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Un recorrido por el quehacer de las mujeres:
los 5 elementos: LA TIERRA |
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Mujeres
que construyen en contacto con la tierra “En el principio de todas las cosas, la Madre Tierra surgió del Caos...” (Robert Graves. Los mitos griegos) “Mi alma está amasada en barro, en ternura y en melancolía”. (Rozanov) El
elemento tierra nos vincula con las raíces del ser. Con lo consciente, lo
objetivo y lo tangible de la vida: con la
razón. Nos aproxima a la madre, a la naturaleza y al mundo referencial de nuestra infancia. A la casa, espacio de intimidad y de convivencia, cobijo de vida, universo en miniatura. Lugar, “donde todos los recuerdos tienen albergue”, escribe Gaston Bachelard. La tierra, materia del construir, se modela en la mujer a lo largo del discurrir por su existencia y, a través de la experiencia, adquiere forma. Construir desde el apego a la tierra es crear lugares donde habite y conviva el ser humano. Construir es, entonces, sinónimo de habitar. El mundo interior de las mujeres, acogedor y global en su sentir y percibir, forma un tejido que se nutre de la tierra de donde provienen, les hace estar apegadas a ella y las fortalece. Y es ese contacto con la tierra lo que les hace ser mediadoras, cuidadoras, interesadas por lo social, dialogantes y atentas a las necesidades de las personas.
Son
sus oídos que escuchan... Les hace asimismo ser prácticas, eficaces, rigurosas y organizadas, habilidosas manualmente, exigentes en su trabajo y detallistas. Cualidades necesarias en los distintos ámbitos de la CONSTRUCCIÓN para conseguir una mayor excelencia e igualdad en el trabajo, dentro de la diferencia. Porque el arte de construir también es el arte de construirse dentro de la sociedad. Mujeres
que construyen en contacto con la TIERRA: mineras, canteras, arqueólogas, albañilas,
carpinteras, yeseras, alicatadoras, escultoras, talladoras, técnicas en control
de calidad, topógrafas, encargadas de obra, soladoras, escayolistas...
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