferenciación frente a la producción masiva y homogénea. No sólo no se debe despreciar cualquier forma de diferenciación, sino que se debe proteger el derecho a la diferencia espacial. También es necesario poner en tela de juicio los modelos y prototipos definidos y discutir del estatuto de los objetos culturales reconocidos como aceptables e inteligentes. Es necesario, por último, salvaguardar la historia de hoy, la historia despreciada de lo cotidiano que forma un todo con sus contradicciones y conflictos. Como lo cotidiano se inscribe en los espacios construidos (espacios privados y públicos), crea particularidades de los lugares y de la memoria colectiva. La historia de hoy produce espacios que poseen su propia memoria, en los que coexisten una fuerte actividad y cierta miseria tecnológica.

Reintelectualizar la arquitectura hacia un pensamiento de conjunto

Los grandes cambios producidos en la naturaleza y en las sociedades de hombres y mujeres como fuente de reorientación de la arquitectura
En el comienzo del siglo XXI, frente a un mundo desquiciado por una pobreza cada vez más exacerbada y, al mismo tiempo, subyugado por las nuevas tecnologías, es preciso entender las nuevas relaciones sociales focalizando los factores que las gestan: el paro, la mutación industrial, las mutaciones sociales, el cambio en las estructuras familiares, la modificación de los sistemas de valores y de las formas tradicionales de solidaridad, los nuevos fenómenos migratorios, etc.
Las problemáticas surgen en un contexto espacial concreto, por lo que la arquitectura debe proponer respuestas.

El tejido espacial y social:
Los enfoques, tanto teóricos como pragmáticos, han demostrado ampliamente y desde hace mucho tiempo, que no podemos disociar el funcionamiento del tejido espacial del funcionamiento del tejido social -independientemente de la crisis-, ni podemos emprender acciones en relación con dichos tejidos sin una voluntad política de articulación de los diferentes niveles (intelectual y artístico).
Convenir que la naturaleza de la exclusión no es endémica sino estructural significa admitir -y dotarse de los medios necesarios- acciones que articulen iniciativas y protagonistas con competencias diversas, conscientes de la enseñanza que aportan la historia urbana, la sociología urbana, la historia de la arquitectura, las formas y los tipos urbanos.

La especificidad de la cultura urbana reside precisamente en esto: la ciudad se hace y se concibe en su complejidad estética, social, económica, etc.

La Carta de Atenas tiene 70 años. Tuvo el mérito en su momento de formular un proyecto global que integraba las dimensiones social, económica, arquitectónica y técnica de las ciudades. No obstante, estos apriorismos y las simplificaciones han sido algunos de los muchos factores responsables de las crisis urbanas actuales. La gran mayoría de las poblaciones han carecido de una verdadera cultura de ciudad, de un pensamiento integrado de la ciudad y de la arquitectura.
Tal vez sea necesaria otra Carta para el futuro de la arquitectura y las ciudades, pero habrá de elaborarse con la participación de los habitantes, hombres y mujeres, respetando las diferencias.
La identidad ciudadana se encuentra en la base misma del diseño de la ciudad. Los propios barrios de la ciudad expresan el orden y la armonía con la naturaleza y con la urbe en tanto que vínculos entre los ciudadanos de una misma comunidad.

Una reflexión social y algunos principios

La reflexión sobre la acción pública, la arquitectura y la ciudad -tan necesaria y urgente- debe partir del análisis de la relación entre el centro y la periferia, entre barrios “nobles” y barrios “populares”: es preciso construir un pensamiento integrador de la sociedad y del espacio urbano. En este contexto, la dimensión de género es primordial.

