| ASOCIACIÓN |
|---|
|
L A M U J E R C O N S T R U Y E W o m e n w h o b u i l d |
|
"DEL PUNTO A LA ESPIRAL". FÉLIX RUIZ DE LA PUERTA, matemático, filósofo y profesor de la ETSAM. |
|
Para
KandiNsky fue el punto de partida en su análisis de la geometría del
plano. Como elemento aislado, Kandinsky fue consciente de la incapacidad
de generar tensiones o equilibrar espacios. Pero a pesar de esto, KandiNsky realiza un estudio minucioso del punto, pero dejando a un lado
la idea matemático-geométrica del mismo. Perdida su forma ideal, el
punto aparece en Kandinsky como un círculo negro que rápidamente se
metamorfosea, creciendo y multiplicándose con tal fuerza que en muchos
casos llega a ser el único motivo del cuadro. El punto convertido en círculo
adquiere color, transparencia, movilidad y desarrolla tensiones y
contratensiones que imprimen al cuadro un carácter más virtual que
real. En
su metamorfosis el punto kandinskiano adquiere múltiples formas con
tendencia casi siempre geométricas.
En el libro de Kandinsky "Punto
y Línea sobre el Plano" leemos: "Aquí no es posible fijar límites,
el reino de los puntos es ilimitado". Así, empiezan a aparecer
puntos cuadrados, trapezoidales, triangulares, estrellados, mallas y
maclas que se combinan con otras formas geométricas, pero no son las
formas geométricas las que materializan el contenido de un cuadro sino
las tensiones que generan las formas. Más adelante, podemos leer:
"La variedad y complejidad en la expresión de la forma mínima,
conseguida mediante leves variaciones de su tamaño, ofrecen también al
imparcial, un ejemplo convincente de la fuerza y profundidad de expresión
de las formas abstractas". En
la cubierta de la primera edición del libro Punto y Línea sobre el
Plano podemos observar como el círculo o el punto negro equilibra
todas las tensiones que generan la línea curva y la recta. Si
suprimimos el círculo la configuración espacial se pierde, y el ámbito
se desequilibra y empieza a estar dominado por la curvatura del arco de
semicircunferencia. En
el cuadro de Kandinsky Algunos Círculos, se observan varias
decenas de círculos esparcidos sobre una superficie plana sin alusiones
figurativas, la composición es abstracta pero no por ello carente de
relaciones internas. Los círculos generan una transparencia virtual que
dotan al cuadro de profundidad. La transparencia queda puesta de
manifiesto en el gran círculo negro que aparece dibujado sobre otro de
color morado. Este círculo que lo percibimos negro realmente no lo es,
no se sabe de que color es pero observamos que tiene transparencia
cuando se superpone con otros tres círculos de distintos colores como
el verde, el azul y el morado. Este
juego entre la parte delantera del cuadro y el plano del fondo que crean
las formas geométricas de Kandinsky permiten al observador visionar un
mundo interior al cuadro y un mundo exterior a él. Este fenómeno es el
que se percibe en la arquitectura de Hiroshi Hara cuando éste utiliza
sus pantallas de cristal grabadas al agua fuerte con dibujos asimétricos
similares a los del pintor. Como podemos observar en la diapositiva de
la casa Yuki-an, la pantalla de cristal que Hiroshi Hara utiliza como
muro en una habitación dedicada a la celebración de la ceremonia del té,
crea la ilusión de llenar el espacio vacío entre una habitación y la
contigua. Al igual que Kandinsky, con una serie de puntos, líneas
circulares y diagonales que atraviesan el espacio hace visible lo
invisible: el vacío que llena el espacio entre un volumen y otro de la
vivienda. En
el desierto del Sahara, el artista del Land Art Richard Long, realizó
la obra titulada Círculo Tuareg, que es una imagen congelada de
un punto expandiéndose en un espacio infinito. La continuidad y la
monotonía del paisaje se ha roto con el círculo de Long, en cierta
manera esta construcción podíamos considerarla como un hecho arquitectónico,
