Un recorrido por la memoria: 

Imagen 1: Capitel. Mancha de escuela. Rita Fernández-Queimadelos.
Imagen 2:
Acuarela. Viv. popular. Covarrubias. Mª Juana Ontañón.
Imagen 3:
Las Universitarias. Rafael Pellicer. Córdoba. 1934.
Imagen 4:
Rita Fernández y sus compañeros. 1935.
Imagen 5:
Silla y tablero de dibujo. Matilde Ucelay.
Imagen 6:
María Juana Ontañón. Plumilla. Manuel López-Mateos.
Imagen 7: S. Cristóbal de los Ángeles. Madrid. Mª Juana Ontañón.
Imagen 8: Venus. Mancha de Escuela. Rita Fernández- Queimadelos.

Imagen 9: Matilde Ucelay en su casa de Madrid.
Imagen 10
: Acuarela. Castillo de Loarre. Huesca. Mª Juana Ontañón.

PRINCIPIOS DEL S.XX: ESPAÑA

LA PRIMERA ARQUITECTA ESPAÑOLA:  MATILDE  UCELAY

En España fue Matilde Ucelay nuestra primera arquitecta y desde que termina sus estudios en 1936 hasta el momento actual han pasado 67 años y varias generaciones mujeres.

Nacida en 1912 y perteneciente a un familia abierta y liberal, estudia el bachillerato en el Instituto Escuela donde coincide con otras importantes mujeres de su generación como Jimena Menéndez - Pidal o Ángeles Gasset.

En su casa, de niña, se vive un ambiente de interés por las bellas artes y la literatura. Su padre es aficionado a la música, sobre todo a la ópera, donde acuden todos juntos. Su madre, autodidacta, colabora con Federico García Lorca en el teatro de ensayo. Se mueven en el ámbito intelectual y progresista madrileño de los años 20.

Acaba la carrera el 15 de julio de 1936, unos días antes de que estalle la guerra civil. Como es la primera mujer arquitecta de España sus compañeros le brindan un homenaje en el Colegio de Arquitectos, al que asisten destacadas figuras de la República. Este hecho le invalida para ejercer su profesión legalmente en los años posteriores al fin de la contienda.

Después de la guerra se traslada a Madrid donde realiza sus obras iniciales que, al principio, son firmadas por compañeros. La primera de ellas consiste en la remodelación de su casa familiar en La Granja. Progresivamente le van llegando más encargos, especializándose, sobre todo en el diseño de viviendas unifamiliares.

Matilde trabajaba todo el día. Por la mañana acude a las obras y por la tarde continúa en el estudio dentro de su propio domicilio. Compagina, como tantas otras arquitectas después de ella, su dedicación profesional con la familia, trabajando en solitario en un momento de la post-guerra franquista que no era fácil hacerlo para una mujer, hasta que muchos años después puede compartir su trabajo con uno de sus hijos al que inculca su amor por la profesión.

Ha realizado en total 114  proyectos  a lo largo de una vida profesional de más de 50 años de dedicación. Apenas tiene fotos de sus obras y no le ha interesado nunca, ni le interesa, publicidad para sus proyectos ni homenajes para su persona...

 

RITA FERNÁNDEZ-QUEIMADELOS

Nace en 1911 en  La Cañiza (Pontevedra). Estudia dos cursos de Ciencias Químicas, Universidad de Santiago de Compostela 1928-1930. Se traslada a La Residencia de Señoritas de Madrid y, posteriormente, ingresa en la Escuela de Arquitectura (1932), terminando en 1941. Arquitecta en Regiones Devastadas ­-Madrid (1941-1946)- interrumpe su actividad  profesional al nacer su cuarto hijo. La reanuda al trasladarse a Murcia en 1954 donde trabaja como Arquitecta Escolar provincial, Arquitecta Municipal de Mula, Arquitecta de la inmobiliaria C.R.I.S.A. y, además, ejerce libre. Vive en Barcelona donde se jubiló en 1974.

 

MARÍA JUANA ONTAÑÓN: ARQUITECTA, FOTÓGRAFA, ACUARELISTA y DEPORTISTA

María Juana Ontañón fue la cuarta mujer en obtener el título de arquitecto en España y quizás la primera en ejercerla de manera efectiva .Casada con el también arquitecto Manuel López-Mateos, compartió con él su vida y su profesión. Formaron juntos una pareja pionera para su época, en nuestro país, manteniendo ella en todo momento, dentro del estudio, su independencia y su enorme personalidad creativa, radical, tenaz y positiva.

Alumna de Luis Moya, colaboró con él en el proyecto de la Universidad Laboral de Gijón. También colaboró en el diseño del Plan General de San Sebastián y en el Plan Vidagor de Madrid así como en  multitud de edificios de viviendas y turísticos en la costa del Levante español.

Por su estudio pasaron, como aprendices, muchos estudiantes que posteriormente se convirtieron en destacados arquitectos de reconocido prestigio, a los que trasmitió su contagioso entusiasmo por la arquitectura, lo mismo que a sus dos únicos hijos varones que han continuado la tradición  familiar.

Mujer culta, apasionada, gran polemista, viajera incansable y excelente dibujante, su personalidad polifacética y gran curiosidad le hizo interesarse por temas tan diversos como el dibujo al guache y a la acuarela, la fotografía, el bordado, la botánica, las tradiciones y vestidos populares y otros muchos, quizás en la tradición universalista de la Institución Libre de Enseñanza donde se formó en su juventud. De todos ellos nos ha dejado excelentes ejemplos.

Junto con la arquitectura y su familia, su otra gran pasión fue el deporte, practicando, entre otros, el esquí y el rugby, del que fue impulsora y donde hizo amistades que la acompañaron toda su vida.

 

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