Es necesario, hoy más que nunca, reconsiderar las características profundas que constituyen la cultura espacial, como única forma de resistir frente a un modelo avasallador, simplista y uniforme, que tiende a imponerse a todos los niveles de la vida cotidiana.
El discurso reciente sobre la crisis de la ciudad y los conceptos de “multifuncionalidad”, “multifactorial”, “multisignificado”, etc. se derivan de la historicidad de la ciudad y vuelven a surgir en el momento en que se piensa de nuevo en la ciudad y la arquitectura.
Al mismo tiempo, se reclaman soluciones arquitectónicas que traduzcan en el plano espacial estos nuevos conceptos/necesidades.

De forma esquemática, yo diría que la reconstrucción de un pensamiento integrador de lo urbano, lo arquitectónico y lo social -los ciudadanos- afecta a los elementos esenciales de la identidad y de la cultura urbana, y permite evaluar la complejidad y la continuidad de las estructuras sociales y espaciales, las interacciones entre los monumentos y la arquitectura doméstica, el centro y la periferia, los barrios en crisis y los grandes proyectos... Se trata pues de reinventar la memoria como el pasado del presente y la utopía como el presente del futuro... de reconstruir un pensamiento de conjunto para entender y acercar las ideas y los espacios a fin de desembocar en una arquitectura de coherencia espacial y social.

Concluiría diciendo que considero que el futuro de la arquitectura debe hacer frente a los cambios que conmocionan nuestra era. Para ello, es necesaria una reorientación de contenidos y un acercamiento de las necesidades diversificadas de la mayoría de hombres y mujeres, y esta apertura se hará con la participación de todos.
Desde este punto de vista, me parece importante y simbólico este encuentro, entre mujeres, en Alcalá.

6.-UN CASO CONCRETO DE EXPERIENCIA POSITIVA DE MUJERES EN EL BARRIO DE REFUGIADOS DE TEBAS

Es fácil ver a mujeres en el barrio de refugiados de Tebas. Basta con pasear sin rumbo fijo por las calles y jardines. Raramente hay que llamar a una puerta, contestar al “¿quién es? del telefonillo o identificarse a través de la mirilla para comunicarse con ellas. Están en la calle, la cocina o el patio, en espacios comunes, entre ropa tendida, niños, geranios, animales, sonidos, olores y colores; las condiciones tecnológicas son miserables. Sin embargo, están ahí están, fuera, juntas. Están abiertas al que llega, fuera de las murallas del confort.
Son “privilegiadas”: el hombre de la casa no puede prevalecerse de haber construido una casa para ellas, encerrándolas vanidosamente en el interior. Ellas mismas construyen sus casas, que prolongan hacia los patios y las calles.

No se trata de un enfoque romántico. Sabemos muy bien que no se da aquí un concepto consciente y diferente de la función de la mujer.
Se trata simplemente de una forma diferente de las mujeres de apropiarse del espacio vital, rebasando los límites del espacio hogar y haciendo suyo el espacio barrio. Esta forma diferente de apropiarse de un barrio, registrado históricamente y, por tanto, presente en las conciencias, favorece la liberación de las mujeres. La mayoría de las mujeres del barrio se declaran dueñas de la casa según un inventario clásico. De las 360 mujeres, sólo 10 trabajan como empleadas privadas, 12 como obreras, 2 como peluqueras y 3 como asistentas en la tienda de ultramarinos, el café y la mercería. Todas las mujeres del barrio realizan diariamente las labores repetitivas domésticas: colada, cocina, niños y marido. La diferencia es que muchas de estas actividades se realizan fuera de la casa. Su espacio herméticamente cerrado se amplía. La movilidad es mayor, los límites son imprecisos. No hay violencia en la frontera entre el espacio privado y el espacio público.

De esta forma, la clásica división entre casa-espacio privado-espacio de la mujer /espacio público-espacio del hombre se altera.

La casa-cárcel o cobijo de la mujer se transforma modificando el modelo de relación de la mujer con la bipolaridad: espacio privado-cerrado/espacio público-abierto. Los trabajos tradicionales de la pareja se hacen públicos, se realizan en la calle (lavar y tender la ropa), es decir en el espacio público. No se trata de una mera representación, sino de un procedimiento. Surge el diálogo público, aparecen elementos de implicación colectiva. Presuponen un diálogo público entre las mujeres como parte del proceso cotidiano (por ejemplo, para decidir del turno de colgar la ropa en un determinado sitio).