porque trata de construir una realidad nueva y artificial en un ámbito
natural que ya no tendrá las características después de la intervención
de Richard Long. El punto central formado por piedras, o mejor dicho, el
espacio vacío de piedras que lo circundan buscan poner de manifiesto la
realidad que se oculta tras la apariencia del paisaje, pero no del
paisaje original, amorfo e isótropo del desierto, sino del paisaje
cuando la acción del hombre está presente. Esta
obra de Land Art tiene puntos de contacto con la arquitectura de los
jardines Zen. El diseño de un jardín Zen tiene su origen en un punto,
en este caso el punto es una gota de agua que cae sobre la superficie
plana de un estanque. La gota de agua cuando choca contra la superficie
del estanque crea una perturbación que se traduce en una serie de ondas
circulares concéntricas que se propagan por la superficie del mismo,
este hecho físico tan sencillo ha sido el punto de partida para diseñar
los famosos jardines Zen o jardines de arena. La imagen de este ámbito simboliza
la relación entre la mente y el pensamiento. La superficie tranquila
del estanque, que simboliza a la mente, refleja la realidad, pero tan
pronto como una gota cae,
el pensamiento, produce ondulaciones en la superficie del agua y la
realidad se distorsiona. Estos jardines no son más que un espacio
rectangular cubierto de grava o arena, en el que hay esparcidas unas
rocas, y está bordeado bien por un pequeño muro de arcilla, o por un
muro formado por uno o dos setos. Este
espacio rectangular carente de elementos constructivos y en muchos casos
de rocas puede considerarse como una estructura arquitectónica, y esto
es debido a la configuración espacial de estos espacios. El jardín de
arena más famoso es el Ryoan-ji, construido a finales del siglo XVII en
Kioto, tiene forma casi rectangular con 1336 metros cuadrados. Sobre la
grava blanca, rastrillada con dibujos geométricos, asoman cinco grupos
de piedras. Todas las piedras del jardín, excepto una, parecen fluir en
la dirección este-oeste. Para
un japonés la apreciación estética del espacio está inevitablemente
unida a un sentido inconsciente del tiempo. Un libro japonés empieza
donde acaba un libro occidental, así un lector japonés pasa las páginas
de izquierda a derecha, es decir la lectura se desarrolla hacia la
izquierda. Luego el japonés tiende a considerar la derecha como
representativa del pasado y la izquierda como el futuro, de este modo el
tiempo evoluciona de derecha a izquierda. En tres dimensiones,
arquitectura y jardín, el este está asociado al pasado y el oeste,
donde se encuentra el "paraíso", es el futuro. De este modo la dirección
del tiempo es este-oeste. Este diseño espacio-temporal del Ryoan-ji
tiene un elemento asimétrico, una de las rocas fluye en dirección
contraria, que infunde al espacio una concepción dinámica. Este
dinamismo saca al jardín de la mera representación del paisaje y le
convierte en un objeto de meditación. Otro
hecho notable con respecto a las rocas del Ryoan-ji es que están
distribuidas de tal forma que no pueden ser vistas al mismo tiempo. Esta
es una de las características más interesantes de la concepción
espacial japonesa: el espacio es secuencial. Es necesario el tiempo en
la percepción del espacio. Por ejemplo, el espacio arquitectónico debe
ser descubierto de forma gradual y disfrutado mientras el observador se
desplaza: debe ser visto como una pintura o leído como un haiku. Los
jardines secos de los templos llegaron a ser tan populares que la mayoría
de los nobles samurais requirieron los servicios de especialistas para
incorporar este tipo de jardines a sus villas. Uno de los más bellos es
el Tsuki Katsura, de la familia Katsura, situado en Hofushi, en la
provincia de Yamaguchi, y data del periodo Edo (1603-1868). Lo primero
que llama la atención del diseño del Tsuki Katsura es su asimetría.
