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Un recorrido por los espacios habitados:
FLEXIBILIDAD |
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“Y la gente querida, que es la gente anónima de la calle, se asomó a la ventana de nuestros cuerpos para ver dentro cómo derramábamos pedazos de humanidad y vida en la calzada...”(María Galindo. Mujeres creando) “Estamos
hambrientos de tiempo”
(Teresa Boccia) La
flexibilidad en el diseño de los espacios habitados consiste en adaptarse
a las distintas necesidades de los usuarios y de las usuarias. Un espacio
flexible es un espacio compatible, es decir, aquel en el que se pueden
realizar diferentes funciones en una misma estructura espacial que
responde adecuadamente a todas ellas. Un
espacio flexible debe de proyectarse desde el análisis de las distintas
formas de vida y de las aspiraciones de la gama más amplia de personas.
El ser humano se arraiga al lugar, especialmente las mujeres y, es por
ello, que el espacio habitado no debe de ser ni rígido ni poco acogedor. Una
casa flexible ha de diseñarse
no sólo para la familia tradicional, sino también para los nuevos
modelos de familias emergentes: monomarentales y monoparentales, de
homosexuales, personas que viven solas, jóvenes o mayores, todos ellas
con diferentes formas de ser y de habitar. El modelo tradicional de
familia (padre, madre y dos o más hijos) ha evolucionado y las viviendas
han de cumplir las nuevas expectativas que demanda la sociedad actual Una
ciudad flexible ha de ser
multifuncional (diferentes usos ubicados en una misma zona) en oposición
a la ciudad fragmentada (diferentes usos ubicados en diferentes zonas),
modelo que afecta negativamente a toda la ciudadanía y nos hace perder
nuestro tiempo, precioso y escaso, en absurdos atascos e innecesarios
trayectos. Una
ciudad flexible es, entonces, aquella donde los lugares residenciales se
ubican cerca de los lugares de trabajo que cuentan asimismo con
guarderías, colegios, bibliotecas, centros de salud y centros
culturales, hospitales, lugares para el ocio, comercios, etc creándose así
BARRIOS DE MÚLTIPLES USOS. Las
mujeres tienen actividades flexibles y multifuncionales (productivas hacia
el mercado laboral, reproductivas y asistenciales en la familia y de
participación social y de ocio) y requieren una coordinación espacial y
temporal cotidiana precisa en un modelo de ciudad flexible.
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