Paralelamente a este proceso de hacer de la casa un espacio más público, surge el de hacer de lo público -la calle- un espacio más privado.

La calle constituye la prolongación del patio y de la casa. Las mujeres se sientan en la calle, cocinan, lavan la ropa, discuten... Todo el que pasa por la calle es bien acogido (se le ofrece un café).Las mujeres del barrio viven diariamente el cambio del espacio privado en público y del público en privado -apropiación del espacio público a través del uso diario. Para las mujeres del barrio, el “interior” es el barrio y el “exterior” es el resto de la ciudad de Tebas. Es significativo que no se hable, cuando se organizan las grandes reuniones, de la rehabilitación de “fuera del barrio”.Porque también aquí hay una frontera, una separación racial, pero con unos límites más amplios en el espacio.

 El “interior”, el espacio de la mujer ya no es el espacio confinado y aislado de la casa, sino que es el barrio, con otras casas, calles, gentes... Las relaciones se amplían. Las mujeres viven, hablan con otras mujeres y con los que pasan cada día; sus únicas relaciones ya no son el lechero o la vendedora del supermercado.

 El barrio se convierte en la casa-cobijo, lo que produce:

- una liberación para las mujeres;
- la construcción de una relación con el espacio;
- una conciencia diferente con respecto al espacio privado/público;
- una alternativa al modelo casa-calle, espacio femenino-espacio masculino;
- la neutralización de la pobreza social de la mujer asistenta, que proviene de su total aislamiento;
- por último, la mujer asistenta puede presentar una reclamación por su casa, sin correr el riesgo de ser calificada de “mala asistenta”.

 La conciencia de estas mujeres del barrio crea un terreno favorable para su participación activa en los temas relacionados con la rehabilitación.

LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES DEL BARRIO DE REFUGIADOS DE TEBAS EN LA REHABILITACIÓN GLOBAL DEL BARRIO

Participación en el espacio privado-vivienda.
Participación en los problemas sociales: espacios utilizados en común, participación en el Comité Central de Rehabilitación...
Participación en temas de desarrollo local.
Cooperativa de mujeres.
Formación de un programa de capacitación profesional, encargándose las propias mujeres de todos los servicios (comerciales o sociales) del barrio de refugiados.

7.- EN 1900, SÓLO SE ATREVIÓ UNA MUJER. ¿EXISTE HOY UNA NUEVA FUNCIÓN PARA LAS ARQUITECTAS?

En 1900, en el Congreso de Arquitectos que se celebraba en París, ante una asistencia compuesta por hombres especialistas en arquitectura, una mujer, Frank Fuller, delegada oficial de Estados Unidos, se aventuró a presentar el tema de “La mujer y la Arquitectura”.
Se atrevió además a declarar que la mujer “fue el primer alfarero, el primer tejedor, el primer inventor de todas las artes domésticas pero, sobre todo, el primer arquitecto”. A partir de varios ejemplo, intentó demostrar que el nacimiento de la arquitectura se debía a la mujer y que, actualmente, las mujeres que conseguían acceder a la universidad y al mundo laboral eran mejores estudiantes y mejores profesionales.

Tal vez en este comienzo de siglo XXI, los enfoques feministas del espacio puedan contribuir a la necesaria renovación de nuestra cultura espacial. Desde este punto de vista, debemos revalorizar todas juntas nuestra función en tanto que mujeres especialistas, abrir nuevas vías para nuevas concepciones de los espacios de vida de los hombres y mujeres.