Lo que en el Ryoan-ji se produce de una forma suave y casi imperceptible
al quebrar uno de los lados de la planta rectangular, en el Tsuki
Katsura se manifiesta violenta y elegantemente al introducir una de las
rocas justo en la línea que delimita el jardín, produciendo una
perturbación en el diseño del jardín tal como se puede apreciar por
el rastrillado de la grava junto a la roca. La asimetría del diseño
tiene dos objetivos. Primero busca crear un espacio dinámico; y
segundo, exige la participación en la experiencia, es decir, el
individuo no permanece ajeno al jardín, sino que, más bien, llega a
formar parte del mismo. La asimetría no es una finalidad impuesta
externamente, pero sino una extensión del proceso de la vida. Cuando
el punto rompe su estatismo y se desplaza por el espacio sin variar de
dirección aparece la línea recta. Ésta representa el camino directo
que une al hombre con las estrellas, o como en el sueño de Jacob la
tierra con el cielo a través de la escalera. La recta es el camino que
no cambia, en ella no hay evolución ni involución. La recta es la
imagen de un camino constante en el que nada sucede, por lo tanto
simboliza lo instantáneo. Artistas
del Land Art, como Richard Long y Walter de María, han alterado el
paisaje de los desiertos del Sahara y Tulo, éste último en Nevada,
marcando el terreno con una
simple línea recta, que en el caso de Walter de María casi alcanza los
cinco kilómetros de largo. La intención de W. de María es provocar un
encuentro con el infinito, representado en la línea del horizonte. La
recta de W. de María no está trazada con la intención de que el
espectador perciba la obra de arte de un golpe de vista. Éstas y otras
obras están pensadas, proyectadas y realizadas teniendo en cuenta el
hecho de que la escala y la visión horizontal de la obra van a
proporcionar una imagen parcial, desde la cual va a tener que intuirse
la totalidad. Es a través del fragmento, que no cambia, como se
alcanza lo infinito. La
idea de recta como camino que lleva a las estrellas se ha plasmado en
arquitectura utilizando la imagen de la escalera. El artista gráfico y
pintor Hannsjörg Voth ha diseñado la vivienda Escalera al Cielo,
al pie de los Atlas y al borde del desierto marroquí, con forma de triángulo
rectángulo cuya hipotenusa es una escalera exterior que se extiende
desde la base hasta alcanzar una terraza muy cerca del vértice
superior. La estructura de arcilla, con 23 metros de longitud y 16 de
altura, no se integra en el entorno sino que marca un lugar, una
confrontación formal con el espacio infinito del desierto. La escalera
de la casa de Hannsjörg Voth al
igual que la línea recta de W. de María simboliza la unión de los
aspectos finitos y concretos del mundo terrenal con la inmensidad del
universo. El movimiento ascendente por la escalera simboliza el deseo
del hombre de trascender sus propias limitaciones. La visión que se
tiene desde la terraza exterior no es la de una vista panorámica del
desierto y el cielo, sino la de un fragmento rectilíneo de cielo y
tierra, que es percibido a través de la estrecha abertura longitudinal
que se encuentra en el muro final de la terraza. En esta situación el
simbolismo de la escalera se ve reforzado por esta visión de un
fragmento de cielo y tierra, y es a través del fragmento inmóvil que
lo finito se hace infinito. De esta manera, como afirma Richard Serra,
"el edificio funciona como un barómetro por medio del cual el
paisaje puede ser interpretado". Aquellos
que hayan pasado largas temporadas en amplios espacios abiertos como la
sabana, la pampa, el desierto o paseado por la orilla del mar se habrán
percatado que su interés por los objetos o cosas se desplaza hacia el
aire del ambiente, a las turbulencias que surgen continuamente o a los
cambios de temperatura y luz que se marcan notablemente al atardecer y
al amanecer. En el cuadro de Paul Klee, "Separación Vespertina", se
pueden interpretar las
diferentes franjas de color como el movimiento del aire que sube y baja
con el cambio de temperatura ambiental, o simplemente, el cuadro es la bóveda
celeste en el momento del ocaso, donde uno de sus extremos el aire
comienza a enfriarse y en el extremo opuesto se resiste a perder su
calor. El
objetivo de la plataforma del edificio de H. Voth, al igual que el
