Un recorrido por los espacios habitados: 

Imagen 1: Viviendas. Córdoba. Arquitecta: Mª Auxiliadora Gálvez.
Imagen 2:
Viviendas. La Lantejuela. Sevilla. Blanca Sánchez.
Imagen 3:
Casares. Málaga.
Imagen 4:
Rehabilitación Atarazanas. Sevilla. J. Moreno y A. Barrionuevo.
Imagen 5:
Ciudad flexible y habitable.
Imagen 6:
Casa Bué. El Rompido. Huelva. Mercedes Gil.
Imagen 7:
Teatro cine Vitoria. Pedroso. Córdoba. Socorro Serrano.

FLEXIBILIDAD   

“Y la gente querida, que es la gente anónima de la calle, se asomó a la ventana de nuestros cuerpos para ver dentro cómo derramábamos pedazos de humanidad y vida en la calzada...”(María Galindo. Mujeres creando)

“Estamos hambrientos de tiempo” (Teresa Boccia)

 

La flexibilidad en el diseño de los espacios habitados consiste en adaptarse a las distintas necesidades de los usuarios y de las usuarias. Un espacio flexible es un espacio compatible, es decir, aquel en el que se pueden realizar diferentes funciones en una misma estructura espacial que responde adecuadamente a todas ellas.

Un espacio flexible debe de proyectarse desde el análisis de las distintas formas de vida y de las aspiraciones de la gama más amplia de personas. El ser humano se arraiga al lugar, especialmente las mujeres y, es por ello, que el espacio habitado no debe de ser ni rígido ni poco acogedor.

Una casa flexible ha de diseñarse no sólo para la familia tradicional, sino también para los nuevos modelos de familias emergentes: monomarentales y monoparentales, de homosexuales, personas que viven solas, jóvenes o mayores, todos ellas con diferentes formas de ser y de habitar. El modelo tradicional de familia (padre, madre y dos o más hijos) ha evolucionado y las viviendas han de cumplir las nuevas expectativas que demanda la sociedad actual

Una ciudad flexible ha de ser multifuncional (diferentes usos ubicados en una misma zona) en oposición a la ciudad fragmentada (diferentes usos ubicados en diferentes zonas), modelo que afecta negativamente a toda la ciudadanía y nos hace perder nuestro tiempo, precioso y escaso, en absurdos atascos e innecesarios trayectos.

Una ciudad flexible es, entonces, aquella donde los lugares residenciales se ubican cerca de los lugares de trabajo que cuentan asimismo con  guarderías, colegios, bibliotecas, centros de salud y centros culturales, hospitales, lugares para el ocio, comercios, etc creándose así BARRIOS DE MÚLTIPLES USOS.

Las mujeres tienen actividades flexibles y multifuncionales (productivas hacia el mercado laboral, reproductivas y asistenciales en la familia y de participación social y de ocio) y requieren una coordinación espacial y temporal cotidiana precisa en un modelo de ciudad flexible.

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