Anexo
PROPUESTA ALTERNATIVA PARA LA REHABILITACIÓN DE UN BARRIO DE REFUGIADOS EN TEBAS CON LA PARTICIPACIÓN DE SUS HABITANTES

DESCRIPCIÓN GENERAL DEL PROYECTO
Orígenes del proyecto

Municipio de Tebas, el grupo de especialistas, los habitantes.

Se trata de un programa para el viejo barrio de refugiados de Tebas (300 familias). Se comprueba una degradación general del lugar: falta de infraestructura, falta de espacio, casas viejas, paro, problemas de minorías. Al mismo tiempo, se trata de una población con una historia común y relaciones sociales intensas. El barrio presenta, en el plano espacial, una  particular estructura y una singular relación hábitat/espacio público (calles, patios, plazas). Sin embargo, la miseria tecnológica y económica se oponen a los elementos de calidad que se derivan de la cohesión espacial y de la solidaridad de las relaciones humanas: 42% de trabajadores de la construcción no especializados, con contratos temporales; 18% de parados; 4% de pequeños comerciantes; 24% de mujeres no trabajadoras; refugiados, minorías étnicas (musulmanes).

Objetivo del programa

Aportar una respuesta global al problema de la reordenación y gestión del barrio. Más analíticamente: a) proceder a las intervenciones necesarias en el plan arquitectónico y urbanístico sin destruir las relaciones sociales existentes; b) incorporar y aportar respuestas a los diversos aspectos del paro (paro, subempleo de las mujeres, actividades sociales para las diferentes categorías de la población, etc.) en el proceso de reordenación; c) movilizar el potencial humano con el fin de alcanzar, a través de la participación, la solución a este complejo problema. Se requiere participación en todas las fases de la operación: programación, proyecto, construcción y funcionamiento. Ahora bien, se plantea la siguiente pregunta ¿cómo, a través de la vivienda, obtener respuestas para / con todos los habitantes que salvaguarden su identidad cultural y mejoren sus condiciones de vida?

El carácter innovador del proyecto: a la luz de estos objetivos, el programa se presenta como una propuesta alternativa: a) en relación con la solución arquitectónica y urbanística del problema de “reordenación del barrio”, enfatizando en el problema de la vivienda que, desde el punto de vista metodológico, se basa en la participación efectiva y continua de los habitantes en todas las etapas y no en una concepción centralizada  basada en el usuario medio; b) en cuanto al razonamiento original de los problemas sociales de las diferentes partes de la población (niños, mujeres, jóvenes parados), integrando las respuestas dadas a estos problemas en el diseño espacial con el fin de obtener una respuesta al conjunto de la gestión espacial del barrio. El resultado de este esfuerzo será una rica experiencia colectiva. Esta propuesta alternativa constituirá una experiencia vanguardista no sólo para los habitantes del barrio y de la ciudad de Tebas, sino también para la realidad griega actual. Además, el barrio de Tebas no es un caso único. Existe una propuesta presentada por un organismo gubernamental, en fase de proyecto, que pretende demoler todas las casas y construir nuevos edificios de apartamentos. Dicha propuesta ha sido rechazada por los habitantes y por la alcaldía.

Servicios propuestos
Viviendas, centro vecinal, educación (para niños, cursos de formación profesional para jóvenes y mujeres), empleo, salud (se está implantando un programa de prevención para la tercera edad).

Fuentes de financiación
Municipio de Tebas, empresa municipal, Comunidad Europea (programa comunitario contra la pobreza).

Factores positivos
Excelente colaboración entre el municipio, el grupo de especialistas y los habitantes; redes de ayuda mutua entre los habitantes; el barrio funciona, a pesar de la miseria, como una comunidad.

Minusválidos
Dificultades financieras sobre todo a nivel de la construcción; la falta de coordinación de la administración central (diferentes ministerios para Vivienda, Sanidad, Educación, etc.) dificulta un enfoque global no fragmentado.

Annie Vrychea, arquitecta, profesora ETS de Arquitectura de Atenas.

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