cuadro de P. Klee es percibir el aire que queda entre las cosas, las
fuerzas invisibles que continuamente modifican el paisaje del espacio
del desierto. La abertura en el muro del edificio de H. Voth nos permite
ver un sin fin de tonalidades de luz coloreada que se distribuye entre
el cielo y la tierra. La franja no es nada más que un fragmento de
cielo y tierra que nos permite interpretar y controlar el paisaje del
desierto. Otro
edificio donde aparece la escalera como elemento simbólico que conecta
dos mundos es la Casa
Espejo de Kikoo Mozuna. Esta obra pertenece a un grupo de viviendas que
Mozuna denomina Arquitectura Cósmica, la cual tiene como objetivo
reproducir la imagen del mundo. En sus planteamientos Mozuna no es del
todo original, pues la idea de casa como universo está presente en la
arquitectura de las grandes civilizaciones. Mircea Eliade en su libro Lo
Sagrado y lo Profano nos presenta la casa del hombre en las
sociedades tradicionales como un símbolo cósmico: "Las
habitaciones se encuentran en el Centro del Mundo y reproducen, a escala
microcósmica, el Universo ... La habitación no es un objeto, una máquina
de residir, es el universo que el hombre se construye imitando la Creación
ejemplar de los dioses, la cosmogonía." La
estructura del edificio de Mozuna es muy sencilla, es la casa de H.Voth
maclada con un paralelepípedo, quedando parte de la escalera en el
interior de la vivienda. La escalera se despliega diagonalmente y de
manera continua desde el nivel inferior al superior, para continuar por
encima de la cubierta de la casa, la cual es una estructura semicilíndrica
de cristal que ocupa la mayor parte del tejado. La
utilización de una cubierta de cristal es el medio físico que utiliza
Mozuna para ofrecer una imagen física del universo. Los once arcos que
forman parte de la cubierta de cristal en la Casa Espejo representan los
once cuerpos celestes más importantes: los nueve planetas, la luna y el
sol. Así, en el deambular nocturno por la casa, el individuo descubre,
por encima de su cabeza, la bóveda celeste: los once cuerpos más
importantes del sistema solar y la mirada de estrellas que la cubierta
permite percibir en una noche estrellada. Subiendo por la escalera somos
conscientes de la integración en el universo y de nuestra inmortalidad. Mozuna comenta su casa en los siguientes términos: "Los escalones de la Casa Espejo van a través del tejado apuntando hacia el cielo. De este modo el cielo forma parte de la estructura, y crea un pequeño mundo formado por el cielo, el hombre y la tierra". Si
el punto no lo desplazamos a lo largo de un eje sino que lo hacemos
girar entorno a un centro, incrementando su distancia radial desde ese
centro al moverse, la figura que se genera es una espiral. Si el
movimiento lo desarrollamos en el espacio, aparece la figura que se
llama hélice. En
el libro de Jean Cheralier, Dictionnaire des Symboles leemos:
"La espiral manifiesta la aparición de un movimiento circular
naciendo de un punto original; este movimiento se mantiene y se prolonga
hasta el infinito; es el tipo de línea sin fin que enlaza
incesantemente los dos extremos del devenir... La espiral es emanación,
extensión, desarrollo, continuidad cíclica pero en progreso, rotación
creativa. Es el símbolo cósmico de la luna, de la fertilidad;
representa en suma los ritmos repetidos de la vida, el carácter cíclico
de la evolución". La
aproximación al centro de la espiral puede realizarse de dos maneras
distintas. Una siguiendo el movimiento de las agujas de reloj y la otra
el movimiento contrario. La espiral realizada por Robert Smithson en el
Gran Lago Salado de Uta, tiene por título Dique en Espiral, es
una espiral con un movimiento contrario a las agujas del reloj,
simboliza la destrucción y el fin del mundo. La
espiral de Smithson lleva al visitante a adentrarse en el agua, a
sumergirse en la profundidad del lago. Este proceso recuerda al
recorrido del ateniense Teseo hacia el centro del laberinto para matar
al Minotauro. La destrucción o la muerte en la espiral de Smithson, o
en el laberinto cretense, no es la muerte física sino la muerte iniciática
y el renacer de un ser transformado. La
espiral como símbolo de la fertilidad, lo acuático y lo lunar aparece
en otro trabajo de Hannsjörg Volth, titulado Espiral Dorada.
Este proyecto es un pozo que se encuentra en el desierto muy cerca de su
trabajo Escalera al Cielo. La forma del pozo es una espiral, la
elección de esta figura geométrica es porque el autor considera a la
espiral como la forma arquetípica más importante del crecimiento dinámico
de todas las cosas vivas. El pozo tiene una profundidad de 22 metros y
se desciende por una escalera en espiral. Recorridos 27 escalones se
llega a una zona de trabajo y vivienda. Cuando se alcanza el nivel del
agua se ha descendido 100 escalones. En el exterior, el pozo está
protegido por un muro de 260 metros de largo que se despliega en espiral
formando un camino en rampa. El muro de la espiral alcanza la altura de
6 metros en la parte más interior y cercana al pozo. Udo
Weilacher comenta que "esta construcción está enraizada en la
profundidad de la tierra e inmersa en una meditación sobre el origen de
la vida. El proyecto busca hacer referencia a la dimensión metafísica
de la vida, revelar el substrato primario del hombre". La
espiral como símbolo de destrucción y caos aparece en la pintura de
Pieter Bruegel, La Torre de Babel. Sabemos que el rey Nimrod quiso
levantar una torre que llegase hasta el cielo; pero Dios celoso de la
acción de los hombres los castigó privándolos de su lengua común. De
este modo, los hombres no podían entenderse entre ellos y se
dispersaron. La torre quedó inconclusa. La
mayoría de las representaciones pictóricas de la Torre de Babel,
incluyendo las tres versiones de P. Bruegel, llaman la atención por el
camino de acceso a la parte superior de la torre: una espiral exterior
que va recorriendo el edificio desde el suelo a la cima. A
parte de la interpretación bíblica de la Torre como el pecado de
arrogancia y soberbia, la espiral ascendente de la Torre, que recuerda a
la montaña sagrada, es el símbolo de la expansión y evolución de la
conciencia que supone la destrucción y abandono de lo viejo por los
nuevos conocimientos. El
artista austríaco Hundertwaser quedó profundamente impresionado cuando
vio el documental Images de la Folie, donde se mostraba los
cuadros de los enfermos de esquizofrenia del hospital parisino de Saint
Anne. La mayoría de los dibujos se centraban en el desarrollo de la
espiral. A partir de este momento Hundertwaser utilizó la espiral de
manera compulsiva, como algo que encarna la vida y la muerte. El
desarrollo de la espiral crece continuamente y nunca parece detenerse.
En cada punto es diferente y narra una historia. Utilizando
la imagen de la espiral diseña una casa ecológica. Esta vivienda fue
concebida para ser autosuficiente, capaz de casi eliminar la contaminación
ambiental. Para ello las aguas residuales suben al tejado mediante una
bomba de aire para descender, después, por la espiral cubierta de césped.
La capacidad de la hierba para retener los elementos contaminantes
aumentará plantando flores y plantas que son estéticamente agradables.
El agua que baje hasta el pie de la rampa estará mucho más limpia para
su reutilización. El
mismo espíritu de la espiral de Hundertwaser parece encontrarse en la
decoración del Moon Soon Bar, construido en Sapporo en 1990 por Zaha
Hadid. En la arquitectura de nuestros días hay numerosas casas que
presentan una construcción en espiral, algunas muy patentes como la
Casa Kidosaki de Tadao Ando. El muro de la vivienda describe una espiral
que termina en el núcleo de la casa. Como podemos ver en la diapositiva
la línea de la calle y los tres muros exteriores de la forma
cuadrangular envuelven al muro exterior curvado, que a su vez envuelve
al muro exterior de la casa, el cual envuelve al muro de las
habitaciones. La función del muro espiral no está en proteger a la
vivienda del mundo exterior, sino en ocultar los espacios interiores
para que éstos se descubran en el deambular por la casa. Este
movimiento en espiral, que nos lleva al núcleo de la casa, nos hace
sentir el espacio como algo unido al tiempo. Este diseño en espiral que
realiza Tadao Ando recuerda las cajas de regalo japonesas cuya función
no es proteger en el espacio sino remitir en el tiempo. Espacio y tiempo
aparecen unidos en cada punto de inflexión de este recorrido en
espiral. En
otras construcciones la forma de la espiral permanece oculta y sólo un
análisis minucioso de la estructura del edificio nos permitirá
descubrirla. La Casa de Retiro Espiritual de Emilio Ambasz es un volumen abierto generado a partir de un patio central que puede
asociarse a la espiral. En un proyecto de investigación sobre las
formas en arquitectura realizado en la Escuela de Arquitectura de Madrid
por Mejías Villa toro leemos: "La propia tipología de la casa (casa
patio), concéntrica por sí misma, es tratada por el arquitecto acercándola
a la idea de vórtice o espiral como representación de la infinitud. El
patio de la casa como un accidente puntual en medio de un entorno
intencionadamente sin límites, genera un movimiento tridimensional a su
alrededor que es el que origina la casa. Además, los cambios de cota
que se van produciendo en ese movimiento giratorio en torno al patio: la
entrada por el terreno, el descenso bajo él, la posterior elevación
sobre el muro a la habitación-mirador y la bajada por el otro lado del
diedro para volver a empezar; nos sitúan muy cercanos al vértice como
remolino infinito de un espacio a la vez infinito. Analicemos
ahora el Museo Municipal de Kushiro realizado por Kikoo Mozuna en el año
1984. El principal rasgo de este edificio es la escalera con forma de
doble hélice que atraviesa las tres plantas del museo. La escalera está
ubicada en el sector de exposición. La primera planta del museo está
dedicada a lo que Mozuna llama la "memoria de la tierra", es
decir, la arqueología y la geología marina; la segunda planta está
dedicada a la "memoria del hombre", y en ella se muestra la
historia urbana y humana, así como la historia industrial; el último
nivel, la 2memoria del cielo", está dedicado a los antepasados y a
los dioses de las gentes del lugar. La
escalera helicoidal atraviesa los distintos niveles de exposición del
museo. Esta escalera marca dos ejes, uno horizontal y otro vertical. El
eje vertical marca el tiempo mientras que el horizontal el espacio. En el
recorrido ascendente y descendente por la escalera el visitante viaja
libremente a través del espacio y el tiempo. La doble hélice de la
escalera que imita al ADN, al igual que esta molécula, es el eslabón
vertical del tiempo y a través de ella se unen el pasado, el presente y
el futuro. Así la doble hélice nos permite cruzar los tres niveles,
cambiando la noción de tiempo lineal por la cíclica, puesto que permite
el desplazamiento del pasado al futuro y de éste último al primero. Esta
escalera recuerda a la del templo de Sazaedo, en Aizu Wakamatsu. Esta
escalera proporciona a los peregrinos que iban al templo la oportunidad de
transformarse simbólicamente en seres divinos, a través del acto de
ascender y descender. Aquí, en el museo, sucede lo mismo, la doble
escalera sirve al visitante como un camino de peregrinación al cielo, que
se alcanza en la última sala de exhibición del museo, al contemplar la
doble bóveda decorada con imágenes del cielo y grullas volando.
Félix
Ruiz de la Puerta, matemático
y filósofo, profesor ETSA de Madrid |